Identificar las claves para recuperar
Santa Fe, con la pandemia a cuestas


Por Cristian Módolo

El año 2020 se inscribirá entre aquellos que marcan la vida de toda una generación. Tanto por su irrupción como por su virulencia. En todos los planos fue un año bisagra. La pandemia, y la cuarentena en particular, impactó fuertemente en la vida social y económica de toda la comunidad.
Si el remedio social fue el aislamiento y la permanencia pasiva en un sitio seguro, la economía es todo lo opuesto. Interacción, movilidad, en definitiva, circulación permanente de “flujos” de bienes y servicios. De ahí que uno dejó huellas en el otro. Precisamente porque ambos ejercen fuerzas contrapuestas. Es inevitable.

Santa Fe, Rosario y su región de influencia, fueron alcanzados por sus consecuencias. Pero el impacto no fue homogéneo en su estructura productiva. Analizar las consecuencias implica reconocer las fortalezas, sus características y, luego, contextualizar las dinámicas territoriales ocurridas en las zonas urbanas y no urbanas. Y de ahí que las capacidades de recuperación serán, seguramente, diferentes. Así como las ayudas.

Tal como sucedió en el pasado, la reversión de las caídas descansarán sobre las bases más activas del aparato productivo local, por ende, identificarlos es un punto de apoyo necesario para apalancar la reactivación regional.


Activos y pasivos provinciales


En la Región Rosario coexisten un conjunto de actividades preponderantes. No es sólo una actividad, sino un conjunto de ellas. Básicamente en torno a tres motores: el complejo agroindustrial exportador, la industria metalmecánica (autopartista) y la construcción. Cada una dispersas espacialmente en amplias áreas del sur provincial y asentadas en centros urbanos distantes.

A modo de ejemplo, los sectores dinámicos que integran la cadena de valor agrícola-exportadora están compueston por múltiples empresas de diversas ramas de actividad de los tres sectores económico: primario, secundario y terciario. En él conviven el logístico y los servicios portuarios, así como la transformación industrial de los productos primarios, la industria de provisión de maquinarias agrícolas (bienes de capital) ubicada en Rosario y pequeñas localidades del interior, los semilleros locales privados, radicados en el sur de la región (en particular dentro del Departamento General López ), ciertos grupos emprendedores que han dado origen a la industria biotecnológica vinculados a la genética vegetal, y el sector bursátil y financiero local, que se apoya en las necesidades y posibilidades de la comercialización de productos primarios, llegando a convertirse en el principal mercado de derivados sobre divisas del país.

En cuanto al resto de los eslabones productivos del sur provincial, en términos generales, si la industria está diversificada, lo está en todas partes y ciertas localidades tienden a depender de alguna rama en particular. Incluso hasta de una sola empresa en muchos casos. Las Parejas y Armstrong lo hacen de la industria de la maquinaria agrícola, y Villa Constitución y Firmat, de una única empresa, siderúrgica en un caso y fabricante de cosechadoras en el otro.

Hasta hace poco tiempo Carcarañá, que ahora está más diversificada en su estructura productiva, dependía primordialmente de la industria frigorífica. Todos estos casos revelan cierta vulnerabilidad que en determinadas etapas del ciclo económico puede convertirse en un problema, como tener que afrontar índices de desempleo superiores a otras localidades ó aumento de la marginalidad social, derivados de esta condición de dependencia.

Finalmente, la construcción incluye un conjunto de ramas de provisión que se localizan dentro y fuera de Santa Fe, pero que básicamente es fuertemente mano de obra intensiva, condición que otorga una característica saliente a la economía de los principales ciudades de la provincia.


Fortalezas y vulnerabilidades para el día ¿después?


La pandemia fue avanzando en el territorio argentino junto al calendario y la cuarentena inició su paso casi al promediar el cierre del primer trimestre del 2020. No obstante ello, entre los flujos positivos menos afectados por el COVID 19 se encuentran los generados por las exportaciones y sus industrias protagónicas. Estas se concentraron, principalmente, en manufacturas (de origen agropecuario), productos agrícolas, automotores y motores, e insumos industriales, entre otros.

En efecto, el complejo portuario, en los primeros meses del año, exportó hasta el 30 de abril por valor de 3.277 millones de dólares. El 87,4% de ese total pertenece a tres grupos: dos vinculados al sector primario o manufacturas de origen agropecuario, y el restante al sector secundario. En los primarios: girasol, trigo y maíz totalizan 536,8 millones de dólares, las manufacturas de origen primario: aceite de soja (incluido biodiesel), carnes y lácteos suman 2.295,4 millones de dólares, en tanto que sólo 32,8 millones provienen del sector automotriz y el siderometalúrgico.

En materia de empleo, en Rosario se asienta el 40% del total de empresas, y emplean a casi 250.000 trabajadores formales. Los departamentos La Capital, General López y Castellanos le suceden en cuanto a la cantidad de empleadores registrados acumulando entre las cuatro jurisdicciones consignadas dos tercios del total de empresas privadas santafesinas. Un fenómeno a destacar es la elevada ponderación del empleo industrial en determinados departamentos del interior: tanto en Belgrano, Constitución, Las Colonias y San Lorenzo prevalece el empleo en las industrias por encima de los restantes sectores.

No obstante lo anterior, las actividades desarrolladas en los principales centros urbanos fueron fuertemente alcanzadas por las restricciones nacionales, y con ello sus puestos de trabajo, tales como: el comercio –mayorista y al por menor de no esenciales–, hoteles y restaurantes, servicios financieros, entre otros. No sólo generando caídas en los niveles de actividad, sino también afectando la cantidad de puestos y sus ingresos salariales.

Esta situación se ve agravada porque Argentina venía atravesando una depresión económica que llevaba algunos años, y manifestaba su virulencia en la explosiva informalidad laboral. Con una estructura ocupacional vulnerable 182.400 trabajadores en el gran Rosario, 58.000 en el Aglomerado Santa Fe y más de 54.300 en Villa Constitución-San Nicolás desarrollan actividades al margen del marco vigente. Sin aportes previsionales, ni cobertura sanitaria, ni legislación laboral. Se concentran en ramas como de la construcción, la producción agrícola, ganadera y forestal, transporte y vendedores ambulantes entre los varones, y trabajadoras del servicio doméstico, de comercialización de bienes y servicios, de la salud y sanidad para el caso de las mujeres, entre otros que se encuentran en los límites de la vulnerabilidad.

Este tablero productivo se completa con la configuración del tamaño de las firmas que operan en la provincia. Tal situación puede considerarse como fortaleza o una debilidad a la hora de considerar su capacidad de respuesta a los cambios bruscos de contexto. El 75,6% de los empleadores privados en Santa Fe son microempresas (la dotación laboral no supera los 5 trabajadores), sucediéndoles cuantitativamente las pequeñas empresas (con entre 6 y 25 trabajadores) que representan el 18,1% del total. El universo se completa con 2.613 medianas empresas (de 26 a 100 trabajadores) y 646 grandes empresas (más de 100 empleados cada una).

En general, son contados aquellos departamentos en los que se verifica un conglomerado de empresas de ciertas dimensiones capaz de absorber individualmente más de 5 empleados. Puede citarse que entre el 25% y el 30% de los empleadores reúnen esta condición en San Lorenzo, Rosario, Iriondo y La Capital. En particular, se fortalece la proporción de pequeñas empresas en estos departamentos, en determinados casos operando en la provisión de bienes y servicios de medianas y grandes empresas de la región.

La profusión de microempresas tiene su correlato en la magnitud del empleo registrado de algunos departamentos. Por caso, en 9 de Julio, Garay y San Cristóbal, casi el 40% del empleo formal corresponde a microempresas. En Iriondo y San Jerónimo, un tercio de los trabajadores registrados corresponden a empresas catalogadas como pequeñas. Estos ejemplos brindan una clara definición de la trascendencia de los micro y pequeños empresarios privados, en cuanto a la generación de oportunidades en determinadas jurisdicciones.

En síntesis, las fortalezas regionales se asientan sobre pocos sectores dinámicos, ligados fundamentalmente a los mercados internacionales. Los mismos, sin embargo, generan condiciones de empleo que resultan insuficientes para absorber y articular con amplios sectores del mercado laboral, especialmente en los centros urbanos de mayor densidad poblacional.

El gran desafío de cualquier política activa de gobierno debería orientarse a acrecentar y conservar el empleo de aquellas cadenas generadoras de riqueza. A la vez de sostener, vía asistencia estatal –muy necesaria para la urgencia–, las redes más vulnerables de la población, potenciando las capacidades de los segmentos etarios afines a las características de la región. Velando por evitar el “asalariamiento” de la exclusión social. Amenaza latente en nuestra idiosincrasia de hacer las cosas.


El autor fue Subsecretario de Ingresos Públicos de la Nación y es
Presidente de la Fundación de Estudios Políticos y Estratégicos.

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