“Angelini y Roy no son los únicos representativos, que vendan eso es otra cosa”



Por Ricardo Petunchi


El portazo de la concejala macrista Renata Ghilotti retumbó en el Concejo, un recinto que se acostumbró a que haya pocos ruidos. Lo más novedoso no es su decisión de conformar un bloque unipersonal, un recurso que aparece como moneda de cambio para sostener la paz interna, sino sus cuestionamientos a los dirigentes de su propio partido.

Ghilotti dijo que se fue del bloque Cambiemos por el acuerdo con La Cámpora y deslizó que Roy López Molina desde la presidencia prioriza sus intereses personales por sobre los del conjunto: “Debe dar cuenta de cómo conduce el bloque”, advirtió.

También aseguró que López Molina y el diputado Federico Angelini tienen “una pelea personal” que perjudica al PRO y que no son los únicos dirigentes representativos que hay en la provincia, aunque ellos “vendan eso”. También le apuntó al Concejo, porque está enfocado “en una agenda distinta a la de la gente”.

El macrismo tiene nueve concejales, en bloques separados por la interna partidaria: tres de ellos respondían a López Molina (quedaron dos) en la órbita de Cambiemos y cinco reportan a Angelini bajo el paraguas de Juntos por el Cambio.

Ghilotti conformó Unión Republicana, el octavo bloque unipersonal del Concejo y nueva línea interna partidaria que podría debutar electoralmente en 2021. 



¿Por qué se decidió ahora a formar su propio bloque?

Es un momento de clara falta de representación. Estoy observando desde hace tiempo cómo vamos hacia un proceso crítico donde la clase política está totalmente desconectada de la gente. Por eso es indispensable volver a los orígenes de un espacio del que fui parte de su fundación en la provincia y en el país. Cuando empezamos a militar, los valores que nos movilizaban son los que hoy nos exige la ciudadanía, como la defensa de las instituciones, ya que hay un claro avasallamiento del kirchnerismo a la Justicia, a la división de poderes. Lo que está pasando con la gente saliendo a la calle habla un poco de eso. Es un reclamo a toda la clase política y cada uno entenderá a partir del reclamo donde se encuadra. Por eso es oportuno hoy entender que el Concejo puede tener una banca que se haga eco de esos reclamos.

En el Concejo hay dos bloques alineados con el macrismo, ¿ninguno la representa?

—Hay dirigentes valiosos en esos espacios, compañeros con los que trabajo desde hace años, pero disiento en la agenda de trabajo que plantean para Rosario.

Su decisión de dejar Cambiemos y conformar un bloque unipersonal es un duro golpe al poder interno de Roy López Molina.

—Esto no es personal. Últimamente mi mirada y la de Roy no se encontraban unidas y por eso cada uno puede tomar su posicionamiento político. Tenemos una excelente relación personal y disímiles miradas políticas. Pero la pelea personal de dos dirigentes hace que hombres y mujeres que estamos hace mucho tiempo construyendo este espacio político nos veamos enredados en esa situación.

La pelea entre López Molina y Federico Angelini.

—Sí. Es necesario que los que entendemos a la política como una herramienta de transformación nos pongamos por arriba de eso y ofrecer otra forma de hacer política. Estoy en el PRO hace el mismo tiempo que Angelini y Roy, y es oportuno que una mujer pueda liderar un espacio donde podamos coincidir con muchos dirigentes del partido para tener el mejor proyecto para 2021 y 2023. Eso es lo que me moviliza. Y no comparto decisiones de mesas de trabajo donde esté sentado el kirchnerismo, responsables máximos de la degradación institucional del país.

Pero usted forma parte de ese acuerdo político en el Concejo desde el 10 de diciembre.

—El acuerdo fue para la presidencia; entendíamos que la institucionalidad tenía que ver con respetar que el Frente Progresista tuviera la presidencia porque había ganado las elecciones.

En el marco de ese acuerdo, el bloque que usted integró hasta ahora  obtuvo una vicepresidencia y La Cámpora la otra.

—Va a tener que dar cuenta quien hizo esa negociación. Yo no soy la vicepresidenta del Concejo. No soy yo la que tiene que dar cuenta de eso. No estoy en ninguna mesa de negociación ni de trabajo con ningún integrante de La Cámpora.

¿Por qué se va recién ahora y no se fue a la semana de sellado el acuerdo que cuestiona?

—Pregúntele a López Molina, él se lo va a poder responder. Lo que digo es que hay determinadas mesas de trabajo y de negociación del Concejo que no condicen con la agenda política que necesita Rosario. Debemos resolver cómo vamos a acompañar a los sectores en crisis. La verdad es que el Concejo no está mirando esa mesa de trabajo.

El concejal Alejandro Roselló dijo que Roy traicionó a Juntos por el Cambio y eligió aliarse con el Frente Progresista.

—Disiento con Alejandro. Institucionalmente siempre nos paramos en el mismo lugar. Quien debía presidir el Concejo era quien había ganado la elección.

Son 28 concejales y hay 15 bloques; ahora, con el suyo, ocho de ellos son unipersonales.

—El Concejo ya estaba muy fragmentado. Y la mía es una banca que va a escuchar los temas que representan al partido donde estamos.

La sensación es que los bloques unipersonales son una especie de moneda de cambio que se instaló en el Concejo.

—No lo entiendo así. Cada uno de los que lidera un espacio lo hace con mucho compromiso, valores, ideas, y por más que yo pueda disentir ideológicamente, tengo un absoluto respeto por mis compañeros concejales.

También está claro que el reglamento no avala la conformación de bloques unipersonales salvo excepciones. Y hoy parecen ser la norma.

—El cuerpo es autónomo, y hay antecedentes de un montón de bloques unipersonales. Y no hay ninguna posibilidad de que no haya otro bloque unipersonal. El reglamento se lo da el propio cuerpo.


Megna, López Molina, Ghilotti y Blanco, otro bloque fragmentado.

¿Esta fragmentación política tan marcada complica el funcionamiento?, ¿es buena para el Concejo?

—No veo complicaciones para trabajar. Si ponemos voluntad para poner las coincidencias por encima de las disidencias se encuentran rápidamente los acuerdos. Cuando yo entré al Concejo había concejales de primera y de segunda. Eso se empezó a trabajar de otra manera y hoy los 28 concejales tenemos la misma representación. Pero es cierto que los presidentes de bloque tienen que reflexionar sobre qué sucede cuando no hay representatividad en su propio bloque. Un presidente de bloque representa los intereses de ese bloque, no sus intereses personales.

¿Roy López Molina representa sus propios intereses?

—Roy debería dar cuenta de cómo ejerce la presidencia del bloque. Yo con él tengo diferencias políticas y miradas de conducción. Por eso entiendo que no podemos estar en el mismo espacio.

Usted cuestiona el enfrentamiento personal entre López Molina y Angelini, pero son los dos dirigentes que representan a los sectores internos del macrismo en la provincia.

—Puedo decir que no es así. Hay un montón de dirigentes que están incluso dentro de la conducción partidaria, que trabajan en distintos lugares de la provincia, que no se ven identificados con Angelini y con Roy. (Lucas) Incicco, (Ricardo) Schlieper, concejales, referentes de distintas localidades entienden que la pelea personal entre dos dirigentes no suma para presentar el mejor proyecto del PRO. Después, que cada uno de ellos venda que conduce un espacio y venda a la gente de ese espacio es otra cosa.

¿Unión Republicana es, entonces, además de su bloque unipersonal, un nuevo espacio interno en el PRO?

—Estamos trabajando en ese espacio. Con los valores del PRO y diálogo con todos los dirigentes; ese es el rumbo que tenemos que tomar para el año que viene, que se juega una elección importantísima.

¿Serán el año próximo una opción electoral interna?

—Sí, puede ser. Hay que ver el contexto, pero vamos a plantear una propuesta y a trabajar para consolidar Juntos por el Cambio.



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