Con asistencia perfecta y 75 pirulos,
Aldo Pedro Poy se retira del Concejo



Por Alejo Diz

Los jugadores de fútbol le tiran siempre una gambeta a las conversaciones políticas. No es un ambiente para debatir ideas y la palabra militancia carece de significado. Pero hay un camino inverso que abre puertas: ex jugadores que se cuelan en la vida política con cargos de responsabilidad. Con perfil sereno pero presentismo perfecto en el recinto, Aldo Pedro Poy atraviesa su tercer mandato como concejal de la ciudad Rosario por el Partido Demócrata Progresista, aliado del Partido Socialista. “Son muchos años, lo que puedo decir y anunciar es que no me vuelvo a presentar, lo digo porque yo cumplo con mi palabra. Creo que mi ciclo está terminado y debe sucederme gente más joven”, advierte el ídolo de Rosario Central.

“A mí me votó mucha gente, la mayoría de Central, y en mi tarea de concejal he tratado de devolver todo ese cariño de la gente”, rescata el autor del gol más festejado por los canallas, la palomita ante Newell’s en las semifinales del 71. “Estamos viviendo un tiempo muy difícil, en la ciudad y en el mundo. Duele ver tanta miseria, le gente tiene muchas necesidades, no se puede explicar que haya gente que no tenga para comer”, lamenta hoy, con 75 años recién cumplidos.

Poy no reniega de su fama como jugador. Una y mil veces contó su gol a Newell’s, leyenda que expandió Roberto Fontanarrosa en un hermoso cuento. “No hablemos de fútbol”, sugiere Poy ante el llamado de Suma Política, y asume así que hoy es un hombre de política. “De diálogo, siempre de diálogo”, se presenta. Con tono moderado, recibe el respeto de sus colegas. “Y de los empleados del Concejo, hay algunos con más de 30 años de antigüedad”, resalta. Raros atributos cosechados para un hombre que entró como concejal en 2009 por su pasado como futbolista en una ciudad donde la rivalidad atraviesa con crudeza la vida de todos. “Nunca se mezcló la pasión del fútbol en el Concejo, y jamás me sentí subestimado por venir del fútbol”, destaca el ídolo de Central que jamás tuvo una palabra descalificadora para con Newell’s.

Pero en la conversación la puja entre canayas y leprosos se cuela por unos minutos, involuntariamente. “Con Ariel encontré mucha afinidad, quizás porque también él fue futbolista”, dice, refiriéndose a Cozzoni, goleador Newell’s y también concejal, por el Partido Unite. “Trabajamos juntos, hablamos mucho y logramos una amistad que habla del Concejo que tenemos en la ciudad. Porque en el recinto la rivalidad futbolística no se mete. A mí me han contado que antes, tiempo atrás, los debates eran muy violentos. Eso ahora no sucede y recibo mucho respeto de los ediles de Newell’s. Con Ariel, creo que no se lo dije, yo estoy muy a gusto de trabajar, conocí a una persona sensible y que tiene preocupación por la gente. Hacía mucho que no lo veía, pero no lo conocía como persona, y estoy muy contento de que esté en el Concejo”.

No era la idea hablar de fútbol. Pero por momentos la mirada retrospectiva recupera al Poy jugador. Y es en esa mirada donde confiesa su antigua indiferencia ante todo lo que estuviera por fuera de la redonda: “Cuando era jugador no sabía nada lo que pasaba afuera. Uno vive en su realidad de entrenar y entrenar, de ganar y ganar, el fútbol es muy exigente y hay mucha presión. Yo creo que al jugador actualmente le pasa lo mismo y por eso es muy difícil hablar de política en un plantel de fútbol. No te interesa porque no es algo que te rodee. El fútbol absorbe todo, ocupa toda tu vida. No digo que no haya jugadores curiosos por involucrarse en la realidad, pero no son la mayoría”.



La reflexión de Poy no es un lamento ni un arrepentimiento. “El fútbol te lleva a pensar en ganar el domingo, nada más”, admite. Pero hay en aquella etapa un aprendizaje que se transformó en herramienta cuando fue electo concejal, por primera vez, allá por 2009. “Era un ambiente desconocido para mí, eran muchas las dificultades que enfrentaba porque no conocía el ambiente y por ahí hay prejuicios.  Pero hay cosas de futbolista que me ayudaron. Cuando yo era jugador el grupo era muy importante, me preocupada de que esté bien, de formar algo que sea colectivo, de todos. Y un poco se encuentra eso en el Concejo deliberante.  Con diferencias, que en este caso no son futbolísticas sino políticas. Pero así y todo fuimos los primeros en sesionar de forma remota con la pandemia y de los pocos que destinan el 30 por ciento de los sueldos a la emergencia sanitaria”, enfatiza con orgullo. “Es importante cómo funcionó el Concejo en esta situación grave. Por eso lastima ver cómo a nivel nacional dos partidos políticos, oficialismo y oposición, no se puedan poner de acuerdo en nada para enfrentar este problema tan grave que tenemos”.

Con más de diez años de concejal, el perfil conciliador ha sido su característica en los grandes debates que tuvo la ciudad en el último tiempo. Poy no se dejó llevar por el fragor de la discusión y no carga con un solo escándalo. Sus intervenciones son siempre muy pensadas, a riesgo incluso de pasar desapercibido en muchas de aquellas sesiones donde las decisiones tienen incidencia directa en el ciudadano. “A veces pasa que en política se pone por delante lo personal a lo colectivo, y eso no corresponde”, explica. “La política creo que es hablar, dialogar con las personas, ponernos de acuerdo. Y eso hago. Lo empecé haciendo mucho tiempo atrás, ya cuando dejé de jugar y participaba en el partido, debatíamos, conocíamos a más gente en esas reuniones y pasó que me invitaron a participar más activamente con una candidatura. La primera invitación la rechacé y después llegó otra y la acepté porque ya tenía más ganas de involucrarme”.

Para Poy, ya concejal, “las discusiones más importantes son las que arrancan el año, con el presupuesto. Ahí se discute mucho para donde van los recursos. Por ahí hay gente más especializada que entiende más de esto, en finanzas, pero lo que nosotros hacemos es pelear para tratar de llevar la mayor parte de los recursos a la gente. Nos comprometemos con llevar subsidios, lo peleamos cuando se discute. No es fácil porque hay otros partidos que por ahí no quieren eso. Quieren otro presupuesto. Y yo creo que los recursos deben ir a la gente.

“La política le cambia la vida a la gente, sin dudas. Pero yo creo que la gente con más poder y responsabilidad es la que más puede hacer. Nosotros tenemos un poder limitado —aclara—. Nos piden obras de infraestructura que no están a nuestro alcance. Yo recorro los barrios permanentemente, es increíble ver las necesidades, cómo hay lugares que todavía no tienen cloacas ni agua. Con la pandemia todo esto se puso más visible en todo el país. A la gente yo le explico que nosotros tenemos recursos acotados. Muchas de las demandas no están a nuestro alcance y es difícil por ahí de que el vecino lo entienda”.

“El tema es que para ayudar a la gente la cadena es muy larga, intervienen muchas personas, y con que una de ellas lo haga mal se interrumpe todo y no llega nada”, reflexiona sobre el final de la entrevista.

En 2023 Poy deja su banca. Se va sin cuentas pendientes: “El esfuerzo por llevar ayuda fue incesante. Lo que frustra en política es que muchas necesidades uno no las puede resolver. Duele ver tantas demandas, más ahora en pandemia. Pero pasa en todo el continente. En Brasil, Centroamérica. Los países fuertes del mundo deberían ayudar. Estados Unidos podría ayudar a muchos países, puede emitir billetes sin generar inflación. Es desalentador lo que digo, pero es lo que me pasa”, lamenta. Aunque esconde alguna esperanza. “Pablo (Javkin) va a ser un buen intendente. Es joven, honesto y buena gente. Lo veo que ha reaccionado muy bien ante esta situación que pasamos”, dice el referente de la historia de Central, sobre un intendente hincha de Newell’s. No todo está perdido.



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