Connect with us

Hi, what are you looking for?

Sociedad

Condena en primera instancia por un caso de supuesta mala praxis médica

El juez en lo civil y comercial Ezequiel Zabale condenó a un obstetra, a una médica y al Sanatorio de la Mujer (Perinat S.A.) por una supuesta mala praxis médica.

El fallo de primera instancia fijó una indemnización de 13.000.000 de pesos para una pareja por daños moral y psicológico y pérdida de chance. Con los intereses el resarcimiento supera los 17.000.000 de pesos.

Una joven al conocer su estado de embarazo comenzó a atenderse con un obstetra en el Sanatorio de la Mujer, quien desde un principio supo que la paciente era primeriza y que tenía 20 años.

Como parte de sus controles de rutina la joven concurrió a consulta en diversas fechas, siendo la primera el 18 de julio de 2013 con 23 semanas de gestación.

El 14 de noviembre de 2013 fue al consultorio cuando se encontraba cursando la semana 39 de gestación. El médico efectuó los controles de rutina, le comunicó que todo estaba en orden y que iba a esperar una semana para ver si podía lograr un parto natural, y de lo contrario, inducirlo. Tres días después comenzó a sentir fuertes dolores de espalda, mareos y falta de aire, por lo que llamó a su médico al teléfono celular y le contó los síntomas, solicitó que la atiendiera y le adelantara el parto. Según afirmó luego, el profesional le dijo que se tranquilizara, que lo que le pasaba era normal en una madre primeriza, le recomendó tomar paracetamol y concurrir al día siguiente a la guardia del sanatorio. Cuando se dirigió al centro médico fue revisada por una médica residente que le realizó tacto y le practicó un monitoreo fetal, informándole que estaba todo bien y que según su criterio debían internarla esa misma noche. Por su parte, el médico tratante dispuso su internación para el día siguiente, para inducirle el parto o en su defecto practicarle una cesárea.

La mujer fue trasladada al quirófano acompañada por su pareja y al practicarle la cesárea encontraron que la bebé se encontraba sin vida. Las autopsias del sumario penal indicaron que había fallecido no menos de 12 horas antes del parto, y probablemente entre 24 y 48 horas antes. Lo mismo informó el perito médico en su informe y en la audiencia de producción de pruebas.

En la resolución el magistrado sostuvo que “el análisis en abstracto permite, sin controversia, inferir que el obstetra omitió sus deberes básicos de médico tratante para con su paciente cuando el día 17 la diagnosticó por teléfono, le indicó la prescripción, se limitó a calmarla y la mandó a la guardia al día siguiente, situación que prosiguió el día 18 al mandarla nuevamente a su casa para ser internada al día posterior”.

Agregó que “en situación similar se encuentra la médica. El día 18 de noviembre al hacer el análisis de la vitalidad fetal en la guardia dice que está todo bien, confundiendo los latidos del corazón de la mamá con los latidos de la bebé”.

Destacó el juez Zabale que “el médico asume tan sólo una obligación de actividad, diligencia y prudencia, conforme al estado actual de la ciencia, por ello le corresponde a quien invoque la culpa médica demostrar el actuar negligente del galeno, dado que la obligación que asume el médico no es una obligación de resultado o determinada de curar al enfermo, sino solamente una obligación de medios, es decir que se compromete a atender al paciente con prudencia y diligencia”.

Añadió que “el galeno omite todo deber de cuidado y de prevención del daño, como si el embarazo no fuera una situación de cuidado y riesgo, de asistencia a su paciente”.

Respecto de la médica manifestó que tuvo un “actuar negligente, falto de precaución y de adopción de las medidas mínimas que impone el deber de cuidado”.

Puntualizó el magistrado que en “relación a los hospitales, sanatorios y clínicas, se reconoce sin mayores discusiones que pesa sobre ellos una obligación tácita de seguridad hacia quien acude a los servicios que brinda. Vale decir, que rige una cláusula sobreentendida de garantía que se traduce en atender a la seguridad del paciente, y que tiene su fundamento en el principio general de la buena fe”.

Afirmó también que “se trasluce en un trato despersonalizado, con desdén, destrato y desaprensión por la situación que transcurría la pareja, en especial la mujer en su condición de tal y madre gestante”.

Por último destacó que “de la pericial surge una incapacidad del 35 % en la joven y del 25 % en su pareja. El fallo fue apelado y la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial debe confirmarlo o revocarlo.

Facebook comentarios

Autor

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar

Suma Política. Todos los derechos reservados. 2020