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Cuenta regresiva para la producción de biocombustibles en Santa Fe, a un paso de que caduque la ley que la sostiene

Cuenta regresiva para la producción de biocombustibles en Santa Fe, a un paso de que caduque la ley que la sostiene



Luis Rodrigo


Los productores de biocombustibles de Santa Fe contaron por fin, esta semana, con una declaración oficial del gobierno de Santa Fe en favor de su objetivo más preciado: cuidar su mercado interno, creado desde 2006 con la sanción de la Ley 6.093. La Casa Gris encabeza una solicitada con las firmas de todas las representaciones de la industria en general y de ese sector en particular, así como del agro, de las finanzas y el comercio. Desde las bolsas hasta las representaciones de las Pymes que elaboran energías verdes. Ojalá no sea demasiado tarde.

La publicación dice que el 12 de mayo 2021 caduca esa legislación. Marzo se agota en cuestión de días y abril será el mes clave. De mayo solo se puede considerar algo más de una semana para la fecha tan temida.

El Poder Ejecutivo santafesino dejó pasar todo 2020 con un calculado silencio, a la espera de que las reuniones privadas que mantenía con funcionarios nacionales fueran capaces de lograr la renovación de la ley. Evitaba declaraciones públicas que complicaran la “sintonía fina” con el gobierno nacional. ¿Existe alguna duda sobre quién maneja el dial?

Santa Fe no puede marcar una agenda elemental ante el Congreso de la Nación. Ni siquiera de los temas en los que la provincia podría perder beneficios fiscales nacionales para su economía.

El sector petrolero y las provincias que lo producen tienen, en cambio, aceitados mecanismos para hacer pesar el poder de la energía que proviene del subsuelo, al que la reforma de la Constitución de 1994 convirtió en propiedad de los estados provinciales.

El lobby de los fósiles ha logrado la falta de tratamiento en la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación de un proyecto de ley para renovar la Ley de Biocombustibles, con media sanción del Senado, que fuera aprobado por unanimidad a fines de octubre de 2020.

Primero no hubo interés de los miembros de la Cámara baja durante los dos últimos meses de su período ordinario y luego tampoco el presidente Alberto Fernández lo habilitó para las sesiones extraordinarias que terminaron el primero de marzo. Y lo más preocupante: la palabra “biocombustibles” u otra similar no figuró en su discurso de ese día.


Contrastes


En la última semana de enero hubo dos declaraciones respecto de las urgencias santafesinas, de cara al Congreso de la Nación, para asegurar el corte de las energías verdes en los combustibles que expenden todas las estaciones de servicio del país.

“Todavía hay tiempo”, dijo en resumidas cuentas el gobernador Omar Perotti, unos pocos días después de que la senadora nacional María de los Ángeles Sacnun (Frente de Todos) le reclamara públicamente al jefe del Estado argentino incluir el asunto en las sesiones del verano.

El gobernador dijo —hace ya casi dos meses— que ya se hicieron gestiones “ante el jefe de Gabinete” para que el tema sea incorporado. «Soy muy optimista porque no solamente los tiempos dan todavía para incluir la ley y tratarla, sino también porque no hay hasta aquí ningún plazo vencido», sostuvo. «La tranquilidad reside en que éste es un proyecto ya votado en Senadores con amplio acompañamiento de la mayoría de los legisladores de la Región Centro y del norte del país, y tiene que ver con algo que no es ajeno a lo que el propio presidente de la Nación llevó adelante. Porque este programa tomó dimensión en la época de Néstor Kirchner, cuando Alberto Fernández era su jefe de Gabinete», recordó.

Sacnun, por el contrario, había advertido de su malestar porque el expediente no había avanzado en Diputados durante el año pasado. La autora del proyecto de ley votado por unanimidad en la Cámara alta sorprendió con su presión a la Casa Rosada, que la Casa Gris prefirió desdramatizar.

Por entonces faltaban todo febrero, marzo y abril además de los pocos días de mayo hasta el miércoles 12.

Perotti relativizó, incluso, el no envío a extraordinarias del presidente. Recordó que «en marzo ya comienza el período ordinario, y si por algún motivo no ingresara en enero o febrero, el primer día de marzo no me cabe duda de que cualquier legislador santafesino lo va a presentar. Todos trabajaron en esa dirección», destacó.



Pymes en la mira


Perotti ha dicho que no cree que haya una disputa con el petróleo. Pero una de las alternativas que toma cuerpo para aprobar una ley de biocombustibles en Diputados consiste en modificar la prórroga aprobada por el Senado, con un cambio sustancial: permitirle a las productoras de petróleo la integración vertical, es decir, producir biocombustibles. Se habla de “autoabastecimiento”, como si la producción actual del segmento verde no fuera nacional. En Tucumán, ese gobierno ya ha puesto el grito en el cielo y en Córdoba la preocupación crece. Las petroleras serían una competencia muy dura para las pymes del sector. El apuro por prorrogar es tan fuerte que incluso se habla de al menos extender por apenas un año el esquema vigente y no hasta el 31 de diciembre de 2024 como indica el proyecto del Senado.


En los surtidores


Cada uno de los surtidores en las estaciones de servicio de la Argentina contiene una proporción de combustibles que no provienen del petróleo. Un 12 por ciento de las naftas son alcoholes de caña de azúcar y otros (el bioetanol) y un 10 por ciento del diesel son aceites vegetales (biodiesel).

Ese corte de fluidos de origen verde se mezcla con los productos tradicionales de la industria petrolera y hoy ambos sectores pulsean por ese negocio. Se estima que entre 2010 y 2019 se han sustituido importaciones de naftas y gasoil por 10.800 millones de dólares.

En casi todos los motores diesel de los vehículos argentinos, además de los derivados del oro negro, se queman cultivos oleosos que produce Santa Fe y que una amplia gama de industrias grandes y medianas transforma en biodiesel. La excepción son los colectivos urbanos de Rosario que demostraron que pueden moverse con el B100, es decir, el biodiesel al 100 por ciento (sin combustibles fósiles).

Diez provincias argentinas tienen 54 plantas productoras de biodiesel y de bioetanol donde se emplean 350 mil personas. Santa Fe lidera ese segmento solo en lo económico. Le falta una pata política desde que ha perdido presencia nacional la llamada Liga Bioenergética, de provincias productoras de energías limpias.



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