15 libros de autores y autoras rosarinas que deberías leer


La pandemia puso en pausa usos y costumbres de todo tipo —empezando por los besos, como ya se ha escrito en exceso—. En la vida cotidiana, en la política y en el periodismo también. De las cosas pasadas de pronto al olvido en los medios quisimos rescatar los simpáticos resúmenes de fin de década: las mejores películas, discos, libros, etcétera, con que las secciones de cultura y espectáculos zafaban varias ediciones dominicales, durante los primeros meses del año, en los tiempos prepandémicos. Empezamos por los discos y ahora vamos por los libros de autoras, autores y/o editoriales locales entre 2010 y 2020, y le pedimos su lista a un especialista que los reseñó a todos. No son los mejores, no es una tabla, no es un ranking, son los recomendados de Bernardo Maison (lacanciondelpais.com.ar).



Por Bernardo Maison

Entre las poco más de veinte editoriales que existen en Rosario se editan entre 100 y 130 libros cada año. La mayoría de ellas nacieron en la última década al calor de los cambios experimentados en el campo de la edición literaria de pequeña escala. De esa auspiciosa bibliodiversidad elegí estos 15 títulos entre narrativa, ensayo y poesía:


Sumisión, Oscar Taborda (Eduner, 2020)

Un libro tan nítido como la ficción. En el flujo incesante “ni tan saeriano ni tan aireano” (una “desconfianza” de ambos dice Ezequiel Alemian) el autor de Las carnes se asan al aire libre péndula entre peripecia y descripción morosa. “La novela, como el resto de la obra de Taborda, parece funcionar como un río que se bifurca en pequeños esteros, canales sucios, tapados de camalotes, islitas anegadas”, apunta Selva Almada en el prólogo.


Cuaderno de V, Virginia Ducler (Mansalva, 2019)

Ducler permanecía inédita hasta no hace mucho tiempo aunque llevaba veinte años escribiendo. Luego de escucharla en un programa de radio de nuestra ciudad, Ediciones Revólver de Barcelona le editó el libro de cuentos Los zapatos del ahorcado (2015) en formato digital. Las nouvelles El Sol y La Dispersión (Casagrande, 2016) la volvieron una escritora para no perder de vista. En Cuaderno de V la narradora y personaje recuerda a sus cincuenta y dos años un abuso sexual sufrido en la niñez, y desde allí entrega una historia tan potente como conmovedora.


La Chica, Eugenio Previgliano (Casagrande, 2019)

En el registro único de la subjetividad, tensado al máximo cuando se trata de un hecho político social de peso histórico, el autor escribe sobre la experiencia de haber estado preso en dictadura a sus 19 años. Ficción que bucea en la memoria propia y se deja contaminar por el relato coral. Una sucesión de días, momentos y pensamientos. Una dimensión novedosa del tema para la literatura argentina. Nos pasan cosas, parece decir Previgliano. Y hay que contarlas.


Transgénica, Gabby De Cicco (Baltasara Editora, 2019)

En su obra reunida De Cicco compila siete libros escritos desde mitad de los ochenta hasta la actualidad. Bebo de mis manos el delirio (1987), Jazz me blues (1989), La duración (1994), Diario de estos días (1998), Queerland (2011), La tierra de los mil caballos (2016), y el reciente Transgénica que nombra al conjunto. Una voz que asume y forja transformaciones personales y colectivas, militancia feminista, influencias y el “haber podido traer un cuerpo intersex a la poesía”.


El árbol de palabras, Mirta Rosemberg (Bajo la luna, 2018)

Este volumen reúne toda la poesía publicada entre 1984 y 2018 por quien fuera cofundadora de Diario de Poesía y de la editorial Bajo la Luna. Fallecida en junio de 2019, Rosemberg ganó el premio Konex como traductora en 2004. ​Sus poemas han sido incluidos en numerosas antologías y traducidos al inglés, francés, portugués, alemán, italiano y neerlandés. “Toda/ pasión concluida/ es emoción /aclarada. Correr/ la silla al sol para rehacer/ el ayer/ y ver cómo maduran/ bellamente,/ los duraznos este año”.


Irse, Daiana Henderson (Ivan Rosado, 2018)

¿Qué es la poesía? ¿Un acierto? ¿Una pregunta? ¿La distancia entre ambos estados? No lo sabemos, pero Henderson parece descubrirlo en varias oportunidades, así que por qué no, podríamos preguntárselo cualquier día de estos, al cruzarla por la calle, en una lectura. No, mejor no, para no interrumpir su mirada única sobre el mundo, leamos sus libros. Irse es una belleza.


El lugar de Saer, María Teresa Gramuglio (Editorial Municipal de Rosario – Espacio Santafesino Ediciones, 2017)

Una vida dedicada a la literatura. A leer y formar. La docente y crítica literaria que también escribió sobre la revista Sur, la década del 30, Manuel Gálvez, Leopoldo Lugones y Juan L. Ortiz, entre muchos otros, reúne aquí sus artículos escritos entre 1969 y 2014, a la par que el autor de Glosa iba publicando muchos de sus libros. Ahora todxs leemos a Saer, pero Gramuglio la vio desde el principio. «Una pionera de la crítica saeriana”, apunta en el prólogo Alberto Giordano.


Rodolfo Elizalde, Santiago Beretta (Ivan Rosado, 2017)

Diez encuentros entre el abuelo y el nieto. Santiago pregunta y Rodolfo cuenta. Entrañable relato entre la vida y la obra del pintor Elizalde. Nacido en 1932 en Bahía Blanca y llegado a Rosario para estudiar ingeniería en 1950, en 1958 comenzó a tomar clases en el taller de Juan Grela, donde se formó en grabado y pintura. Cómo era Rosario en aquella época, el descubrimiento de la pintura, su participación en proyectos rupturistas y de vanguardia como el Centro de Arte Experimental y Tucumán Arde, hasta sus incesantes búsquedas temáticas y estéticas.


Árbol solo, Beatriz Vignoli (Ivan Rosado, 2017)

En esta década (y antes también), Vignoli publicó novela, relatos, nouvelles y poesía. Todo es muy bueno. Al escribir estas breves líneas sobre su libro pienso en esta letra de Charly García: “Che, si en verdad me tomas en serio/ Deberías saber por qué/ En el fondo no es un misterio/ Deberías saber por qué/ Te vas, ahí nomás/ Todos van hasta ahí nomás”. Vignoli va lejísimo, vuelve y escribe poemas. O por ahí los escribe desde allá. Tenemos fortuna al poder leerlos.


Herodes, Pablo Bilsky (Yo Soy Gilda, 2015)

Un artefacto que cruza historia, política, literatura y periodismo a partir de una voz que se nutre del barroco latinoamericano para deglutir lo real. El intento de registrar un hecho de parte de un cronista y la imposibilidad de lograrlo ante una perspectiva alucinada. “Procesando lo real en función de lo que pasó, de lo que pudo haber sucedido, de lo que sucedió en la cabeza del que intentaba registrar eso en el momento del registro”, dijo el autor sobre su libro.


Conocimiento de la argentina, Adolfo Prieto (Editorial Municipal de Rosario, 2015)

Con selección y prólogo de Nora Avaro se reúnen los estudios literarios de Adolfo Prieto (1928-2016), quien fuera profesor universitario y crítico literario. El Paraná y su expresión literaria, el impacto de la Revolución de Mayo en la literatura autobiográfica, las proyecciones del rosismo, Sarmiento, la imagen del gaucho en los viajeros ingleses del siglo XIX, la culminación de la poesía gauchesca, la evolución del público del Martín Fierro al folletín, el grupo Boedo, el martinfierrismo, Adán Buenosayres de Marechal, la fantasía y lo fantástico en Arlt, entre otros temas de peso.  Uno de esos libros totales para tener cerca y releer siempre.


Trópico de Villa Diego, Mario Castells (Editorial Municipal de Rosario, 2014)

Integrante de “la Colección Naranja”, esa joyita editada por la Editorial Municipal de Rosario en el que distintxs autorxs narran el territorio santafesino y su experiencia, Mario Castells logra en “Trópico de Villa Diego” un relato que cruza la experiencia personal y la crónica de la historia político-económica del país reflejada en su propia zona: Rosario junto con Villa Gobernador Gálvez, barrio Las Flores, barrio La Carne, los fonavi de Grandoli, barrio Tablada. Intelectual emergente de una familia trabajadora escribe en la página 47: “La violencia, la ruina económica, y la mediocridad como hitos del paisaje urbano fueron los primeros factores de un aprendizaje acelerado”.


30.30 poesía argentina del siglo XXI (Editorial Municipal de Rosario, 2013)

En la última década de sus 27 años de vida, el Festival Internacional de Poesía de Rosario editó una serie de libros que leídos en conjunto conforman un nutrido panorama de la poesía argentina e hispanoamericana escrita en el Siglo XXI y que hunde sus raíces en la segunda mitad del siglo XX. Podríamos quedarnos con cualquiera de ellos, pero elijo la antología que reúne una serie de textos inéditos o publicados después de 2000 de treinta autores de entre 21 y 30 años al momento de su publicación. 


La niña de mis ojos, Federico Ferroggiaro (El Ombú Bonsai, 2013)

¿Puede un cuentista tener un mejor libro de cuentos? ¿Y si ese estado de gracia se consigue al diagramar una posible antología? Ferrogiaro lleva publicados seis títulos —El pintor de delirios (EMR, 2009), Cuentos que soñaron con tapas (El Ombú Bonsai, 2011), La niña de mis ojos (El Ombú Bonsai, 2013), la novela Tetris (UNR Editora, 2016), Par de seis (Baltasara, 2017), y Punto de fuga (Casagrande, 2019)— y como otros autores de la ciudad, cultores del género por excelencia del siglo XX, continúa con su apuesta libro a libro. Elegimos este porque queremos que lo lean.


El año del dragón, Osvaldo Aguirre (Recovecos, 2011)

Formado en la carrera de Letras de la UNR pero fogueado en las aguas de la crónica policial desde su oficio periodístico, Osvaldo Aguirre ha publicado en la última década a razón de un libro por año entre poesía, narrativa, ensayo e investigación. En esta serie de cuentos hay sobre todo un color, una atmosfera sobre la Rosario de fines de los ochenta en la que deambulan tranzas, narcos, policías, y varios desencajados silenciosos.


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