El Concejo ratificó el acuerdo político sin los bloques mayoritarios del PJ y el PRO



Ricardo Petunchi


El acuerdo que gobierna el Concejo, amplio y heterogéneo, impensable por el momento de replicar en otro ámbito, resistió las tensiones propias de las vísperas de un año electoral y se mantiene a flote. Las distintas corrientes del Frente Progresista, Cambiemos de Roy López Molina, Ciudad Futura, Iniciativa Popular y La Cámpora conforman un cóctel sorprendente y a la vez eficaz a la hora de garantizar los votos para que las prioridades del Ejecutivo municipal resulten aprobadas.

En las últimas semanas el acuerdo fue puesto a prueba y pasó el desafío de la fiabilidad. El Ejecutivo logró la declaración de emergencia del transporte urbano de pasajeros por 24 meses y la aprobación de dos proyectos que introducen cambios en el código Urbano; uno de ellos triplica la cantidad de pisos que se pueden construir en la cuadra de Pellegrini al 3000, y el otro autoriza plantas bajas más altas, lo que en la práctica significa que todos los edificios que se construyan de ahora en adelante tendrán en gran parte de la ciudad un piso más de altura. Unos meses antes ya había dado muestras de su resistencia cuando aprobó la conformación del nuevo directorio del Banco Municipal.

Por eso la confirmación de las autoridades para 2021 es otra buena noticia que surge en el Concejo para la administración de Pablo Javkin. Nada mal como cierre político de un año donde la gestión del municipio se midió esencialmente por las respuestas sanitarias ante la pandemia.

María Eugenia Schmuck, aliada del intendente, fue reelecta como presidenta; Roy López Molina (Cambiemos) seguirá como vicepresidente primero y Marina Magnani (Unidad Ciudadana) como vice segunda; el vértice de conducción estará compartido por el Frente Progresista, el macrismo y La Cámpora. ¿Consenso, pragmatismo o conveniencia política?


Santa Fe Ciudad

Fuera del acuerdo mayoritario volvieron a quedar dos bloques importantes: el Frente de Todos (Eduardo Toniolli, Norma López y Alejandra Gómez Sáenz) y Juntos por el Cambio (Alejandro Roselló, Carlos Cardozo, Germana Figueroa Casas, Ana Laura Martínez. A ellos se suma Daniela León, que integra el interbloque PRO/UCR).



La negociación con el PJ


Sumar al acuerdo reinante al Frente de Todos y a Juntos por el Cambio era uno de los objetivos de la conducción del Concejo y también del intendente.

El interés por contener al Frente de Todos fue notorio, a tal punto que los miembros del bloque se reunieron con Javkin. Pese a ello, las negociaciones se frustraron.

El ofrecimiento fue tentador. Marina Magnani (La Cámpora) cedía su firma en la comisión de Presupuesto y Fernanda Gigliani (Iniciativa Popular) la suya en Planeamiento, a lo que se sumaba la de Roy en Obras Públicas. “Tenían todo lo que pedían”, dijo alguien que trabajó activamente para lograr la unidad del PJ en el Concejo.

Claro que para sellar el acuerdo había condiciones. Como Toniolli dejó en claro que a Roy no lo iban a votar bajo ningún concepto, le plantearon que la condición mínima era que sí apoyaran a Magnani. Pero no hubo caso; Toniolli dijo que iban a abstenerse, y la negociación entró en vía muerta.



“El Frente Progresista ganó las elecciones a concejal, le corresponde la presidencia”, dijo Toniolli para explicar el voto a Schmuck. “Por la misma razón no votamos a los vice; al peronismo, que salió segundo en las elecciones, le corresponde la vicepresidencia primera. No aceptamos que se le dé sobrerrepresentación a López Molina con la vicepresidencia primera, ni que se haga un acuerdo a la baja con el PJ para que ocupe la vicepresidencia segunda”, agregó. La disconformidad no termina allí: “Y mucho menos aceptamos que se excluya de las comisiones principales y de las presidencias de comisiones a bloques como el nuestro, que con tres integrantes debería tener al menos una presidencia de comisión, y un integrante en Gobierno, Planeamiento y Presupuesto”. Lo cierto es que, más allá de los argumentos políticos, el Frente de Todos sigue afuera del acuerdo que gobierna el Concejo. “No estamos porque no somos javkinistas. Para estar tenés que ser javkinista de derecha o javkinista de izquierda”, sentenció Toniolli.


Tensión con el macrismo


Las charlas con los miembros de Juntos por el Cambio se vienen sucediendo desde hace tiempo. Pero allí juegan otros condimentos. El bloque liderado por Roselló no está en el acuerdo que maneja el Concejo y además mantiene un enfrentamiento con Cambiemos (López Molina, Agapito Blanco y Marcelo Megna, que juega con ellos), que sí está adentro. 

En Juntos por el Cambio aseguran que tienen menos lugares de los que les corresponden en las comisiones y, por si fuera poco, que Roy tiene de más. Creyeron que la renovación de autoridades era la oportunidad para poner la casa en orden, más aún cuando desde el Ejecutivo les llegó un guiño: Sergio Más Varela, dirigente cercano a Roy, designado en la gerencia de la Fundación del Banco Municipal, sería puesto en funciones recién después de que el Concejo lograse ese equilibrio en la distribución de cargos y comisiones. Pero en la tensa tarde del jueves, Roselló y los suyos se quedaron esperando una reparación que nunca llegó. Desencantados, ni siquiera participaron de la votación de autoridades.

No fue el único dato político que los involucra directamente. Cuando en medio de las negociaciones la presidencia de López Molina en la comisión de Obras Públicas quedó en jaque, no fue para cerrar un acuerdo con Juntos por el Cambio sino con el Frente de Todos. Del macrismo al peronismo. “La explicación es sencilla. Javkin prefiere tener como aliados y gobernar con La Cámpora y Ciudad Futura”, disparó Roselló.



Otra votación llamativa


A la hora de votar autoridades, en el Concejo los discursos pierden consistencia y las diferencias políticas se desdibujan.

El caso más ilustrativo es Ciudad Futura, que logró consolidarse con cuatro ediles (Caren Tepp, Pedro Salinas, Luz Olazagoitía y Jesica Pellegrini) y firmas en distintas comisiones (incluida la presidencia de Feminismos y Disidencias, creada “ad hoc” para ellos). Pero ser parte del acuerdo político trae beneficios y también obligaciones, algunas de las cuales tienen costo: por segundo año consecutivo Ciudad Futura votó a Roy López Molina para la vicepresidencia, un dirigente a quien ese mismo espacio emparentó con todo lo malo de la política local.

Quizás por eso, entre otras razones, Roy le dijo a Suma Política: “Salimos fortalecidos”. De acuerdo a su mirada, “pudimos escapar a todos los intentos de debilitarnos, nos tiraron de todos lados”. No es mal balance para Roy conservar lo que tenía, especialmente luego del traspié que significó para él que Renata Ghilotti abandonase su bloque y lanzara el unipersonal Propuesta Republicana.

El acuerdo que se cerró representa 19 votos sobre los 28 del cuerpo. Una mayoría holgada, que le da margen a los ediles para desmarcarse en algunas cuestiones puntuales sin poner en riesgo la aprobación de esos proyectos. Los 15 bloques actuales —ocho de los cuales son unipersonales, que no están contemplados en el reglamento—, forman parte de las concesiones para contener a todos.  Con esa misma lógica se intentó, infructuosamente, sumar al Frente de Todos y a Juntos por el Cambio. Y tal vez esa sea la única mancha que no lograron ocultar los arquitectos de este armado: los bloques mayoritarios del peronismo y el macrismo quedaron afuera en un año electoral.


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