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Política

El Funes de Roly Santacroce, un imán para las inversiones con trasfondo de carrera política

Cual si fuera un guía espiritual, el intendente de Funes Rolvider Santacroce repite siempre la misma frase cada vez que lo consultan por su gobierno: “La inversión privada es un pilar fundamental de mi gestión”. No lo dice en sentido figurado. A través de un esquema que hizo aprobar antes de asumir, el peronista logró que los nuevos desarrollos le aseguren fondos líquidos por casi 13 millones de dólares, un monto similar al presupuesto vigente de su localidad. Mientras recibe críticas por la ola urbanizadora, Roly —como prefiere que lo llamen— le confiesa a propios y extraños que ya piensa en su candidatura a gobernador para 2023. Camino a las Paso de setiembre, aparece séptimo en la lista de diputados que encabeza Roberto Mirabella.

Si bien no imaginaba que una pandemia iba a potenciar la demanda por entornos más verdes, Santacroce observó en 2019 que tenía ante sí una oportunidad. Luego de años con expedientes pisados, eran muchos los proyectos en carrera para seguir urbanizando una ciudad que hace rato dejó de lado el mote de “jardín de la provincia”. En sus últimas semanas como concejal —cargo que ocupaba desde 2013—, impulsó una ordenanza que obligaba a los emprendedores privados a pagar una compensación económica por las futuras excepciones al código urbano.

Así las cosas, el 2020 trajo como novedad una fuerte aceleración en el otorgamiento de pre factibilidades para nuevos barrios, lo que además de despertar interrogantes sobre su viabilidad ambiental le permitió al municipio generar una caja millonaria para obras. El siguiente mapa permite observar rápidamente la ubicación de los desarrollos aprobados en los últimos dos años, que suman una superficie de 500 hectáreas, similar al polígono que forman en Rosario la avenida Pellegrini, el bulevar Oroño y el río Paraná.



El uso del suelo

El concepto de contribución por mejoras no es nuevo en la política santafesina. Vale recordar que el socialismo lo instaló en Rosario, generando fuertes debates a lo largo de los últimos años. Según un trabajo realizado en 2015 por cuatro investigadores rosarinos para el Lincoln Institute of Land Policy (Estados Unidos), los desarrolladores de Puerto Norte “dejaron” para la ciudad 36,6 millones de dólares (15 % en tierras, 35 % en infraestructura y 50 % en compensaciones económicas). El estudio concluyó que lo recaudado en todos los convenios firmados durante las dos intendencias de Miguel Lifschitz no resultó “significativo” en relación con el presupuesto municipal.

Distinto es el caso de Funes. Según las sucesivas ordenanzas que aprobaron los emprendimientos en la actual gestión, por concepto de “Contribución por mejor aprovechamiento urbanístico”, los privados se comprometieron a aportar 12,8 millones de dólares. Para tomar dimensión del monto, el presupuesto 2021 de la ciudad prevé erogaciones totales por 1.362 millones de pesos, es decir, una cantidad prácticamente idéntica al pesificar a valor oficial. Si se tienen en cuenta sólo los gastos de capital, el presupuesto fijaba 184 millones de pesos, una cifra siete veces menor al total generado por los desarrollos.

Quedará para análisis posteriores mensurar si el aporte exigido está en sintonía con la plusvalía habilitada por los cambios de uso de suelo. Lo que sí resulta evidente es que la herramienta le permitió a Santacroce avanzar con obras sin necesidad de pedir auxilio a otras jurisdicciones. ¿Por qué no pensar en esa experiencia como herramienta para oxigenar las cajas municipales? En Brasil, por ejemplo, existen los Certificados de Potencial Adicional de Construcción (Cepacs, por sus siglas en portugués), que permiten a las intendencias monetizar las expectativas de desarrollo de las ciudades y colocarlas de forma anticipada en el mercado, fomentando la competencia entre desarrolladores.

Roly Santacroce

Trampolín

Amén del debate por la normativa urbana aplicada en Funes, lo cierto es que Roly no hace demasiadas distinciones entre los empresarios que quieren invertir en su ciudad. Como buen peronista, les abre las puertas a todos. Desde el experimentado Juan Carlos Rossetti —impulsor de los primeros countries en la década de 1990— hasta el bodeguero Carlos Araujo, pasando por el financista Arturo Trini y el versátil Horacio Angeli, todos dieron su aval al esquema vigente.

“Los empresarios son los verdaderos y genuinos creadores de puestos de trabajo en nuestro país. El Estado, en cambio, cobra impuestos y los distribuye. Está a las claras, con un 50 por ciento de pobreza, que lo viene haciendo muy mal”, aseguró a este cronista Santacroce, que a diferencia de sus colegas administra un territorio prácticamente libre de miseria: según el relevamiento de Barrios Populares, Funes solo tiene un asentamiento irregular (denominado “Zona Oeste”), en el que viven un centenar de personas, número absolutamente marginal con relación a la población total. En Rosario se calcula que entre un 15 y 20 por ciento de sus habitantes viven en villas de emergencia.

En diálogos internos pero cada vez de manera más abierta, el intendente plantea utilizar su gestión como trampolín para su carrera política. Aunque por ahora parece una meta compleja, está en su cabeza ser candidato a gobernador en 2023. Además de destacarse por un estilo híper personalista, en sus redes da cuenta de una relación amplia con varias tribus de su partido.

Fotografías: Vanesa Fresno

Voces en contra

La habilitación masiva de nuevos desarrollos genera algunos interrogantes por el futuro de la ciudad, que ya tiene en su pasado reciente problemas vinculados con el crecimiento urbano. Uno de los que lo viene planteando es el concejal por el partido vecinalista Unidad Popular Mauro Míguez, quien en una entrevista con Suma Política cuestiona que la agenda de la planificación urbana está en cabeza del sector privado: “El crecimiento urbanístico desordenado y conducido por la demanda privada es la principal crítica que hacemos. Dejar que la agenda pública de las urbanizaciones las hagan los emprendedores, que le imponen su plan de negocios a la ciudad”, aseguró Miguez, quien a nivel provincial se referencia con el Frente Social y Popular.

El titular del Ente de Coordinación Metropolitana (Ecom) Ricardo Kingsland tampoco tiene una mirada demasiado positiva sobre lo que sucede en Funes. Aunque no se refiere puntualmente al fenómeno local, estimó que lo que se está urbanizando en todo el conurbano rosarino “se poblará recién en 80 o 100 años, lo que plantea un despilfarro del suelo y una sub utilización de recursos estratégicos”, dijo en una entrevista reciente con Suma Política.

“No se trata de ponerle una pata encima al privado. Uno valora el esfuerzo y la posibilidad de hacer un negocio, pero hay que ser cuidadosos con esto, porque a la larga termina perjudicando”, cerró Kingsland.

Fotografías: Vanesa Fresno

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