La Provincia quiere dar sus próximos pasos en la Legislatura, pero sigue la tensión con Lifschitz



Por Hipólito Ruiz


Sobran los dedos de una mano para contar la cantidad de encuentros que tuvieron Omar Perotti y Miguel Lifschitz desde que el rafaelino ocupó el sillón de la gobernación. Tampoco hubo muchas durante la transición entre las gestiones del Frente Progresista y el Justicialismo. La cuerda se tensó muy rápido entre el actual gobernador y su antecesor, que ahora es el presidente de la Cámara de Diputados de la provincia.

Una transición minada de problemas, la estrategia de Perotti de poner distancia desde el primer día de gobierno y la falta de una articulación entre los poderes hizo que la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo –porque en el Senado el gobierno también tiene sus inconvenientes– estuviera cargada de confrontaciones y desencuentros.

Pasaron 10 meses de gestión y en la Legislatura quedan tres grandes temas por resolver para el gobierno. El presupuesto, las leyes de seguridad y la ley de conectividad. “Para destrabar eso hay que descongelar la relación”, se escucha en los pasillos de la Legislatura.

De los primeros dos proyectos, el que propone una reforma de la policía santafesina ingresó por fin ayer a Diputados. El otro aún no fue enviado. El tercero está en la Cámara alta junto a otro que prevé un endeudamiento por 100 millones de dólares, que será el que permita llevar la red de banda ancha a todas las localidades de la provincia.

Nadie espera que se repita la experiencia del año pasado con el Presupuesto, aunque tampoco pasará sin que se escuchen algunos gritos. En el final de su gestión, Lifschitz envió el proyecto de la ley de leyes a la Legislatura y los perottistas se quejaban porque sentían que el socialismo –en tanden con seis senadores justicialistas encolumnados detrás del presidente del bloque, Armando Traferri– les estaba condicionando el primer año de gobierno.

En Diputados aseguran que el Presupuesto va a ser aprobado porque “de ninguna manera se le va a negar esa herramienta al gobierno”, aunque advirtieron que quieren revisar y discutir algunos puntos. Uno que preocupa a los frentistas es cuántos recursos se destinarán a municipios y comunas en un año electoral. Para argumentar sus sospechas ponen como ejemplo lo que sucedió este año con el Programa de Pavimentación para municipios y comunas, que contemplaba un presupuesto de unos 2.100 millones de pesos para este año y que el gobierno provincial dio de baja en gran parte con el Decreto N° 958. De ese monto total hay más de 1.500 millones que tendrán otro destino.

Esa decisión de la provincia, según denunció en redes sociales el exdiputado provincial y actual concejal de Santa Fe, Paco Garibaldi, le costó a la capital provincial 100 cuadras de pavimento. Mientras que en recursos significó una baja de casi 400 millones de pesos para Santa Fe. En tanto, Rosario tenía asignados unos 1.000 millones de pesos en ese programa.

Otro de los ítems que inquieta es lo que se conoció en las gestiones del Frente Progresista como Plan Abre y que desde fines del año pasado fue instrumentado por ley a partir de un proyecto del senador Armando Traferri. Ahora pasó a llamarse el Programa de Intervención Integral de Barrios y cuenta con presupuesto asignado. Pero en Diputados aseguran que en lo que va del año tuvo cero pesos de ejecución presupuestaria.

También quieren evaluar en el presupuesto lo que se destinará a transporte público de pasajeros. Si bien es un rubro que viene en crisis hace años, la pandemia dejó al borde del colapso al sistema de colectivos en las principales ciudades de la provincia. Mientras la cuarentena fue estricta evitó que las personas circularan y el problema se disimuló bastante. Incluso los extensos paros de los choferes casi pasaron inadvertidos. Sin embargo, el año que viene todos esperan que la actividad crezca, es muy probable que retornen las clases presenciales en todos los niveles educativos y eso tendrá un impacto directo en el uso del transporte público. Por eso consideran fundamental garantizar los recursos para el funcionamiento de ese servicio.


Conectividad y seguridad


La ley que impulsará el plan de conectividad para toda la provincia está en el Senado. Esa iniciativa está acompañada por otra que prevé un endeudamiento de hasta 100 millones de dólares con el Banco de Desarrollo de América Latina. El objetivo es ampliar la red de banda ancha que posee la Provincia de Santa Fe para llevar internet de calidad a todos los pueblos y ciudades de la provincia.

En cuanto a los proyectos de ley que tienen que ver con la Seguridad recién este viernes ingresaron a la Legislatura a través de la Cámara de Diputados, donde la mayoría es de la oposición. El gobierno prefirió ese escenario al oficialismo que tiene en el Senado. Los proyectos (son tres) se habían anunciado en el discurso del gobernador el 1 de Mayo y desde ahí venían demorados.

Conscientes de la situación, en el socialismo le están pidiendo al gobierno que arme una mesa de diálogo donde estén sentados los senadores justicialistas que están abiertamente enfrentados con el autor de las leyes, el ministro de Seguridad, Marcelo Sain. “No queremos quedar presos de una interna justicialista”, argumentan por lo bajo y vuelven a quejarse de no tener interlocutores con poder de decisión.

Uno de los nombres que se mencionaba para conformar la comitiva del Gobierno –junto al de los ministros de Gobierno, Esteban Borgonovo, y de Gestión Pública, Rubén Michlig– era el de Marcos Corach, actual secretario de Coordinación de Políticas Públicas de la provincia. Sin embargo, el dirigente rafaelino, que es de absoluta confianza para el gobernador, está a cargo de poner en funcionamiento el Plan Incluir, que tiene como objetivo mejorar la calidad de vida en los barrios de las grandes ciudades y aseguró a «Suma Política» que no está en el armado del vínculo con el Poder Legislativo.


Una relación con poco diálogo


A las pocas semanas que Omar Perotti ganó la elección comenzó una transición con la gestión de Lifschitz que fue un camino intransitable para ambas partes y un anticipo de cómo sería la relación entre ambos durante los primeros meses de gestión del justicialista.

El 11 de diciembre del año pasado Perotti dio su primer discurso como gobernador y frente al propio Lifschitz dijo que se terminaba la connivencia de la política con el delito. A menos de dos semanas de esos dichos Perotti envió a la Legislatura una ley donde había un paquete de emergencias que el Frente Progresista rechazó en Diputados con el argumento de que no había tales urgencias en la provincia. Así como había sucedido con la aprobación del Presupuesto, en esta ocasión también hubo mucha confrontación mediática y acusaciones cruzadas.

Luego hubo un verano muy tenso debido a la gran cantidad de hechos violentos que terminaban con asesinatos en Rosario y en Santa Fe. Pero hubo uno en la ciudad de Rafaela que terminó con la muerte de un joven cuando perseguía en moto a dos delincuentes que desató una movilización frente a la casa particular del gobernador. Ante esa movilización, Sain dijo en los medios de comunicación que estuvo armada por dirigentes del socialismo.

Todo era muy tenso y cerca de Perotti aseguraban que se necesitaban recursos extra para poder gobernar de una forma más libre, sin las ataduras que le había dejado el presupuesto armado por la gestión anterior. Lo que fue la ley de las emergencias se transformó en la ley de Necesidad Pública y otra vez la relación entre el Ejecutivo y la Cámara de Diputados se tensó.

Como si a la política santafesina le faltara algo, en marzo llegó el coronavirus y la cuarentena. Perotti y Lifschitz no habían cruzado hasta ese momento más que algunas llamadas telefónicas. El primer gesto del rafaelino para descomprimir esa relación fue la de convocar al presidente de la Cámara de Diputados a la primera reunión del Comité de Emergencia por la pandemia. Eso fue a mediados de abril e incluyó una foto de ambos sentados en una ronda de dirigentes.

Casi tres meses después, a principios de julio, tuvieron un encuentro formal entre el gobierno y el Frente Progresista. Luego hubo un par de reuniones por zoom, entre las que se incluye la convocatoria por la emergencia económica que está generando la pandemia y que fue hace tres semanas.

El único encuentro a solas fue a finales de agosto. Ahí estuvieron cara a cara. Perotti lo convocó a Lifschitz a una reunión privada que se realizó en la casa que la gobernación tiene en la ciudad de Santa Fe sobre calle Amenábar, atrás de la Casa de Gobierno. Allí fue donde el gobernador le dijo a Lifschitz cuáles eran sus prioridades en la agenda legislativa. 

De esa última reunión ya pasó un mes y medio y al actual período legislativo sólo le quedan seis sesiones ordinarias con tres grandes temas. Queda muy poco tiempo y todo hace indicar que la mesa aún no está servida.


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