Los radicales, decididos a irse del frente si Lifschitz no elige “un lado de la grieta”



Daniel Abba


Es curioso. El principal aliado del radicalismo para la conformación de un frente electoral que enfrente al peronismo en Santa Fe es por estos días su principal escollo. Miguel Lifschitz tiene los votos y la mejor imagen, pero el tironeo entre su propio partido y sus intenciones de agrandar el Frente Progresista en Santa Fe lo tiene indeciso.

Esta semana el conjunto del radicalismo santafesino decidió acelerar los tiempos y le pidió una reunión formal al PRO y le envió una no disimulada indirecta al ex gobernador socialista para que se defina de qué lado de la grieta quiere estar.

El encuentro donde se gestó esta jugada ocurrió el miércoles de Reyes en Santa Fe, más precisamente en la sede del comité provincial de la UCR. Compartieron un asado al mediodía casi todos los referentes del partido centenario. Entre los ausentes por falta de invitación estuvo el ex intendente José Corral.

Del resto no faltó nadie: Felipe Michlig, Carlos Fascendini, Maximiliano Pullaro, Julián Galdeano, Mario Barletta, Lisandro Enrico, Fabián Palo Oliver. Radicales con el Frente y en Cambiemos, todos dieron el presente y acordaron avanzar hacia los comicios de octubre, mejor con Lifschitz, pero también sin él, convencidos que sin el apoyo radical el socialismo saldría tercero.


Santa Fe Ciudad

Para saber quiénes estuvieron en el encuentro hay que revisar sus cuentas de Twitter. El jueves casi a la medianoche acordaron un párrafo común que todos subieron a sus cuentas, en una sincronización merecedora de mejores propósitos. El texto fue acordado discutiendo cada detalle, como corresponde a la minuciosidad radical para estas lides.



“Reunión de la mayoría de las líneas internas del radicalismo santafesino. Luz verde para construir un Frente Amplio en Santa Fe que sea alternativa al gobierno provincial y nacional, que coordine la defensa de nuestra provincia en el congreso nacional”.

Lo de “mayoría” se explica por las exclusiones que decidieron tener, como la de Corral. El nombre que le pondrán a la nueva alianza empezó a cerrarles por el lado de la coalición uruguaya, aunque ese denominación (Frente Amplio) tal vez sea sólo un guiño al socialismo que podría cambiarse si hiciera falta.

Cuando hablan de “luz verde” se refieren a las conclusiones que surgieron de algunos diálogos que distintos referentes santafesinos han tenido individualmente con autoridades del partido a nivel nacional, como el presidente del comité nacional de la UCR Alfredo Cornejo, o a los encuentros con Horacio Rodríguez Larreta, Martín Lousteau o Coti Nosiglia, que visitaron recientemente y con cierta urgencia la provincia que gobierna el peronismo y los alentaron a largarse.

Esas apariciones y la necesidad de ir avanzando en la estrategia electoral para el 2021, motivó el encuentro radical del día de Reyes en Santa Fe.

“Dejemos de echarle la culpa al socialismo o a Bonfatti, el principal escollo para este acuerdo se llama Miguel Lifschitz”, se sinceró uno de los comensales cuando todavía la carne estaba en las brasas.

Paralelamente se empezó a comentar la versión de que el socialismo le encargaría a Lifschitz la responsabilidad del armado de la estrategia electoral para el 2021. Con ese dato, los radicales decidieron acelerar a fondo para apurar las definiciones que faltan.

“Si el ex gobernador decide seguir respetando las ideas de Palacios y los líderes de su partido, el Frente Progresista se quedará sin radicales”, advirtieron sin vueltas.

Uno de los radicales más cercanos al actual presidente de la Cámara de Diputados planteó sus dudas: “Si nos salimos del Frente Progresista, ¿no me estarán llevando a una interna de Juntos por el Cambio?”. Lo tranquilizaron con una copa de vino.

Para respetar la costumbre de los debates radicales, el párrafo que todos compartieron en Twitter el jueves a la noche dice algo que no fue tan bendecido por todos y en cambio omite una expresión en la que aseguran se avanzó con absoluta claridad, según coinciden varios de los comensales.

“Más que con la defensa de Santa Fe ante el Congreso, pedimos que el hipotético frente que se conforme se comprometa con uno de los lados de la grieta, el que está en contra del kirchnerismo. Por eso se solicitó una reunión con el PRO y en enero un delegado irá a hablar formalmente con Cornejo. Esa es la definición que le pedimos a Lifschitz”.



Al ex gobernador socialista le quedará la tarea de definirse. En los últimos días reiteró su idea de ampliar el Frente Progresista con los que quieran sumarse, pero empezó a hablar más que de su candidatura de la camada de jóvenes que podría protagonizar las próximas elecciones. El nombre de Enrique Estévez aparece siempre cerca de las especulaciones que sostienen que el ex gobernador se mantendrá este año en la presidencia de Diputados y resignaría su candidatura a senador nacional.

Los radicales siempre tienen a mano una anécdota muy risueña para graficar los amagues de Lifschitz a la hora de las definiciones políticas. Relatan que después de cumplir con todos los pasos previos y crear las mejores expectativas, al final se toma un respiro y hace una pausa, más parecida a una declinación que a lo que venía insinuando. Es mejor contada que escrita y no es de salón, por eso no se consigna. Otra interpretación de eso que para los radicales es una duda, es que el socialista ya haya decidido, sólo que ellos no se dieron cuenta.

Siguiendo con la estrategia que los sectores internos del radicalismo santafesino se proponen agilizar, habrá este mes una reunión con el PRO, otra con el presidente de la UCR y quedará saber qué hace el intendente de Rosario Pablo Javkin: si se queda sólo con el socialismo, si admite y se suma a esta nueva conformación radical o si intenta una opción propia.

No falta tanto para esas definiciones.


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