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“Muy pocas escuelas del Arzobispado van a poder aplicar el aumento de la cuota”

“Muy pocas escuelas del Arzobispado van a poder aplicar el aumento de la cuota”



S.P.


La mayoría de las escuelas que dependen del Arzobispado de Rosario no van a aumentar los aranceles, al menos por el momento, pese a la autorización del Ministerio de Educación de la provincia. Son cien establecimientos de todos los niveles, distribuidos en el departamento Rosario y a los que asisten unos 30 mil alumnos.

En una entrevista con Suma Política, el presidente de la Junta Arquidiocesana de Educación Católica, Walter Van Meegroot, dijo que “muy pocas escuelas del arzobispado van a poder aplicar el aumento” y que, pese a que se otorgaron facilidades y descuentos, en algunos lugares el cobro de cuotas está “entre el 30 y el 40 por ciento”.

¿Cuántas escuelas del arzobispado reciben el 100 por ciento de subsidio estatal?

—Casi todas, noventa y ocho de las cien.

¿Cuáles no lo reciben?

—Tengo presente en este momento el complejo Stella Maris, que tiene nivel inicial, primario y secundario.

¿Qué montos tienen las cuotas en los colegios con el máximo subsidio del Estado?

—Está autorizado hasta 2.083 pesos.

¿Cuál es el nivel de morosidad?

—En las escuelas con esos valores, antes de la pandemia el nivel de cobro era del orden del 70%. Pero a pesar de que se redujo la cuota y se aplicaron descuentos, la realidad golpea duro a muchas familias y el cobro ahora está en un 30, 40 por ciento.

¿Van a aplicar un aumento en las cuotas?

—Muy pocas escuelas lo van a poder aplicar.

¿Por qué?

—El alumnado de estas escuelas, la mayoría barriales y de localidades del interior, es en alta proporción de nivel socio económico medio a bajo, y en muchos casos se trata de población urbana marginal.

¿Entonces cómo se explica la autorización del aumento?

—El Estado lo otorga en función de sus facultades y a nosotros nos sirve como parámetro para fijar los valores de la cuota de reinscripción, pero en realidad son 150 pesos. El funcionamiento de una escuela en un barrio demanda 150 mil pesos por mes. Este aumento, en escuelas que cobran poco, con morosidad, impacta de manera insignificante.

¿Se puede dar una reducción de matrícula?

—En distintos lugares del país se está generando esa preocupación. Estamos acompañando a las familias, pero es cierto que algunas han planteado pasar a escuelas públicas. No hemos tenido hasta ahora un aluvión, pero se acercan los meses de la reinscripción que si bien será en cuotas la preocupación existe.

¿Cuáles son los gastos por fuera de lo que cubre el Estado, en el caso de las escuelas que reciben un aporte del cien por ciento?

—Las escuelas parroquiales reciben del Estado solamente el aporte para el pago de haberes, leyes sociales de los docentes (aunque no todos los cargos y horas) y deben sostener con sus propios recursos el resto del servicio educativo: construcción, mantenimiento, equipamiento, seguros, ART y los servicios, haberes y aportes del personal fuera de planta, costos bancarios, higiene y seguridad. En muchos casos la recaudación apenas alcanza para cubrir los gastos de funcionamiento; el edificio está cerrado, es verdad, pero tenemos gastos fijos, obligaciones.

¿Cuál es su visión sobre el rol que ha cumplido el Estado en esta situación?

—El Estado provincial nos ha acompañado con subsidios, pero también con el presupuesto para otorgar cargos y horas a las escuelas que van creciendo en los barrios y tienen que desdoblar cursos, ya que no se puede tener cincuenta y cinco chicos en un aula cuando lo lógico es que haya entre veinticinco y treinta. El Estado nos ha dado esas horas cátedra. También ha llegado el ATP para los salarios que pagamos con fondos propios y ha sido de ayuda. En los últimos años el arzobispado creó doce secundarios en zonas carenciadas, en donde se recibe a chicos con problemas de adicciones y una realidad social vulnerable.

¿Cómo imagina la escuela que viene?

—Hay un cambio de paradigma en el sistema educativo. Ahora se hace con medios totalmente distintos, con gran esfuerzo de los docentes, de los directivos y de los padres.

¿Y desde el punto de vista sanitario?

—Estamos preparando el protocolo para que nuestras escuelas estén en condiciones de recibir a sus alumnos o al menos a algunas actividades. La aireación, las ventanas, hay que ir haciendo todo ahora para el día que se regrese a una actividad presencial. Eso surge de las cuotas de los padres. Y el Estado se ha comprometido a darnos los kits de alfombras, alcohol en gel, todos los elementos para que la escuela pueda volver a empezar. En el futuro va a haber una demanda permanente de ese tipo de elementos. Estamos armando los protocolos, lo que significa que estamos capacitando a nuestro personal, a los asistentes escolares.


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