Otra fecha difícil para Newell’s: crisis política y sin elecciones hasta el año que viene



Por Alejo Diz


La pandemia de coronavirus dejó sin elecciones a los socios de Newell’s a fin de año. La emergencia sanitaria relegó la importancia de mantener al día la vida institucional de los clubes. Inspección General de Personas Jurídicas debió salir a anunciar la decisión ante la disparatada idea del vicepresidente segundo del club, Cristian D’Amico, de presentar un “protocolo” para que los “socios puedan votar con seguridad”. Las urnas quedarán guardadas, al menos hasta el año que viene, y con ello se abren preguntas sobre el futuro de un club que tiene al frente a una debilitada comisión directiva, mientras la oposición unifica criterios para elevar una única propuesta de gobierno. Suma Política indaga tras bambalinas en la política del Parque Independencia y abreva sobre una coyuntura institucional que se debate entre dificultades económicas y problemas de administración. Por un rato dejamos a un lado la fascinación que despierta el regreso de Ignacio Scocco y la ansiedad por la vuelta del fútbol.


Se extiende el cogobierno


Sin elecciones por la pandemia, el club quedará bajo gestión de las actuales autoridades hasta que los socios puedan elegir nueva comisión directiva. Esta decisión se ampara jurídicamente en el decreto nacional de aislamiento obligatorio que impide la reunión de personas; ergo convocar a una asamblea en el club para dar inicio al proceso electoral, tiene un efecto colateral negativo y otro positivo.

No es bueno para Newell’s que el club deba extender su mandato de gestión, probablemente hasta llegar a los cinco años de gobierno, a una dirigencia que está a sólo una renuncia de la acefalía y tiene dos directivos que no residen en la ciudad, como Walter Newell y Ricardo Ansaldi. En el club ya no existen las reuniones de comisión directiva. Las actas se “formalizan” y por las ausencias repetidas de Newell y Ansaldi ambos renunciaron por omisión de sus responsabilidades. La oposición prefirió no prestar atención a esta debilidad institucional grave en el club para no profundizar su fragilidad democrática.


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Pero los socios encuentran en este escenario imprevisto la tranquilidad de que la entidad se mantiene bajo la intervención de la Justicia, por medio de su Tesorería, resuelta en 2017 por el juez Hernán Bellizia, a cargo del expediente por la deuda que dejó el ex presidente Eduardo López. La Justicia tiene el control de la plata en la entidad, pero su labor concluirá el próximo mes de mayo, cuando el club abone las últimas dos cuotas de la deuda, por algo más de 80 millones de pesos. Y si para entonces no se pueden llevar a cabo las elecciones, la entidad quedaría en manos de una comisión directiva a la cual le intervinieron la Tesorería por sus irregularidades. Un antecedente que abre el peor pronóstico.



La desesperación de D’Amico


De la actual comisión directiva, el hombre que maneja el club con total independencia —está dicho, no existen reuniones de comisión directiva donde se discutan las decisiones— y que muestra una ambición desproporcionada, es D’Amico. El actual vicepresidente segundo es el candidato por el oficialismo, aunque de la actual lista que gobierna son sólo algunos los que lo acompañarán, si es que eso sucede. El presidente Eduardo Bermúdez no hace declaraciones porque “no tiene nada bueno para decir de D’Amico”, según se excusa su entorno. Y fue el propio D’Amico el que decidió presentar la carta en Personas Jurídicas proponiendo “protocolo” sanitario para realizar las elecciones.

La suspensión de los comicios es una mala noticia para el oficialismo. Porque la apuesta era ir por el triunfo con dos variables que le jugaban a favor: masiva baja de socios debido a la pandemia por falta de pago de cuota —el club no llega a los 10 mil socios con cuota al día, aunque estos números se esconden para no herir susceptibilidades— y el contexto sanitario que vive la ciudad, que iba a espantar a otros tantos a exponerse a un contagio de Covid-19 por llevar su voto a las urnas del Parque Independencia. Cuanto menos voten, más chances tiene el oficialismo de ganar, como en cualquier elección, con la estructura de votos de empleados y barras con la que cuenta de largada toda dirigencia que busca una reelección.


La oposición, sin líder


Luis Facciano fue el segundo candidato más votado en las elecciones de 2016. Pero hoy no es un referente de la oposición: “Estoy alejado de la vida política del club”, se excusó en diálogo con Suma Política. Su alejamiento abre el juego a la búsqueda de un candidato que compita con D’Amico.

La oposición hoy son Movimiento Centenario, Movimiento Pertenencia Leprosa, Movimiento Independencia Leprosa, Movimiento Faustino González y Te Llevo en el Alma. En estas agrupaciones se encuentran con apetencias grandes el ex médico del club, Ignacio Astore, el ex concejal Jorge Boasso y Federico Ripani.

Astore se ganó un lugar en el fútbol por su profesión. Los jugadores cuando se lesionan se quieren atender con él, incluso aquellos que se encuentran en el exterior. Su agenda de contactos sorprendió a todos. Pero carece de trayectoria política en la entidad y sus ganas de ir por la presidencia no es consecuencia de una dedicación política sino más bien un anhelo personal. Su lugar en la lista no será el de presidente.

Boasso, en cambio, es conocido por todos en el Parque Independencia. Su popularidad, más allá de la empatía que genere o no su pasado como concejal, la tienen pocos en el arco opositor. Se involucró en la vida de la institución al dejar su rol de edil de la ciudad. Su participación es activa y cuando se refiere a D’Amico lo hace sin eufemismos. Será un opositor que no pasará desapercibido.  

Por el contrario, la nueva generación de dirigentes tiene como referente a Ripani, histórico socio que luchó contra López, miembro de Pertenencia Leprosa. Por su militancia y participación en la vida del club, quizá es el de más experiencia. La construcción de ideas que propone siempre gira alrededor de lo “colectivo”. Su juventud le quita credenciales para ser ungido candidato a presidente. Pero su agrupación, sin dudas, será un actor relevante en la búsqueda de obtener la voluntad del socio.

“Hoy no hay una cara visible porque estamos en etapa de plena construcción de un proyecto. Más importante que ganar es tener un plan si eso sucede. No puede volver a ocurrir lo que pasó con esta comisión directiva donde no se conocían ni ellos y empezaron a renunciar a poco de asumir. El nuestro es un espacio amplio, hay jóvenes, profesionales, empresarios, es muy variado. Y seguramente producto del trabajo que estamos haciendo aparecerá naturalmente nuestro candidato”, confió un opositor de larga trayectoria en la vida del club. “Tener un candidato ahora no tiene sentido porque las elecciones realmente pueden ser en mayo o en diciembre del año que viene. Y quizá haya sorpresas”, subraya.


Otros tiempos. En 2017, Bermúdez encabeza reunión anual con socios junto a D’Amico.

La pelea en las redes


A D’Amico lo obsesiona lo que se dice de él en las redes sociales. La oposición le molesta. Intentó en 2017 aprobar una asamblea donde la oposición fue agredida y luego muchos recibieron amenazas en domicilios particulares y laborales, a fin de desalentar sus respectivos roles en la política del club. El año pasado le quiso quitar la condición de socio a un hincha que lo agravió en Twitter. Y en 2018 dejó que más de 300 barras ingresaran a Bella Vista a “sugerirle” a los jugadores que debían ganar el clásico que iban a disputar por Copa Argentina. Ganó Central a pesar de la estrategia de los violentos.

D’Amico construyó una estructura de violencia en el club. Así como se vio en la asamblea cómo “su gente” golpeó a opositores, en las redes tiene a sus “trolls” para descalificar y atacar a todo aquel que se manifieste en contra de su gestión. Su desproporcionada ambición incluso lo lleva a perseguir a los periodistas que intentan informar por fuera del círculo de noticias que genera su “personal”. Están lo que construyen “una realidad paralela”, hablando loas del club, y están los otros que le dan “retuit” en sus cuentas personales a todo lo que suben las redes del club. El vicepresidente está convencido de que la realidad del club se elabora y transmite en las nuevas formas de lenguaje que proponen las redes sociales, más aún en tiempos de pandemia. “Es muy difícil encontrar lugares donde nos podamos expresar sobre Newell’s”, se lamenta Boasso. “Nos sorprende, aunque no es la primera vez que pasa esto en Newell’s. Con (Eduardo) López también era poco lo que se podía transmitir”, acota.


Sin fondos y flojo de papeles


La pandemia le asestó un golpe cruel a las finanzas de los clubes. Todos, sin excepción. En el caso de Newell’s, el club acumula deuda mes a mes porque no está pagando la totalidad de los sueldos a sus jugadores. La falta de dinero llevó a ceder más juveniles por monedas —30 mil euros por el chico Martín Bellotti, nuevo jugador de Inter City de la tercera división de España—  y tiene a los dirigentes, es decir a D’Amico, pidiendo plata a cuanto contacto tiene en su teléfono. Incluso, ante la gravedad de la crisis, el vicepresidente segundo no tuvo pruritos en llamar a un ex directivo del club para pedirle por inversores, como si se tratara del dueño de una financiera. Como la respuesta que recibió no le resolvió el problema, días después, en la primera entrevista concedida, no dudó D’Amico en hablar muy mal de aquel ex directivo y de su paso por el club.

Pero la vida política de Newell’s también tiene en su actual dirigencia un rojo que no es económico. Lo que está en falta en Newell’s es el presupuesto que se debió presentar en la asamblea de mayo, suspendida por la pandemia, y el balance de septiembre. Esta documentación debería estar a disposición del socio. El coronavirus deja exenta de responsabilidad a las autoridades en lograr la aprobación de ambos documentos por asamblea, como exige el estatuto, pero no en su confección y publicación en tiempo y forma. Y como siempre que se esconden los papeles, será Personas Jurídicas la que deberá salir en auxilio de los socios, que no quieren más que saber qué será del futuro económico del club y qué deuda arrastra, mientras se busca fecha en 2021 para sacar las urnas en el Parque Independencia.



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