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El gobierno anunció que se implementará el “pasaporte sanitario” en Santa Fe: qué dicen los constitucionalistas

El gobernador Omar Perotti confirmó que en la provincia se implementará el denominado pasaporte sanitario cuando avance la aplicación de segundas dosis en los mayores de 18 años. “Es una de las medidas que vamos a tomar”, aseguró el mandatario, aunque aclaró que todavía no es el momento porque “sería injusto hoy pedirle el carnet a alguien que no tiene la segunda dosis”. No obstante, dejó en claro que cuando las vacunas estén disponibles se va a exigir porque el que queda afuera “no quiso vacunarse y está poniendo en riesgo a todos”.

El objetivo del pasaporte o pase sanitario es incentivar la vacunación de los más jóvenes, que en muchos casos se han mostrado reticentes, por desconocimiento, falta de información, dudas o por la manifiesta voluntad de no vacunarse. Si bien no hay restricciones de manera oficial aún, muchos son los comerciantes que comenzaron a ofrecer beneficios a los ya inoculados.

Hay un proyecto presentado por el bloque oficialista en la Cámara de Diputados provincial. La idea de los legisladores es que quienes acrediten el inicio del proceso de inmunización obtengan mayores descuentos en Billetera Santa Fe y dos pases gratuitos a quienes estén inscriptos en Boleto Educativo Gratuito (BEG), entre otros beneficios. También ofrecen un incremento del aforo en los comercios que suscriban el programa.

Entre los gastronómicos la postura es clara, ya que todo lo que redunde en más trabajo es bien recibido, pero tienen algunas dudas. “El derecho de admisión no puede ser discriminatorio, pero puede tener determinadas características”, aclara Alejandro Pastore, representante de la Cámara. La gran incógnita que desvela a los dueños de boliches es quién va a hacer la auditoría de semejante decisión. “No hay duda sobre la vacunación y si un pasaporte ayuda a acercarnos a una solución, será bienvenido, pero hay que ver de qué manera se implementa”, amplía el comerciante y candidato a concejal del sector de Pablo Javkin.

Ahora bien: ¿es legal tomar una medida semejante? “Mientras la vacuna no sea obligatoria, no se pueden restringir derechos esenciales de las personas (salud, educación, trámites gubernamentales, transporte público, etcétera)”, explica el abogado constitucionalista Domingo Rondina. Como dice el jurista, la vacuna puede imponerse como obligatoria sólo cuando estén disponibles las dos dosis para toda persona que la solicite. En este caso, restringir sólo actividades de recreación o turismo, no afectaría a los derechos esenciales.

En ese mismo sentido se expresa el abogado Jorge Zárate: “La realidad es que la vacuna no es obligatoria, aún no ha llegado a una parte sustancial de la población y es tarea del Estado proveerla. Hasta que la mayor parte de la población no esté vacunada o tenga mínimamente un turno, el pasaporte sanitario se choca con el derecho a circular, a la libertad y otras cuestiones que hacen que no sea del todo constitucional. Esto tiene mucho que ver con el humor de la gente, los vacunados que quieran retomar su vida apoyarán la medida, por eso creo que la van a terminar implementando”.

El abogado Mauro Justel también hace hincapié en la disponibilidad de vacunas. “Como primer punto, si no hay vacuna obligatoria no se pueden restringir derechos. Como segundo punto, no hay vacunas suficientes disponibles como para exigir su obligatoriedad, y tercero, en ese marco, se podrían restringir algunos derechos que no sean los fundamentales como recreación, turismo, etcétera. Soy más partidario de fomentar la vacunación y no de obligar a vacunarse. Y desde lo jurídico, sin duda que se puede presentar un componente discriminatorio entre el vacunado y el no vacunado, ya que es un parámetro objetivo”.

Otros constitucionalistas, como el abogado Luis Ayuso, advierten que “si bien en tutela del derecho a la salud pública la Justicia ha entendido válida desde el punto de vista constitucional otras restricciones mayores a la libertad individual, como la obligatoriedad de los planes de vacunación, habría que analizar concretamente quién y cómo se implementa el pasaporte sanitario y qué consecuencias trae a quien no lo tiene en materia de libertades”.

Rondina compara lo hecho en la provincia de Buenos Aires, donde se decidió que los no vacunados pueden entrar a los bares, pero los vacunados tienen un cupo adicional. Mientras que en La Rioja se les impide el ingreso, algo que puede llevar a confusiones, malos entendidos y hasta reacciones adversas de los clientes. “La igualdad constitucional, la no discriminación, tiene que ver con consideraciones objetivas”, amplía Rondina. “Distinguir entre quienes se vacunan y quienes no lo hacen pudiendo hacerlo, es un dato objetivo. El problema es que todavía no se pudo proporcionar vacunas para todes”, apunta.

Si miramos al mundo, en Italia se pondrá en vigencia por decreto lo que ellos llaman “Pase verde”. “A partir del 6 de agosto los mayores de 12 años deberán acreditar la vacunación para poder sentarse en las mesas dentro de los locales de los restaurantes, bares y cafeterías, aunque no será requisito para tomar un café en la barra. Los italianos deberán también mostrar su carnet en los estadios y los espectáculos, aunque se realicen al aire libre y los chicos para ir a la escuela”, cuenta Rosina Iadanza, una argentina radicada hace 20 años en Carpi, provincia de Modena.

El estilista rosarino radicado desde hace 20 años en Miami, Leo Raimondo, asegura que “en Estados Unidos y específicamente en Miami no se está hablando de eso. Sí escuché que en Europa lo iban a implementar, pero acá no. Y no creo que lo vayan a hacer porque acá les interesa mover la economía a pesar de que hay mucha gente vacunada y mucha que no”.

España es, sin dudas, una gran referencia para la Argentina, no sólo por el idioma, sino también por el comportamiento social. Florencia Moragas es una rosarina que vive desde el 2001 en Valencia. Es redactora de contenido SEO, bloguera, community manager y responsable del blog “La vaquera del espacio”. Cuenta que no hay uniformidad en todo el país con respecto a la aplicación de un pasaporte sanitario. “Aquí la situación de vacunación es muy buena, tanto que estamos detrás de Israel. Los mayores contagios por la cepa Delta se han dado en la población de 19 a 29 años, pero no ha sido hospitalario. España es un país solidario y creo que por esa razón no ha sido necesario (de momento) apretar con un pasaporte sanitario.” Moragas refuerza la idea de solidaridad española al recordar que el país ibérico lidera a nivel mundial el trasplante de órganos, sangre y médula ósea, aunque reconoce pujas internas por las restricciones. “Ocurre que hay algunas autonomías que sí toman medidas. En la comunidad valenciana hay restricciones de circulación, pero en Canarias el tribunal de Justicia revoca las medidas y se transforma en un tema político. Galicia tiene pasaporte sanitario para el ingreso a los locales de ocio nocturno. Pero de momento no hay obligatoriedad en todo el país. El pasaporte se pediría solamente para viajar a Francia, Inglaterra, Alemania o Portugal, aunque hoy por la pandemia se ha vuelto al turismo nacional”, concluye.

Francia sorprendió con el tenor de algunas restricciones, un país donde las calles son escenarios de grandes marchas cuando a los ciudadanos no les agrada alguna medida como la exigencia de estar vacunado para el desarrollo de actividades sociales. “No lo toman alegremente, la verdad es que hay muchas manifestaciones desde hace varias semanas contra el pass sanitario, por coartar las libertades”, explica la periodista rosarina Ester Stekelberg, radicada en París. Como en toda sociedad, los franceses también se dividen entre los que esperan que la vacunación sea total y los que se amparan en sus derechos individuales para no recibir la inyección.

“Te cuento que el domingo fui a un concierto al aire libre y me lo pidieron”, dice Stekelberg, “voy a la pileta y me lo piden, voy a tomar un café y la chica no me lo pide porque sabe que salgo de la pileta donde sí me lo pidieron (el café está al lado de la pileta y la moza me conoce), pero sé que esta chica ha tenido reacciones violentas de gente que le tiró el pass en la cara. Mi opinión es que en este momento el pass es necesario, porque urge la vacunación de la mayor cantidad posible de gente, pero soy consciente de que a muchos no les gusta que los obliguen tanto a presentar este pass como a vacunarse. Se rebelan contra la imposición”, sentencia.

El pasaporte sanitario admite varias miradas: hay quienes lo ven como una violación a la libertad individual, otros encuentran en los opositores a la medida a personas individualistas, negacionistas de la pandemia. Sin dudas lo más difícil es arribar a un consenso que respete todos los derechos de manera colectiva y que, además, esté todo contemplado en el ordenamiento jurídico. Queda entonces una ardua labor para los jueces que deben establecer un equilibrio entre el respeto constitucional, los derechos individuales, colectivos y sus jerarquías, aunque, como dice el destacado jurista Carlos Nino en su libro Ética y Derechos Humanos, “no todos los derechos protegen intereses de tal modo inherentes a la persona humana que su frustración implique sacrificar a su titular”.

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