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Política

Qué es un buen resultado en las Paso de Santa Fe, las más significativas en la última década frente por frente

La pandemia, la apatía general, la inseguridad, una inédita campaña. Esas y otras podrán ser las causas que esgriman los candidatos cuando se conozca el escrutinio de esta elección. Pero no todos los resultados valdrán igual. Cada uno tendrá sus lecturas propias. Según de quien se trate, las expectativas son distintas, y se pone en juego más que una banca. El futuro, la última chance, los posicionamientos para el 2023, o el resultado de una aventura. Ganar o perder no significará lo mismo en todos los casos. Para algunos, esta interna será una vuelta previa para la prueba de tanques llenos del 14 de noviembre; para otros muchos, quedar afuera de los comicios que vienen. Para los referentes, un registro de dónde están parados, la encuesta que nadie tiene. En pocas horas empezarán a esbozarse las primeras respuestas a estos interrogantes.

¿Qué resultado dejaría conforme a Omar Perotti?

Imponerse en la interna tendrá doble lectura para el gobernador: se habrá quedado con el manejo del partido y le imprimirá nuevas fuerzas al segundo tramo de su gestión. Quedará en muy buenas condiciones de imponer el nombre del próximo candidato a gobernador del peronismo, unido o diversificado. Habrá demostrado que su jugada de riesgo valió la pena, porque desde ahora manda más que antes, y no sólo en la gestión. Hasta podría imaginarse un destino nacional.

Después habrá matices. Si su sector saca mayor o menor ventaja, determinará quién pone más nombres en el armado final de las listas que representarán al Frente de Todos en la elección general. En este punto, la dirigencia que se referencia en Agustín Rossi le va a querer subir la vara de exigencias. Dirá que las listas del gobernador tienen que ganar por más que un voto. Que no vale apenas triunfar, sino que tiene que hacerlo ampliamente, 70 a 30 ó 80 a 20, teniendo en cuenta las ventajas que significa ser oficialismo, manejar la gestión de gobierno, disponer de mayores recursos y contar además con el respaldo del presidente de la Nación y la vicepresidenta Cristina Kirchner, nada menos que la mejor electora que tiene el peronismo.

Quienes critican a Perotti opinan que la jugada de aparecer en las boletas ya está viciada de derrota. Sostienen que más allá del resultado en esta interna, el gobernador está obligado a ganar después los comicios generales, y ahí lo ven más complicado que ahora. Le cuestionan haberse puesto como candidato a senador suplente, porque sostienen que si gana ahora, pero pierde después, va a quedar como perdedor igual. Y reprochan que arriesgó por la interna más de lo que debía, y puso en peligro la elección de noviembre, donde podría afectar el éxito de toda su gestión.

Y en este punto arriesgan un pronóstico: que después de las Paso, el perottismo se dispone a dar un volantazo, un paso en sentido contrario al que mostró en la génesis de sus listas de candidatos. Cuentan que a los sectores vinculados al negocio de la carne, que le reclamaban una defensa más férrea de los intereses de la provincia a raíz de la suspensión de las exportaciones, el gobernador les hizo saber que ahora no puede, pero después de la interna va a oponerse con más energía a este tipo de decisiones del gobierno nacional. O sea, podría ser más crítico de quienes hoy lo apoyan. En la discusión con la ministra nacional de Seguridad ya se vio algo de esto.

En cuanto al resultado electoral que espera el gobierno -en el acto de cierre de campaña se dijo claramente-, no sólo es imponerse en la interna, que fue definida como “un obstáculo a superar”, sino en noviembre, donde triunfar es poner los dos candidatos a senador y cinco diputados nacionales, de los nueve que se renuevan. De menor expectativa parece ser la elección que protagonizará Lisandro Cavatorta en el Concejo de Rosario.

¿Qué resultado esperan ambos sectores del Frente Progresista?

Para el socialismo el triunfo de Clara García servirá para darle continuidad al legado de Miguel Lifschitz. Traducido: para intentar seguir liderando esa coalición herida, en el marco de una disputa que tienen con Pablo Javkin en el futuro inmediato. 

La reaparición en el final de la campaña de Antonio Bonfatti probablemente deba inscribirse en esta lectura de negociación con el resto del frente que no responde al socialismo. Con el ex gobernador socialista en el último tramo de la campaña apareció una figura de buenas mediciones, al menos con alto conocimiento, que además no va a quedar marcado por la elección ya que no es candidato. Se puede plantar fresco para las negociaciones que vienen.

El intendente de Rosario se juega una brava. No tanto para imponer a su postulante al Senado, un experimentado Rubén Giustiniani, que parece cómodo en la disputa más allá del resultado. Pero Javkin está obligado a ganar la elección de concejal y que su candidato Ciro Seisas se imponga en la interna sobre Verónica Irizar y Miguel Cappiello. Las diferencias aquí también dirán bastante del acierto de la elección de postulantes y, sobre todo, dará un dato acerca de la opinión que la ciudadanía tiene a mitad de mandato de la gestión del intendente rosarino. En el socialismo la disputa Irizar-Cappiello promete un segundo round después de la elección de autoridades partidarias que ganó el oficialismo.

¿Qué lecturas podrán hacerse dentro de Juntos por el Cambio?

En el espacio de Juntos por el Cambio, más que en los otros dos, se debería ordenar algo que empezó con un intento de conducción más centralizada y que se fue desgranando. La referencia de Federico Angelini, el preferido de los apoyos nacionales y el dirigente que desde hace más tiempo viene trabajando en la provincia desde la aparición de Macri, se enfrenta con otros tres candidatos. Ese dato ya habla de la disgregación que sufrió ese espacio.

Angelini deberá ganar para revalidar sus títulos, pero aún así nada le garantiza que no tendrá oponentes dentro de dos años. Nadie imagina que Pullaro o Corral no intenten seguir la disputa de espacios dentro del frente en el caso de que no ganen. Lo de Carolina Losada es más experimental, y en ese aspecto, dará una prueba de cómo funcionan este tipo de incursiones en tiempos de vacas flacas para la política tradicional. La paridad o las diferencias que alguno de ellos saque sobre el resto determinarán pases de factura y corrimientos inevitables.

Para todos, se termina el tiempo de las seducciones del discurso y las publicitarias. La ciudadanía, con mayor o menor agrado, le dirá a la política cuánto representa cada uno y por qué camino prefiere seguir los próximos dos años. Para analizar las excusas y las explicaciones que se darán de algunos resultados puede ser interesante recordar las expectativas que tenían antes todos los que se postulaban para ganar y tener a mano qué decían antes de los comicios que era para cada uno de ellos una victoria.

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Autor

  • Periodista. Licenciado en Comunicación Social de la UNR. Ex jefe de Redacción de La Capital. Twitter: @DanielAbba_

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