Connect with us

Hi, what are you looking for?

Sociedad

Rosario está a un paso de ser pionera en trasplantes de útero en todo el país

Solamente resta que el Incucai apruebe el protocolo presentado por un equipo de médicas y médicos de Rosario para que puedan comenzar a realizarse los primeros trasplantes de útero en el país. El trámite, que se vio postergado casi dos años por la pandemia de coronavirus, podría tener luz verde en los próximos meses. Así, la ciudad y sus profesionales marcarían un hito en la historia argentina en materia de medicina reproductiva, convirtiéndose en pioneros en este tipo de cirugía, para la cual ya hay treinta pacientes en lista de espera.

Vincent fue el caso paradigmático. Se trata del bebé nacido gracias al primer trasplante de útero que se hizo en el mundo en 2014, en Suecia. De allí en adelante, se habla de un antes y un después para quienes desean embarazarse y no pueden hacerlo por diversos motivos, entre ellos nacer sin útero.

Esta posibilidad es la que buscan concretar no sólo en Rosario sino en el país la médica ginecóloga especialista en medicina reproductiva y cirugía endoscópica Leticia Solari (Mat.14033) y su equipo, 

El trasplante de útero es “una alternativa” para un tratamiento de infertilidad. “Es para mujeres que quieren embarazarse”, porque el útero “no es un órgano vital”. Está indicado “para pacientes sin útero”, como la mayoría de quienes acceden a este programa, o “tienen alguna infección o enfermedad” y no están en condiciones de llevar adelante un embarazo a término. “Es para este tipo de pacientes”, que antes solo “tenían la opción de adopción o de subrogación”, explicó Solari en una entrevista exclusiva a Suma Política.

Un largo camino para hacer historia

Si bien pareciera que el tema está muy aceitado, en realidad es una práctica muy reciente. Antes del año 2000 se comenzó a indagar en esta posibilidad pero nunca se había realizado un trabajo serio o un protocolo de investigación. Finalmente, Suecia fue el primer país en el mundo en hacerlo. Fueron, hace ocho años, los primeros en tener el primer nacido vivo, Vincent.

La noticia contribuyó a la repercusión mundial del tema y que otros países, siguiendo el protocolo sueco de base, se volcaran a realizar trasplantes. Así comenzaron a llevarlos adelante en Italia, Estados Unidos, Líbano y Alemania, entre otros.

Actualmente hay más de 60 nacidos vivos mediante trasplante de útero en todo el globo. Fueron todos embarazos que terminaron por cesárea programada. En Argentina “no se hizo nunca”, afirmó la médica. 

El camino para desarrollar un protocolo propio no fue para nada sencillo. La motivación surgió porque “siempre pensé que era posible hacerlo”, recordó Solari. Cuando ella y su equipo se enteraron de lo que había sucedido en Suecia, tuvieron que esperar poco tiempo para que el líder del equipo sueco, Mats Brännström, viajara a Buenos Aires a dar una conferencia.

Así fue que ella junto con la otra ginecóloga a cargo del proyecto en Grupo Centro, María Victoria Boccio, lograron conocerlo y entablar una relación a distancia con el especialista extranjero. Este contacto permitió que las especialistas pudieron elaborar su propio protocolo, basándose en lo que su equipo estaba en condiciones de ofrecer.

Primero tuvieron que viajar a Suecia a prepararse, gracias a un convenio con el Hospital Universitario de Sahlgrenska en Gotemburgo (segunda ciudad más importante de Suecia) por el cual se permitía a diversos países enviar a sus profesionales para entrenarlos en los trasplantes hasta que lograran realizarlos por sus propios medios.  

Al concluir el protocolo local, Solari y su equipo se lo enviaron a Mats Brännström para que lo evaluara. Enorme fue la alegría cuando se lo aprobaron en Suecia a fines de 2018. Pero todavía faltaba un paso más para la felicidad total: la aprobación del Incucai en Argentina.

“Por ahora estamos a la espera de que firmen el nuestro aquí en el país, que lo presentamos cerrando el 2019 pero se trabó por la pandemia”, relató Solari. “Estamos a la espera de la habilitación oficial, que creemos que va a estar en los próximos meses”.

¿Qué tiene de particular este tipo de cirugía?

—Este trasplante tiene características distintivas con respecto a otros, porque al ser un órgano no vital, una vez que termina el deseo de maternidad se extirpa el útero para que la paciente no tenga que continuar con la inmunosupresión de por vida, como pasa con otros órganos. Es un trasplante efímero.

¿Y qué se hace con el útero trasplantado después de la operación?

—Por ahora el útero se desecha. La donante es alguien que ya completó su maternidad, es decir, no vuelve a recuperarlo. En Argentina los donantes pueden ser hasta cuarto grado de parentesco (madres, hermanas, primas, etcétera) y la condición para donar es alguien que no quiera volver a ser madre, pero sí debe haber sido madre previamente a donar. El protocolo indica que una vez que uno selecciona al paciente y a su posible donante, se le hace a la paciente una fecundación in vitro y se criopreservan los embriones. Esto se realiza así por varias razones: primero, para que el embarazo sea más rápido y porque no se trasplantan las trompas de Falopio, con lo cual no se puede originar un embarazo natural.

¿Los bebés nacen con la genética de los donantes?

—Con relación a la genética, el bebé nacerá con genes de la pareja (receptora), porque tanto el óvulo como el espermatozoide son aportados por ellos. En Argentina existe la posibilidad de que, inclusive, se pueda llevar adelante el embarazo con óvulos y semen donados, lo que permitiría que una mujer sola pueda embarazarse o quien tenga una falla ovárica. Vale aclarar que la donante del útero solamente dona su útero, nada más. El embrión gestado propiamente dicho no es de ella.

¿Se trata de un procedimiento complejo?

—Lo más difícil que tiene este trasplante es la cirugía de la donante, porque los vasos del útero, las venas, sobre todo, son muy finas y es lo que lo hace más complicado. La cirugía dura entre diez y doce horas. Todavía no se pudieron acortar los tiempos. La operación de la receptora dura tres o cuatro horas. Seguramente los lapsos se irán acortando con la experiencia. Una vez hecho todo, se espera entre seis y doce meses, según cada protocolo, para hacer la transferencia del embrión. Es un tiempo de espera para ver que el útero no sea rechazado y que se pueda producir el embarazo. La paciente se va realizando chequeos pero puede seguir con su vida normal, tener relaciones, hacer actividad física, etcétera.

¿Se puede trasplantar sin importar la edad?

—Con relación a las edades, es muy importante la calidad de los vasos, que se van perdiendo con los años. Por eso hoy, que es muy incipiente, en nuestro protocolo la receptora debe ser menor de 40 años para poder embarazarse. Y la donante lo ideal es que tenga hasta 55 años o máximo 60, si no tiene ningún factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares como puede ser diabetes, hipertensión, problemas de colesterol, entre otros. No interesa si es menopáusica o no, porque la paciente comienza a tomar estrógeno y retoma la actividad el útero. Pero sí es importante que la donante haya tenido hijos previos. Así es en base a nuestro protocolo, aunque hay otros donde se utilizan donantes cadavéricos, por ejemplo, como pasa con otros órganos.

Lista de espera y obras sociales

Todo el equipo médico rosarino está formado especialmente para este tipo de cirugías. Son más de treinta profesionales en diversas especialidades. Actualmente, mientras se espera el aval del Incucai, ya hay anotadas en lista de espera más de treinta pacientes que pretenden avanzar con el trasplante de útero.

La idea es que los primeros cinco pacientes puedan realizarse el trasplante de forma gratuita”, relató la médica. “Nosotros, los profesionales, trabajaríamos ad honorem y Grupo Centro se haría cargo del resto de los gastos. Así sería el primer protocolo práctico. Luego, desde esa experiencia, ir avanzando”.

Las obras sociales, por su parte, “no están obligadas a cubrir” la cirugía porque se trata de una cuestión “experimental” por el momento. Pero una vez que esté aprobado “deberían evaluarlo y tenerlo en cuenta”. Sin embargo, esto ya se trataría de un tema legal, aunque “estimamos que se podría incluir en la Ley de Fertilidad que ya existe en Argentina”.

—¿Es posible realizar este tipo de trasplantes en un varón?

—Todavía no se ha planteado un protocolo que estudie qué pasaría si se hiciera un trasplante en un varón. Yo creo que técnicamente sería factible pero hay diferencias anatómicas que hay que tener en cuenta, diferencias endocrinológicas, porque no solamente es poner un útero, sino saber qué pasa luego en el mantenimiento de ese embarazo. Quizás algún día suceda. Pero primero hay que poner a punto la técnica.

¿Qué significa lograr este avance en la medicina?

—La verdad es que hemos tenido muchos debates con otros colegas varones, que tienen otra visión. Inclusive con colegas de otras especialidades. Primero que nada, veo que es una opción que la mujer que la necesite debe tenerla. No es para todo el mundo, no es algo ideal, es un proceso desgastante, pero desde el punto de vista médico se lo podemos ofrecer. La mayoría de las pacientes que mencionamos son personas que en su adolescencia se enteraron que nacieron sin útero, entonces nunca iban a poder quedar embarazadas biológicamente, con lo cual esta posibilidad es muy importante. Tienen que saber que esta opción está y creo que es algo que nos merecemos, por eso trabajamos muy duro en esto. 

Facebook comentarios
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

También te puede interesar