Connect with us

Hi, what are you looking for?

Política

Rossi: “Es cuasi mafioso, el gobierno amenaza con castigar a los intendentes donde Perotti no gane las elecciones”

“Con Omar Perotti me diferencia algo más que una lista. Está usando el poder para extorsionar. A los intendentes los amenazó con un semáforo de castigos en los lugares donde él no gane. Les controlan las redes sociales y les piden que no me reciban. ¿No era que la elección estaba ganada? Ese nivel de extorsión es propio de los conservadores de la década del 30 y, más acá, del macrismo. Pero del yugo perottista vamos a salir entre todos, porque no va a triunfar. El pueblo peronista les va a dar una lección”. 

Agustín Rossi se confiesa defraudado por el gobernador de la provincia. Y se entusiasma más al hablar de esas diferencias políticas con sus competidores en la interna que de su salida intempestiva del Ministerio de Defensa de la Nación o de los apoyos de Cristina Kirchner y Alberto Fernández a la lista con la que se enfrentará en la elección de senador del domingo 12.

Se jacta de ser el único candidato con proyectos: el de crear otras dos universidades nacionales en la provincia y el del medio aguinaldo para los monotributistas. Compara que del otro lado de la interna “tienen los bolsillos rotos de propuestas, no han hecho ninguna, y sólo hablan de la Billetera Santa Fe”. 

Asegura que las encuestas le dan bien, “al menos las que pasan el control antidoping”, dice irónico. Pero se entusiasma más con las recorridas que está haciendo. Y contrasta: “los candidatos del Gobierno de Santa Fe tienen la campaña más onerosa que la de todas las otras listas juntas. Es obsceno lo que están gastando. Andan en autos oficiales, en el helicóptero de la provincia. Van por arriba, nos miran desde los carteles”, y los exhorta a “bajarse de los celulares y de las alturas”. Compara: “Reutemann y Obeid eran austeros, y Cristina hizo campaña con un celular. Aprendan de ella”, les dice a los candidatos que la ex presidenta apoya. Y se pregunta “de dónde sale tanta plata”. 

Propone “ciudadanizar la política, acercarla a cómo viven los ciudadanos”. Y cree que cualquiera sea el resultado electoral del domingo, “el peronismo de Santa Fe ya no será monocolor”, porque su candidatura lo hizo cambiar a Perotti, que quería una lista con bajo perfil para ser el que sobresaliera. Le reconoce al gobernador su ubicuidad: “después de la 125 renunció al partido, a los seis meses lloró la muerte de Néstor, al año encabezó la lista de diputados y cinco años después votó para que la allanaran a Cristina”.

“…los candidatos del Gobierno de Santa Fe tienen la campaña más onerosa que la de todas las otras listas juntas. Es obsceno lo que están gastando. Andan en autos oficiales, en el helicóptero de la provincia…”

—¿Cómo se las arregla el militante kirchnerista que quiere votar por Rossi, y ve que Cristina apoya a la otra lista?

—Son dos dimensiones de liderazgo. El de Cristina es ideológico, político. Siempre me sentí identificado por las ideas que ella y Néstor me transmitieron. Fui a tocarle la puerta a Kirchner en el 2002, cuando apenas medía 5 o 6 puntos. Ya tengo 19 años de kirchnerista, una mayoría de edad, y lo que siempre hice fue seguir eso, las ideas. Hay una dimensión de la política que son las ideas y hay otra dimensión que es lo transaccional. 

—Pero la foto con Cristina la hicieron del otro lado.

—A mí nunca se me hubiese ocurrido ir a sentarme con Cristina y decirle: te apoyo si me apoyás… Cada vez que fui candidato en la provincia de Santa Fe no fui a decirles eso. Mi adhesión es ideológica. 

—¿Cómo resuelve el voto entonces en la interna el militante kirchnerista en Santa Fe?

—Un compañero militante, si quiere definir qué tiene que hacer, tendría que ver realmente cómo es el debate político hoy en la provincia. Que no es la lista de Agustín Rossi, Rodenas y Toniolli contra la lista de Cristina, sino contra la lista del gobernador. Y después me puede mirar a mí: nunca les fallé, no les voy a fallar y voy a seguir en el mismo lugar.

—¿Le aceptan esta explicación de las ideas?

—Sé que cuando explico esto algunos me dicen: mirá este loco… Habría que preguntarse si este neocristinismo que tienen algunos lo tendrían si no hubiesen tenido la foto con Cristina. Yo no necesito una foto con Cristina para defender su liderazgo, ni necesito un mensaje de Alberto para sentirme amigo de Alberto, o parte del gobierno, como fui hasta el recambio. 

—¿No está enojado con Cristina y Alberto?

—No estoy enojado. Estoy feliz de estar acá.

—¿Pero no fue un trago feo enterarse del pedido de renuncia al Ministerio en un estudio de televisión?

—Sííí… Estaba llegando, me enteré en el auto. Pero la política tiene esas cosas. Tenés enojo…

—¿No faltó una charla ?

—No, no faltó una charla y la decisión fue acertada. No podría haber seguido siendo ministro de Defensa y candidato acá. Si me faltan las horas del día para militar.

—Pareció una decisión amañada, y las formas no fueron las mejores.

—Puede ser, pero era previsible. No me modifica en nada el afecto que tengo por el presidente ni el agradecimiento que tengo por él y por Cristina, porque sé que fue una decisión consensuada que volviera al Ministerio de Defensa. Y quiero agradecerle al presidente porque me apoyó en cada una de las iniciativas que tuve en estos 17 meses y por la consideración. Me sentí considerado en su opinión durante mi gestión. No estoy enojado, no tengo rencor.

—¿No se arrepintió de lanzarse a esta interna?

—Siento que hice lo que tenía que hacer, que tenía que plantear un debate político al interior de la provincia de Santa Fe. Cada día que pasa me reafirma que tuve razón. Y que todas las cosas que estuve diciendo se van a ir dando más temprano que tarde.

—¿Cuándo advirtió que el peronismo de Santa Fe se desviaba?

—Lo primero fue la decisión del gobernador de conformar su corriente interna y llamarla Hacemos Santa Fe, que lo emparenta con la misma denominación que utiliza el gobernador de Córdoba Schiaretti. Después verificar que Seita es su asesor político y que Management & Fit es su empresa de estudios de opinión. Cuando el gobernador me dice a mí que él se va a colocar de senador suplente y que no quiere que yo sea candidato a senador, verifico claramente lo que está pasando.

—¿Y qué estaba pasando? ¿Cuál era el plan?

—El gobernador quería una lista en la que él fuera la figura central, que no exista nadie con un volumen político que pueda equipararlo. Por eso dice esta es mi lista. Detrás de eso hay un intento de provincializar la campaña. Todos los candidatos de Perotti no hablan de las políticas nacionales, hablan de la Billetera Santa Fe. No hay una propuesta, solamente la referencia a una decisión del gobierno correcta.  

—Pero a Perotti hace dos años lo apoyaron todos.

—Cuando decidí la candidatura de Omar para gobernador, y volcamos la decisión del kirchnerismo en ese sentido, imaginábamos otra cosa. Sabía que teníamos diferencias. Está claro que las tengo. En un momento de la campaña dije: ni yo me hice perottista ni Perotti se hizo kirchnerista… Pero me imaginaba un liderazgo moderno, plural, participativo, no un liderazgo hegemónico, autoritario como el que estamos viviendo.

—¿A qué se refiere?

—Lo que han hecho con la campaña es obsceno. He estado en las antípodas ideológicas de Reutemann, pero era un austero. Obeid ni qué hablar, era súper austero. Néstor y Cristina son dirigentes austeros a la hora de hacer campaña política. Hoy abrís el celular y te aparecen los candidatos de la otra lista todo el tiempo. Me río porque mientras nosotros caminamos, saludamos a la gente y repartimos nuestro voto, nos miraban desde los afiches de arriba los candidatos de la otra lista. La política necesita de otros gestos, tiene que ser más austera, más de cercanía. Viajan en helicóptero, te miran desde arriba, y la gente está abajo. Es muy distante todo. 

—¿Por qué falló la lista de unidad?

—Entiendo que me pregunten esto a mí porque soy el que más critica, y los otros no contestan estas cosas. Pero yo no le dije a Perotti que se ponga de candidato a senador suplente. ¿A quién se le ocurre ser gobernador de la provincia y ponerse de candidato a senador suplente? Es contrario a la cultura política de la provincia de Santa Fe. Todas las encuestas dan que el 60 o el 70 por ciento de los santafesinos están en contra de esa decisión. Tampoco le dije que aprieten a los intendentes y presidentes comunales.

—¿Cómo es eso?

—Los sentaron en una habitación, les hicieron dejar los teléfonos afuera, para que no los graben, se pararon tres dirigentes del otro sector, algunos funcionarios, otros no, pero dirigentes importantes. Les explicaron la teoría del semáforo: verde para aquellos municipios y comunas que nos ganen a nosotros 70 a 30 u 80 a 20, amarillo para aquellos donde la elección salga empatada y rojo para aquellas en las que ganemos nosotros. Semáforo verde, tienen obras y apoyo hasta el final de la gestión de Perotti. Los otros dos no. Eso es extorsión y está tipificada en el Código Penal como un delito. Y extorsionan a los vecinos de esas localidades, porque las obras no son para los intendentes, las disfrutan los vecinos. Es una barbaridad lo que han hecho. No les dije que hagan esta campaña obscena. ¿De dónde salen los recursos de los candidatos a concejal, a senador? ¿De su propio bolsillo? Salen del Gobierno. Yo no trabajé para esto. Les pidieron que no me reciban y les revisan las redes sociales por si a alguno se le escapa algún like para alguna publicación nuestra. Es un estado cuasi mafioso. Tenía diferencias cuando empezó la interna, tengo muchas más diferencias ahora. 

—¿No puede haber algún reproche para Rossi si el resultado electoral de noviembre no es el de victoria?

—Tengo tranquilidad de conciencia, porque no voy a hacer nada que perjudique al Frente de Todos, no por estos, sino por Alberto y Cristina. Además no tienen ninguna autoridad política para decirme nada. Te voy a contar dos anécdotas. En 2007 fui candidato contra Rafael Bielsa, perdí e hice campaña al lado de Bielsa. En 2011 volví a ser candidato, y le gané a Rafael y a Perotti. Fui a Rafaela un día para hacer una agenda de prensa ya siendo candidato a gobernador. No me invitaron al búnker de ellos, pero pasé por el frente. Había banners del primer candidato a concejal, otro del candidato a intendente, otro del candidato a senador por el departamento, otro de María Eugenia Bielsa, que me había ganado para encabezar la lista de diputados provinciales. Y digo, bueno, ahora vengo yo. Pero no, estaba la foto de Perotti. Claramente no trabajaron para mi candidatura. La otra: en 2017 compito con Alejandra [Rodenas]. Después hacemos la unidad. Declaraciones de Luis Castellano, intendente de Rafaela, que había apoyado a Alejandra, pero es del sector de Perotti. Yo había ganado la primaria en Rafaela. Y él dijo: Rossi no me representa, y no lo voto… Si encontrás una declaración de Omar Perotti a favor de Alejandra Rodenas y mía, que encabezábamos la lista de diputados nacionales en las elecciones de 2017, te doy un premio, porque no existen. No hizo ni una declaración a favor. Entonces no tiene ninguna autoridad política para exigirme nada, porque siempre trabajó para él, no para el conjunto del peronismo.

“¿De dónde salen los recursos de los candidatos a concejal, a senador, de su propio bolsillo? Salen del Gobierno. Yo no trabajé para esto. Les pidieron que no me reciban y les revisan las redes sociales…”

—¿Y si le ganan la interna?

—Voy a ganar las Paso y, como decía la Negra Sosa, que cuando gobernaba Bussi decía: saludo a todos los tucumanos menos a uno… Cuando gane las Paso van a estar felices todos los santafesinos, menos uno.

—¿Pase lo que pase este sector del peronismo que responde a Perotti se va para otro lado?

—No, dependerá de la relación de poder. De hecho, la sola presentación de nuestra lista significó que tuviese que cambiar sobre la marcha de planes, porque tuvo que sacarlo a Mirabella de candidato a senador y trocar y ponerlo a Lewandowski. 

—¿Y por qué cambió?

—Perotti quería una lista con su candidato, pero quería también una lista con candidatos de bajo perfil, donde el candidato de alto perfil sea él. Él dice: se plebiscita mi gestión… asumiendo un riesgo absolutamente innecesario. Porque aún ganando, un 70 u 80 por ciento de los santafesinos van a votar en contra de su lista.

—¿Qué mérito le reconoce a Perotti?

—La ubicuidad. Se ubica claramente. Cuando Néstor conducía el partido, después de la 125 renunciaron Reutemann, Obeid y él. A los seis meses estaba con los ojos humedecidos frente al féretro de Néstor. Y al año estaba encabezando la lista de diputados nacionales puesto por Cristina. Y cinco años después votó el allanamiento al departamento de Cristina. 

—¿Se olvidó Cristina de eso?

—No. Estoy seguro de que Cristina no se olvida de esas cosas, pero tiene sus coordenadas, sus parámetros.

—¿Cuándo fue la ùltima vez que habló con Cristina?

—Antes del cierre de listas. Después, hace poco, tuve un intercambio vía chat, muy afectivo.

—¿Al principio, apenas lanzada la lista, no se sintió en una disputa despareja?

—Nunca me sentí fuera de competencia. En ningún momento. Sentí que iba a ser una elección competitiva. Es cierto que los primeros días, con el armado que hicieron, con el despliegue del aparato del gobernador, con los intendentes, los presidentes comunales, la foto de Cristina, el video de Alberto, parecía que era todo contra nosotros. Pero mi convicción era que tenía que explicarle a los santafesinos por qué iba a una interna, porque si no decía las cosas que dije al principio y las que fui diciendo después (porque al principio no sabía que iban a apretar a los intendentes, pero sí sabía que Perotti había votado en contra de Cristina, a favor de los fondos buitre), tenía que darle un sentido a nuestra participación electoral. Sino era simplemente para competir y eso ya no me genera adrenalina a esta edad de mi vida política. En el marco de la campaña fuimos encontrando una fuerte aceptación en los vecinos y ciudadanos.

—¿Tiene encuestas?

—Hay muchas encuestas dando vueltas y la mayoría nos dan arriba. Pero no me guío tanto por eso sino por lo que recibo, que son buenas sensaciones. No sé si nos alcanzará para ganar, pero sí vamos a hacer una buena elección.

—¿Lo enoja ese comentario de que Rossi tiene piso y techo, que es bueno para la interna pero después pierde la elección general?

—Hay cuestiones que avalan eso. Esa situación sale de la elección del 2011, cuando gané las Paso y después perdimos las generales, y el peronismo salió tercero por primera vez. Y yo asumí el cien por ciento de la responsabilidad de la derrota. No podía abrir un debate porque a la semana era la elección Paso de Cristina. Ahí se instaló esa idea de que tengo una buena base para ganar una interna y no para las generales. Pero se utilizó para descalificarme. Las encuestas no decían eso y no lo dicen ahora. Salvo las que no pasan el antidoping, dan que soy un dirigente que tiene una imagen positiva importante y una imagen negativa también importante, producto además del nivel de conocimiento. Tengo cien por ciento de nivel de conocimiento sin haber sido gobernador de la provincia de Santa Fe. Caso único en la historia. Eso del piso y el techo no era el motivo. El motivo es una idea de proyecto hegemónico de Perotti que necesitaba estar él solo en la boleta, entonces no tenía que estar yo. No lo dice, pero tampoco tenía que estar tampoco María Eugenia, que éramos los dirigentes de volumen político que podían decir es Perotti más Bielsa, o Perotti más Rossi.

“Hay muchas encuestas dando vueltas y la mayoría nos dan arriba. Pero no me guío tanto por eso sino por lo que recibo, que son buenas sensaciones. No sé si nos alcanzará para ganar pero sí vamos a hacer una buena elección…”

—¿Qué diría Néstor Kirchner de esta situación?

—Se hubiese enojado muchísimo al principio, y hoy no tengo dudas que me estaría apoyando.

—Si pierde la interna, ¿vuelve al gabinete nacional?

—Qué se yo. Si pierdo cumplo con mi esposa. Irme unos días de descanso es lo primero que voy a hacer, y el 24 se casa mi hija Delfina. Así que ya tengo un par de actividades. 

—¿Y si gana?

—No me voy de descanso y me pongo a militar al otro día. Y voy al casamiento de mi hija. 

—¿Cómo ve a la gente en este contexto de pandemia? ¿No está más alejada de la política?

—Hay que ciudadanizar a la política, hay que acercar la política a la gente, hay que hacer una política de cercanía. El militante y el dirigente político tienen que estar para escuchar, para charlar. Tiene que ser austera la política que viene, no puede ser obscena y sí de cercanía. Y hablar de cosas que le interesen al conjunto de la sociedad. Estamos saliendo de la pandemia, pero todavía no tenemos ni mensurados los costos sociales de la pandemia. A la gente se le nota en el cuerpo y en el rostro. Es cierto que tiene los ojos menos apagados que meses atrás por la vacunación. Pero hay que estar muy atentos. Algo está pasando en la sociedad y el camino es acercar la política a la gente. Nadie tiene que decirle a los argentinos qué tienen que hacer, nadie los tiene que retar. Los pibes se bancaron un año encerrados, empezaron las vacaciones y los empezamos a retar. Esas son las cosas que no van.

—¿Cómo afecta la fiesta de Olivos en la campaña?

—No lo vi en ningún lado. No lo vi en las encuestas ni en las recorridas en la calle. Está claro que fue un error, que estuvo mal. El presidente pidió disculpas, pidió perdón. Está claro que la oposición lo va a utilizar, son los errores no forzados. 

—¿Los dos ministros de su sector que están en el gabinete de Perotti, no tendrían que haber dado un paso al costado?

—Es una decisión muy personal. Con quien tengo relación, porque está en nuestro espacio político, que es Roberto Sukerman, es una decisión de él. Ni le he pedido que haga campaña con nosotros. En la política cuando uno tiene responsabilidades importantes, hay decisiones personales. Que cada uno tiene que visualizar. En general no presiono nunca a nadie de los que están con nosotros. Cada uno toma la decisión que le parece que tiene que tomar y en el momento que considera oportuno.

—¿Rossi desobedeció al presidente Fernández?

—No. Porque hice todo lo que Alberto me pidió. Las listas cerraron un sábado y hasta el lunes había tiempo de modificarlas. Cuando me pidió que lleve adelante una negociación por la unidad, hice todo lo que tenía que hacer. Un viejo dirigente del peronismo una vez me dijo: nunca le pidas a alguien lo que no te puede dar… Y lo hice por él, porque ya estaba convencido el viernes que lo mejor que le podía pasar al peronismo de Santa Fe es que no quede monocolor, y no va a quedar monocolor cualquiera sea el resultado electoral.

—¿Es consciente que muchos siguen creyendo que hubo un guiño para su candidatura a senador?

—Sé que resulta difícil de entender. Dicen: este tipo toda la vida con Cristina, deja el Ministerio de Defensa para venir acá, pudiendo quedar en el llano… Son una cantidad de cosas que, como no son comunes en la mayoría de los dirigentes políticos, generan dudas. Mi adhesión a este modelo político tiene que ver con el sistema de ideas. Estoy con y reivindico el liderazgo de Alberto, porque es el presidente, y de Cristina porque tiene un liderazgo enorme hacia el interior de nuestro espacio político. Soy un dirigente, un militante del Frente de Todos, y voy a seguir siéndolo después de estas elecciones. Creí que en esta oportunidad valía la pena dar este debate político interno, no para perjudicar al Frente de Todos sino para fortalecerlo. No hay ningún otro plan. Nada me haría sentir más orgulloso que los santafesinos me den la posibilidad de defenderlos en el Senado de la Nación.

Facebook comentarios

Autor

  • Periodista. Licenciado en Comunicación Social de la UNR. Ex jefe de Redacción de La Capital. Twitter: @DanielAbba_

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar

Suma Política. Todos los derechos reservados. 2020