Sain: “El círculo rojo tiene miedo porque este gobierno no pacta con la mafia”



Redacción Suma Política


Mientras hacía gimnasia en Santa Fe, el ministro de Seguridad Marcelo Sain se enteró de lo que pasaba en la Legislatura y que se calificó como un golpe al futuro de su gestión. Sin debate y de manera sorpresiva, Diputados y Senadores aprobaron dos leyes de manera simultánea que apuntan claramente a complicarlo. Pero al día siguiente de ese mazazo no parece muy alterado. Dice que no lo sorprendió tanto y que los actores son los mismos de siempre: “El bloque histórico del Frente Progresista y la derecha peronista que han gobernado la provincia en los últimos diez años”. No duda en decir que va a seguir en el cargo y contraataca diciendo que fue “un golpe institucional contra Omar Perotti”, y agrega tres comentarios: 

  • 1. “El círculo rojo está con miedo, porque este gobierno no pactó con la mafia, y en esta provincia se sabe todo, aunque hasta ahora nunca se investigaron los delitos de poder”.
  • 2. “En Italia también la mafia manejaba la Legislatura y hubo un ‘mani pulite’. Porque acá también hay organismos de inteligencia y de seguridad nacional que están teniendo juego en este cuento, así que no nos asustemos. No voy a ventilar qué estamos trabajando con el gobierno nacional, pero más de uno se va a tener que agarrar los pantalones. ¿O no creen que esa premura, esa grosería de la Legislatura no demuestra miedo? Demuestra que hay gente que está comprometida con cosas importantes y que no quieren que se investiguen”.
  • 3. “Lo de la Legislatura fue una grosería institucional contra el gobernador, porque no van por Marcelo Sain, van por Omar Perotti. Está dirigido a limitar su poder, a demostrarle que no tiene todos los resortes para gobernar la provincia, que tiene que ir al pie de una Legislatura para todo, justamente en la antesala de la discusión del presupuesto, la distribución de fondos para gobernar la provincia el año que viene. Esa grosería lo que pretende es decir acá estamos, nosotros somos los que tenemos el poder en la provincia de Santa Fe. El instrumento como contenido y la grosería como forma es lo que han hecho los legisladores”.

Las dos leyes votadas y aprobadas sobre tablas y sin discusión en el recinto por la Legislatura tienen como destinatario a Sain: una lo obligaría a elegir entre seguir siendo ministro o volver al cargo nacional en el que está con licencia (establece que funcionarios de conducción del Ministerio Público de la Acusación o de sus órganos de apoyo, no podrán desempeñar cargos en otros poderes del Estado nacional y provincial). La otra regula el control parlamentario de fondos reservados a la policía, destinados a solventar investigaciones criminales complejas. Esta hasta parece una iniciativa loable. 

Nadie arriesga en las primeras horas posteriores al cimbronazo político que provocó la Legislatura cómo seguirán esas relaciones de poder. El Ejecutivo puede vetar las leyes aprobadas, pero en ese caso se arriesga a quedar a merced de un rechazo del Senado si reúne los dos tercios de los votos (ya le pasó). Al decir del ministro Rubén Michlig, sería exponerse a un segundo gol en contra, aunque si lo hace sería un “veto más político que técnico”. La ley de gastos reservados obtuvo 60 votos por sobre los 69 posibles, y la de incompatibilidad sumó 40 en diputados y 15 en el Senado (Lewandowski, Calvo, Kaufmann y Castelló se abstuvieron en las dos votaciones). 



Es difícil imaginar cuál será la salida tras este nuevo encontronazo, cuando están pendientes temas de urgente tratamiento como el presupuesto y las otras leyes que reclama el gobierno. También se podría aventurar de donde vendrá la siguiente bomba. Algo es concreto: las fricciones dentro del peronismo son cada vez más inocultables y en las primeras horas el gobierno quedó sin reacción. “Nadie avisó”, fue la frase que más circuló en los chats del oficialismo.


Santa Fe Ciudad

Mientras el gobernador Perotti anunciaba inversiones en una empresa de Alvear, en la Legislatura provincial pasaban cosas. Que aparentemente tomaron por sorpresa a los legisladores más cercanos al espacio del oficialismo. En el medio, el Ministerio de Gobierno está vacante, parte del gabinete afectado o aislado por Covid (entre ellos el futuro reemplazante en el gabinete Corach) y el titular de Gestión Pública —que también amenaza con irse a fin de año— fue el encargado de ofrecer la primera reacción de enojo mientras se recupera de una intervención quirúrgica menor.

En Diputados, Leandro Busatto retiró a su bloque cuando apareció el tema en el recinto, y los senadores más afines a Perotti se abstuvieron de votar. Eso dio lugar a algunas chicanas de la oposición, que se encargaron de remarcar que nadie se opuso en la Cámara Alta, que podría tener la última palabra si hay veto.

El oficialismo invalida la ley que se aprobó y plantea el control de los gastos reservados porque, señala, “justo se da cuando se está investigando si en la gestión anterior se usaron esos fondos para pagar la defensa de los policías acusados de secuestrar y desaparecer a Franco Casco”, aunque también informan que ese control está previsto en las leyes de reforma que enviaron a la Legislatura.

Desde el Frente Progresista defienden la condición técnica de la ley (dicen que la tomaron de una ley que hizo Cristina Kirchner después del caso Nisman) y sostienen que no condiciona el trabajo del ministro ni afecta la investigación, que es reservada, pero no así los gastos, que “deben ser rendidos cuando termina el caso”.

La oposición no quiere que esos fondos hoy los habilite y maneje directamente el ministro. Y aseguran que eso no sucedía en la gestión del Frente Progresista.



“No asumen que ya no son gobierno”


Si no hay veto, el otro camino sería que cada uno siga haciendo lo que le parece. Y en esa senda, Sain no pierde tiempo. En una entrevista que dio ayer en Santa Fe, no se detuvo en pequeñeces. Y salvo un cambio en la estrategia del gobernador, parece tener en claro lo que viene.

Mientras por los medios se habla de roturas de códigos legislativos, abuso de mayoría, sorpresa, indignación oficial, sanción express, entre gallos y medianoche y sin debate, intromisión del Poder Legislativo en el Ejecutivo, golpe transversal a Sain, fractura dentro del peronismo, al ministro nada parece desviarlo. En su análisis identifica primero a los responsables: 

“Es el bloque histórico de poder que ha gobernado la provincia de Santa Fe en los últimos diez años, conformado por el Frente Progresista, que se parece más a la Libertadora, y la derecha peronista. Quieren seguir cogobernando. No asumen los que gobernaban antes que ya no son gobierno, y los socios peronistas de los que gobernaban antes que tampoco son el gobierno. Apenas manejan un Senado”.

Asegura que “este es el histórico sistema interpartidario, que empezaron siendo socios de la gobernabilidad, porque no manejaban mayorías legislativas, y terminaron siendo socios en un montón de negocios políticos y económicos”.

Explica por qué no le parece raro lo que sucedió: “Son los mismos actores, los que cometieron esta grosería, los que votaron la gran reforma a la ley del Ministerio Público de la Acusación, por la cual le quitan la facultad disciplinaria al fiscal general y se la arroga para sí mismo la Legislatura, para controlar políticamente las causas. Se votó en 22 minutos —recuerda— en una Cámara y en 17 minutos en la otra. Sobre tablas, sin discusión, tras bambalinas, caminaron 50 metros y la votaron en la otra cámara de la misma manera. Y le arrebataron al MPA la facultad disciplinaria para poder controlar a los fiscales y que no los investiguen a ellos mismos, a los notorios legisladores que no querían ser investigados. Eso fue también un pacto entre el Frente Progresista y el peronismo. Hay antecedentes al respecto de ir esquilmando al MPA”. Y se pregunta: “Baclini (el fiscal general) ¿no va a decir nada?”.

También repite: “el Ministerio Público de la Acusación fue formado en un pacto entre el Frente Progresista y el peronismo, donde cambiaban los jugadores, los fiscales regionales, el fiscal regional. Y son los mismos que votaron juntos ahora”.

Sain resalta que el círculo rojo de la provincia “está con miedo”, y no lo dice pero insinúa que hacen bien: “Hay un gobierno que por primera vez no pactó con la mafia, que dio claras demostraciones de no tener acuerdos con aquellos sectores que han prohijado el narcotráfico. No gobernamos dándole poder a la Policía para que haga lo que quiera, inclusive manejar el narcotráfico en la provincia”, compara.

“No vine a este ministerio a hacer carrera política”, afirma, y cita una frase que le dijo el gobernador Perotti: “No vinimos acá para hacer lo mismo que se ha hecho hasta ahora”. Reitera que “hoy Santa Fe tiene un gobierno con dignidad, no tiene un gobierno de camanduleros que cuando les tocó gobernar han hecho lo mismo que aquello que han criticado históricamente, y se han puesto piel de cordero, fundamentalmente con una enorme protección mediática”.



Qué dice que le pidieron por debajo de la mesa


Para Sain, la Legislatura lo que busca es “no entrar en la discusión del paquete de reformas política-institucional que hemos mandado en materia de seguridad y reforma policial”. Y hace una revelación: “Este bloque histórico de poder —sostiene— no quiere la reforma del sistema de seguridad pública y las salvedades que han manifestado debajo de la mesa en este primer tramo de abordaje de la ley en la Legislatura, nunca las van a decir públicamente, porque es más importante parecer que ser”.

“La ley que más los incomoda —relata— es el proyecto de seguridad pública, el que yo hubiera imaginado como el que menos resistencia ofrecería, porque construye la conducción política sobre el sistema policial, le da la administración y la conducción superior del sistema policial al ministerio, le da la selección del personal y la formación y capacitación, el control externo disciplinario del sistema policial y además amplía sensiblemente el control parlamentario, pero con un sistema institucional serio”.

Para el ministro está claro que esa “es la ley más resistida, porque en Santa Fe, la Legislatura no quiere la conducción política del sistema policial, quiere lo que han hecho siempre: darle el poder a la Policía y tener a la Policía al servicio de la política y del financiamiento de la política”.

Y vincula ese proyecto con la ley que aprobó la Legislatura para sacarlo de la cancha: “Tratan de poner obstáculos a la estrategia de lucha contra la mafia que este gobierno de Perotti inauguró. Las investigaciones que se hicieron por estos meses por parte de algunos fiscales convalidados por algunos jueces, son investigaciones que no se vieron nunca en la provincia de Santa Fe, que fueron sobre las estructuras de poder que convalidaban el universo criminal investigados”.

Y pone ejemplos: “Acá está preso un fiscal regional que era el fiscal regional del peronismo senatorial en Rosario, preso por proteger, por formar parte de una asociación ilícita criminal. La mano derecha de ese fiscal regional está preso también. Hay estructuras policiales comprometidas en esa trama, en esa gran asociación ilícita. Jefes policiales vinculados al ministro Pullaro durante su gestión. La causa Pullaro, en un país normal no solamente lo hubiera sacado del Ministerio de Seguridad, lo cubrieron, sino que también hubiera estado comprometido penalmente. Si todo el mundo escuchó cómo se cometía delito”. 


Viejos tiempos. Pullaro, cuando era ministro, acompañado por Sain

Para el ministro Sain “eso es lo que no quieren que avance en esta provincia, la depuración institucional” y recuerda lo que dijo el gobernador Perotti ante la asamblea legislativa: “Se acabó el pacto de la política con la Policía y de la Policía con el crimen. Nosotros le pusimos luz a ese pacto. Hay un juicio abierto contra el comisario Druetta, mano derecha de Pullaro, hombre del narcotráfico que gestionó con el ministro codo a codo durante años. Entonces reaccionan de esta manera”. 

Sain reitera lo que señaló cuando se dieron las protestas policiales de meses atrás: “Hubo personas que azuzaron el levantamiento de la Policía en Rosario que estaban vinculadas a un senador. Intentan desestabilizar el gobierno a través de la manipulación de sectores policiales afines a ellos. Esto es a lo que le hemos puesto luz en la lucha contra la mafia y esto es lo que quieren impedir que se avance”.



“Me tienen miedo porque sé todo”


Un detalle que a Sain no se le pasa por alto es que la Legislatura no lo convoque a explicar sus proyectos o a dar explicaciones por los índices de inseguridad. “Soy el ministro al que le arman dos leyes con nombre y apellido, pero no quieren que vaya a debatir públicamente a la Legislatura con la prensa de testigo. No me quieren llevar. Quieren interpelar a todos los ministros, pero que Sain no pase la puerta de entrada. Porque me tienen miedo”.

—Pero usted les dice mafiosos, le preguntan.

—Discutámoslo, que se defiendan. Yo hablé de la mafia del poder. En Santa Fe se sabe todo. Se saben cosas, lo bueno y lo malo. Quien es honesto, quien no estira la mano, quien no hace caja del 10% o del 5% de las empresas para financiar campañas. Acá se sabe todo. A mí no me pueden exigir una ley mordaza. No pueden decirme: te voy a pegar, te voy a sancionar leyes en contra; y yo como corderito hacer lo que ellos digan. Sería reconocer el triunfo de estos tipos. Que no van por Marcelo Sain, van por Omar Perotti. 

¿Qué es lo que temen que se investigue? El ministro tiene su mirada: “Vean las causas sobre juego clandestino en Melincué, en Rosario y en Rafaela. Toda la trama de protección que ha habido, quienes son los actores y quienes quedaron afuera de la última imputación de policías y por qué quedó afuera alguna persona notoria”.

La segunda pista es la causa Oldani en Santa Fe: “La denuncié en la justicia federal sobre la base de un delito federal, y esta semana el fiscal Walter Rodríguez le puso nombre y apellido a ese delito, que son nombres del círculo rojo santafesino. Eso genera pánico, porque en esta provincia nunca se investigaron delitos de poder, siempre hubo eficacia en investigar los delitos de los plebeyos, pero nunca de los que han gobernado históricamente la economía, la política santafesina”. 

Enfatiza que “un fiscal tiene que tener la autarquía institucional y la solvencia moral para investigar todo tipo de delito. El delito organizado siempre tiene protección del Estado, en algún escalón: policial, judicial, político o legislativo. El mensaje que a veces llega es: fiscal, investigá a los negritos de la periferia, no vas a entrar adentro de los bulevares y muchísimo menos adentro de las financieras y de los countries. Ahí el sistema penal no entra, ahí no hay Estado. Este es el mensaje”.



El misterio de los fondos reservados


Sobre la ley que aprobó la Legislatura y que apunta a controlar el manejo de los fondos reservados, Sain aclara: “Yo no pago periodistas como se hacía antes, no compro periodistas, no pago un peso a nadie, tengo una relación transparente con el periodismo, no manejo pauta”, y explica que “ejecuto esos fondos de la misma manera que lo hacía Pullaro (se transfieren a las tres unidades policiales habilitadas)”.

“Esos fondos —advierte— son los que financian operativamente estas grandes investigaciones. Esto es lo que está detrás. Quieren vaciarme las arcas de fondos operativos para que no se lleven adelante estas grandes investigaciones. Quieren que el sistema penal solamente ponga preso a los negritos de la periferia que tiran tiros y quieren hacer creer que el verdadero delito es ese”.

Y contrapone: “Acá hemos investigado circuitos históricos de lavado de dinero (el caso Oldani lo muestra), la financiera con la que estaban lavando dinero narcos notables en Rosario que ahora aparece de vuelta en el caso Oldani. Esos nunca eran circuitos tocados por el sistema penal. El círculo rojo está con miedo. Esta es la razón fundamental por la cual van contra este gobierno”.


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