Trepan a niveles críticos las cifras de abandono de la educación virtual



Por Ignacio Pellizzón


A pocos meses de que termine el 2020 los primeros balances dan indicios de que la irrupción de la virtualidad en las escuelas públicas de Santa Fe, por efecto de la pandemia, impactó de lleno en el sistema. Asumidos por el propio gobierno, unos 80 mil alumnos tuvieron “un vínculo frágil” con las aulas virtuales, pero desde Amsafé y la oposición prevén que la cifra final superará los 200 mil, casi el mismo porcentaje de la población escolar que el de la pobreza en Santa Fe: 40 por ciento.

“Tengo más de 250 alumnos y la mitad discontinuó su educación”, confió a Suma Política el docente Guillermo Monsalve, que enseña Historia y Educación Cívica en tres escuelas rosarinas (las 514, 519 y 541). Y detalló: “Algunos asisten muy poco a una clase virtual porque les consume hasta 300 pesos de crédito en pocos minutos; otros me han dicho: profe, disculpas que no hice los trabajos, es que con mi mamá estamos haciendo barbijos para una empresa de ambulancias; hasta alumnos que están changueando, vendiendo torta asada, ayudando en albañilería, cuidando algún chiquito”.

La misma situación planteó a este medio la docente Julia Funes, que da clases de Lengua y Ciencias Sociales en la escuela “Roosevelt» de barrio Echesortu, a un total de 47 estudiantes de sexto y séptimo grado. “Sigo teniendo la misma cantidad de alumnos pero lo que varió es la respuesta —explicó—. La asistencia (a los encuentros virtuales) es de un 80 por ciento pero no están enviando las actividades para la corrección como antes”. El punto de quiebre, de acuerdo a su experiencia, se produjo “después de las vacaciones de invierno” cuando “se notó el cansancio por parte de las familias; es muy difícil sostener un vínculo con la tarea escolar de una manera tan novedosa. Entiendo que hay un agotamiento y no están pudiendo realizar las actividades como las pautamos”.



Números que no cierran


Santa Fe Ciudad


En la provincia de Santa Fe funcionan en el ámbito público 643 establecimientos educativos iniciales, 1.815 escuelas primarias, 869 secundarias, 139 instituciones de formación superior, 145 establecimientos de educación especial y 790 de formación para adultos. En concreto, según números oficiales de la provincia, hay registrados 888.832 alumnos, entre públicos (640.052) y privados (248.780).

El abandono escolar “es indudable e innegable”, admitió a Suma Política el delegado de la Región VI del Ministerio de Educación, Osvaldo Biaggiotti. “En nuestros relevamientos permanentes (cada supervisor tiene 30 establecimientos a cargo) detectamos dificultades tales como chicos que se desconectan, extensos tiempos de respuesta en dar devoluciones a sus tareas, sin presencia en clases virtuales, hasta no responder el whatsapp —describió—. Indudablemente hay un aumento de abandono escolar. A partir de julio se ha incrementado la cantidad de chicos y chicas que no se conectan o no responden al llamado directamente. La realidad es que, pese a esto, todos van a pasar de año”.

La propia ministra de Educación, Adriana Cantero, reconoció que por lo menos “80 mil santafesinos tuvieron un vínculo frágil” con el sistema escolar este año, poco más del 10 por ciento del total de estudiantes en el sistema, y adelantó que irán a buscar a los alumnos que tuvieron poco contacto con el colegio durante el año.

Lo cierto es que hasta el momento no se conocen estadísticas oficiales y diversas fuentes coinciden en presentar un panorama más alarmante.

La ex ministra de Educación y actual diputada provincial Claudia Balagué apuntó a este medio que “si bien los números nacionales hablan de un 10 por ciento de desconexión, o conexión poco frecuente en todos los niveles educativos, son ya datos de hace algunos meses; la curva de abandono escolar se fue profundizando y la situación, según me cuentan docentes con los que tengo contacto, se agravó fundamentalmente en el nivel secundario, donde se habla de entre un 30 y un 40 por ciento de abandono”. Es decir entre 200 y 250 mil estudiantes, únicamente en el sistema público.

El panorama nacional presenta cifras cercanas a las citadas para la provincia. Un informe realizado por la Fundación Voz titulado “Volver a las escuelas: ¿cómo continuaremos después de la cuarentena?”, arroja números de abandono de entre un 25 y un 45 por ciento, dependiendo de “los contextos sociales, geográficos, tecnológicos, entre otros”.

El estudio “Covid-19 en Argentina: impacto socioeconómico y ambiental” de Naciones Unidas puntualiza que por la pandemia del coronavirus 10.500.000 niños, niñas y adolescentes dejaron de asistir a clases (70 por ciento en escuelas públicas). Una de las principales causas, señala, es “la ausencia o mala conectividad a internet”, lo que obstaculiza el vínculo con los maestros. El informe detalla que el 18 por ciento de los adolescentes de entre 13 y 17 años no cuenta con Internet en el hogar y el 37 por ciento no dispone de dispositivos electrónicos para realizar las tareas escolares, una cifra que llega al 44 por ciento entre quienes asisten a escuelas públicas.



De los dos lados de las pantallas


“Es difícil poder mensurar la cantidad de chicos que han abandonado la escuela en esta etapa, pero sí podemos afirmar que, en estas circunstancias, tenemos niveles de conexión muy bajos. En escuelas de sectores medios el nivel de conectividad semanal es del 50 por ciento y en los más vulnerables entre un 60 y un 70 por ciento no se conectan, por ende, hay un problema de vínculo”, indicó a Suma Política el secretario general de Amsafé, Gustavo Teres.

Además, aseguró el gremialista docente, “entre el 80 y 90 por ciento de los chicos necesitan acompañamiento de adultos que puedan apoyarlos en el aprendizaje de conocimientos, lo cual representa una gran dificultad para muchos niños, niñas y adolescentes a quienes no se les puede garantizar ese acompañamiento”.

Los sectores más vulnerables son a su vez los que tienen mayores problemas de conectividad. “No cuentan con los soportes necesarios, hay mucha carencia, también hay dificultades económicas para poder sostenerlos —advirtió Teres—. Ya el Ministerio de Educación plantea que más del 20 por ciento tiene problemas o no accede a la conectividad. No es la realidad de sectores medios que pueden llegar a compartir los soportes para poder acceder a las clases”.

Para “ir al cole” de manera virtual hay que contar con dos elementos fundamentales: una computadora o celular, y acceso a internet. La falta de alguna de estas herramientas obstaculiza o impide el acceso a la educación. Y con media provincia sin conectividad, según el diagnóstico del propio gobernador Omar Perotti, el alejamiento de educativo está garantizado.

“El 72 por ciento de nuestras escuelas no tienen conectividad para fines pedagógicos y tenemos 334 mil hogares sin conexión. La mitad de los alumnos están sin conectividad y solo el 18 por ciento de los hogares cuenta con buen acceso a internet”, afirmó Perotti en la presentación del plan “Santa Fe + Conectada”, que con una inversión de 124 millones de dólares prevé la instalación de 4.000 kilómetros de fibra óptica en todo el territorio provincial.

Del otro lado, las y los docentes también se vieron en dificultades para entrar en el aula virtual. Según una encuesta realizada en todo el país por el sindicato que nuclea a quienes dan clases en colegios privados, Sadop, un 37, 8 por ciento tuvo que invertir en un teléfono celular, más de un 10 por ciento en cursos de informática y algunos hasta tuvieron que comprar sillas ergonómicas para trabajar con comodidad.

Sumado a eso, el 44 por ciento aseguró “no poder cortar con el trabajo” y el 47 por ciento trabajó “más horas que las habituales”.



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