Pellegrini al 3000, una cuadra donde el Código Urbano y los negocios inmobiliarios van y vienen



Redacción Suma Política


“Se modificó el Código Urbano para cambiarle la altura de edificación a una sola cuadra”. El comentario en el Concejo no deja dudas y apunta al lobby de un desarrollador privado que compró un terreno donde hasta hace una semana se permitían construir sólo cuatro pisos (en 14 metros de altura) y ahora se podrán levantar 12 (en 36 metros), nada menos que el triple.

El proyecto en cuestión no es de la autoría de ningún concejal sino del intendente Pablo Javkin, que con argumentos que fueron rechazados por varios ediles propuso volver atrás una decisión unánime del mismo Concejo rosarino de hace dos años, cuando con el aval de unos 25 vecinos frentistas de esa ya famosa cuadra había bajado la altura para privilegiar las condiciones de vida de la manzana.

Pellegrini al 3000, entre Francia y Suipacha, es un terreno en disputa. Estaba resguardado por una ordenanza que le fijaba una altura de construcción menor que la que impera en el resto de la avenida, considerando que es una zona que no puede quedar cerrada por edificios por ser lindero con el cementerio El Salvador.

El primer cambio ocurrió hace dos años, cuando el Concejo le quitó esa excepción y le subió la altura, aunque tras un reclamo de los vecinos que llevaron un petitorio al Concejo se anuló ese cambio y todo volvió para atrás. La novedad ahora es que la altura de edificación permitida volvió a ser aumentada, nada menos que de 14 a 36 metros, tras una aprobación del Concejo que casi no tuvo difusión.


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Es así que esa cuadra del municipio pasó de un día para otro a mejorar su cotización, gracias a sus modificadas perspectivas de construcción en altura, aunque a los frentistas de la cuadra no les haga ninguna gracia el cambio, porque advierten que si bien podría beneficiarlos en algún negocio futuro, los va a perjudicar en su calidad de vida actual.

Esa opinión de los vecinos fue contemplada por algunos concejales que votaron en contra del cambio propuesto por el Ejecutivo municipal, aunque lo que se considera una “mayoría automática” en el cuerpo deliberativo permitió que el proyecto se aprobara. En este caso no funcionó a pleno ese acuerdo de mayorías, ya que Ciudad Futura votó en contra en este tema, al igual que los bloques de Juntos por el Cambio y del Frente de Todos, estos dos últimos excluidos del amplio oficialismo transversal que se acordó este año en el Concejo.



¿A quién beneficia el cambio? En principio a todos los frentistas que decidan vender su casa para dar lugar a un edificio, pero hay dos terrenos puntuales que ya están cercados y que podrían ser los más interesados y rápidamente favorecidos.

Uno de ellos fue comprado hace muy poco, cuando estas discusiones y propuestas de cambio ya eran conocidas y estaban en proceso, aprovechando seguramente el desconocimiento del antiguo dueño que vendió cuando la anterior ordenanza estaba vigente. Se trata de un abogado del estudio Linari-Micheletti, que concretó la compra de un lote sobre la mano izquierda cuando el precio se calculaba de acuerdo a la mitad de la altura ahora permitida.

Una de las principales objeciones de quienes se opusieron a la aprobación de este nuevo cambio es que no se consultó la opinión de los vecinos de la manzana de Suipacha, Pellegrini, Francia y el paredón del cementerio, los mismos que en 2018 (cuando se aprobó esto mismo) juntaron firmas y acudieron al Concejo a manifestarse justamente en contra de que se permitiera esta altura, aduciendo el respeto de sus condiciones de vida en un sector aledaño al cementerio El Salvador.

Después de varias discusiones en la comisión de Planeamiento del Concejo, en 2018 se votó por unanimidad volver atrás y respetar la altura máxima de 14 metros para esa cuadra. Esa aprobación tuvo una particularidad: aunque salió con todos los votos en el recinto, el oficialismo estuvo en contra en la comisión y los concejales Horacio Ghirardi y María Eugenia Schmuck no firmaron el despacho con la disminución de altura. Ese expediente salió entonces con los votos de Juntos por el Cambio, Ciudad Futura e Iniciativa Popular.

Ahora, en plena pandemia, la Intendencia propuso subir de nuevo a los 36 metros, argumentando que cuando se votó lo contrario faltaba la opinión de la Municipalidad. Varios concejales rechazaron ese argumento y contestaron que entonces Horacio Ghirardi presidía la comisión de Planeamiento y el bloque socialista, y era además el referente más cercano del gobierno municipal de Mónica Fein en el Concejo.

Los concejales terminaron así restituyendo la altura máxima que tiene el corredor de Pellegrini, sin haber consultado a quienes viven en el barrio. “Para algunos concejales importa más la opinión de la Municipalidad y de tres burócratas de Planeamiento que la de los vecinos que en su momento peticionaron y fueron escuchados por el Concejo”, contestan a coro desde el Vasallo.

“Esta aprobación termina siendo un traje a medida para el propietario del terreno ubicado entre Francia y Suipacha. Desconocemos si el propietario del terreno es el estudio Linari-Micheletti o ya ha habido un cambio de titularidad. Pero sea quien sea el dueño, esta ordenanza duplica la capacidad de altura y beneficia de manera directa a un desarrollador”, opinan los ediles que se opusieron.



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