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Política

Afuera del Congreso gases y balas de goma, adentro el corolario anunciado de una jugada que salvó el DNU 70

En el hall de recepción interior, junto a la puerta giratoria de ingreso principal al Palacio del Congreso, por calle Rivadavia, asesores, diputados, empleados de la Casa, se tapaban la cara con lo que tenían a mano, al momento que sufrían la cruel irritación que producen los gases lacrimógenos que lanzan las fuerzas de seguridad del gobierno mileísta. Los manifestantes, sin embargo, estaban tras las vallas de contención previamente instaladas, y a no menos de 150 metros de ese punto.

Eran cerca de las 17, y la sesión en minoría (por falta de quórum) ya había concluido. Nunca antes, en décadas, fueron arrojados tantos gases y balas de goma: cantidades industriales.

Los ocho diputados que faltaron en el recinto —para alcanzar el quórum— y la furia represiva en la calle, tuvieron su correlato: el gobierno nacional consiguió impedir la sesión que convocó la oposición para voltear el DNU 70/23, pero no pudo evitar que decenas de miles se movilizaran a las cercanías del Congreso. Para éstos hubo gases lacrimógenos y balas de goma.

El desafío político opositor era grande y LLA y sus aliados jugaron a fondo para evitar que se consumara la sesión de este jueves. Como se adelantó de esta columna, la Casa Rosada contó con casi dos semanas para pergeñar una estrategia, jugó en todos los frentes, y zafó.

Milei tuvo un guiño notable de la Corte Suprema de Justicia, que con una maniobra a través de la ONG “Árbol de pie” dejó viva la Ley de Tierras —medida cautelar— tan sólo 10 días después de haber producido un fallo en sentido contrario, en este caso con el Centro de Ex Combatientes de La Plata. Lo más relevante es que este segundo fallo de la Corte no fue políticamente suficiente para detener la ola anti DNU 70 que siguió firme; entonces, un día antes de la sesión frustrada del día 15, desde la Casa Rosada diseñaron un último recurso, igual de sorpresivo pero en este caso más efectivo: restablecer la Ley de Tierras tal cual se votó en 2011 (durante el gobierno de Cristina Kirchner) y que fue derogada por el Decreto 70 (aunque luego frenada en la Justicia), ahora como parte de otra ley en trámite, la de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que se tramita en Diputados.

Esta gambeta legislativa se consumó el miércoles pasado durante el plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales y Legislación general, donde el nuevo dictamen de la Ley de Inviolabilidad consiguió quórum y la firma decisiva en la persona del diputado santafesino José Núñez (Provincias Unidas). Pero Núñez fue habilitado de manera providencial —sobre la hora del plenario de comisiones, contrario a los reglamentos según los cuales los cambios en las comisiones se deben comunicar el primer día hábil de la semana— a participar de ese plenario por la jefa del bloque, Gisela Scaglia, que pidió reemplazar en la comisión al rionegrino Sergio Capozzi, que no estuvo disponible para participar de la reunión, por Núñez. El santafesino se incorporó y firmó el dictamen de mayoría, la firma 34, y permitió completar el número que necesitaba el oficialismo. 

Con este gesto, en las horas previas a la esperada sesión del día 15, quedó expuesto nuevamente el apoyo del gobernador Maximiliano Pullaro —a través de sus dos representantes más directos en Diputados, Scaglia y Núñez—, al operativo salvataje del decreto 70.

Ya no sólo por los dos votos menos que tendría el intento de sesión fallida (juntó 121 diputados) de este jueves sino también, y lo más importante, porque la nueva promesa de restablecer la Ley de Tierras original debilitó y favoreció el ausentismo de otros legisladores provinciales que también son parte del bloque que conduce Scaglia: curiosamente hubo ocho miembros de Provincias Unidas ausentes, el mismo número que le faltó a la sesión para conseguir quórum.

Entre ellos la diputada jujeña María Inés Zigarán, firmante del pedido de sesión especial, y su coterráneo Jorge Rizzotti. Ambos responden al gobernador de Jujuy, Carlos Sadir. Además de los mencionados Scaglia y Núñez, tampoco bajaron al recinto el rionegrino Sergio Capozzi; el chubutense Jorge “Loma” Ávila —que curiosamente ingresó al recinto luego de caída la sesión, para escuchar los discursos en minoría—; la mendocina Lourdes Arrieta y la cordobesa Alejandra Torres, quien estuvo detrás de los cortinados.

Fiel a su estrategia política de jugar siempre desdoblados, Provincias Unidas puso a 10 de sus miembros en el recinto, a la vez que sacó a ocho.

Sin embargo, además de las previsibles ausencias de los diputados de LLA, el PRO y la UCR, también hubo ausencias de miembros de bloques provinciales, incluso de inspiración peronista como el caso de Tucumán, conducido por el gobernador Osvaldo Jaldo. A propósito, la representante de la izquierda Miryan Bregman destacó que “Jaldo dijo que al león (Milei) le iba a cortar la peluca, pero resulta que se la terminó peinando”. Con los tucumanos escindidos del peronismo, bloque Independencia, la sesión que no fue se perdió tres presentes.

En ocasión del viaje presidencial a París, hace dos semanas, acompañado por una docena de gobernadores que apoyan en general las políticas nacionales libertarias, el santafesino Pullaro —que no fue a Paris— manifestó “que no era necesario irse tan lejos para hablar” (con el presidente) y desde ya, llegar a acuerdos políticos.

En la saga parlamentaria de estos días previos, y de la sesión fallida de este 15 de octubre, Pullaro mostró que juega fuerte a favor del universo libertario, y no tuvo pruritos. Por convicción, negociaciones o intereses. Se verá si vuelve o no alguna ayuda de Balcarce 50 para el gobernador de Santa Fe.


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