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Política

Rosario, ¿el centro de un acuerdo electoral entre Unidos y Milei?

La posibilidad de un acuerdo en Santa Fe entre Unidos y el gobierno libertario de Javier Milei empieza a dar sus primeras señales. La movida está por ahora en manos de estrategas de ambos lados y no descarta conformar un frente único electoral para contrarrestar las chances del peronismo, sobre todo en Rosario, donde LLA podría incluso no presentar un candidato propio y competir solo para concejal.

“Lo peor que nos puede pasar es volver atrás, a un populismo que derrocha recursos”, dijo esta semana el gobernador Maximiliano Pullaro. “No al kirchnerismo, porque ha empobrecido al país”, es la frase que repiten en la misma sintonía referentes de Unidos cuando se los consulta por un posible acuerdo electoral en Santa Fe.

La pregunta que todavía no se puede responder es qué implicaría en la provincia un arreglo que privilegie derrotar a lo que en términos del ministro de Economía Luis Caputo sería el anticristo o el infierno.

En principio no parecería ser necesario un pacto que tenga la misma intensidad a nivel provincial, donde el actual gobernador Maximiliano Pullaro, a ocho meses de la próxima elección, parece estar casi solo en la cancha. El partido del gobierno nacional no tiene, como ocurre en algunas provincias, grandes chances de disputar la gobernación, pero puede ser el causante de una división en tercios del electorado.

En otros distritos la negociación para suspender las PASO o para conseguir apoyos legislativos consiste en ofrecer a cambio bajar las armas y no plantear disputas electorales que pongan en riesgo la continuidad de los gobiernos locales. En Santa Fe eso no es tan decisivo, lo que explica el margen de acción que despliega Pullaro en su relación con Milei.

De todos modos, al gobernador no le caería nada mal que LLA no le distraiga esfuerzos en su objetivo de reelección. 

Lo que se descarta y lo que no

Cuando se habla de una negociación electoral entre Unidos y el partido libertario hay algo descartado y varias acciones que se admiten como posibles. Lo que se descarta es que LLA se sume al frente Unidos, como una fusión de uno dentro del otro, por los daños colaterales que eso acarrearía. También porque no es absolutamente necesario.

Alcanzaría con que LLA no tuviera un candidato propio, aunque eso podría ser difícil de explicar, o se explicaría sólo para no favorecer las posibilidades del peronismo, que en un escenario de tercios se podría poner a tiro de una disputa para la que todavía no tiene un candidato a gobernador que unifique voluntades.

La segunda instancia podría ser que el postulante de LLA sea alguien con escaso conocimiento público, para que el caudal de votos que recoja con el sello libertario no sea un problema para la reelección de Pullaro. Aunque eso nunca se sabe, porque hubo casos de ignotos postulantes que ganaron la elección por la fuerza del momento de alguna sigla partidaria. 

Que Milei no haga campaña en Santa Fe ni elija un candidato famoso serían las condiciones para entrar a esa negociación.

Distinto es el panorama en el interior provincial. En el amplio espacio de la bota santafesina, desde Unidos se acepta que podría haber acuerdos comarcales, a nivel local, en pueblos y ciudades donde hay afinidad ideológica y hasta amistades partidarias. Admiten que hasta podrían unificarse candidaturas a intendente en localidades pequeñas. Incluso también puede haber coincidencias para impulsar alguna candidatura conjunta a senador provincial.



Qué pasa con Rosario

Pero el gran tema de negociación e interés va a recaer en la ciudad de Rosario. Con un candidato instalado en condiciones de pelear por la victoria, como es Juan Monteverde, de Ciudad Futura en alianza con el peronismo, los cálculos cambian. Es otra la batalla.

Desde el gobierno provincial coinciden en que el objetivo principal será evitar que gane el kirchnerismo, un genérico que seguramente podría ser discutido en la campaña. Desde la oposición levantan precisamente la bandera contraria: que como hace cincuenta años que no gobierna la ciudad alguien que represente al peronismo, puede ser tiempo de cambiar.

Así, será puesto en duda el eslogan de que hay que unirse para que no regrese el kirchnerismo, o para no volver atrás, porque ese espacio político nunca gobernó la ciudad. Tal vez ese enunciado pueda usarse a nivel nacional, pero no en Rosario.

En la pelea por la Intendencia de Rosario se puede dar el mismo esquema que a nivel provincial, pero con una significación mayor. Si se divide en tercios el voto, Monteverde, que quedó a poco de ganar en un mano a mano con Pablo Javkin, considera que esta vez va a tener mejores chances para imponerse.

Esto también será opinable, porque para algunos el desgaste de la gestión le jugará en contra al actual intendente, pero para el oficialismo el repunte de los últimos meses debería computarse como un beneficio.

La solución más visible para resolver el problema de la división del voto no peronista en Rosario parece ser que LLA no presente candidato a intendente y solo compita por aumentar su número de concejales. Dejar la intendencia para más adelante sería la forma de contribuir al propósito de evitar que gane el peronismo. En esa negociación se llevaría algunas otras ventajas, a nivel local o para el gobierno nacional.

En un intercambio de este tipo es probable que se despliegue todo el tablero político, el de las elecciones provinciales y el de las nacionales también, así como otros acuerdos por leyes, aportes y pagos federales y hasta algunos puntos del presupuesto nacional. 

Puede parecer disparatado que el partido del presidente de la Nación, que se promociona como líder regional en América y figura internacional en ascenso, acepte no presentar un candidato para disputar la intendencia de Rosario, pero las negociaciones políticas pueden eso y más.

En off, desde Unidos no se afirma categóricamente pero se admite que eso “puede ser”, porque “se hará todo lo que haga falta para que Unidos retenga la ciudad”. Y que el candidato será el más competitivo. Por ahora, Pablo Javkin, si otros nombres en carrera no mejoran su volumen en las encuestas. Hay varios al menos con intenciones de disputar las primarias. Pero siempre habrá un ojo mirando quién es el más conveniente para un mano a mano con Monteverde.

El candidato del peronismo es posible que vaya a los comicios con una fortaleza: ser el único postulante de la alianza que conduce el PJ sin que otros candidatos lo obliguen a desgastarse en unas PASO. Como estrategia, aclaran, no se forzará una interna si no hay otras opciones dispuestas a competir. Aunque tampoco sería un problema si eso ocurre.

Desde este sector político aseguran que no les preocupa quién será el candidato de Unidos ni si LLA presentará un postulante propio, o en cambio cederá a la estrategia de sumarse a un frente único para evitar que pierda el oficialismo. Hace más de un año el propio Monteverde advirtió que Unidos y LLA “van a terminar juntos en 2027”. Ahora anticipa: “La última vez estuvimos muy cerca y ahora vamos a ganar”. 

En 2023, Javkin logró ser reelecto aventajando a Monteverde por apenas 16 mil votos, en una especie de ballotage electoral, ya que fueron los únicos dos candidatos que compitieron en las elecciones generales.

Desde Ciudad Futura rechazan el mito que dice que Rosario es antiperonista. “La gente vive en la ciudad y vota lo que le parece mejor sin importarle tanto  las ideologías partidarias”, confían.

Mientras, ganan tiempo con el armado de un gabinete ampliado, para no poner el foco ni en la composición de las listas ni en otras candidaturas, sino en construir políticas para un plan de gobierno que responda a una sola pregunta: para qué gobernar.

La estrategia provincial del peronismo será proteger Rosario, donde creen tener posibilidades reales de ganar, y poner al margen el resto de las discusiones provinciales o de candidaturas nacionales.

La posibilidad de un acuerdo entre Unidos y LLA estará cruzada por los niveles de aceptación o rechazo con los que el gobierno nacional encare los próximos meses. Si se debilita, puede no ser tan importante para los planes de Unidos.

En cualquier caso, la negociación ofrece una ventaja para los referentes provinciales: lo que acuerden lo cobrarán por adelantado, ya que las elecciones en Santa Fe serán el 13 de junio (el día de San Antonio), una semana antes del Día de la Bandera. Y los comicios nacionales recién dos meses después (el 13 de agosto, si no se suspenden las PASO) y el 22 de octubre las generales para elegir diputados y senadores. Y presidente de la Nación.

La decisión que ya tomó el gobierno de Santa Fe de armar el cronograma con la fecha de elecciones lo más alejada de los comicios nacionales como sea posible, según lo que le permite la ley, le dará un tiempo suficiente para estudiar la estrategia nacional y ver cómo se cumplen los acuerdos. (Las elecciones provinciales se podían convocar entre el 10 de junio y el 10 de setiembre, es decir entre tres y seis meses antes del 10 de diciembre. Lo que se eligió fue hacerlas el primer domingo dentro de ese período).

“Lo que se dé, se irá construyendo por confianza”, dicen enigmáticos los que aseguran que del acuerdo se empezará a hablar pronto, pero recién se sabrá algo concreto sobre fin de año.


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