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Política

Uber y DiDi en Rosario: los consensos que asoman y las profundas diferencias que todavía persisten

Luego del traspié oficialista por llevar el proyecto al recinto, el debate para habilitar el uso de Uber y DiDi en la ciudad parece encaminarse de otra manera. Al menos es la sensación que dejó en los distintos bloques la reunión conjunta de las comisiones de Gobierno y Servicios Públicos que tuvo lugar este miércoles. Las diferencias persisten y son profundas, pero al menos se expusieron en un debate que tuvo más lógica parlamentaria y menos especulación política, algo que no abundó en las dos semanas previas.

Con el calendario legislativo marcando sesión recién la próxima semana, nadie esperaba que este miércoles saliera un proyecto unificado. En definitiva pasó lo que tenía que pasar: proyecto en mano se tildaron coincidencias, se apuntaron discrepancias y se trazaron límites de negociación. Solo eso —que no parece mucho— bastó para que la jornada dejara la sensación de un debate que avanza. La presencia de taxistas y remiseros presenciando el trabajo en comisión, y no protestando afuera del Palacio Vasallo, también le dieron otra tonalidad a la reunión.

En el oficialismo comenzaron el encuentro mostrando su predisposición a introducir modificaciones al mensaje de la intendencia. Fue la concejala Anahí Schibelbein, presidenta de la comisión de Servicios Públicos, la encargada de repasar los cambios fruto del debate con taxistas y remiseros, que pedían ser autorizados a hacer tareas de reparto y cadetería, como una alternativa para paliar el bajo nivel de actividad del sector.

Lógicamente, la situación generó el rechazo del Sindicato de Trabajadores Cadetes y Repartidores, que veían su trabajo amenazado. Se resolvió una redacción que dejó conformes a ambos sectores: mantener la exclusividad de las motos en el reparto habitual de alimentos, bebidas, farmacia o mensajería, pero autorizando a los taxis y remises a trasladar bienes o productos que, por su volumen, no puedan ser transportados en motocicletas.

Pelea de “egos”

Una de las novedades de la jornada fue la presentación de un nuevo proyecto sobre el tema por parte de La Libertad Avanza. El bloque había presentado uno a principios de año que volvió a sacar a flote en el marco del debate, pero que tuvo cuestionamientos tanto del oficialismo como del peronismo por sus inconsistencias, errores e incluso contradicciones en la redacción. En medio del tironeo parlamentario de la semana pasada, desde el oficialismo llegaron a deslizar “que parecía redactado con IA”.

Pero este miércoles el clima fue otro. Efectivamente, el bloque libertario mejoró su proyecto, que expuso en el marco de la comisión. En líneas generales, plantea lo mismo que el espacio venía pregonando en torno al tema. Primero, que la regulación debe abordarse desde una nueva normativa y no como la modificación de una ordenanza que ya regulaba el uso de plataformas dentro del sistema público de transporte. Después manifesta su desacuerdo con que se quiera imponer una tarifa mínima y que se habilite al municipio a cobrar tasas. Pero la mayor diferencia pasa por la exclusión de las motos dentro de la regulación: mientras que La Libertad Avanza plantea que deben incorporarse, el oficialismo argumenta que no existen seguros que brinde ese tipo de coberturas para traslados.

El concejal Juan Pedro Aleart recordó que el servicio de viajes en motos se habilitó en otras ciudades del país como Salta, Tucumán o La Rioja. Pero también trajo a colación lo sucedido en la ciudad de Santa Fe, que tuvo dos años atrás la misma discusión que atraviesa hoy la ciudad: “En Santa Fe se habilitaron las aplicaciones y no se inscribieron porque se dejó afuera las motos. Acá va a pasar lo mismo”. Finalmente, la capital provincial terminó flexibilizando aún más la norma sancionada.

Para colmo, no fue el mejor día para dar la discusión. El resto de los espacios recordaron lo que fue noticia en todos los medios de la ciudad: el martes, un hombre de 47 años se fracturó la clavícula como consecuencia de un accidente de tránsito en zona norte, mientras viajaba como pasajero de Uber Moto. La noticia no fue el accidente, que le puede pasar al más experto de los conductores, sino que el chofer huyó del lugar dejando a la víctima tirada en el asfalto. Al trabajador se le formó una causa por lesiones culposas.

“Estamos dispuestos a que sea un texto acordado y que salga como un texto de promoción. No nos interesa que sea un proyecto del intendente, que sea un proyecto del Concejo, pero que sea un proyecto que interprete lo que son las aplicaciones”, sintetizó Aleart, abriendo una puerta a posibles acuerdos.

Sin embargo, en el oficialismo leen de otra forma la insistencia libertaria en su propio proyecto. “Es una cuestión de egos: quieren presentar una ordenanza para que el proyecto tenga la bandera de La Libertad Avanza. Es eso, sincerémonos”, apuntó Carolina Labayru durante la reunión. Luego, en declaraciones a la prensa, Fabrizio Fiatti instó a “dejar de lado los títulos y el cartel” para trabajar la ordenanza: “La normativa no tiene nombre y apellido, son las normas de la ciudad de Rosario”.



En el peronismo

Desde el peronismo dejaron en claro que no coinciden con el proyecto del oficialismo, al que le contabilizaron once errores técnicos, según plantearon en la comisión. Pero remarcaron que menos acuerdan con la propuesta de La Libertad Avanza, en lo que entienden como la habilitación de una “competencia desleal” con el resto de los actores del sector. 

Según explicaron, el proyecto libertario no plantea diferencias de fondo entre la actividad de un remisero con la que podría efectuar un conductor con su auto particular bajo una plataforma de viajes. Sin embargo, se aplican reglas de juego distintas: mientras que a unos les mantiene la regulación vigente, con exigencias para funcionar, a otros les desregula su funcionamiento, facilitando la actividad.

En ese marco, desde el peronismo tienen dos puntos que entienden “troncales” en la discusión: que empresas como Uber y DiDi se encuadren como servicios públicos y cumplan los mismos requisitos, incluso contemplando la posibilidad de flexibilizar los parámetros vigentes. “Lo básico es que entren como un servicio público”, remarcó Mariano Romero, vocero del bloque en el debate.

El segundo aspecto es la imposición de una tarifa mínima, para que el servicio no compita —o compita lo menos posible— con el ya golpeado sistema de colectivos. En este punto hay una coincidencia con el proyecto oficialista, aunque diferencias en dónde fijar ese piso. Desde el espacio ven con buenos ojos la posibilidad de establecer un esquema de bandas de precios.

“Una tarifa excesivamente baja es para copar el mercado y hacer dumping, donde pierden los trabajadores. Con una tarifa excesivamente alta pierden los ciudadanos en general, porque además se produce en los momentos donde se da mayor demanda. Estamos más de acuerdo en una tarifa fija que, eventualmente, pueda oscilar en una banda, pero no en un precio fijado aleatoriamente. Esas dos cuestiones nos parecen centrales para poder pensar el proyecto”, evaluó Romero.

No obstante, a la hora de pensar en acuerdos, Fiatti remarcó que no son temas menores: “Son dos puntos muy neurálgicos que nos llevan a poner en tensión la base de la discusión que estamos dando. Nosotros no podemos considerar inicialmente a un Uber como un remis”.

El señor Uber

Durante el debate en comisiones no pasó de largo la aparición mediática de un representante de Uber durante la última semana. Se trata de Juan Labaqui, que entrevistado por Radio2 dijo que el proyecto oficialista iba “por buen camino”. Con un tema que lleva de años de debate en la ciudad —el primer proyecto se presentó en 2018— es de las pocas veces que un representante de la firma se pronuncia al respecto. 

Así lo marcó Fernanda Gigliani, que pidió su presencia en el Concejo: “Hay un ser humano que empieza a hablar en nombre de Uber. La pregunta es si van a venir al Concejo. Si pueden hablar con el Ejecutivo, si pueden hablar con los medios de comunicación, por qué no pueden participar del debate en el Concejo. Me parece que corresponde”, planteó. Una premisa similar sostuvieron otros concejales de la oposición.

Desde el oficialismo se defendieron atacando. “Yo no creo que sea oportuno. La opinión de Uber y DiDi no tienen que condicionar el debate. Creo que mientras menos participen de las instancias legislativas mejor, porque nosotros tenemos que resolver lo que creamos más conveniente, no por lo que a la empresa le conviene o deja de convenir”, respondió la presidenta del cuerpo, María Eugenia Schmuck.

Cómo sigue

La reunión de comisión conjunta pasó a un cuarto intermedio, que seguirá el próximo miércoles. Por lo bajo, seguramente seguirán las conversaciones en busca de acuerdos. Las posiciones están planteadas y los puntos más difíciles de consensuar son centrales al debate: el encuadre de la actividad, la habilitación de motos y la incorporación de una tarifa mínima. 

El objetivo del oficialismo sigue siendo llevar el tema al recinto y aprobarlo el próximo jueves. Todo indica que no hay mucho margen para que la discusión se extienda más allá de la próxima sesión. Resta saber si el oficialismo cede en pretensiones para lograr el acompañamiento de alguno de los bloques opositores —y en todo caso de cuál— o logra que su proyecto avance sin modificaciones sustanciales. 

“Si no acompañan hoy, saldrá dentro de 15 días. Van a votar juntos personas que opinan muy en contra, y es la mejor señal de que nosotros estamos en el buen camino”, había anticipado el intendente Pablo Javkin la semana pasada, cuando se veía venir que el proyecto tambaleaba. En breve se sabrá si tenía razón.


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