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Economía

El campo y las espinas: la economía después de Expoagro

Lo más granado del agronegocio pampeano construyó esta semana un pequeño oasis en medio de la crisis que se está llevando puestas a la industria, el comercio y la construcción, y consecuentemente el empleo. La Expoagro de San Nicolás fue un buen termómetro para medir la salud de uno de los pocos sectores que encajan con el modelo de Javier Milei y su capacidad de sustentar el actual programa económico.

Para desmalezar el análisis conviene citar la nueva edición del semáforo de economías regionales, que presentó Coninagro, la entidad que representa a las cooperativas agropecuarias, en la misma exposición. En ese mundo, enero mostró quince actividades en amarillo y rojo, es decir con distintos grados de dificultad, contra solo cuatro en verde. Yerba mate, arroz, papa, vino, hortalizas y algodón están entre los rubros más ahogados. Maní y leche se sumaron a la zona de alerta.

Pero no es ese el agro que despierta el interés de los funcionarios y políticos que todos los años peregrinan a La Meca del agronegocio, con disciplina religiosa.

¿Con qué se encontraron en esta última edición? Con un sector que entre los principales cultivos, maíz, soja y trigo, está levantando una cosecha de 140 millones de toneladas, que se podría extender a casi 160 millones sumando el resto de las producciones. En plata, se espera un ingreso de divisas superior a los 34.500 millones de dólares. No solo es clave para sostener un modelo económico que exige alto mantenimiento en dólares sino para devolver algo de actividad en el interior, al menos durante el trimestre de oro, en el que se moviliza la producción.



La expansión ganadera

Un aporte relevante en este sentido proviene de la ganadería, que entró en los últimos meses en un ciclo de expansión por el impacto de la mayor demanda internacional en los precios domésticos de la hacienda. Si de un lado del mostrador recalienta el IPC, del lado de la oferta moviliza proyectos de inversión en un sector extendido geográficamente y con capacidad de generar arraigo y empleo. “En Santa Fe vuelve la chacra mixta”, se entusiasmó el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la provincia, Ignacio Mántaras, al describir los planteos de expansión que relevó en esa rama. El boom hizo agenda en la expo y atrajo el interés de los bancos que siempre desembarcan con promociones para los cuatro días del evento.

La larga cola de productores en el stand del Banco Nación para acceder al cupo de crédito en dólares a tasa cero que ofreció la entidad para financiar inversiones, fundamentalmente en maquinaria, mostró el sendero que transita la oferta de financiamiento para el agro.

El sector financiero apostó al dólar en materia crediticia. Sebastián Ferreyra, gerente de banca corporativa y mercado de capitales del banco Comafi lo explicó así: “Cuando comparás la mejor tasa en pesos, en el mejor de los casos al 25 por ciento, contra una de 7 por ciento en dólares, la diferencia es clara en un escenario de estabilidad cambiaria”. Además, “por el blanqueo los bancos están muy líquidos en dólares, lo que baja el costo del financiamiento”. Aún en un mercado altamente dolarizado, como el agrícola, las dudas sobre el tipo de cambio y el riesgo país están siempre presentes. “Depende de las expectativas, muchos ven tranquilidad por unos meses más porque viene la cosecha y más liquidaciones”, explicó Ferreyra.

Márgenes ajustados

Esta ventaja financiera del dólar planchado se vuelve una mochila cuando el foco se pone en el valor de los productos. En un comunicado elaborado en la exposición, las cuatro asociaciones que nuclean a las cadenas de cultivos de la soja, maíz, trigo y girasol, filtraron entre los elogios al gobierno pedidos por la baja de retenciones, la reactivación de obras de infraestructura y “un tipo de cambio libre y competitivo”.

En el stand de Agricultores Federados Argentinos (AFA), la principal cooperativa primaria del país, su presidente, Darío Marinozzi, pintó un cuadro de varios tonos. Explicó que, en el promedio general, la campaña “deja kilos al productor para defenderse”, aunque a nivel zonal hay realidades distintas, con regiones en el sur de Santa Fe comprometidas por falta de agua. De hecho, según el reciente informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA), la sequía y el calor de enero le descontaron más de un millón de toneladas de soja a la región núcleo.

Desde el punto de vista de los precios, el titular de AFA recordó que “son inferiores a los de seis meses atrás con una inflación de 30 por ciento anual”. A eso le sumó el costo de los alquileres, “que siguen altos”, el dólar bajo y el costo importado de Medio Oriente, donde la guerra desencajó el mercado de fertilizantes y fletes. De hecho la cooperativa desembarcó en la muestra con una oferta agresiva de precampaña, pensando ya en la próxima siembra de granos finos. Pero excluyó del combo a la urea, que mayoritariamente se importa y está ligada al precio del gas. “Suspendimos las ventas porque es una locura cómo aumenta y además no está garantizada la disponibilidad”, explicó. La oferta local, en plena cosecha, limita a su vez la captura de los aumentos de las cotizaciones de los commodities en el mercado de Chicago.



La invasión china

En este escenario de volúmenes aceptables pero márgenes estrechos se despliegan las ofertas de proveedores de bienes y servicios para el agro. Las máquinas, autos, camiones y chatas chinas invadieron la muestra. Mientras, las tradicionales multinacionales instaladas en el país ingresan más modelos del exterior, introduciendo en algunos casos marcas premium que no estaban en el país.

Esta corriente, a tono con la política aperturista del gobierno, amenaza con desvincular a los fabricantes locales de maquinaria de los resultados de la campaña agrícola. Fueron noticia en los últimos meses las crisis de empresas nacionales que siguen dando pelea en el segmento de autopropulsados. En el de arrastre, los productores del cluster de Santa Fe y Córdoba contraatacan con su expertise en el sistema de producción basado en la siembra directa. Carlos Castellani, titular de Apache, prevé aumentar 20 % la producción de sembradoras, mercado en el que está entre las líderes, durante este año. Pero aun en este segmento en el que los fierreros locales resisten mejor, la desnacionalización se siente en muchos casos en las cadenas de proveedores. La crisis de los fundidores es hija de esa transformación. El jueves la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) reportó las cifras de actividad de enero: casi 10 % abajo respecto del año anterior. La rama metalúrgica cayó cerca de un 20 %.

Como estrategia adaptativa, las empresas locales incorporan a su oferta los productos importados. Apache, por caso, relanzó la venta de tractores Solis, que ya desde hace bastantes años trae desde India. Otra de las grandes de Las Parejas, Ombú, mostraba entre las bateas, semirremolques y pulverizadoras que fabrica en Santa Fe, los tractores chinos que ensambla en Entre Ríos junto a un concesionario. “Son productos muy buenos, a un costo accesible, de tecnología media y sencillos de operar para los productores”, señaló Federico Bosch, gerente de marketing y comercio exterior de la empresa. Siguiendo el mapa de la reconversión que propone el actual modelo, la fábrica autonomizó su división de petróleo, gas y minería, hija de su experiencia como proveedora en Vaca Muerta y provincias mineras.



La resiliencia

La tensión a la que está sometida la industria profundizó otro desenganche: el del gobierno provincial con Javier Milei. La inauguración del stand de Santa Fe en Expoagro se convirtió, en sentido bastante literal, en un acto de barricada. La firma de convenios para subsidiar créditos para inversión y capital de trabajo fue presentada como una ayuda para que las empresas, golpeadas por cierres, ajustes y reducción de planteles, “puedan aguantar hasta que cambie el ciclo”, según señaló el ministro de Economía, Pablo Olivares. El titular de la cartera de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, reclamó a la Nación que baje retenciones para “ayudar a reactivar la economía que hoy está en baja”. Y como pocas veces en estos dos años de destrucción de puestos de trabajo, el gobernador Maximiliano Pullaro se refirió al tema: “Hoy gobernar la Argentina es crear empleo”, dijo.

También aseguró que “Santa Fe es resiliente”, instalando un concepto que, repetido por varios de sus funcionarios, parece visualizar un futuro territorial con ingresos fiscales en baja y conflictos sociales en alza. La pueblada que crece en torno de la crisis de la láctea Verónica, caso que llegó al Congreso nacional de la mano de un proyecto de declaración de la diputada nacional Caren Tepp, es una muestra. También la convulsión de jueves y viernes en la city rosarina por los despidos en el Bersa y la advertencia del secretario general de la UOM, Antonio Donello, sobre la inminente pérdida de 300 empleos en el sector metalúrgico de la ciudad. Pocos sectores se salvan de los despidos y la caída del poder adquisitivo.

Al tiempo que confirmaba la intención de avanzar en un plan de desendeudamiento de los trabajadores del sector público, el ministro de Economía santafesino objetó la visión del gobierno nacional sobre la existencia de “un proceso de destrucción creativa”, por el cual algunos sectores crearán más empleos que los que se destruyen. “El tejido social no es un balance frío, y reacciona según cómo se den las cosas, si al principio solo vemos destrucción, la dinámica social y las expectativas de negocios pueden cambiar”, advirtió. Por eso, opinó que “no hay que dejar las cosas libradas a una lógica darwinista en la que los empleos simplemente caen”.



Bola de lomo

El gradual alejamiento de la órbita nacional obedece también a tácticas de construcción política que toman más fuerza con el escenario de crisis y escándalo. Por lo pronto, la no invitación al viaje que el presidente realizó junto a un grupo de gobernadores a Nueva York salvó al mandatario santafesino de salir en la foto de una gira que mezcló discursos enajenados, turismo religioso y una claque certificadora del sacrificio de Manuel Adorni por el bien público.

En Wall Street, el jefe de Gabinete quiso cotizar su lomo virgen a un precio todavía más alto que el que ya incendia el rubro de carnes y derivados en el Indice de Precios al Consumidor (IPC). Con los tarifazos y la suba de los alimentos como locomotora, los datos que dio a conocer el jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) confirman que la inflación ya viaja al 3 % mensual, una tasa que iguala a las administraciones anteriores, si se exceptúa el descontrol de 2023 y principios de 2024. Y marzo promete ser peor, por la estacionalidad y por el impacto de la guerra de Medio Oriente en el precio del petróleo y sus subproductos.


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