La nueva etapa política que se inauguró en la noche del 26 de octubre de 2025 con el triunfo electoral de Javier Milei empieza a llegar a su fin, justo en los días en que el verano declina y asoma el otoño. Los 9,4 millones de votos que consiguió LLA hace cinco meses —40,66 %— le permitieron atravesar triunfante el verano parlamentario y neutralizar todas las adversidades en el clima económico social, a pesar de las pésimas noticias que continúa provocando el ajuste en el 90 por ciento de la población argentina.
La reaparición del caso $Libra con las estruendosas revelaciones de un peritaje del teléfono de un personaje clave, el empresario lobista Mauricio Novelli, sobre un presunto acuerdo de cinco millones de dólares a cambio de la promoción de la criptomoneda por parte de Milei (con su ya mítico tuit del 14 de febrero de 2025 a las 19, que luego de medianoche borró) parecen sólo avances de un cúmulo de información que se está cotejando a estas horas, pero ya alcanza para dejar a la pareja de hermanos presidenciales, Javier y Karina Milei, al borde de la citación, interpelación e incluso juicio político desde el lado del Congreso. Y de manera simultánea, al borde de la convocatoria a declarar, de mínima, de parte de la Justicia.
Ninguna de las dos cosas sucede, al menos por ahora. En el primer caso, en el Congreso, porque hasta hoy el arco de protección política de Milei y sus políticas sigue vivo y funcionando. Primero, por los 95 diputados propios de ese partido que hasta el momento no se han pronunciado más que en el mismo sentido que el propio Milei: el caso es un “invento” para perjudicarlo, del periodismo, del kirchnerismo, aunque ahora, con un nuevo posible conspirador, el conspirador interno del gobierno, que estaría enfrentado a la hermana Karina.

Pero la protección parlamentaria a Milei, que hasta hoy no permite más que la acción política de una comisión de investigación ad hoc, sin implementación formal en el esquema jurídico del Parlamento (en la práctica, la continuidad de la comisión que sí funcionó formalmente hasta octubre de 2025, y que en estos días se volvió a activar de manera informal) excede largamente a los 95 propios. La pelota está en el campo de otros 40 diputados que —como un trabalenguas— no son libertarios, pero en la práctica vienen tomando todas las conductas políticas de la Casa Rosada. Se sabe: en el principio de todas las cosas en el Congreso está la numerología del quórum, 129 en la Cámara baja, 37 en la alta.
Este lunes, azorados por las revelaciones periodísticas —que además desnudan la escalofriante protección jurídica de parte del fiscal Eduardo Taiano—, Diputados se activó en un día inusual y juntó a un grupo de legisladores encabezados por Maximiliano Ferraro, y con el apoyo del principal bloque opositor (UxP) y de la izquierda (FIT), entre otros, golpeó fuerte a través de una conferencia de prensa, buscando recuperar el tema para el Congreso.
Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica), ex titular de la Comisión de investigación Libra, entregó en octubre de 2025 el informe “final” con centenares de páginas, datos y análisis presuntivos muy similares a los que hoy se conocen vía Novelli y su teléfono delator. Lo grave es que Taiano conocía desde el año pasado lo que hoy surge a la opinión pública por filtraciones periodísticas, y no hizo nada.
La fiscalía de Taiano funciona como un templo de cajoneo, siempre a favor del poder.
“Milei mintió”, “asociación ilícita”, “sincronización perfecta” —en el lanzamiento cripto, las comunicaciones con Milei, el tuit del presidente—, “corrupción”, “pruebas incontrastables”, “la realidad supera a la ficción”, “participación necesaria del presidente”, entre otras muchas definiciones salieron de la boca de Ferraro y de los diputados peronistas Juan Marino y Sabrina Selva, entre otros, que apuraron una convocatoria a la prensa este lunes en la Sala 1 del Anexo de Diputados.

El gran desafío político —la moneda está en el aire— es si los bloques (que integran esa zona del “dialoguismo mileísta”, los mencionados 40 diputados), a partir de las novedades surgidas con el teléfono del lobista Novelli, tomarán otra conducta política y acompañarán los pedidos de interpelación a funcionarios al Congreso o continuarán protegiendo al presidente.
Sin los “129” no hay trámite legislativo que camine efectivamente en la Cámara baja.
“Esta reunión y conferencia de prensa es un llamado a los diputados oficialistas y que vienen apoyando al oficialismo a que tomen una actitud distinta, que permitan constituir una nueva mayoría que impulse las investigación e interpelaciones necesarias para esclarecer la estafa Libra para conocimiento de todos los argentinos”, fueron las palabras del peronista bonaerense Marino. A la búsqueda del 129.
Entre los bloques que no estuvieron en este relanzamiento de la comisión investigadora de $Libra se cuentan varios provincialismos dialoguistas con Milei y, por caso, el bloque de Provincias Unidas —o buena parte de él—, al cabo la fuerza política que obtuvo 1,7 millones de votos en la última elección nacional de octubre pasado.
Milei, mientras tanto, no ha sido imputado en la causa ni, obviamente, llamado a declarar. Al menos, con el impacto mediático y de opinión pública, la fiscalía retrocedió y desactivó una convocatoria testimonial a la abogada y analista jurídica Natalia Volosín, que insólitamente había sido convocada a tribunales.
“Atenti, me notifican que Taiano desactivó mi convocatoria a declarar por el Caso Libra; espero que la misma suerte corra la infame denuncia que hizo el procurador (Eduardo) Casal para apretar a mis ex colaboradores. Dedíquense a perseguir la corrupción, gracias”, escribió Volosín en su cuenta de X, justo en el momento en que los diputados retomaban la ofensiva en el Anexo del Palacio.
En el mundo legislativo de la franja oscilante “del medio”, que en los últimos meses se ha volcado con fuerza a la zona de la derecha mileísta, sin embargo, no pierden el olfato de clima político, al cabo en muchos casos uno de los pocos servicios que le prestan a la población que los encumbró. Y hay algo que empezó a oler mal en la Argentina. Probablemente el caso Libra viene a coronar una insatisfacción que antecede: la declinación económica de las grandes mayorías, empleo, salario y costo de vida.
Los sabuesos del clima político, diputados y senadores de la Nación —y por qué no, medios de comunicación y periodistas— analizan hoy iniciar el despegue de un presidente que estaría conduciendo al país a un sitio al que nadie quiere llegar. Es una cuestión de tiempos, de receptores olfativos, de ideología y de valentía o cobardía política. La ecuación es compleja, y el resultado, incierto.


































