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Sociedad

¿Por qué está cerrado el Museo para la Democracia?

Desde hace dos semanas está cerrado al público el Museo Internacional para la Democracia que funciona en el emblemático Palacio Fuentes, una de las joyas arquitectónicas de Rosario, ubicado en la esquina de Sarmiento y Santa Fe. Fundado por el empresario Guillermo Wphei, se trata del primer museo privado en el mundo sobre esa temática.

El pasado 11 de agosto, la noticia del cierre fue comunicada oficialmente al personal y la última visita de ese día fue una delegación de una escuela de Tucumán. Al día siguiente ya no se abrieron las puertas.

Si bien las especulaciones estuvieron a la orden del día (un cierre definitivo, un traslado a Buenos Aires y hasta cierta vinculación con alguna causa judicial), la realidad es menos espectacular que las versiones que comenzaron a circular.

El cierre será temporario, aunque la fecha de reapertura es indeterminada, se calcula que será después de varios meses, tal vez sobre fin de este año o en los primeros meses del 2026.

Según se informó desde el Museo, la rotura de un caño del sistema de calefacción en el subsuelo del Palacio Fuentes precipitó la realización de unos trabajos de puesta en valor en las instalaciones, que estaban previstos para más adelante.

El parate será aprovechado para actualizar información de algunas secciones del Museo que se fue desactualizando con el correr de los años, además de reacondicionar algunos dispositivos que se deterioraron por el uso y las visitas.

El Museo para la Democracia abrió sus puertas el 24 de abril de 2019, y durante ese tiempo fue recorrido por miles de personas, escenario de actividades educativas, encuentros con escuelas, muestras temporales y visitas guiadas especiales.

Una de las áreas que va a ser actualizada es la que con amplios carteles señala el número de personas que viven en situación de esclavitud en el mundo. Desde las paredes del Museo se lee que hace seis años eran 40 millones, pero las cifras actuales indican que ese número ya creció a los 60 millones. Este dato, y muchos otros, son los que van a ser corregidos en este período de reparaciones.

“El museo es un espacio de debate, que busca interpelar al visitante para lograr una reflexión profunda sobre los dilemas más urgentes de las democracias contemporáneas, y está en permanente evolución”, resaltan sus autoridades.

Desarrolla temas como la explotación humana, las dictaduras, los procesos migratorios y la lucha por la inclusión del colectivo lgtbiq+. Cada uno de ellos se aborda a través de sistemas conceptuales que involucran objetos, ideas, historia y narrativa.

A fines del 2024 inauguró lo que denominó el “Odiómetro”, un dispositivo que busca medir los niveles de odio en la sociedad, una excusa para reflexionar sobre los grados de empatía necesarios para vivir en un mundo mejor. Este desarrollo es parte de la sala de Migraciones.

El Museo cuenta con una colección de más de mil objetos históricos que en sus salas son ventanas para contar una historia, compartir reflexiones e ideas.

“Este museo no responde, más bien pregunta. Y es en esas preguntas que acompaña a pensar”, se resalta entre sus inscripciones.

Entre otros atractivos, dentro de los objetos que se exhiben se destacan los cuadernos de viaje de Manuel Belgrano, la urna en la que votó Eva Perón en las primeras elecciones con sufragio femenino de 1951, un grillete para esclavos del siglo XVIII, un casco y una mochila de comando utilizados en la guerra de Malvinas, la única bandera argentina firmada  por todos los presidentes elegidos democráticamente desde 1983, un pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo y documentos de la época del virreinato.


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