Connect with us

Hi, what are you looking for?

Sociedad

Crecen los trabajadores de apps pero la economía de plataformas parece tocar su techo

La población de trabajadores que se inclina a las plataformas digitales, como Uber y Pedidos Ya, para poder complementar sus ingresos, es cada vez mayor. Así lo describen tanto observatorios sociales como gremios dedicados a estos rubros. No obstante, la “uberización de la economía” comienza a encontrar sus límites a la luz de la baja del consumo y de la finitud de la demanda en las plataformas.

La facilidad y rapidez con la que los usuarios encuentran la posibilidad de “asociarse” a plataformas digitales con las cuales convertirse en prestadores de servicios transforma esta opción en una posibilidad seductora de trabajo con ingresos frescos. Sin embargo, un relevamiento del Centro de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo de la Universidad Nacional de San Martín (CETYD) sostiene que el fenómeno del refugio de los trabajadores que escapan de la desocupación a través de la economía de plataformas “no alcanza ni podría alcanzar a contener toda la búsqueda de ocupación y de ingresos adicionales; amortigua sólo transitoriamente el aumento de la desocupación y, por último, consolida y profundiza la precariedad del mercado de trabajo”.


Una demanda que baja, una oferta que sube


El informe del CETYD titulado ¿Crece el refugio en el trabajo de plataformas? publicado en julio pasado describe que “la economía de plataformas se posiciona como una de las principales ocupaciones laborales de refugio y complemento de ingresos ante la retracción del trabajo formal y la caída del poder adquisitivo del salario”. Mientras que la tasa de desocupación del primer trimestre de 2025 (7,9 %) es la más alta desde 2021, el crecimiento de los puestos laborales en medios de trabajo precarios, independientes y cuentapropistas creció mucho más que el empleo formal (4,7 % contra una retracción de casi un punto entre el primer trimestre de 2024 contra el primero de este año). Y es en esta categoría donde se reflejan los trabajadores de plataformas.

“Hay cada vez más cadetes y repartidores en las calles. Esto lo vimos siempre en los periodos de crisis económicas, tanto en la pandemia (de coronavirus) como en el 2001”, describió a Suma Política el secretario general del sindicato de Cadetes de Rosario, Nicolás Martínez, al ser consultado sobre el crecimiento de riders de la aplicación Pedidos Ya. El joven repartidor apuntó que “para el que ya tiene un trabajo y no llega a fin de mes o porque se quedó sin trabajo, esto puede ser una salida rápida”.

A esto, el secretario general de Peones de Taxis Horacio Yannotti sumó que son cada vez más las personas que se vuelcan a la calle a través de Uber o Didi para transportar pasajeros con su vehículo particular: “Esto es fruto de la situación socioconómica que está viviendo el país. Esto es muy similar a lo que pasó con los remises truchos en la década del 90: comprabas un remis o te montabas un kiosco”, definió.

El caso de los taxistas presenta una particularidad: “Hay cada vez más choferes de estas aplicaciones y hay una reposición permanente de gente que hizo la actividad por un tiempo, tuvo que hacer un parate para poder poner en condiciones su vehículo y no lo pudo hacer”, describió el taxista y apuntó que suscribirse como chofer de Uber o Didi “es pan para hoy y hambre para mañana, porque el valor del viaje no responde a la amortización que está haciendo. Ese dinero está bien para subsistir pero no para poder mantener la herramienta de trabajo”.

“Si tenés una moto o una bicicleta, podés cadetear; o si tenés un auto más o menos en condiciones antes te convertías en un remís trucho y hoy se ponen un Uber. Eso hace que por un lado haya cada vez más repartidores y cadetes y el trabajo es menos y rinde menos. Y la gran crisis interna y el menor consumo hace que los negocios vendan menos, la gente pide menos comida o productos y eso da como resultado la caída en el consumo”, que Martínez calcula cerca del 30 % en los últimos dos años.


Horacio Yannotti y Nicolás Martínez

Si se pone el foco en Rosario, la regional local de la Confederación General del Trabajo (CGT) apunta que las personas que trabajan para una aplicación asciende a 30 mil trabajadores dentro de la ciudad, teniendo en cuenta los sectores de cadetería y reparto, traslado de pasajeros, comercio electrónico y gastronomía. “No son solamente personas que no llegan a fin de mes sino que lo han tomado como un trabajo de jornada completa. Tanto para llevar y traer personas como para repartir mercadería, como por ejemplo los transportistas de Mercado Libre que trabajan a través de una aplicación”, y no de manera directa con la empresa de Marcos Galperín.

“Hay que evaluar el tema socioeconómico. Los sueldos no alcanzan, no hay recursos para que las personas puedan ser transportadas”, enumera Yannotti, quien desliza que los viajes son cada vez menos en un contexto donde los choferes informales le quitan trabajo a los taxistas de Rosario.

El sociólogo brasileño y autor del libro El privilegio de la servidumbre. El nuevo proletariado de servicios en la era digital Ricardo Antunes señaló a Suma Política en anteriores ediciones que “todos los trabajos de servicios pueden ser contratados al estilo de Uber. El discreto encanto de Uber es que te dice que sos un emprendedor y por lo tanto, dueño de tus cosas y sos un socio. Sin embargo, ellos definen cuánto vas a ganar, qué trabajo podés hacer, decide los días, los horarios. Es una falacia pensar que manejás los tiempos porque si trabajás una o dos horas por día la plataforma no te llama más. Se vende como libertad de trabajo pero yo digo que entramos en la era de la esclavitud digital y ya no hay límites”.



La saturación como horizonte


El investigador y abogado laboralista Juan Manuel Ottaviano, integrante del CETYD, analizó que “la oferta de trabajo no está calzando con el grado de expansión de los mercados de gastronomía, logística, movilidad urbana”, y es en ese sentido que destacó que el mundo del trabajo está atravesando una “doble crisis, de ingresos y de ocupación”.

“Las plataformas que operan en un mercado flexible virtual pueden sostener tarifas muy bajas dada la enorme necesidad de ingresos, pero aún así esas tarifas tienen un límite que son los cuerpos de los trabajadores y el tiempo de esos trabajadores. Entonces, la contención de las plataformas de la caída de los ingresos encuentra fronteras porque la necesidad es infinita, no puede ser satisfecha de forma infinita tampoco”, reflexionó Ottaviano en diálogo con Suma Política, y profundizó: “Hay trabajos que no se pueden hacer por jornadas de más de doce horas y esto es uno de ellos. Ahí hay una saturación notable del tiempo de trabajo de estas personas que tienen una necesidad de ingresos”.

Eso por el lado de los ingresos. En cuanto a la ocupación, el abogado también observa una dificultad: “Ya sea porque hablamos de plataformas o ferias tanto presenciales como digitales, el crecimiento del mercado de estos sectores tampoco es auspicioso como para sostener a toda la población. ¿Cuánto puede contener la informalidad, el cuentapropismo, la economía de plataformas, esta crisis de ocupación y de ingresos? Los trabajadores y los mercados se están enfrentando a esos límites”, dijo el especialista.

Ottaviano afirma que los niveles de necesidad de la población en general son contenidos por las opciones rápidas y rentables en el momento como las ferias, el comercio informal y las plataformas digitales, pero que no es una situación prolongable en el tiempo: “Parece ser que Milei apuesta a que este fenómeno de contención se prolongue y se consolide la informalidad, las relaciones laborales no registradas, esta suerte de dualidad de una economía formal que no prospera y una economía informal que se hunde”, subrayó.



Volver a la esclavitud


“Una aplicación como Uber, que es una empresa global, tiene ocho millones de personas que trabajan para ella y no paga impuestos ni derechos laborales. Estamos regresando a la esclavitud”, apuntó para Suma Política en una entrevista de la periodista Sandra Cicaré el sociólogo Antunes.

Los referentes gremiales de los sectores más afectados, Yannotti y Martínez, coincidieron en la necesidad de regulación y control, aunque ninguno de los tres niveles del Estado —nacional, provincial o municipal— han reaccionado nunca en este sentido de manera efectiva para lograr mejorar las condiciones de trabajo: “Ninguno de los tres reguló la actividad, entonces las empresas hacen lo que quieren y las consecuencias las sufrimos los trabajadores”, reclamó el líder de los repartidores, a la vez que el referente del gremio taxista disparó hacia el futuro.

“Estamos camino a una encerrona económica y previsional. Hay un lucro importante de las aplicaciones que no aportan nada y tienen una ganancia proveniente de no tributar absolutamente nada. No todos los trabajadores se van poder jubilar y no todos pueden ir a parar a la salud pública. Esto de acá a unos años va a estallar ¿Quién se va a hacer cargo de todo esto?”.


Facebook comentarios

Autor

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar