La Legislatura de Santa Fe comienza a cumplir con las tareas que le ha ordenado la nueva Constitución. Debe sancionar leyes para hacer operativa sus reformas.
Una de las disposiciones transitorias de la Convención de 2025 dice que en 2026 Santa Fe tiene que contar con un nuevo régimen municipal, es decir cambiar su Ley Orgánica, luego de haber regido en pueblos y ciudades durante más de 60 años.
En la semana que termina, la Cámara de Senadores votó un proyecto de ley por unanimidad que fue el producto de una tozuda negociación cuyo norte fue alcanzar un completo acuerdo entre el oficialismo y la oposición, que también tuvo sus costos.
Como la prensa pudo ver los borradores de los proyectos, y luego fueron formalmente ingresados los textos de la Casa Gris y del justicialismo, está claro que ambas bancadas cedieron e hicieron lo necesario para unificar y tratar “de forma conjunta” ambos expedientes. Ahora ha pasado a Diputados una norma que no tuvo votos en contra.
El único senador que tenía algo para objetar, acaso en el tratamiento en particular, fue Ciro Seisas y —como se verá más adelante— optó por no ser parte de la sesión.
En el momento en que se completó la votación en general y particular, sin disidencias, durante la tarde del jueves 12, los propios senadores aplaudieron el acuerdo. Abundaron palabras como “histórico”, “una norma para las futuras décadas”, referencias al mandato de la nueva Constitución y un fuerte elogio a la idea de compartir decisiones para que en la vida política de los pueblos y las ciudades los cambios signifiquen menos gastos y más participación de los vecinos.
En el recinto, tras el “aprobado” del último de 111 artículos, hubo un festejo en las dos bancadas. A las palmas las inició el radical sanjustino Rodrigo Borla, el presidente de la bancada del interbloque de Unidos y además de la mayoría, sumaron su entusiasmo los miembros de la oposición en minoría.
El presidente del bloque PJ, Rubén Pirola, lo dijo con todas las letras: “Hemos sido escuchados” y más tarde para reafirmar esas palabras, el presidente provisional de la Cámara, Felipe Michlig, agregó: “El peronismo hizo aportes que hemos valorado y aceptado en el oficialismo”. Hubo claro durante el martes y el miércoles e incluso el jueves al mediodía, consultas con la Casa Gris para privilegiar un texto que no sea solo de una fuerza política, más allá de que le sobren los números para proceder sin negociar.
Para esta norma nunca se pensó en proceder “a libro cerrado”, sin discusiones. “No vamos a ir de atropellada”, había adelantado un mes atrás una fuente calificada y, en efecto, siempre se buscó el diálogo entre las bancadas.
Durante la sesión de los senadores, el tema se trató a primera hora para que de inmediato pase a la otra Cámara. En Diputados, unos minutos después se aprobó una preferencia para dentro de dos sesiones. Se supone que el texto podría ser sancionado la primera quincena de abril.
Antes del pase del expediente, al radical de San Cristóbal le tocó también reconocer, desde el estrado de la presidencia, el único detalle disonante de la armónica reunión, que los cronistas parlamentarios ya habían notado. No estuvo en la sesión el representante por Rosario. Justo cuando se vota una ley que es el inicio de los procesos de autonomía municipal.
Se retiró antes del inicio de la sesión el senador por el departamento donde está la más autonomista de las ciudades de Santa Fe. Es cierto que también han hecho su parte Rafaela y Esperanza según sus gobiernos y circunstancias, por ejemplo al reivindicar su poder concedente en materia de servicios públicos, pero es sin dudas la urbe más grande del mapa de la bota la que reclama su autonomía con más autoridad. Y con los convincentes argumentos de su poder económico y peso político.

“18 votos por la afirmativa”
Hay que aclararlo para que no queden dudas. En cualquier cuerpo deliberativo o de tipo parlamentario hay unanimidad siempre que no haya votos en contra. Así de simple.
Luego, en una segunda instancia del análisis, se verá si han votado todos los habilitados para hacerlo, porque pueden registrarse abstenciones (es obligación pedir permiso para no votar) o ausencias. Ciro Seisas optó por esto último. Se mostró en los pasillos de la Legislatura, conversó con periodistas y cuando sonó el timbre de llamado a sesionar se fue.
En el sector de Creo que encabeza el intendente de Rosario Pablo Javkin la idea de un viceintendente era (es) importante. Se esperaba que la ley orgánica creara ese cargo electivo y así habilitara una fórmula con dos figuras políticas, para intendente y vice intendente. Pero será finalmente una cuestión a resolver en los concejos municipales de las ciudades que tomen el camino de la autonomía. Como cada ciudad podrá definir su propia Carta Orgánica Municipal el tema sigue pendiente de definición.
Paradoja
Esa ausencia es una paradoja difícil de explicar, más si se revisa todo el impulso que Rosario ha dado al tema de la autonomía que cuajó en la Convención, se redactó en la Constitución y quedó en la media sanción de la Ley Orgánica de Municipios.
“El bloque de 19 anda bien”, había bromeado la misma fuente que no pudo ocultar su sorpresa al ver la banca vacía de Seisas. Como tantas veces sucede, los contextos políticos del momento influyen en leyes o en artículos constitucionales que son para mucho más tiempo.
En otro momento de la historia política reciente de Santa Fe, y del país, crear un nuevo cargo electivo como el de viceintendente no hubiera significado un problema ante la sociedad. Hoy es asegurarse una dura crítica. La elección del tercer senador por la minoría de la Reforma de la Constitución Nacional Argentina de 1994 mereció aplausos porque así se podía pensar en una Cámara alta del Congreso más plural. Nadie pensó en que se creaba otra dieta, otro gasto.
Hoy al menos en esta instancia, Unidos privilegió cuidarse de esas veloces, indignadas, y muchas veces atolondradas, quejas de los ciudadanos. (La experiencia demuestra que no siempre más cargos implica más gastos: la Legislatura bicameral santafesina ocupa un porcentaje menor del presupuesto provincial que su par unicameral de Córdoba).
En cualquier caso, Michlig y también Esteban Motta (UCR-San Martín), pusieron el acento en sus discursos en cómo en más de 250 actuales comunas hoy se celebran elecciones de autoridades locales cada dos años. Gracias a la reforma constitucional y el nuevo régimen que bien puede ser considerado como parte del municipalismo habrá comicios cada cuatro años.
Pirola no dudó en decir que habrá entre la reforma constitucional y la nueva ley orgánica una mejor “trazabilidad” y algo más de “tranquilidad” en la vida política de los municipios de menos de 10 mil habitantes.
Unos y otros coincidieron en que la norma que comenzó con algo más de 60 artículos y casi se duplicaron a la hora de votar es capaz de contener para los vecinos mecanismos de participación directa.
Del mismo modo, explicaron que para ceder posiciones fue necesario podar aspectos vinculados a la elección de autoridades que quedan para una segunda discusión, que será sin dudas más difícil: la de las futuras leyes de reforma electoral y de coparticipación de la provincia a las municipalidades (ya no habrá más comunas).
En la media sanción de esta norma “se ratificó el carácter federal del Senado”, dijo un asesor que recomienda siempre cuidar el poder de los territorios por sobre el de los grandes aglomerados urbanos. Pronosticó mucho menos consenso para las dos próximas discusiones, por votos y por recursos, en material electoral y de coparticipación. También recordó que según la alternancia en el poder, oficialismo y oposición suelen cambiar de posiciones según gobiernen o no la provincia, o las grandes ciudades.


































