Connect with us

Hi, what are you looking for?

Economía

Inflación: Santa Fe sigue a la Nación y mide con una canasta de precios que no refleja el consumo actual

La decisión del gobierno de Javier Milei de frenar la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC) —que trajo como hecho político la renuncia del titular del Indec Marco Lavagna— descalibró no sólo el termómetro con el que se mide la inflación en la Argentina sino también el de muchas provincias como Santa Fe que hasta hoy utilizan la misma vara que la Nación: una canasta de bienes y servicios que entre otras cosas, pondera consumos anacrónicos como telefonía fija, amplificadores y fax, contestadores automáticos, cintas de video y VHS o revelado de fotos y alquiler de películas.

A diferencia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), que actualizó su IPC en base a la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2017/18, Santa Fe aún le sigue los pasos a la Nación y utiliza la misma canasta de bienes y servicios del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que toma como referencia la ENGHo de 2004/5.

Frente a eso, caben algunas preguntas. ¿Por qué una provincia de la relevancia de Santa Fe no actualizó su base de medición si tiene la potestad de hacerlo? y en función de eso ¿los precios relevados miden criteriosamente lo que consumen y gastan los santafesinos para vivir?

El ministro de Economía de Santa Fe, Pablo Olivares —quien confirmó que “hoy el Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC) usa la misma canasta que el INDEC aunque podría usar otra”— consideró que hasta que el organismo estadístico nacional no modifique su forma de calcular el IPC, Santa Fe tampoco lo hará. “Entendemos que es conveniente hacer la actualización de canasta cuando el INDEC lo haya hecho”, aseguró en diálogo con Suma Política.

El funcionario detalló que “históricamente el proceso de actualización de canastas en el sistema estadístico tiene dos pasos: primero el INDEC hace la actualización de su canasta, realiza el aprendizaje institucional de todos los inconvenientes y ajustes necesarios, y segundo, ese capital de experiencia realizada lo pone a disposición de los institutos provinciales que un año después lo aplican”.

Sin embargo, replicando la experiencia de otros países, Caba modificó su canasta. En rigor, arrancó de cero aplicando la ENGHo 2017/18 cuando comenzó a elaborar su propio índice.

“El consumo no es estático: varía entre grupos socioeconómicos y evoluciona con el tiempo debido a cambios culturales, sociales y económicos. La estructura del gasto es un río que nunca pasa dos veces por el mismo lugar”, explicó el estadístico Hugo Ambrosi y se preguntó: “¿Es posible, entonces, diseñar un sistema de observación y medición continua de esa corriente cambiante?”. La respuesta fue un contundente sí al señalar que “en países como Estados Unidos, las actualizaciones se realizan cada dos años y se implementan con regularidad”. Citó, por ejemplo, que los datos de la Encuesta de 2020/21 se aplicaron en 2023/24. 

“En cambio, Argentina tiene una larga historia de improvisación, sorpresas y fallas técnicas”, agregó. 

Aunque los hábitos de consumo se fueron modificando vertiginosamente, las provincias eligieron depositar en el INDEC la responsabilidad de definir la canasta bajo la cual se pondera el IPC y la adoptaron como propia para sus índices provinciales. Entienden que de esa manera se mete menos ruido a la hora de realizar comparaciones y se evitan dobles lecturas. “Si armas tu propio índice y te da más alto que el nacional sos opositor y si te da más bajo, te critican también”, dijo un funcionario santafesino de manera informal.

En el caso santafesino, la decisión de no sacar los pies del plato y alinearse con Nación en materia estadística no es nueva. Pasaron varias gestiones provinciales y nunca fue un tema de agenda, en parte para evitar la disparidad en las bases de ponderación y para eludir un frente de disputa con la Nación, pero también porque realizar un cambio en la canasta requiere un largo trabajo —estadístico y de prueba— que pocos gobiernos quieren encarar. 

En el país, los bienes y servicios que pondera el INDEC para medir el IPC toman como base la ENGHo de 2004/5 que el país comenzó a implementar 12 años después hasta la actualidad. A pesar de que en 2017/18 se realizó la nueva encuesta, aún ocho años después no se utiliza para relevar precios y fue la piedra de la discordia que desató el escándalo a principios de años cuando Lavagna dejó la dirección del organismo estadístico.

A partir de 2016 el organismo estadístico nacional realizó un cambio en la medición del IPC, pasando del IPC Gran Buenos Aires (que tomaba como la inflación de todo el país lo que ocurría en el distrito más poblado), al actual donde las provincias relevan datos y el INDEC procesa la información. Pese a eso, los ponderados actualizados durante ese año toman como base la ENGHo 2004/05.

El Centro de Economía Política (CEPA) advirtió sobre ese desfase, que impacta no sólo en la medición de la inflación sino en la de la evolución de los salarios. “Hoy se utilizan los ponderadores del IPC que parten de los gastos de los hogares urbanos de la Engho 2004/05 por región y de las variedades que se relevaban en diciembre de 2015, con precios corridos a la fecha de diciembre 2016”, advirtió.

De ese modo, consideró que el INDEC tiene a disposición una herramienta para mejorar la forma de medir cuál es el porcentaje de los gastos que los argentinos destinan a bienes y servicios. “La última ENGHo 2017/2018 exhibió cambios sustantivos en la canasta de consumo, entre otros un crecimiento del porcentaje de gasto que los hogares destinan a los servicios como agua, electricidad y gas, desde el 9,4 % de 2016 al 14,5 %, un incremento en transporte de 11 % a 14,3 %; un aumento en comunicaciones de 2,8 % a 5,2 % y una reducción de la ponderación de los alimentos de 27 % a 22,7 %”, planteó CEPA.



Desfasada pero no errada

Para el economista del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE), Lavih Abraham, el IPC provincial “no está mal medido”. Si bien consideró que la canasta “está un poco desfasada”, especialmente por la ponderación de los servicios respecto de los consumos actuales, y “se podría mejorar” si se toma como punto de comparación la encuesta de 2017/18, no hay un gran desfase.

“Ningún índice de precios, incluso con la nueva canasta, mediría exactamente los consumos de los santafesinos, porque en las estadísticas se toman siempre promedios y en general se hacen supuestos para entender el fenómeno porque la realidad es inabarcable”, dijo para quitarle dramatismo a un fenómeno que no está vinculado con la forma de medir actual sino al fondo de la cuestión que es la evolución de los precios.

Sin embargo, para Gabriel Frontons, ex titular del IPEC durante la gestión de Omar Perotti, así como CABA pudo actualizar su canasta, Santa Fe podría hacer lo propio, ya que dijo “hoy utiliza casi la misma metodología de cálculo del INDEC, con solo una pequeña diferencia en la cantidad de capítulos”.

“Con el transcurso de los años las estructuras y los patrones de gasto de los hogares y las modalidades de compra se modifican, siendo necesario incorporar dichos cambios en el IPC”, explicó y por eso planteó que “la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018 fue fundamental para generar información para determinar una canasta representativa de los bienes y servicios que consumen los hogares y sus resultados constituyen un insumo fundamental para el cambio de año base del IPC y la actualización de los productos y sus ponderaciones”.

“Es la mejor radiografía actualmente disponible, implicó un gran esfuerzo por parte del Servicio Estadístico Nacional y hay que utilizarla”, planteó y no sólo como una urgencia nacional sino también provincial. 

Para Frontons “se requiere actualizar la metodología utilizada para la elaboración del IPC como ya lo hace la Dirección de Estadística de CABA”, porque solo así podrá representar de manera correcta los cambios del nivel de los precios de los bienes y servicios adquiridos para consumo por los hogares. Además, “va en línea con las buenas prácticas internacionales que recomiendan actualizaciones periódicas para sostener la calidad y la consistencia de los indicadores”, agregó. 



Cómo y qué se mide

Hoy el INDEC releva precios en todo el país mediante una muestra en cada aglomerado urbano y el trabajo operativo de relevamiento en campo y carga en sistema lo hacen los Institutos o Direcciones Provinciales de Estadística y Censos de cada provincia.

“Esto es así por organización del SEN, donde el INDEC oficia como órgano rector y las direcciones de estadísticas provinciales como ejecutores”, detalló Olivares, al explicar el funcionamiento de la ley que rige esta metodología.

En base a esos datos se elaboran varios indicadores, el principal es el IPC pero también se calcula la canasta básica alimentaria (CBA) y la canasta básica total (CBT), que es un insumo para obtener datos de pobreza e indigencia.

En Santa Fe, el IPEC realiza relevamiento propio de precios y con eso hace un cálculo autónomo del IPC provincial con software provincial, aunque la canasta es la misma que utiliza el organismo nacional.

Ni erróneo, ni manipulado, sólo un termómetro desactualizado que tal como está no termina de medir la verdadera fiebre.

“Las estadísticas son mucho más que números, son un pacto de confianza entre la sociedad y sus instituciones, la base invisible que permite que nuestra democracia funcione”, advirtió Ambrosi. Y sobre eso, la política debería tomar nota.


Facebook comentarios

Autor

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar