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Campaña 2021

Ciro Seisas: “La autonomía tiene que ser con el intendente al frente de la policía provincial y las fuerzas federales”

Ciro Seisas encara los últimos días de campaña alzando una bandera de peso: la autonomía municipal. Reconoce que el contexto de violencia en la ciudad atravesó la agenda en todos sus niveles y reclama a viva voz que dejen a Rosario “ser cuidada por los rosarinos”. Y el concepto tiene una aplicación práctica que es la del intendente como jefe del territorio comandando las distintas fuerzas de seguridad. 

Dice que no se siente político, pese a ser el candidato más votado de las primarias, y sostiene que esa percepción no va a cambiar cuando asuma una banca en el Concejo: “Eso es lo que me piden justamente que no pierda, porque muchas veces la política te mete en microclimas y ahí es donde se termina anestesiado y perdiendo el contacto con la realidad”. 

En una charla a fondo con Suma Política reconoce haberse sentido cómodo en el debate a concejales de Canal 3, hasta que la noticia sobre la muerte de su amigo Mauricio Maronna lo sorprendió al aire. “Te juro que en ese momento sentía ganas de irme”, asegura. Pero se quedó debatiendo para cerrar su exposición con una foto de Hermes Binner y Raúl Alfonsín, a quienes destaca como dos estadísticas a imitar: “No tiene que ver con una identificación partidaria, yo pertenezco a Creo que es el partido de Pablo Javkin”. 

—¿Cómo se transita el tramo final de la campaña?

—Con la intensidad de siempre, recorriendo mucho los barrios de toda la ciudad. Es un momento que está atravesado por la situación de violencia que se está viviendo y que en las últimas semanas pegó muy fuerte, primero con el crimen de Joaquín Pérez y luego con la movilización del miércoles pasado. Seguridad es la demanda más urgente y una ciudad como Rosario ya no permite seguir dilatando decisiones. 

Rosario hoy exige que la pensemos como una ciudad con autonomía para decidir. Y esto es lo que está pidiendo el intendente: decidir cómo se instrumentan los operativos de seguridad, dónde tienen que estar y cuánto tienen que durar. 

Creo que la diferencia entre esta etapa de campaña con la de las Paso es que la urgencia de la violencia y la liberación de las actividades, ahora que la pandemia da un respiro, exigen que aceleremos las decisiones. Y esto involucra un montón de aspectos de los servicios que están empezando a regresar, como transporte urbano y taxis, donde hubo medidas concretas para atender a la demanda ciudadana. No así en el caso de la seguridad. 

—Venís pidiendo que dejen a Rosario ser cuidada por los rosarinos, ¿a qué te referís puntualmente? 

—A que el jefe del territorio tiene que ser el intendente. Él lo dijo en campaña antes de ser electo y ese pedido tiene hoy mucho más sentido que cuando lo formulamos, porque lamentablemente la situación empeoró. En el mediano plazo debemos avanzar hacia una policía local. Una idea que él mismo está estudiando y tratando de analizar cómo llevar adelante. Pero sabemos que son procesos largos, muy complejos, y si salen mal en lugar de aportar una solución al problema lo estás agravando. 

En Santa Fe se crearon cuerpos de policías con tareas específicas y después se desdibujó por la cantidad de efectivos, porque no alcanzaban, como sucedió con la Policía de Acción Táctica y la Policía Comunitaria. Realmente esto demostró que no se puede improvisar ningún tipo de medida y que además hace falta toda una estructura administrativa propia, y eso lleva tiempo.

La autonomía tiene que ser con el intendente al frente de lo que haga la policía provincial y las fuerzas federales. Y que también pueda guiar la decisión de los fiscales, con un alto grado de responsabilidad política, pero con un alto grado de compromiso también. 

—¿No ves viable la posibilidad de avanzar hacia una policía municipal por fuera de la autonomía, como uno de los proyectos que proponen concejales del peronismo?

—La policía local puede ser viable. Lo que pasa es que esa discusión lleva tiempo. A Buenos Aires le tomó más de diez años formar esa policía que no es municipal. Y Buenos Aires es una Ciudad Autónoma, tiene un estatus casi de provincia. Entonces era lo lógico.

Lo que hay que hacer es ir avanzando hacia la autonomía. Y con las fuerzas que tenemos, y las intervenciones estatales que ya existen, lo que hay que hacer es quedar bajo el liderazgo del intendente: que sea él quién ordene, coordine y designe cómo se tienen que armar los operativos. Eso se puede hacer con una inmediatez mucho más concreta y palpable que el hecho de pensar y formar una policía local. Hasta donde sabemos, el proyecto del peronismo involucra la idea de una policía local pero sin armas. Y la verdad que no tiene demasiado sentido eso. Aunque es bienvenida la discusión y bienvenido el proyecto. 

—Durante las gestiones de Hermes Binner y Miguel Lifschitz en la ciudad también se habló de autonomía para Rosario pero después, cuando estuvieron en provincia, no hubo mucha intención de avanzar en ese sentido. ¿No creés que hay una contradicción ahí? ¿Por qué entendés que no se avanzó?

—Eso hay que preguntárselo a los legisladores del momento, que debieron impulsar la discusión. Entendemos nosotros que el gobierno pretendía dar la discusión de autonomía de Rosario a través de una reforma constitucional, que es un proceso mucho más complejo. Lo que no podemos dejar pasar es la oportunidad. Este es el momento, acá hay un punto de inflexión que no podemos desaprovechar. Es un contexto para pensar en estas cosas. Si no tomamos decisiones así vamos a seguir teniendo los mismos problemas y no los vamos a resolver porque estamos intentando siempre de la misma forma que hasta acá resultó ser ineficaz.

—Fue muy fuerte la imagen del intendente y del gobernador recibiendo insultos en la marcha por seguridad en el Monumento. ¿Temen que ese enojo pueda transformarse en un “voto bronca”, o que pueda ser capitalizado en un futuro por un candidato que venga con un discurso antipolítica?

—Te voy a decir lo que le estamos diciendo a la gente: que la bronca no les haga tirar el voto o haga votar proyectos que no piensan en un modelo de ciudad. Nosotros sí tenemos un modelo de ciudad y sabemos a dónde tenemos que ir. O mejor dicho, sabemos a dónde queremos volver: a una Rosario que pueda disfrutarse como una ciudad en paz y en la que hay igualdad de oportunidades. 

Por eso la urbanización de barrios populares es importantísima, la llegada de los servicios a los barrios que tienen muchos años de deudas en ese sentido, y acercarles obras para mejorar su vida cotidiana. Recordemos que todos esos barrios en Rosario tienen el mote de villas y se está logrando cambiar eso de a poco. Es el caso de Barrio Banana, que dejó de ser “Villa Banana” por una política de Estado sostenida, producto de muchos años de intervenciones sobre ese barrio que se fue urbanizando por etapas. Y hoy están desapareciendo los pasillos y apareciendo las calles, se está yendo la oscuridad y está apareciendo el alumbrado. De esta forma también se interviene en seguridad y se pueden cambiar las cosas que no nos gustan. Lo que pasa es que son procesos largos, y las expresiones antipolíticas no tienen esa visión. Sirven para expresar una bronca, pero no aclaran cuál es el modelo de ciudad que persiguen. 

—Esta semana se anunciaron modificaciones en el transporte. La principal queja de los usuarios pasa por la falta de coches y frecuencias. ¿Cómo se puede trabajar desde el Concejo ese tema? 

—Al sistema de transporte hay que repensarlo pero poniendo la cabeza en que el principal desafío tiene que ver con la inequidad distributiva de los subsidios. La proporción que se reparten en Buenos Aires es de cuatro a uno con respecto a Rosario. A Buenos Aires, por coche, lo subsidian con 800 mil pesos, a las ciudades del interior con 200 mil. Para colmo el gobierno de Macri derogó el SITAU, que era un sistema para ayudar al financiamiento del transporte en todo el país y ahí Santa Fe empezó a recibir menos plata. Ahora está en una proporción de tres tercios: Nación, Provincia y Municipalidad ponen prácticamente la misma cantidad de dinero, y otro porcentaje del sistema se financia con el corte de boletos. Acá lo que tenemos es una caída producto de la pandemia cuando pasamos de 500 mil viajes diarios a 50 mil. 

Lo que hubo que hacer con el transporte fue salvarlo y para eso estuvo el Concejo: para votar la emergencia en el sistema de transporte y esas medidas son las que vamos a tomar cuando sea necesario. Hoy tenemos 315 mil viajes diarios, aproximadamente. Y necesitamos que más gente se suba a los colectivos. Esta semana se volvieron a insertar en el sistema unos cuarenta coches más, volvieron cuatro líneas que habían sido fusionadas con otras. Y cada semana se van a ir agregando más líneas de transporte y se van a ir mejorando frecuencias.

—¿El anuncio de sumar licencias de taxis a la ciudad fue una sugerencia tuya al intendente?

—Fue una demanda que empezamos a recibir en todas partes y sobre todo de los más jóvenes que durante los fines de semana, en horarios de alta demanda, nos transmitían que no podían volverse a casa. Y la verdad que no podemos contribuir a más situaciones en que la gente no se sienta segura. El servicio de taxis es un servicio municipal prestado a través de privados, que son los titulares de las licencias. Como no se logró que muchos volvieran a trabajar le propuse al intendente y a la secretaria de Movilidad, Eva Jokanovich, que se sumaran más chapas. Después de analizar cómo esto podía impactar en el sistema y qué sostenibilidad podía tener en el mediano plazo, a la idea la tomaron los que saben, dijeron que era posible, y el intendente lo anunció. 

—¿Cómo te sentiste debatiendo en Canal 3, donde hasta hace poco trabajaste como periodista?

—Por un lado fue raro, sobre todo volver como “otra cosa”. Pero la vida está llena de cambios y uno lo que tiene que hacer con esos cambios es aprender. A mí me tocó aprender a ocuparme de los temas de la ciudad con una profundidad mucho mayor que jamás hubiese imaginado. Es muy enriquecedora la experiencia de haber cambiado el rumbo de las cosas que uno puede hacer. Y estar ahí ayer fue un paso más en esa decisión tomada. Es como una vuelta de tuerca: algo que se va cerrando para darle paso a algo nuevo. 

Y por otro lado me sentí cómodo, eso sí lo tengo que admitir porque después de mucho tiempo frente a cámara de televisión surge naturalmente la forma de comunicarse, de expresar ideas y que la gente las comprenda.

—Dijiste que no te terminabas de sentir político y que hablabas como un vecino más. Los números marcan que vas a ser concejal a partir de diciembre, ¿entendés que esa percepción va a ir cambiando con el tiempo?

—No, yo no me considero un político. De hecho si vos te ponés a analizar mis respuestas yo no tengo un casete. Te voy expresando lo que siento y lo que veo. Y eso es lo que me piden justamente que no pierda, porque muchas veces la política te mete en microclimas y ahí es donde se termina anestesiado y perdiendo el contacto con la realidad. Y eso es algo que no nos podemos permitir los que tenemos responsabilidades ciudadanas, como representar a otros desde el Concejo.

—Cerraste el debate mostrando una foto de Binner y Alfonsín, ¿es una identidad partidaria que vos tenés desde antes de ser candidato? 

—En mi historia de vida entendí que son dos ejemplos de dirigentes que pensaban en el país, en la ciudad y en la provincia en el mediano y largo plazo. Yo lo que mostré ayer fue la imagen de dos estadistas de verdad. Lo siento y percibo así. Como ciudadano me identificaba con sus formas, su simpleza y también con su capacidad de análisis y de pensar en políticas públicas de largo plazo.

Pero también tengo que decir que me identifican desde lo humano, más allá de lo partidario: por su conducta, por la unidad, por superar las grietas y saltar los límites en el buen sentido, no en el del oportunismo. Eso fue lo que mostré ayer. No tiene que ver con una identificación partidaria, yo pertenezco a CREO que es el partido de Pablo Javkin. 

Me parece que rescatando esa imagen, ese abrazo entre los dos, estamos rescatando lo mejor de la Argentina. Por eso decimos “necesitamos más de esto”. Necesitamos más de encontrarnos y de pensarnos desde hoy y hacia adelante. Y esas dos personas, más allá de sus partidos políticos, hacían eso. 

—En el medio del debate se te vio conmovido por el fallecimiento del periodista Mauricio Maronna. ¿Te corrió de eje el impacto de la noticia?

—Justamente vengo de estar con su familia después de despedirlo a quien considero un gran amigo y un gran maestro del periodismo político. Probablemente de los mejores que haya en el país. 

Lo de Mauricio me pegó muy fuerte. Me enteré al aire, no tenía idea. Hacía un rato largo que no tenía el celular conmigo porque necesitaba estar concentrado. Estaba totalmente desconectado del mundo exterior y me pegó muy duro. Fue un esfuerzo muy grande recomponerme para seguir con la cabeza donde tenía que estar. Te juro que en ese momento sentía ganas de irme, obviamente. Pero bueno, también a veces estas funciones en las que me he ido metiendo van a exigir eso. Ahí comprendí que van a exigir sobreponerse  a cosas personales para estar a la altura. Ayer fue un debate, pero el día de mañana puede ser una sesión. Y bueno, eso es lo que se espera de alguien que está en esta responsabilidad. 

—¿Qué mirada tenés del nuevo Código de Convivencia que se aprobó durante la madrugada del viernes en el Concejo?

—Lo del Código de Convivencia es una gran noticia para la ciudad. Aquel Código de Faltas, que está desde 1981, tenía más que ver con una última etapa de la dictadura militar, pensémoslo así. Y comparemos esa sociedad con esta que tenemos hoy. 

Es una gran noticia porque involucra la participación del ciudadano decidiendo y hasta juzgando, porque hay juicios por jurados y la idea es que se resuelvan temas de alcance municipal de manera justa y rápida. 

Otra cuestión importante es no tolerar la extorsión introduciendo esa figura en el ámbito del espacio público ciudadano en Rosario. Es realmente una gran noticia que se haya aprobado el Código de Convivencia después de casi un año entero de trabajo y de discusión. Ahora habrá que pedirle al ciudadano también que asuma la responsabilidad. Nos tenemos que comprometer todos con eso.

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