Connect with us

Hi, what are you looking for?

Política

Después de la debacle electoral, el PJ rosarino arriesga explicaciones y se prepara para la batalla decisiva

Un dato refleja mejor que cualquier otro la debacle electoral del peronismo rosarino: Milei ganó en Empalme Graneros. Esa barriada, peronista hasta el caracú, la única que quedó en pie en 2017 cuando arrasó la ola amarilla, ahora le dio la espalda por primera vez en la historia. El peronismo perdió en Rosario casi 200 mil votos entre las PASO de 2019 y las de esta semana y, además, no ganó en ninguna seccional. La Libertad Avanza se impuso también en Ludueña, Nuevo Alberdi, Tablada, Las Flores, Godoy, Moderno y Triángulo; en el resto ganó Juntos por el Cambio. Por eso no sorprende que los candidatos que disputarán el gobierno municipal el 10 de septiembre no sean peronistas.  

También es justo decir que el peronismo perdió en los 19 departamentos santafesinos y en ninguno retuvo más del 50 por ciento de los votos, el desastre no es solo rosarino. Y, mirando las elecciones provinciales, fue arrasado en las PASO a gobernador y perdió en la sumatoria a Diputados. 

Estos cuatro años marcaron un retroceso electoral muy fuerte. Inseguridad, salarios que no alcanzan, pobreza, desigualdad, precarización laboral, promesas incumplidas y peleas internas expuestas a la luz pública sin tapujos, son factores que seguramente tienen muchísimo —y justificado— peso en el hartazgo social y en la decisión de no votar a los candidatos del PJ.  

Pero hay otros interrogantes que se repiten internamente. ¿Los liderazgos políticos dieron la talla? ¿la estrategia electoral fue la apropiada? ¿Perotti y Alberto Fernández suman o restan? ¿la militancia tuvo participación en las decisiones políticas de las agrupaciones? ¿las banderas históricas del PJ tienen vigencia en una Argentina diferente?

Suma Política consultó a varios referentes rosarinos. Norma López (La Corriente) y Eduardo Toniolli (Movimiento Evita), que tienen cargos  partidarios, reflexionaron sobre la situación; la concejala es vicepresidenta del PJ santafesino y el diputado es secretario general. Hubo autocrítica, reconocimiento de los errores, y también un convencimiento de que todavía están a tiempo de revertir los resultados. No fueron los únicos que hablaron: otros dirigentes, que pidieron que no se los nombre, además de marcar los errores de gestión, hablan de mezquindades políticas, de agrupaciones que son franquicias y de la necesidad de un paso al costado masivo para dar lugar a nuevos dirigentes. “Hoy estamos literalmente todos muertos políticamente; ahora, de ahí a que estas dirigencias lo entiendan hay una distancia abismal”, repitió uno de ellos, en una mirada descarnada del presente. 

En ese escenario interno el PJ rosarino intentará recuperar parte de su caudal electoral, que le permita al menos mostrar que quiso evitar que sus votos lleven a Milei a la presidencia. La foto de las PASO muestra que los votantes históricos del peronismo esta vez eligieron la boleta del León liberal que quiere dolarizar, eliminar la educación pública, promueve la venta de órganos y se burla de la Justicia social. Y si bien es cierto que Milei fue la expresión política que canalizó el hartazgo, también es real que JxC conservó casi todos sus votos en el Departamento y ganó por muy poco la ciudad. La mirada, entonces, está puesta en el peronismo.


La ruptura


“En barrios con un electorado mayoritariamente del PJ, que venían del proceso desastroso del macrismo, se había depositado esperanzas en el PJ y el PJ no cumplió las expectativas”, dijo Toniolli en su primera lectura de los resultados. “Ese voto no iba a ir para JxC porque es un electorado profundamente inteligente y no iba a recaer en el error; puso sus expectativas en alguien que, más allá de las cuestiones programáticas, del significante vacío de la dolarización, se centró básicamente en putear a la política”, dijo para completar la idea y tratar de poner blanco sobre negro en el voto a Milei. 

Norma López tiene una mirada similar. “En los primeros meses de gestión hubo un acercamiento con la ciudadanía que después se perdió; no  supimos establecer lazos con la ciudadanía, que es ni más ni menos que resolverle los problemas”. Y fue un poco más allá: “Nos encerramos en una lógica que no era la de la gente”. 

Lo que quedó en tensión, además, es la relación del PJ con los trabajadores, a quienes históricamente ha representado. “Hay un fin de ciclo de una política en general que cuando tiene que hablar de los trabajadores suele hablar de la mitad de la Población Económicamente Activa (PEA), que es la de los trabajadores formales. Habla de Impuesto a las Ganancias, de los salarios que no le ganan a la inflación, y no lo hacen sobre la otra mitad de la PEA. Caen en la idea del derrame, en que el crecimiento económico va a incorporar a esos trabajadores al sistema formal, y la verdad es que no está pasando eso. Ni ha pasado masivamente aún en las mejores épocas económicas de la Argentina tras la recuperación de la democracia, que fue desde 2003 a 2015”. Para Toniolli “no hay una percepción de que hay un cambio radical en la estructura económica argentina, que es el fenómeno de la economía popular, que necesita ser problematizado y generar una mirada especial. Después nos sorprendemos cuando esos votos aparecen con Milei”. 

Toniolli asume que hay allí un problema. “Lo digo en plan de autocrítica, aunque yo formo parte de un espacio que está parado y ha construido herramientas gremiales para los trabajadores de la economía popular. Para nosotros fue una muy buena noticia que Massa anunciara antes de las PASO la creación del monotributo productivo, pero también hay que decir que ese proyecto estuvo un año y medio en el Congreso de la Nación sin suscitar mayor interés en la oposición —que cuando se refiere a ese universo piensa que son desocupados y no lo son— pero tampoco generó mayor adhesión en una parte importante de nuestro frente. No lo digo en términos de desidia sino de no comprensión de cuál es la realidad de millones de trabajadores que la están pasando mal. ¿De qué aguinaldo o vacaciones pagas le vamos a hablar al cadete de Pedidos Ya si no los tiene?”. 



Cuando no hay política


Norma López cree que a los problemas de gestión —que comparte— se sumaron cuestiones políticas internas que terminaron jugando en contra. “También ha tenido una incidencia negativa sobre los resultados electorales la gran división que tenemos al interior de nuestro movimiento; justamente el ser un movimiento nos daba la posibilidad del diálogo con espacios con distintas miradas ideológicas y distintas prácticas políticas, pero con ejes conductores que nos unían. Por eso debemos hacer una autocrítica de todos los espacios que formamos parte del peronismo para volver a avanzar, a ser genuinos y leales a los valores que queremos representar, que son los de todos los trabajadores y trabajadoras”. 

La concejala rosarina reconoce que “el resultado electoral es un gran interpelador a nuestra fuerza”, y va a fondo: “Hemos dejado la persuasión de lado. Parte del peronismo se dedicó más a hacer acuerdos entre sectores y cúpulas que a mejorar las condiciones de vida de la sociedad. En muchos casos con conducciones que hoy están puestas en duda, desde dirigentes políticos, sociales, sindicales, hasta la construcción del poder del gobernador y del gobierno. La política moderna nos demanda otra cosa”. Le pone nombre propio: “Perotti no persuadió sino que generó acuerdos entre dos o tres; eso nos está pasando a los movimientos populares y nuestra conducción no escapó a eso. Es necesario democratizar las decisiones de nuestro partido”.

Tanto Toniolli como Norma López creen que las banderas históricas del PJ siguen vigentes y que llegar al ballotage, pese a todo, es posible. “Veo a Massa en el ballotage, creo que está mucho más complicada Patricia Bullrich”, sostiene el diputado. “Milei es un síntoma de malestar y descontento, que lo tiene que procesar el peronismo. No le vamos a pedir eso a JxC porque no es parte de su horizonte político”, redondea la idea. 

La concejala cree que “es indispensable la autocrítica y avanzar. La ciudadanía ha hecho un reclamo muy preciso tanto en las elecciones provinciales como en las nacionales”. 

Toniolli considera además que “el PJ rosarino hizo lo que tradicionalmente se hizo; ahora creo que hay que hacer algo excepcional y seguramente va a pasar porque por abajo hay un movimiento que expresa la necesidad de una gran movilización para las elecciones”. 


En carne viva


Otros dirigentes creen que el peronismo viene cometiendo errores desde hace años por mezquindades personales y falta de participación interna en la toma de decisiones. Uno de ellos, incluso, opina que lo que pasó “es saludable” porque obliga a un replanteo de fondo. “Hoy estamos literalmente todos muertos en términos políticos; ahora, de ahí a que estas mismas dirigencias lo entiendan, hay una distancia abismal”.

Esa misma referencia sostiene que “con esta estrategia electoral nos jubilamos todos porque fue paupérrimo el rendimiento electoral de todo el PJ” y mira el futuro: “La lógica indica que deberíamos corrernos, no ser tapón de la generación que viene y dejar un proceso abierto para que emerjan nuevas referencias”. El razonamiento no se detiene: “Eso sería lo lógico. ¿Va a pasar? No. En Rosario no hay nadie que pueda decir que es ganador. Compañeros que son candidatos desde hace muchos años sacaron muy pocos votos. No existimos”. 

Lo que sigue es una síntesis textual de esas voces que eligieron el anonimato: 

— “Después de tantos años de no poder consolidar una construcción, es saludable que el proceso electoral nos haya liquidado. Algunos van a seguir intentando encabezar listas, con cero voto pero rompiendo las pelotas, convencidos de que en el sube y baja de la política siempre aparecen oportunidades. Son grandes obturadores del proceso político”. 

— “Todos fuimos beneficiarios en términos simbólicos de una construcción que no fue nuestra. Empezó en Santa Cruz, fue de Néstor y Cristina, el resto fuimos administradores de una franquicia. Depositarios de un poder que no estuvo acá. Santa Fe siempre fue muy dependiente del poder central”. 

— “Las conducciones de ese proceso nunca estuvieron a la altura y priorizaron una disputa intersectorial más que construir una experiencia política que sintetizara e incluyera a todos. Nunca fue posible en Santa Fe generar una mesa política para que esas conducciones tuviesen un marco común. Siempre fue una competencia descarnada, tremenda”.

— “Las disputas locales nos fueron llevando a las derrotas, pero esto no tenía repercusiones porque la gente estaba bien. Cristina garantizaba ganar elecciones, no se interrumpía el proceso político”. 

— “Nunca se pensó en una mesa política que incluyera a todos los actores que habían formado parte del triunfo de 2019. En el caso de Perotti y Alberto Fernández es muy evidente. No sentaron ahí a las cabezas del kirchnerismo, que eran las que habían aportado mayor movilización y resistencia al macrismo y mayor base de sustentación política y electoral. A la rama más numerosa de la familia no la invitaron al cumpleaños”. 

— “Ahí empieza un derrotero donde el kirchnerismo se debilita, los dirisingente piensan que ellos van a conducir. Y en realidad lo que les termina pasando a Alberto Fernández y a Perotti, es que en ese proceso de sofocar el fuego militante de las bases se apagaron ellos también”. 

— “Perotti se convirtió en un gobernador al que no lo defendía nadie. Si hacía una o dos medidas bien, lo único que trascendía era la cagada que se había mandado. Se fue hundiendo en decisiones que estaban más cerca de JxC que del PJ. Perotti no era ni Schiaretti ni K, era muy próximo a JxC pero tampoco estaba ahí, se desdibujó. A Alberto le pasó lo mismo: dijo yo voy a hacer mierda a Cristina pero después no tuvo con qué reemplazar esa potencia que Cristina le daba desde su base electoral”. 

— “En el kirchnerismo fuimos parte de esas malas decisiones. Si bien Perotti se propuso hacernos mierda, nosotros nos dimos una estrategia de no decir nada por distintos motivos; en algunos casos porque compañeros que fueron candidatos a gobernador apostaron a que como Perotti no tenía recambio podían ser el candidato de la unidad. Perdieron un tiempo muy valioso y en vez de marcar los déficits de la gestión o reforzar una identidad eligieron desdibujarse, y lo que habían construido lo perdieron en ese proceso”.


Facebook comentarios

Autor

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar