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Política

El PJ quiere recuperar a los que no fueron a votar y CFK mueve sus fichas

Cargado de postas —primero Santa Fe con las Constituyentes y Paso para cargos locales, luego cuatro provincias del centro norte, y el pasado 18 de mayo la CABA—, el año electoral va ingresando en el segmento más relevante: se viene la disputa por concejos deliberantes e intendencias clave en Santa Fe el próximo 29 de junio, y luego la tenida fuerte de la provincia de Buenos Aires. 

Confirmado el desdoblamiento por el gobernador Axel Kicillof, habrá una elección a la vieja usanza con boleta papel partidaria, el próximo 7 de septiembre, en la que se renovarán la mitad de la Cámara de Diputados y de Senadores de La Plata. En el final del camino, el gran cierre electoral del 26 de octubre por diputados en todo el país y senadores nacionales en ocho provincias.

El mileísmo, con la fuerza que le dio el triunfo sorpresivo en CABA demoliendo al oficialismo del PRO —hegemónico por 18 años—, rápidamente anunció la unificación de su fuerza política, La Libertad Avanza, el PRO y otras fuerzas menores como la UCR, que se integrarán al color violeta en el principal distrito de la Argentina. La “nacionalización” de una elección meramente local (CABA) le dio resultado a LLA. Irá con la misma lógica en todo lo que viene.

El peronismo corre de atrás y ve con preocupación la elección del 7 de septiembre. Con la brutal nacionalización de la elección en CABA (que Jorge Macri en su momento adelantó para despegarse del clima nacional pero consiguió todo lo contrario), mira al gobernador de Buenos Aires que, empujado por las circunstancias —cambio del sistema electoral nacional—, hizo algo parecido con el adelantamiento, pero ahora teme que el comportamiento de ausentismo se repita en la provincia y que el frente de derechas termine ganando la elección. Sería un golpe muy difícil de asimilar para Axel Kicillof.



CFK mueve sus fichas


Pero el PJ nacional no se queda quieto. Por eso convocó a una reunión de sorpresa el lunes pasado con la presencia de Cristina Kirchner, donde se analizaron todas las elecciones hasta la fecha y, sobre todo, se empezó a delinear alguna estrategia posible para el próximo 7 de septiembre. Los frentes se deberán presentar el 9 de julio, y los nombres de los candidatos, el 19 de julio. En la práctica en cinco o seis semanas se sabrá si CFK juega o no dentro de la elección provincial de Buenos Aires, espera el turno de octubre o no juega su propia marca en ningún turno.

Eso, desde ya, si es que la Corte Suprema no confirma la condena contra la ex presidenta en las próximas semanas, incluso metiéndola presa. Caída la ley de “ficha limpia”, que le hubiera impedido ser candidata a nivel nacional pero no provincial, ahora una definición de la Corte impediría cualquiera de las dos candidaturas, nacional y provincial.

Cristina dio a entender su desacuerdo con desdoblar la elección en la provincia de Buenos Aires (el efecto de Capital parecería darle la razón), pero a la vez salió con órdenes claras a desactivar cualquier posibilidad de concurrir con más de una lista, que divida aguas entre kicillofistas y cristinistas. La pregunta que sobrevuela es cuál será el método de construcción de listas conjuntas (sin una elección PASO que las ordene, ya que fueron canceladas también en la provincia de Buenos Aires, al igual que a nivel nacional).

Asumiendo que la elección del 7 de septiembre será con clima nacional Milei-anti Milei, ¿qué aporte podría resultar para el peronismo si CFK se presenta como candidata a diputada provincial por la tercera sección electoral?

La elección local bonaerense, intermedia, en realidad es el equivalente a ocho elecciones (una por cada sección) simultáneas y con candidatos distintos en todos los casos. Es cierto que ese pequeño territorio del Gran Buenos Aires (la 3ª), con más de cinco millones de votantes, es prácticamente, por sí sola, la primera provincia de la Argentina, superada solamente por la totalidad de la provincia donde está incluida, en la que los votantes empadronados ya superan los 13 millones.

Un dirigente muy curtido del peronismo, con muchas campañas electorales en el cuerpo, le dijo a Suma Política: “Podemos ganar bien la tercera, pero ¿y si nos pintan de violeta toda la provincia porque nos ganan en las otras siete seccionales?”.

Sorpresivamente, Cristina Kirchner pidió pista televisiva para expresarse y lo hará el lunes próximo en el único medio de comunicación relevante de la Argentina que no milita el mileísmo, el canal de noticias C5N. Será un paso distinto a las expresiones por las redes sociales, o incluso en distintos actos (universidades, encuentro con la cultura, etcétera. Nadie se anima a pronosticar qué irá a decir CFK en el canal de la calle Olleros, entre Chacarita y Colegiales, en la Ciudad de Buenos Aires.

En su última aparición en público, CFK fue sobre un detalle relevante que dejó la elección de CABA: Milei ganó con 30 puntos, se quedó con los votos del PRO, pero no consiguió retener al electorado más humilde del sur de la Capital, que prefirió mayoritariamente no ir a votar o votar al PJ. Ahora todos los ojos están puestos sobre ese 30 % —o incluso más— que Milei consiguió en 2023 en los barrios históricos del peronismo, la mítica tercera sección electoral: La Matanza, Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora y Quilmes, entre otros partidos del conurbano bonaerense.

Para ganar “la provincia”, el mileísmo necesita retener e incluso aumentar lo que obtuvo en el ballotage de 2023 (ganó el PJ por estrecho margen), y el peronismo, para ganar bien, necesita ponerle un techo del 20 % al frente mileísta en esos bastiones, y más incierto aún, necesita que el votante de condición humilde vaya a votar contra Milei.

Desde ya, el peronismo no está para ilusionarse con los votos del casco céntrico de, por caso, Pergamino. Se trataría de un territorio perdido, mucho más si continúan las condiciones de dólar achatado e inflación a la baja.


La rosca santafesina


En Santa Fe, la elección local del próximo 29 de junio pospone el debate por la elección nacional de octubre. Con todo, en el peronismo hay aprontes y un candidato ya visible: Agustín Rossi, que tiene abrochado acuerdos con gran parte del PJ de Santa Fe, que tuvo un decoroso tránsito por las constituyentes de abril y pretende volver al Congreso nacional. Otro con pretensiones de renovar la banca es Eduardo Toniolli, del Movimiento Evita.

Sin embargo, y por encima de todos los pretendientes peronistas históricos a ocupar una banca en Diputados de la Nación, emerge una figura que tendrá una palabra decisiva: Juan Monteverde.

Si Monteverde gana en Rosario el 29 de junio encabezando la alianza de Ciudad Futura con el PJ, tendrá mucha influencia en el armado de listas nacionales del espacio para octubre. Consultado por Suma Política, Monteverde explicó su interés en la elección nacional de octubre: “Nosotros nos debemos a nuestra gente con la unidad del PJ y Ciudad Futura que fue exitosa, no podemos movernos de eso. Al no tener una PASO tendremos que encontrar una manera de hacer una única lista entre todos; ahora, si los sectores empiezan armar listas por afuera, perderíamos lo que nos llevó a ganar”.

La temporada de rosca y evaluaciones recién empieza.


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