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Política

“La baja participación electoral no es una omisión, es un mensaje”

Un programa de Visitas Institucionales Electorales observó este domingo las elecciones a concejales en Rosario. Relevó el proceso electoral y los centros de votación in situ, apertura y cierre, roles, accesibilidad, participación de fiscales, entre otros ítems que luego convertirán en información sistematizada. Además reflexionaron sobre la baja participación: en Rosario votó el núcleo duro de cada partido, análisis que se correlaciona con los porcentuales obtenidos.

La radiografía pertenece a Potencia Argentina+, una asociación civil incubadora de liderazgos políticos, cuyo portavoz, Laureano Bielsa, abogado especializado en finanzas corporativas, dialogó con Suma Política.

—¿Qué vieron este domingo en Rosario?

—Vimos un proceso electoral con mucho frío, la gente no quería caminar por el frío y estaba preocupada por llegar a comer con la familia. Hubo muy poco clima electoral, una desaprensión muy importante. Esa fue la nota que nos acompañó durante toda la jornada y que reflejaron los números de la participación electoral que fueron históricamente bajos.

—En la práctica, ¿cómo se realizó la observación del comicio y quienes participaron?

—Primero nos acreditamos ante el Tribunal Electoral de la Provincia, le contamos quiénes éramos y qué buscábamos. Aceptó nuestro pedido y nos dieron credenciales oficiales como Observadores Electorales, lo que nos dio acceso a ir a las escuelas. Dialogamos con las autoridades de cada uno de los establecimientos, fuimos a unas diez escuelas de Rosario, también lo hicimos en la ciudad de Santa Fe. 

Nos acercamos a las mesas, vimos cómo estaban organizadas, desde muy temprano notamos la muy baja participación que había. También recibimos muchas quejas de autoridades de mesa con la falta de una mínima vianda. Notamos la simplicidad del sistema de votación, eso funcionó bien, la gente votaba rápido, además casi no había fiscales de los partidos.

—El frío aplacó la pasión cívica. La pregunta es ¿sólo el frío?

—Creo que no. A mí que soy un optimista del pueblo argentino creo que el mensaje es claro: si la política no ofrece una propuesta interesante y de transformación, la gente no va a votar para refrendar un sistema que no la convoca. Me parece que es un acto de maduración cívica contrario a las voces que estoy escuchando. Algunos políticos, en los meses previos, decían: no puede ser que a la gente la molestemos cada dos años. No estoy de acuerdo, a la gente le molesta que la propuesta sea mediocre. Creo que el pueblo argentino es muy participativo, está politizado y simplemente las elecciones de este domingo le interesaban menos que otras.

—¿Cómo se llega a esa indiferencia o falta de interés o a considerar que no haya propuestas relevantes?

—Venimos de muchos años de frustraciones políticas, gobiernos sucesivos que no estuvieron a la altura de las expectativas que generaron, y paulatinamente fue aumentando la indiferencia. Por el contrario, en elecciones presidenciales o procesos más cercanos al día a día de la gente, no hay este mismo nivel de abstención. Pareciera que la política llega al poder y culpa a los antecesores de todos los males y muy pocas veces se ve algo que suscite una esperanza genuina. Me parece que acá es donde tenemos que poner el ojo, siempre que sigamos creyendo que la democracia es el mejor sistema, que es lo que pienso. 

—Dijo que el pueblo argentino está politizado. ¿Se trata de sujetos políticos, pensamiento crítico o fidelización a una épica?

—Creo que los fenómenos son concurrentes, la política sin duda fideliza, cada partido tiene un núcleo duro de votantes que movilizan no sólo en las elecciones, pero también hay un grueso de la población mayoritaria con respecto a este sector movilizado que viene justificando sus opiniones en los últimos años, porque ahora hay más herramientas de comunicación que forman opinión, No estoy de acuerdo con esa lectura de que la gente se informa con TikTok y ya está, me parece que es más justificado que lo que pensamos y hay que poder escucharlo.

—En su opinión, ayer en Rosario, ¿fueron a votar los núcleos duros de cada partido?

—Sin dudas. La gente que fue a votar tenía deseos de expresarse democráticamente. Es una elección de concejales, quizás en el imaginario colectivo no es la figura más convocante. Si una persona fue a votar, en este contexto en el cual si bien el voto es obligatorio, en la práctica sabemos que desde hace treinta años que no se sanciona a nadie que no vaya a votar, y se movilizó con el frío que hacía, es gente que está muy comprometida con la democracia y muy especialmente con el partido que votó. 

Cuando el pueblo argentino está movilizado, salimos todos a la calle y nos expresamos, tanto cuando hay algo que no nos gusta en la política como cuando hay que festejar o conmemorar un hecho colectivo. Me parece que cuando no lo hace, no es una omisión, es un mensaje. 



Visitas Institucionales Electorales


—La de Rosario fue la tercera visita institucional electoral que realizaron con su asociación civil Potencia Argentina+. ¿Cómo resultó con respecto a las observaciones anteriores que realizaron en las elecciones legislativas de Jujuy y Ciudad de Buenos Aires? 

—En el proceso electoral cada distrito es muy distinto y se vive de una manera diferente. Ayer lo que sentimos fue una desmovilización muy grande. En Jujuy había un clima diferente, había más tensión sobre el resultado. En Capital Federal notamos un escenario más parecido a Santa Fe que al de Jujuy. La experiencia es muy rica. Nuestro objetivo es que participantes de nuestro programa, de todo el país, puedan ir a conocer un territorio particular en contexto electoral. 

En Rosario, el equipo de observación de Potenciar Argentina tenía peronismo de Córdoba, libertarios de Jujuy y radicales porteños. En mi caso, no estoy acostumbrado a vivir un proceso electoral en un grupo de gente que piensa distinto y, paradójicamente, el clima es más enriquecedor. Creo que es mucho más difícil cuando cada uno está en su bunker encerrado en sus ideas. Buscamos atacar de frente el problema de que la gente sienta que no vale la pena acercarse a participar democráticamente, buscamos que jóvenes líderes emergentes puedan observar en primera persona los procesos electorales provinciales.


Genética política 


—Hablando de líderes, ¿existe una genética política? ¿líder se nace, se decide serlo o se es ungido por sus adeptos?

—He conocido de las dos cosas. He conocido líderes que pareciera que nacieron para guiar los destinos de su pueblo, y gente que claramente el contexto y la historia y su propia historia fueron los que los empujaron a lugares de liderazgos. Lo veo en la Libertad Avanza, muchos se acercaron a la política como consecuencia de la cuarentena de la pandemia y los encierros, quizás no veían participando en la vida pública pero hubo un hecho que los movilizó.

—¿Cómo se llega a la crisis de representación que gana agenda en los análisis políticos actuales y que aparece como emergente de la desconexión entre las políticas de Estado y la vida cotidiana?

—Me especializo en nuevas tecnologías aplicadas a la política, por allí puedo estar sesgado por mi inquietud. Creo que estamos atravesando un cambio de época signado por la cuarta revolución industrial, que genera nuevas expectativas, nuevos niveles de conciencia de la sociedad y creo que la política está corriendo de atrás. 

Veo que algunos líderes políticos que hace años cumplen roles de alta jerarquía, sienten que tienen menos incentivos para adaptarse, cambiar o mejorar lo que les ha servido toda la vida para ganar las elecciones. Veo que aún hay gente intentando fingir demencia, como decimos ahora, y tratando de esperar a ver si se pasa esto que ven como una moda y las cosas vuelven a ser como antes. Creo que están equivocados y que las cosas no vuelven para atrás porque la historia es hacia adelante y lo que hay que hacer es adaptarse a estas nuevas demandas. 

Son demandas del pueblo argentino que nos invita a ser mejores personas, a subir la vara, a tener un mayor nivel de reflexión y por sobre todas las cosas a dejar de pelearnos entre nosotros para inculpar a otros y enfrentar los problemas. Creo que la búsqueda viene por este lado. La gran mayoría de los problemas que tenemos no son atribuibles a una ideología o a otra, el mundo está globalizado, la narrativa de lo que pasa en el mundo está unificada y lo que tenemos que pensar es cómo enfrentamos como Nación los problemas que vienen. 

En ese marco creo que las distintas ideologías se vuelven más algo parecido a una cultura que a ejes programáticos. Sobre todo porque muchas de esas ideologías nacieron en el siglo pasado donde las cosas eran muy distintas. Creo que ahí está el desafío y debería venir nuestro principal esfuerzo hoy.


Narrativa del agravio


—Cómo analizamos en ese encuadre la narrativa a nivel mundial que incluye a líderes como Donald Trump y el presidente Javier Milei, con un hacer político que incluye descalificación y agresión de adversarios?

—No estoy de acuerdo con la metodología de la agresión permanente. Creo que responde a un sector de la sociedad que encontró en Milei una canalización del enojo que sienten entre otras cosas por la pandemia. Creo que la sociedad funciona pendularmente y más temprano que tarde va a pasar. A mí me resulta insoportable una conversación atravesada todo el tiempo por agravios, entiendo por qué hoy funciona de esa manera, pero confío en que es un fenómeno pasajero y más temprano que tarde se va a resolver. 

De Milei importa si funciona o no su modelo económico y hoy pareciera que se está bancando ese nivel de agresividad porque, inconciente o no, está la idea de que ganó las elecciones y hay que ver cómo funciona ese modelo, creo que va más por ahí. En lo personal me cansa muy rápido, no puedo escuchar una hora de gente insultándose. Sí puedo escuchar una hora de gente argumentando sobre un tema. Considero que eso tendería a pasar más temprano que tarde.

Hay muchos líderes políticos argentinos que viven una impostura permanente entre lo que dicen y el estilo de vida que llevan, pero la gente no come vidrio, ahora existen las redes sociales, las cosas se saben. Pero no es que está todo mal con todos los políticos, está mal con los políticos chantas, esa es la conclusión a la que llego por vía de observación. Cuando aparece alguien que es genuino, que se juega por lo que piensa, que tiene una mirada constructiva, que busca los intereses del país, no veo que la gente reaccione de la misma manera.

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