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Política

Monteverde se quedó con la victoria en una elección que repartió todas las bancas entre los tres primeros

El peronismo encolumnado detrás de la figura de Juan Monteverde se quedó con la elección al Concejo, en un triunfo que le despierta ilusiones de cara a 2027. El dirigente de Ciudad Futura festejó en el Distrito 7, donde se cantó la marcha peronista, y lanzó una convocatoria al diálogo, dirigida abiertamente al intendente Pablo Javkin. En La Libertad Avanza, el sinsabor de no haber ganado la elección se maquilló con el festejo de las cuatro bancas conseguidas, al canto de “Juan Pedro intendente”. Por su parte, Unidos tuvo un fuerte repunte en la ciudad y finalmente se dio el escenario de tercios que se anticipaba. Visiblemente emocionado, el gobernador Maximiliano Pullaro provincializó los resultados mostrando cómo la bota “se pintó de rojo”. Todos festejaron en una elección donde la mitad del electorado eligió quedarse en sus casas.

Juan Monteverde fue el gran ganador de la jornada. Con más de 113 mil votos, el dirigente de Más para Santa Fe logró retener los votos del frente y sumar adhesiones con relación a las primarias. De esa manera, el peronismo encabezado por un “no peronista”, se quedó con cinco de las 13 bancas en disputa. Por debajo, La Libertad Avanza, encabezada por Juan Pedro Aleart, sumó 106 mil votos y tendrá cuatro bancas en la nueva composición del Concejo. Misma cantidad de escaños cosechó Unidos de la mano de Carolina Labayru, que con 95 mil votos terminó dejando una mejor imagen que en las primarias. En los tres principales búnkeres hubo festejos durante la fría noche electoral. 

Uno de los datos más impactantes de la jornada fue la baja participación electoral que, llamativamente, fue menor al de las primarias Apenas votó el 52 % del electorado en la provincia. En el departamento Rosario la asistencia a las urnas fue del 48 %, aún menor que el promedio provincial. De hecho, la difusión del tradicional corte de la mañana se postergó para el mediodía por la baja asistencia a las urnas. Las imágenes de las escuelas vacías y los boxes de votación sin fila de espera circularon por redes sociales. También, por las sedes de los principales partidos. 

Como se anticipaba, la elección se polarizó entre tres espacios, mientras que las otras cuatro listas quedaron fuera de competencia. De esta manera, Lisandro Cavatorta y Julia Irigoitia (Resolver Rosario) no renovarán sus bancas en diciembre, mientras que Roberto Sukerman (PAIS) tampoco volverá a formar parte del Concejo local. La izquierda tampoco tendrá representación en el legislativo local e incluso cosechó menos votos que en las primarias. Desde algunos espacios hablaban de un efecto “voto útil” hacia Monteverde. Tampoco Malaponte logró retener los 18 mil votos conseguidos por las distintas listas de Somos Vida y Familia en las primarias: sacó menos de 8 mil. 




Un mensaje desde Rosario


Si a finales del año pasado un peronista advertía que el Partido Justicialista santafesino participaría de una victoria electoral, lo hubiesen mirado raro. El partido estallado, fugas por todos lados y dirigentes enfrentados entre sí. Apenas seis meses después de aquel congreso partidario, el espacio ganó una elección que traspasa fronteras: “Hoy el pueblo de Rosario le ganó al intendente, le ganó al gobernador y le ganó al presidente”, dijo Monteverde.

En las lecturas rápidas, quedará en un segundo plano la renovación de Norma López y el ingreso al Concejo de Antonio Salinas, Majo Poncino y Pablo Basso. La victoria es una suerte de kilómetro cero en el camino a la intendencia de Monteverde. Lo hizo en su lugar, el Distrito 7, junto a su gente, la militancia, que no dudó en cantar la marcha peronista. Que el objetivo final es el Palacio de los Leones ya quedó claro con el eslogan de la campaña: acá falta un intendente. 

Hacia él también fue dirigida la victoria. Monteverde reveló no haber recibido ningún mensaje de los opositores, una cortesía instalada en el ecosistema político. Pero la campaña fue dura: hubo denuncias de campaña sucia y acusaciones que parecieron exageradas para una elección de renovación parcial del Concejo. Por eso, el llamado fue a bajar un cambio. El dirigente peronista hizo un llamado al diálogo para “empezar a resolver los problemas de la ciudad que no pueden esperar dos años”.

“Jamás van a encontrar que yo responda al odio con más odio y a la violencia con más violencia. Rosario no necesita más divisiones y Argentina no necesita más ruido”, dijo Monteverde. “Peleamos desde hace años con armas nobles, intentamos siempre mostrar lo que hacemos, lo que pensamos, lo que sentimos, lo que soñamos, y tenemos un proyecto de ciudad para ofrecer, un proyecto de sociedad, de país, de un mundo diferente”, añadió. 

Por si fuera poco, el batacazo electoral de Monteverde no solo oxigena el peronismo santafesino, que venía en franco retroceso, sino que además permite vender en el plano nacional un virtuoso proceso de unidad, con sectores variados, que gana una elección en tiempos de auge mileísta. “Un humilde mensaje desde este rinconcito de la patria para toda la Argentina”, cerró el dirigente. 


Una candidatura anticipada


En la sede de La Libertad Avanza esperaban un triunfo que no llegó. Las demoras en salir a hablar, cuando la tendencia era irreversible desde temprano, generaron algo de ruido. De todos modos, hubo lugar para el festejo. El espacio cerró su debut electoral en la ciudad con cuatro bancas para el Concejo: Juan Pedro Aleart, Lencina Anabel Andrea, Lautaro Enríquez y Samanta Arias. A eso se le suman otros 34 escaños a lo largo y ancho de la provincia. 

Escoltado por la diputada nacional Romina Diez, Aleart habló de una elección histórica en la ciudad. “Es la primera elección y nos hemos tenido que enfrentar a la estructura de la vieja política. Pero nada nos va a detener: las ideas de la libertad están en marcha en Rosario”, celebró el dirigente. También hubo mensajes de agradecimiento al gobierno nacional, aunque ningún funcionario viajó a acompañar los resultados. Sí se vio a la pareja de influencers libertarios Iñaki Gutiérrez y Eugenia Rolón, presente entre la militancia. 

Al igual que las primarias, Diez volvió a lanzar la candidatura de Aleart como intendente de Rosario. El mensaje encendió a la militancia y el dirigente no esquivó el bulto. Por el contrario, redobló la apuesta en un tiro por elevación al gobierno local: “Ha quedado demostrado que somos la única fuerza capaz de terminar con el kirchnerismo en Rosario. Eso les cuesta creer a la casta rosarina que gobierna desde hace treinta años. Pero hemos venido a sacarle el lastre del socialismo a Rosario y protegerla de lo peor de la política argentina que es el kirchnerismo”. 



Victoria provincial


Las encuestas previas que hablaban de un escenario de tercios en la ciudad, acertaron. Labayru logró remontar la mala performance de las primarias y maquillar el tercer puesto en la ciudad. Pullaro habló de una “tremenda remontada” y de “triple empate”, mientras que el intendente Pablo Javkin destacó el crecimiento de Unidos. “Imaginen si nos dejaban una semanita más”, dijo Labayru, pronosticando una hipotética victoria.

En términos de imagen, el espacio salvó la ropa. En términos políticos, también podrá decirse que Unidos logró recuperar apenas cuatro de las 8 bancas que ponían en juego los distintos partidos de la coalición. Además de Labayru, el espacio tendrá a Damián Pullaro, el hermano del gobernador; Pablo Gavira, que se sumó por quedar segundo en la interna; y Anita Martínez, que mantiene con vida al PRO rosarino. 

“Tengan la convicción de que no les voy a fallar, les prometo que les voy a devolver a cada rosarino su voto con lo que mejor sé hacer que es trabajar”, dijo Labayru. “Falta mucho, pero lo que falta lo van a ver en todo lo que nos queda de nuestra gestión. Todos los días, en cada rincón de la ciudad, hacemos las obras y traemos la paz para que Rosario no vuelva a vivir lo que vivió”, completó Javkin en función a los mejorados indicadores de seguridad. 

Como para darle robustez a los festejos partidarios, Pullaro provincializó los resultados. Con un mapa de Santa Fe de fondo, el gobernador destacó los resultados cosechados a lo largo y ancho de la provincia. De las 19 ciudades en disputa, 17 quedaron en manos de Unidos, que además ganó en más de 250 localidades de la provincia. “Pintamos de un solo color la bota”, dijo y agregó: “La mayoría de los pueblos y las ciudades nos han dado el aval para continuar con las políticas que estamos llevando adelante”.


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