Pasa por cinco provincias una nueva ancha avenida del medio que, sin embargo, tiene escasos puntos de comunicación entre las realidades políticas particulares que enfrentan los gobernadores que la han creado: cada uno tiene panoramas propios y objetivos distintos. Acaso bajo el formato de una confederación política para contar con planes a nivel país, más que bajo el clásico partido nacional, haya que entender a este nuevo actor político que ni porteños ni bonaerenses sospechaban en el terreno de los hechos, en las próximas elecciones.
Cada gobernador provincial, visto el acuerdo como una confederación de realidades políticas provinciales diversas, podrá sacar mejor provecho para alambrar sus territorios, o al menos no perder tanto frente a La Libertad Avanza y su test electoral del 26 octubre. El pulso de la inflación, del dólar y de la economía en general y de las esperanzas de los argentinos tendrán la palabra.
El acuerdo es entre el radical Maximiliano Pullaro (Santa Fe); el justicialista Martín Llaryora (Córdoba) —que fue el delfín de Juan Schiaretti, histórico opositor a los gobiernos K y casi seguro candidato en las listas mediterráneas—; Ignacio Torres (Chubut), del PRO, y acaso el primer gobernador en ser maltratado por el presidente Javier Milei a sólo meses de haber jurado ambos, que hoy es un presidenciable; Carlos Sadir, del radicalismo norteño creado por Gerardo Morales, también fuerte opositor al kirchnerismo con un perfil de caudillo que se ha sostenido desde hace más de una década; y en quinto lugar otro patagónico: el único gobernador del peronismo que tiene raíces en el sindicalismo, el ex secretario general del gremio petrolero austral, Claudio Vidal (Santa Cruz), que logró lo imposible, desalojar a la familia Kirchner de su lugar en el mundo.
Los cinco han acordado salir a contradecir la grieta entre partidarios del gobierno nacional y del justicialismo liderado por el kirchnerismo, sus aliados o desprendimientos (como el gobernador de Buenos Aires Axel Kicillof), bajo la consigna de dar por fin “un grito federal”. Sus ecos ya se replican también dentro de los partidos de Unidos para Cambiar Santa Fe.
La novedad política que ha sacudido a porteños y bonaerenses de sus esquemas, además reverbera a nivel provincial, en el oficialismo. Y obliga a cada fuerza a tomar posición y pensar en que otra vez —como con la lista de convencionales reformadores de distrito único y por departamento— tendrán que peregrinar a la Casa Gris a acordar nombres y lugares. Hasta esta semana bien podía suceder que para renovar el Congreso, una elección nacional, cada fuerza de Unidos siguiera su propio camino. No parece que será así.
Los máximos referentes del radicalismo, del socialismo y del PRO supieron antes que los medios que habría un lanzamiento del quinteto de mandatarios provinciales en la última semana de julio. No hubo memes con Julio Iglesias al respecto, lo que muestra que todavía el tema sigue fuera de la agenda de la mayoría de los votantes. Pero la repercusión política ha sido mayúscula.
Semana clave
Los dirigentes de Propuesta Republicana van a confirmar primero, liderados por la vicegobernadora Gisela Scaglia, una mesa directiva que tomará a su cargo las negociaciones internas. Y lo harán de una manera institucional, mediante su Asamblea, que este sábado 2 de agosto tiene como temario principal aquel punto y ahora la novedad del Grito Federal. Un funcionario del gobierno provincial que hoy es convencional constituyente, Cristian Cunha, sostiene que, fuera de Caba, Santa Fe es la jurisdicción partidaria “con mayor músculo propio”. Y sabe que la clave de ese lugar proviene de la apuesta partidaria por Unidos, aunque cada vez que puede respalda las políticas nacionales vinculadas a ordenar la macroeconomía.
Entre las filas del socialismo (donde por el contrario no se pierde oportunidad de criticar a Milei) hay interés en hablar del tema y de acordar, pero también de contar con candidaturas.
Uno de sus sectores insiste con que debe renovar su banca de diputada nacional la exintendenta de Rosario, Mónica Fein, pero ese nombre no cae bien para encabezar la lista en la Casa Gris. En cualquier caso, la definición sobre cómo será la participación socialista en el esquema de los cinco gobernadores se comenzará a diseñar el miércoles 6 de agosto, al día siguiente de la Convención del radicalismo provincial del martes 5 que va a ratificar el armado nacional con cordobeses y otras tres provincias (con chances serias de sumar a más).
El concejal Carlos Suárez preside el órgano partidario radical que deberá darle forma a una estrategia electoral.
Obviamente, de los tres socios principales hay un interés por lo que pueda resolver el socialismo donde ya se sabe que otro de sus diputados nacionales electos por Santa Fe, Esteban Paulón, ha decidido emigrar a la capital del país, y allí crear un nuevo espacio, en aras de representar uno de los sectores más atacados por el gobierno nacional: el de las elecciones sexuales personales que están tan presentes —siempre en formas barbáricas— en los discursos del presidente.
El sector del socialismo que lidera en Diputados provinciales Joaquín Blanco fue anoticiado del acuerdo con otros gobernadores por el propio Pullaro, tal como sucedió con la vicegobernadora, antes de que lo supiera el país. Las decisiones no podrán demorarse: el 7 hay que presentar frentes o alianzas y el 17 como máximo, las listas con los nombres y lugares para una elección difícil.
De las fuerzas que componen Unidos se ponen en juego cinco lugares y se pelea por mantener al menos tres diputados nacionales frente a una posible ola victoriosa de LLA en el país. Eso agrega tensión en las conversaciones pero también realismo. Por ahora ese es el escenario.
Cómo podrían los socialistas no estar en un espacio auspiciado por quién fue su candidato a presidente, Juan Schiaretti; y para el PRO santafesino, en el sector que lidera Gisela Scaglia y Cunha, el espacio de los cinco gobernadores es la posibilidad de mantener al menos dentro del mapa de la bota su identidad partidaria.
Terminan los mandatos de Mario Barletta (Unidos), Mónica Fein (Encuentro Federal), Melina Giorgi (Democracia para Siempre), Germana Figueroa Casas (PRO) y Luciano Laspina (PRO). A Gabriel Chumpitaz (Futuro y Libertad) que llegó con Juntos por el Cambio ya no hay que contarlo, juega en redes con AI sobre su propia imagen y a ser tentado por LLA, desde el sector de Patricia Bullrich.

Del Sel y su “no”
En Santa Fe será importante saber en pocos días los nombres y apellidos de los apoderados de las futuras listas, además de los nombres de fantasía a crear para las elecciones, bajo el formato de alianzas de partidos políticos con reconocimiento nacional. Hay 42 que pueden presentarse, aliarse o prestar su sello como hizo el presidente antes de la inscripción de su fuerza en Santa Fe.
Habrá que confirmar si los gobernadores siguen adelante con su “Grito Federal” o cambian de nombre. Y también si quedan abiertas otras posibilidades por fuera, con partidos poco conocidos pero que eventualmente pueden cobijar a quienes queden descontentos o afuera de ese armado del oficialismo liderado por Pullaro.
Los apoderados son tan relevantes como los armados políticos, a definir antes del 7. Mientras, aquí la novedad es que la Casa Gris ha decidido jugar. Y que ya recibió su primera negativa a encabezar la lista: el ex candidato a gobernador del PRO, Miguel Torres del Sel, ha dicho que no quiere otra campaña electoral y sus trajines.
Se habla de otro perfil, también muy popular pero de Rosario: un ex jugador de fútbol ídolo en su equipo (uno de los dos grandes de la ciudad del sur) que además es productor agropecuario. Todavía no se sabe.
De lo que sí hay una plena certeza es que la nómina no podrá ser encabezada por los diputados nacionales salientes. No se busca una cara que pueda ser fácilmente acusada de casta, se llame como se llame y tenga o no sobrados méritos para representar a los santafesinos. Un buen candidato es uno que pueda sumar votos, se razona con pragmatismo.
Adaptación
El oficialismo provincial ha mostrado una notable capacidad para interpretar cada momento político de la provincia en los últimos cuatro años. Primero al lograr su propia conformación tan plural, en la que socialistas y macristas han podido convivir; luego con el triunfo electoral que volvió a la sede gubernamental a un radical tras más de sesenta años, con aquel millón de votos. Con un bonus track: el frente de frentes pudo presentar un menú a los ciudadanos que las Paso ordenaron. Allí logró la mayoría también la socialista Clara García para la Cámara de Diputados y en el Senado fue notable el avance del radicalismo que hoy tiene números muy cómodos.
Más cerca, el 13 de abril de este año fue el resultado de todo lo que se pensó (y votó) en el 2024. En el esquema de los senadores y el gobernador como sostén principal, en ese diseño de elección con dos boletas, una por distrito único para Pullaro y otra por departamento para los senadores, estuvo la clave. Pero eso no fue todo. También importante fue la “colectora” que tomó votos de la anti política: el Frente de la Esperanza que en la Convención suma sus votos a Unidos.
La candidatura de Alejandra Oliveras fue en efecto la de una Locomotora cuyas vías tendió el oficialismo. Su enfermedad el día en que debió jurar como convencional, su temprana muerte y sus exequias en la Legislatura han sido también (como su corta carrera política) una demostración de su enorme popularidad.
Por la ciudad de Santo Tomé han aparecido flyers que, como en una estampita, muestran a la boxeadora con alas. Siempre se supo que vivía en Santo Tomé —pese a la lamentable denuncia presentada por Amalia Granata, aún en medio del grave cuadro de ACV— y ahora son todavía más y más los testimonios que santafesinos y santotomesinos publicaron con año y foto sus selfies de la convencional fallecida.
Ese error de la diputada y convencional celeste Granata no será gratis. Y ya hay pares de su propio bloque que han hecho lo necesario para no quedar cerca de la mediática legisladora y convencional cuando en el pleno de la Convención insistió con su impugnación al pliego de Oliveras.
Quienes pensaron en Unidos en ir por ese tren de la Esperanza, con su lista por fuera del frente de frentes, no se sorprendieron con la multitud que fue a despedirla.
Esa capacidad de adaptación a los contextos políticos hoy lleva a los armadores del oficialismo santafesino a buscar un candidato que competirá, por la ancha avenida del medio, pero que probablemente disputará sobre todo votos a LLA. Si logra algo más en la previa también lo hará con votantes peronistas que vean en ese Grito Federal más chances de vencer a Javier Milei que las que pueda ofrecerles el justicialismo.


































