En las elecciones primarias para intendente de la capital provincial estarán las respuestas a varias preguntas planteadas en el mapa político de la ciudad, que se ha vuelto bastante independiente del provincial.
¿Tiene el peronismo cómo volver a ser competitivo sin candidatos de peso? ¿Podrá Emilio Jatón confirmar que es el precandidato favorito en su espacio y ganar con comodidad a sus dos rivales internos? O lo que es lo mismo, ¿habrá márgenes para una sorpresa en la lucha que le han planteado al intendente otros dos precandidatos de perfiles tan distintos?
Adriana Molina tiene una amplia trayectoria en cargos de la ciudad y de militancia en el radicalismo, mientras que Juan Pablo Poletti cuenta con la ventaja de ser también conocido pero de mostrarse además como un recién llegado a la política.
Dentro del oficialismo del municipio la competencia es de a tres. Ella es abogada, concejala del radicalismo y tiene pergaminos que la hacen una fuerte rival para el ex periodista de Canal 13 que gobierna la ciudad. Sin embargo Jatón parece favorecido al sumarse —en un tercer andarivel— “el doctor Poletti”. Enfrenta a dos listas de la UCR que seguramente pescarán en la misma pecera.
El jefe político de la ciudad parece capaz de hacerlo en la Laguna Setúbal y en el riacho Santa Fe, en la coqueta costanera junto al Puente Colgante, pero también en los barrios más pobres que quedan más cerca del Salado o hacia el norte, cerca de Recreo, para el lado del arroyo Mojacú, un canal así llamado por su poca profundidad habitual, por debajo de la cintura.
A la hora de entender cómo están los tres precandidatos a intendente de Unidos por Santa Fe respecto de los candidatos más fuertes a nivel provincial, debe decirse que Jatón agradece apoyos de socialistas pero que tiene su propia construcción para concejales y a senador por el Departamento La Capital. El titular del departamento Ejecutivo municipal se siente seguro y ha trabajado más en reforzar a sus propios postulantes de la lista “Más para Santa Fe” que su figura. “La gestión habla”, confían en su entorno.

Ella
Adriana “Chuchi” Molina tiene la pertenencia partidaria y su coherencia como aliados. Fue la primera en anotarse como precandidata, lo dijo abiertamente en febrero cuando todavía no había nombres ni alineamientos definidos. Ni cronograma electoral había. Salió primera a la cancha porque su sector (el de Corral) se lo debía: en 2019 el candidato a intendente fue Albor Cantard y Chuchi como candidata a concejala logró más votos (llegó a 60 mil y Jatón ganó con 95 mil).
Es feminista desde mucho antes que fuera políticamente correcto serlo. Y radical. Su formación universitaria en la UNL también la marca en términos partidarios.
Del tronco de “Los Universitarios” o “el grupo Universidad” provienen el dos veces intendente José Corral (hoy precandidato a diputado provincial al tope de la lista acordada con Maximiliano Pullaro) y el ex rector y primer intendente no peronista en años, Mario Barletta. Corral y Barletta se parecen pero su relación no es buena. El primero sucedió al segundo en la intendencia de Santa Fe y ambos fueron de los primeros radicales en sumarse a Cambiemos durante el gobierno de Mauricio Macri pero parecen tenerse todavía cierta desconfianza.
Corral fue presidente del Comité Nacional de la UCR y Barletta diputado nacional y embajador en Uruguay en ese gobierno. Desde entonces tienen disputas sin resolver y las Paso de este domingo 16 lucen como parte de eso. Todo dentro del ejido urbano capitalino.

El doctor
Poletti es obra de Barletta y ambos suman al armado del diputado provincial Julián Galdeano que “repatrió” a Carolina Losada de los sets televisivos porteños para hacerla la ganadora de la última elección de senadores nacionales por Santa Fe.
Pero Poletti tiene mucho más que un contexto político, al que dice no responder. Su profesión, su guardapolvo blanco y su exposición durante décadas como director del Hospital Cullen le dan un capital de empatía difícil de medir en términos electorales. El médico fue la voz que tranquilizó y sembró conciencia —incluso entre sus colegas— durante la pandemia y su compromiso con la salud pública está fuera de discusión. Estuvo en el peor momento, en el pico de muertes e internaciones, cuando la vacuna era solo un sueño.
Barletta lo invitó a ser candidato y “entonces llegó el doctor”, tal como anunciaron los primeros afiches, con letra de tal y bajo el formato de un recetario, asociado a la bella canción de María Elena Walsh. Así, Molina no tuvo el mano a mano que quería con Jatón. Y el intendente pareció beneficiarse.
Son diferentes los perfiles de Jatón, Molina y Poletti. Y pese a la sangría que se propinan Losada y Pullaro (o Losada a Pullaro), o el viejo encono entre Barletta y Corral, es más que pacífica la interna de Unidos en la ciudad de Santa Fe. La concejala formula críticas a los puntos más flojos de la gestión actual y expone las propuestas y lo hecho por el corralismo en dos gestiones. Poletti presenta las suyas y juega a la no política. Jatón parece esperar que las Paso terminen pronto, sin heridos ni desgarramientos.
Hasta ahora, el mapa político de la ciudad puede leerse desde el provincial pero tiene reglas de juego más ordenadas en el frente de frentes.

El peronismo disgregado
Si Emilio Jatón logra ser reelecto, la ciudad de Santa Fe —otrora un bastión del peronismo— habrá tenido, desde 1983, más años de gestiones que no pertenecen a esa fuerza política que del partido que tiene su sede provincial en la calle Crespo, frente a la Plaza España, a una cuadra de la terminal de ómnibus y antes contaba con unidades básicas activas en cada seccional.
Para las Paso serán 16 las caras de los que sonríen para conquistar la intendencia de Santa Fe, con disputas internas entre precandidatos en 5 frentes. Y en ese contexto, la única alianza que tiene tres precandidatos es la del oficialismo municipal: Unidos para Cambiar Santa Fe: Jatón, Molina y Poletti.
En realidad son más los peronistas, aunque no todos están en Juntos Avancemos. Hay, por ejemplo, proximidades entre algunos integrantes de Barrio 88 y esa identidad política, en experimentos electorales asociados al crecimiento del voto indignado con el aborto, o ahora bajo la bandera de los libertarios.
En otros casos, como el de Federico Fulini, de Proyecto Futuro, su plan inicial era ir por fuera del PJ pero como buen kirchnerista (del sector de Leandro Busatto) hacerlo en una lista titulada Unidad Ciudadana. No pudo porque otro sector usó ese nombre, dentro del partido, y el Tribunal Electoral le dio la razón.
Pero, ¿qué ha hecho el justicialismo para presentarse en el actual proceso en la ciudad? Pese a la concordia y la amabilidad de la interna de las cuatro fórmulas de gobernador y vice en el PJ provincial, en la ciudad se ha disgregado el peronismo.
La Casa Gris pudo hacer poco. Su dirigente con más votos, el senador por La Capital Marcos Castelló, no aceptó arriesgarse a bajar a la ciudad (ya fue concejal y no quiso enfrentar una elección para la intendencia). Pidió otro período en la Cámara alta y tampoco se trata de un lugar a resignar con facilidad para el perottismo. Lo trataron de convencer pero no quiso dejar la banca, ni tampoco el escenario como líder del grupo Kaniche. Un cargo ejecutivo le haría imposible cumplir con sus shows de música tropical, una empresa que “da trabajo directo e indirecto a más de 20 personas”, ha explicado más de una vez.
Otra buena candidata pudo ser la ministra de Infraestructura que no hizo un mal papel cuando buscó ser intendenta pero no lo logró. Ahora será precandidata a vicegobernadora de Marcelo Lewandowski: él la eligió cuando Omar Perotti debió bajar a Roberto Mirabella.
En la capital administrativa, además de los gremios docentes son poderosos los estatales. La Upcn que siempre contribuía a los armados para la ciudad esta vez no parece presente con igual contundencia. Respalda más a Federico Reutemann, ex diputado provincial, que ahora quiere destronar a Castelló. Poco parece importarle lo que ocurra con la municipalidad. (O ya la da por perdida)
La Unión del Personal Civil de la Nación fue clave para el armado de otro santafesino, Miguel Torres del Sel, cuando el Pro y el PJ de la ciudad compartían algunos dirigentes y estrategias contra los gobiernos del Frente Progresista en la ciudad y en la provincia, en el pos reutemannismo y pos obeidismo. El kirchnerismo nunca logró hacer pie.

En Juntos Avancemos
Ignacio Martínez Kerz, un funcionario de la Casa Gris, va con Elijo Hacer pero es de los precandidatos a intendente que menos interés periodístico despertó en el cierre de listas. Tiene a su cargo una oficina en el Ministerio de Desarrollo Social que por la ayuda que entrega suele ser un trampolín al “territorio” pero no es fácil de capitalizar.
Ya ha logrado al menos igualar a otros precandidatos en propaganda callejera y parece tener amplias chances frente a Martín Gainza, que se ha limitado a redes y medios. Ambos van por Juntos Avancemos y disputarán votos también con los demás peronistas que van por fuera del frente que a nivel provincial está más ordenado.
Gainza fue director regional de Anses y ya se sabe, quien dice Anses dice Massa. El actual vicepresidente de Trenes Argentinos Cargas ya fue concejal y busca llegar a la intendencia con “Renovar Santa Fe”.


































