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Economía

El Messi de las finanzas no quiere despedidas

La recesión es un hecho y las tensiones dentro del oficialismo muestran hasta dónde llegaron las dudas sobre la salud del plan económico. El Messi de las finanzas coqueteó en la semana con su propia despedida cuando el presidente invitó a la reunión de gabinete a un economista que lo critica. 

Por un momento, volvió la película de aquel invierno del 2022, cuando Cristina recibió a Carlos Melconian y, horas después, Martín Guzmán renunció por tuit al Ministerio de Economía. Con la misma flema con la que atravesó el incendio de 2018, Luis Caputo apeló a las redes pero para sobreactuar su subordinación. En la previa, dejó las pistas sobre su visión del programa de ajuste que lleva adelante: hay que aflojar un poco antes de que ahogue la economía y las chances electorales.

Parte del círculo rojo habla por él. “El temprano inicio de la carrera electoral aumentó la relevancia del factor político como condicionante del programa económico”, avisó Osvaldo Giordano, presidente del Ieral, en su última editorial para la revista del instituto de estudios de la Fundación Mediterránea. Tras sugerir una serie de medidas para mejorar “el humor social”, incluido un alivio de la crisis de morosidad de las familias, el economista arengó: “No se trata de cambiar el rumbo sino, por el contrario, de preservarlo pero calibrando mejor los instrumentos para lograr que los beneficios del nuevo rumbo económico sean más perceptibles para la gente”. Eso requiere “prestar mayor atención a la producción y al empleo de calidad, incluso si supone moderar las aspiraciones respecto de la velocidad del proceso de desinflación”.

Para el economista jefe del mismo instituto, Jorge Vasconcelos, “hay evidencias de un sobreajuste en la economía”. En ese sentido, alertó que “la incertidumbre por el clásico ciclo pendular de las políticas en nuestro país ganó espacio en los últimos sesenta días”. Y culpó de ello a “la debilidad de indicadores vinculados al consumo, la inversión y el empleo, con un nivel de actividad que podría deparar dos trimestres consecutivos en declinación”.

Otra variante de la angustia que ataca al círculo rojo se expresó en Idea. Allí se ensayó con la dupla conformada por la senadora Patricia Bullrich y el fiscal Diego Luciani como variante táctica. Una vieja nueva cara para ventilar la oferta electoral y un patovica judicial para disuadir a los desafiantes. La ausencia de resultados en materia de inversión, actividad y empleo obligó a desempolvar los argumentos de fines de los 90, relacionados con la necesidad de avanzar con más reformas estructurales y tener paciencia para caminar en el desierto hasta llegar al Paraíso. 

Chile, Perú, Paraguay, Uruguay, Israel y Australia figuran entre los destinos ofrecidos. Son, en rigor, modelos bastante heterogéneos. El del gigante de Oceanía paga más estos días como ejemplo de “consenso político” para eliminar la industria y concentrarse en los recursos mineros y los servicios. Un sueño que parte de la clase capitalista local acuna desde mediados de los 70 como método para resolver definitivamente la puja distributiva a favor de los patrones.

Del boom al pum

En este sentido, el gobierno de Javier Milei se mostró como uno de los más eficientes. El Indec informó el miércoles una nueva caída interanual de la producción fabril, del orden del 3,2%. La contracción acumulada hasta agosto fue de 2,7%, en comparación a un 2025 muy complejo para el sector. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (Cepa) reportó que ya se perdieron más de 31 mil empresas y 181.542 puestos de trabajo en el sector pyme desde el inicio de esta gestión presidencial. 

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) informó que las ventas minoristas bajaron 1,2% mensual en septiembre. En 2026 acumula una pérdida de 2,1% interanual. El presidente de la entidad, Ricardo Diab, le llevó esta semana las preocupaciones del sector al Papa León XIV.

La visita papal traza una ruta de unificación de reclamos contra el gobierno nacional. En camino hacia ese desembarco, la CGT retomó su plan de lucha y se movilizó el jueves en defensa de la industria nacional. Junto a entidades empresariales, una nutrida columna de gremios fabriles marchó hasta la Secretaría de Industria, donde los secretarios generales de la central obrera leyeron un documento en el que advierten que los despidos y cierres de fábrica afectan “la paz y la convivencia”. Por las mismas horas, el presidente para Sudamérica de Stellantis, el grupo automotriz que reúne a las marcas Fiat y Peugeot, aseguró que no descarta cerrar sus fábricas en Argentina.



Economía crítica

No solo en Australia, sino en otros países de América latina, la desaparición de la industria se convirtió en realidad. Sebastián Guevara, economista del Centro de Investigaciones en Ciencias Políticas (CICP), profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador del Conicet, analizó su probabilidad en Argentina, en uno de los paneles de las XIX Jornadas de Economía Crítica y Feminista que se realizaron en Rosario entre el jueves y sábado pasados. 

A varios kilómetros de distancia y pensamiento del foro de Idea, los cientos de economistas que participaron de talleres, simposios y seminarios en las facultades de Ciencias Económicas y Derecho de la UNR también pensaron la economía a largo plazo. No ven la tierra prometida. Sí los límites que enfrenta el actual modelo de acumulación capitalista en Argentina. 

Guevara, por caso, vinculó la posibilidad de la extinción de la industria, derivado del salto de productividad que impulsó la irrupción de China, con la obturación de una de las formas de apropiación de la renta en Argentina. Explicó que desde mediados de los 70, con “algún descanso en el superciclo de commodities de los primeros 2000”, un proceso de estancamiento afecta la valorización del capital. “Cuando la plusvalía y la renta no alcanza para sostener la acumulación aparece la deuda externa y la profundización de la degradación laboral para forzar la venta de la fuerza de trabajo a un valor menor al de reproducción”, dijo.

La expansión de los enclaves hidrocarburíferos y mineros parecen darle sobrevida al actual esquema de apropiación de la riqueza social pero el economista advierte que quizás no alcance para todos los socios. “Si el Estado resigna a través de mecanismos como el Rigi su intervención sobre esa renta, va a estar en problemas para atender los pagos que exigen los acreedores internacionales”.

“Los dólares nunca van a ser suficientes si no se soluciona la fuga derivada del endeudamiento externo y el bimonetarismo”, señaló Andrés Weiner, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y el Conicet, quien relativizó la posibilidad de que el actual récord exportador acabe con la restricción externa, que cada vez es más financiera. “Argentina tuvo superávit comercial casi todos los años desde 2004 y dólares para producir no le faltan pero sí para pagar los intereses de la deuda, remitir utilidades y formar activos en el exterior”, subrayó.

Natalia Pérez Barreda, economista del Mirador de la Actualidad, el Trabajo y la Economía (Mate), abordó otra fuente de inestabilidad, relacionada con “la frágil economía de los bajos salarios”. El punto es que la distribución regresiva del ingreso, expresada en la caída salarial, profundiza la restricción financiera. Esto es así porque la enorme transferencia de ingresos al capital genera un excedente que busca dolarizarse y agrega demanda, y presión, a las cuentas externas.

Pérez Barreda advirtió que un programa económico alternativo que no resuelva estos desequilibrios chocará con la inestabilidad propia de la crónica falta de dólares.

La planificación

La discusión sobre un modelo de desarrollo para el siglo XXI dominó, precisamente, el panel de cierre de las jornadas. Igal Kejsefman, investigador de la UBA y el Conicet, repasó el nuevo herramental científico y tecnológico para apoyar la planificación. “La crisis de 2008 marcó un cambio de ciclo en la economía mundial, hoy todos planifican y la soberanía se puso de moda”, subrayó. Verónica Grondona, asesora senior en fiscalidad corporativa internacional e investigadora del Centro Cultural de la Cooperación, destacó la importancia de la política tributaria para reducir la desigualdad y aportar a un proceso de desarrollo, con impuestos progresivos y el combate a la gran elusión y evasión. “Milei va a dejar un sistema tributario desarmado y desigual”, apuntó.

Ignacio Trucco, investigador de la UNL y el Conicet, introdujo la dimensión territorial. Dijo que las actuales instituciones de gobernanza económica fueron moldeadas sobre los históricos desequilibrios regionales que reproducen dentro del país la tensión entre centro y periferia. En ese mapa, Caba centraliza las decisiones mientras distintas regiones tienen, o van construyendo, poder de veto. Es el caso del conurbano bonaerense con su peso poblacional, el del interior pampeano con los agrodólares y, más recientemente, los cordones cordilleranos norte y sur con sus enclaves extractivos. 

El economista considera que la subordinación del esquema decisional a la city porteña amplifica los ciclos de valorización financiera y apropiación cambiaria que provocan fuertes transferencias de recursos desde la economía real de las regiones. Estos movimientos, señaló, terminan inevitablemente en grandes crisis. La federalización del Banco Central, del sistema tributario y de la infraestructura son los mecanismos que, a su juicio, permitirían modificar este estado de situación y “disciplinar” estos ciclos.

Trucco puso el foco en una historia poco comentada en estos tiempos de euforia petrolera. Recordó que el actual es el tercer ciclo de expansión de hidrocarburos. El primero, que dio origen a YPF, fue acompañado por un crecimiento de la refinación que permitió apuntalar la industrialización. El cordón petroquímico del Gran Rosario, explicó, fue hijo de esa experiencia. En los 90, un segundo ciclo se volatilizó con el vuelco del excedente energético a la exportación. “Poco quedó más allá de los dólares que sirvieron en ese momento para apreciar el tipo de cambio”, describió. Y alertó que “ahora está pasando lo mismo”.



La trampa de la deuda

El economista Fabián Amico, coordinador del Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET), advirtió, durante un webinar organizado por el Foro de Reflexión, que coordina Cristian Desideri, sobre el dragón que deberá enfrentar, a su juicio inevitablemente, cualquier próximo gobierno: la trampa de la deuda. “El préstamo con el Fondo Monetario Internacional es una mochila impagable, a tal punto que el propio organismo califica esa deuda como sostenible pero no con alta probabilidad”, explicó. Y abundó: “Esa deuda en su momento se pateó pero no se reestructuró y presenta un dilema complejo, porque el intento de reestructurarla puede generar condiciones de mucha inestabilidad pero someter a la población a más sacrificios para pagarla también puede llevar a una crisis peligrosa”.

Recordó que la administración de Javier Milei logró eludir una crisis externa con la ayuda del Tesoro de Estados Unidos. La dificultad de acceso al mercado voluntario y una demanda de divisas que consume el superávit comercial plantean nuevos interrogantes.

El miércoles pasado, durante el Foro Agroindustrial Argentino Rosario (Faro), el economista de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Crea) Santiago Giraud llamó la atención sobre “el regreso de la morosidad” al sector agropecuario. Describió que la cartera crediticia en categoría 3, 4 y 5 es del 5% del total en la cría bovina y superior al 4% en los servicios al agro, fundamentalmente contratistas. “La mora sube menos que en otros segmentos de la economía pero sube”, apuntó.

Giraud describió que el cambio de modelo afectó en forma dispar al negocio agropecuario. “Se acomodaron los costos de los insumos transables, como semilla, forrajes, maquinaria, fitosanitarios pero subieron la tierra, los fletes y las labores”, apuntó. Los combustibles y los fertilizantes, en tanto, “sufrieron el impacto de los conflictos globales”.

La imagen viralizada de un tractor chino importado en una caja de madera fue más cruda que cualquier estadística a la hora de entender el aterrizaje del ecosistema económico pampeano. El patentamiento de maquinaria agrícola autopropulsada bajó más de 20% interanual en septiembre pero creció la participación de unidades de origen asiático. Un informe de la Universidad Austral que compara sistemáticamente la evolución de las regiones “ganadoras” admitió que la Región Centro fue “la más castigada en materia de desempleo, con una tasa de 10 % al mes de junio”. En el sur ligado al Oil & Gas, en cambio, la desocupación fue de 2,5 %.



En el último monitoreo nacional de la consultora Management & Fit, casi el 20% de los encuestados contestó que el desempleo es el principal problema del país. Subió al tope del ránking. Sus derivaciones sociales quedaron expuestas en una audiencia pública realizada el lunes pasado en el Concejo Municipal para debatir la crisis de morosidad de las familias. 

“El tamaño del drama es enorme y la respuesta es muy chica, sobre todo por parte de los estamentos de gobierno más cercanos, que podrían estar haciendo muchas cosas”, señaló el concejal Juan Monteverde. Su colega Norma López enfatizó: “Nadie debería endeudarse para comer; cuando la deuda se vuelve cotidiana, también tenemos que discutir sus causas, sus consecuencias y qué respuestas colectivas puede construir la sociedad”.

Ariadna Ciammarriello, coordinadora del Área Financiera de la Oficina del Consumidor, informó que entre diciembre de 2025 y octubre de 2026 se registraron 7.400 casos, de los cuales 2.900 corresponden al Área Financiera, con 1.800 expedientes más que el año anterior. El sobreendeudamiento, dijo, es el principal problema y se explica por el intento de las familias de sostener los gastos cotidianos. Ariel D’Orazio, coordinador del Consejo Asesor de la Defensa de la Vivienda e Inquilinos, señaló que la morosidad en alquileres pasó del 2,4% al 6% entre 2024 y la actualidad.

Esta agenda calienta sin prisa pero sin pausa una calle que promete reunirse la semana próxima para marchar por el financiamiento universitario pero también por otros temas. La movilización promete convertirse en un colectivo de reclamos y de confrontación contra otra agenda. Una más cruel y descarnada pero no menos activa, en la que se atropellan lobbies sectoriales, negocios judiciales, tropiezos institucionales, privatizaciones a precio vil y operaciones financieras ruinosas con el oro sacado del Banco Central.


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