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Economía

Todo por un cobre: la paritaria del derrame

El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (Rigi) es un paquete de beneficios fiscales, cambiarios y normativos para grandes empresas. Pero también es la hoja de ruta para consolidar un nuevo mapa económico, con mayor centralidad a un grupo de enclaves cordilleranos de petróleo, gas y minería. Este rediseño prescribe al resto de las regiones la reorientación de su oferta productiva o la sumersión de la misma en el océano de recesión que invade a la mayor parte de los territorios y la población del país.

La ronda de negocios que reunió en Rosario a las grandes compañías que ingresaron proyectos de inversión en el Rigi y más de 2.000 empresas de todo el país que aspiran a proveerles bienes y servicios condensó en una cumbre el juego de la diplomacia política y comercial que muchas de las provincias que no están ligadas al extractivismo comenzaron a desplegar hace ya casi a una década, cuando el desarrollo de Vaca Muerta mostraba un faro poderoso en el oeste. 

Este primer capítulo se concentró en el sector minero, que si bien arrancó de atrás, promete un desarrollo que según el titular de la cámara que agrupa a esas empresas, Roberto Cacciola, generará una demanda “difícil de dimensionar, sobre todo en cobre”. Recibiendo propuestas de negocios estuvieron los responsables de Rio Tinto —que opera minas de litio en tres provincias del norte—, Glencore y Vicuña. 

Ronda de amigos

No es casual la elección de Rosario como la primera sede de estos encuentros convocados por la Nación pero concebidas en la experiencia del Santa Fe Business Forum, la mega ronda de negocios que puso en marcha la cartera de Desarrollo Productivo provincial hace tres años. El know how ferial y de eventos fue elevado por la administración de Maximiliano Pullaro al rango de política de Estado para acompañar a las empresas locales en la lucha por sobrevivir a la adversidad que le planta la política económica nacional. El viernes mismo se conoció una nueva caída del Indicador Mensual de Actividad Económica (Imae) que elabora el Ipec: 3% interanual en agosto.

La participación de unas 400 pymes santafesinas en las reuniones con los responsables de compras de las grandes mineras del mundo, acompañados por el Inti, la Dirección provincial de Asistencia Técnica (DAT) y bancos públicos y privados, hace honor a una estrategia público privada conformada hace una década con la creación de la mesa de petróleo y gas, a la que luego se sumó la minería.



La diplomacia provincial

Pero la cumbre de La Fluvial fue también una ronda de negocios públicos. Una negociación a cielo abierto sobre el nuevo contrato federal que el gobierno nacional impulsa sobre la base de un nuevo cuadro de ganadores y perdedores. De un lado estuvieron cuatro gobernadores mineros: Carlos Sadir (Jujuy), Raúl Jalil (Catamarca), Marcelo Orrego (San Juan) y Alfredo Cornejo (Mendoza). Del otro, los referentes de la Región Centro, Martín Llaryora (Córdoba), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe), junto a su aliado mesopotámico de Provincias Unidas, Gustavo Valdés (Corrientes). 

Con matices, todos orbitan en un espacio político cuya conducción se corporizó con la presencia de Karina Milei, Diego Santilli y Luis Caputo. El rechazo a los mandatarios de distritos que, según el propio presidente, están “detrás del Muro de Berlín”, casi que figuraba en la tarjeta de invitación.

Alineados sin cortapisas con la Nación, los cordilleranos invitaron a sus pares a sumarse al boom extractivo. De paso, negaron que los regímenes de “compre local” que todos implementaron se construyan como trabas para esa migración productiva. También los consolaron por la pérdida de centralidad: “El fortalecimiento del Rigi hará que paguen menos retenciones”, dijo el catamarqueño Raúl Jalil. 

Los “pampeanos” pidieron capturar la renta mineral y convertirla en obras de infraestructura. El cordobés Llaryora fue al hueso: “Que la integración federal forme parte de la licencia social que necesitan los proyectos mineros para desarrollarse”.

La región central está parada sobre 54 mil millones de dólares de exportaciones agroindustriales actuales. La Cordillera, sobre una cifra similar que esperan que provean el petróleo, el gas y la minería para 2030. Según un trabajo realizado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y Fundar para Propyme, el programa de proveedores de Techint, en la primera hay más de un millón de empleos industriales, contra 86 mil puestos en los sectores oil & gas y minería. El mismo estudio le puso cifras al valor del puente a construir entre los dos espacios geográficos: el oeste demandará en la próxima década 32 mil millones de dólares en bienes metalmecánicos, que en un 80% se producen en el este. Tamaña migración requiere una reconversión productiva, demográfica y de infraestructura que desborda los cálculos del papel. 

Sueños y pesadillas

El ministro de Economía, Luis Caputo, prometió inversiones a largo plazo por 210 mil millones de dólares dentro de los proyectos incluidos en el régimen de promoción. En 2026 contabilizó 7 mil millones de la misma moneda. Pero un solo motor no alcanza. El indicador que elabora mensualmente la consultora del economista Orlando Ferreres reportó una caída del 5,2% interanual en la inversión durante septiembre, que acumula una baja de 7,6% en nueve meses del año. La compra de maquinaria y equipo se derrumbó 12,3% y la de equipamiento importado 17,2%. El cierre de la planta de fertilizantes de Bunge en Campana, la paralización de las fábricas de autos de Stellantis y la reducción de turnos en Basf General Lagos le ponen nombres a un verdadero default industrial.

La misma consultora confirmó que la economía entró en recesión al medir una contracción del 1,2% en el tercer trimestre del año, que se suma al bajón de los tres meses anteriores. 

La Universidad de San Andrés, a través de su sistema Newcast de seguimiento semanal de variables críticas, estimó la caída del período en 2,66%. Según la encuesta que realiza Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme) junto a la Universidad de José C Paz (Unpaz), el 43,5% de los empresarios del sector advierte un riesgo directo de desaparición.

En este escenario la Unión Industrial Argentina (UIA) realizará el martes su conferencia anual, con un sesgo alineado automáticamente con el pan libertarismo. La troupe que brilló el jueves en Rosario se presentará también en el Golden Center de la ciudad de Buenos Aires. Caputo, Santilli, Pullaro, Llaryora, Jalil y Orrego hablarán frente a un auditorio de dirigentes llenos con empresas vacías. También serán de la partida el neuquino Rolando Figueroa y el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri. Una de las charlas centrales estará a cargo del economista Esteban Domecq, un cuadro de la neoliberal Ucema que dirige la consultora Inveq, y que viene de exponer en el coloquio de Idea de Mar del Plata sobre las bondades de los modelos de Australia y Chile, reconocidos por resignar su política industrial en pos del desarrollo de sus recursos mineros. Los industriales santafesinos no lograron que sea aceptada su propuesta para que Martín Rapetti, el economista de Equilibra que trajeron en mayo a La Fluvial para el encuentro Fabricando Futuro, estuviera en la lista de oradores.

“La nueva geografía del desarrollo” y “el pacto fiscal industrial federal” son algunos de los títulos de las ponencias que se escucharán en la cumbre de industriales, como parte de un debate que involucra un nuevo mapa federal pero diseñado desde la city porteña.


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