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La impensada deriva de los incidentes en el Coloso, los aprietes de la barra y el tema recurrente de la seguridad

El mensaje fue claro aunque con el paso de las horas empezó a notarse el ruido en la transmisión. El empresario de medios Gustavo Scaglione anunció que se muda a la ciudad de Buenos Aires no por sus inversiones recientes sino porque se siente inseguro. Entre la decisión, terminante y en apariencia repentina, y su presunto disparador, la bandera colgada en la cancha de Newell´s contra el diario La Capital, hay un desfasaje que habilita suspicacias y preguntas.

“No vuelvo más a Rosario hasta que no me garanticen seguridad” (sic) fue lo que Scaglione le transmitió a Roberto Caferra. Y el conductor de Radiópolis lo compartió con la audiencia en un extenso editorial: el empresario, dijo, “no puede entender que haya una bandera contra el diario La Capital en una de las instituciones del club”. Y quizá haya admitido menos el volante donde su nombre aparecía junto con el de periodistas de distintos medios de la ciudad, acusados de mala prensa hacia Newell’s.

El ruido crece porque Scaglione no hizo ninguna declaración personal y su silencio alimenta las especulaciones. La forma de comunicación y los términos que eligió chocan de frente contra lo que sostienen el gobierno provincial y el municipal sobre la situación actual de Rosario y contribuye al discurso de la oposición que relativiza los logros en seguridad y pone el acento en la violencia en el fútbol. El “nunca más” del empresario no parece tener otros destinatarios.

Scaglione se habría sentido afectado por las banderas que rezaban “cómplice del silencio” y “con los milicos tranzaste, con el poder te arrodillaste” (sic) (ésta ya exhibida y dirigida contra Rosario Central), desplegadas vistosamente durante el partido que jugaron Newell’s y Lanús el 3 de octubre. Es hincha de Newell’s pero el fútbol “le importa nada”, dijo Caferra. Y surge la pregunta de cuánto le importa Rosario al transmitir el mensaje de que un hombre poderoso no se siente seguro en la ciudad y evocar de esa manera fantasmas que siguen presentes.

En la tribuna, el resentimiento de la hinchada hacia la prensa invoca coberturas supuestamente tolerantes para el confuso accidente que habría protagonizado Gastón Ávila cerca del aeropuerto de Rosario o alguien no identificado con su camioneta Ford F 150 Raptor y, en cambio, acosadoras hacia Frank Kudelka cuando unos motociclistas embistieron su auto en Córdoba y Alsina. El dedo acusador también se extiende hacia el tratamiento de la situación de Matías Belloso, hijo del presidente de Central, cuando fue detenido el 29 de junio en Granadero Baigorria como parte de un grupo que andaba armado.

Las banderas en el Coloso Marcelo Bielsa revelan no sólo pronunciamientos de distintos sectores de la hinchada sino la interacción con otros actores deportivos y políticos. El 24 de junio de 2023 Los Monos desplegaron una bandera durante el partido de despedida de Maxi Rodríguez y la retiraron en las narices de la dirigencia y del operativo de seguridad. El 2 de agosto de 2026, en cambio, la policía secuestró otra bandera contra la ley de tierras porque “su mensaje no tenía nada que ver con un espectáculo deportivo” según el secretario de Gestión Institucional del Ministerio de Justicia y Seguridad, Federico Angelini.

“¿Cuánto falta para que un demente vaya y ataque a un periodista por escribir tal o cual cosa?”, se preguntó Caferra. Al día siguiente, el conductor de Radiópolis sorprendió a la mesa del programa con una primicia, un comentario transmitido de una fuente que no identificó: el exfiscal Mariano Ríos Artacho, preso por desviar 425 millones de pesos de cuentas judiciales para cubrir deudas de juego, invitó a otros miembros del Poder Judicial de Rosario a viajes con destino en casinos de Mendoza.

La versión sobre las excursiones de Ríos Artacho por casinos de Mendoza contribuye a las críticas hacia el desempeño de la fiscal general del Ministerio Público de la Acusación, María Cecilia Vranicich, y coincide con el tono de un artículo anterior publicado y luego retirado de la web de La Capital. Este último artículo provocó la encendida defensa de Vranicich por parte del gobernador Maximiliano Pullaro durante las Jornadas Nacionales e Internacionales de los Ministerios Públicos Fiscales y la denuncia de operaciones por parte del sector judicial que impulsó a otro candidato para el cargo.

Cuatro días antes del partido Newell’s-Lanús se produjeron los incidentes frente al Coloso durante el festejo de los hinchas de Central por la Supercopa Internacional. Por una vez la barra brava no tuvo nada que ver: los doce acusados por resistencia a la autoridad y daños “son pibes sin vinculación con la barra, que por otra parte no estaba en ese momento en el club”, según un investigador. Se ignora qué hicieron los encargados de seguridad del club, los comisarios retirados Aníbal “Popi” Rodríguez y Enesto “Perro” Andreozzi. Los piedrazos arrojados por los hinchas, parece, también alarmaron a Scaglione.

Un liderazgo vacante

“Los Monos siguen manejando la barra de Newell’s. Si hubiera un cambio, nos habríamos enterado todos, porque los liderazgos no se tramitan de manera pacífica. La barra es el último bastión de Los Monos en cuanto a la posesión de estructura y rédito económico. Hasta donde se trabajó, seguía gente ligada a Leandro Vinardi”, afirma un investigador.

Sin embargo, los procedimientos realizados en 2025 a partir del descubrimiento de la red de venta que coordinaba Jonatan “Jona” Fernández desde la cárcel de Piñero condujeron a la captura de Alejandro Daniel Vallejos, alias “Zapa”, identificado como líder de la barra.

Los fiscales Pablo Socca y Brenda Debiasi imputaron a más de treinta personas como integrantes de una red que siguiendo las directivas de Fernández hegemonizaba el narcomenudeo en Villa Gobernador Gálvez. La investigación puso al descubierto que miembros de la barra de Newell’s tenían un rol protagónico en la banda, en conexión con integrantes de la barra de Coronel Aguirre. El mismo vínculo se verificó en las amenazas y extorsiones contra Diego Lavezzi, presidente de Coronel Aguirre, hechos por los que fueron detenidas cuatro personas en el mes de marzo.

“Históricamente, Los Monos se nutrieron de la barra de Coronel Aguirre”, afirma el investigador consultado. Más que la camiseta de los clubes, fueron pertenencias barriales y criminales las que incidieron en el reagrupamiento producido después del crimen de Andrés “Pillín” Bracamonte, por el cual varios integrantes de la barra de Central pasaron a la de Newell´s: “el vínculo fue Vallejos, y el origen común en Puente Gallegos”.

El asesinato de Juan José Gómez, el 27 de agosto, es el último capítulo de la violencia en la barra. Juancito, como le decían, había sido asilado en la tribuna de Newell’s después que Los Menores desbancaron al sector de Bracamonte en la tribuna de Central. La familia confió dos hipótesis posibles, contradictorias entre sí: un conflicto dentro de la banda que integraba, vinculada con Los Monos, o un crimen por encargo de Los Menores. La identidad de los asesinos, como la de los nuevos referentes de la barra, es todavía una incógnita.


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