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Política

La Legislatura santafesina ante el desafío de no traicionar el espíritu reformista de la nueva Constitución

Habrá para este año dos agendas fuertes en la Legislatura santafesina. La que ordena perentoriamente la Constitución para 2026 y 2027, y la que requiere y requiera el gobierno del Frente Unidos para Cambiar Santa Fe.

Sin embargo, una tercera agenda —sin dudas en discordia— sobrevolará y acaso aterrizará en el Palacio de avenida General López en la capital provincial. Es la que imponen los tiempos que vive el país y hablan sin medias tintas de un cambio de modelo económico, de un nuevo ciclo político con otros protagonistas y de la reducción al mínimo no solo del Estado sino también de los derechos laborales y de las acciones colectivas. A una “uberización” de hecho de las relaciones sociales de producción le seguirá su consagración jurídica, salvo que haya alguna resistencia, que por ahora no está a la vista.

Lo que se propone para la agenda del Congreso (o salteándolo mediante decretos de dudosa constitucionalidad) no podrá ser ignorado por los diputados y los senadores provinciales, aunque no sea su competencia. Y acaso ni de su interés, para una buena parte del oficialismo provincial. 

Será imposible no hablar de política en Santa Fe en los próximos meses sin tocar ese choque entre las leyes que la reforma de la Constitución exige y las propuestas libertarias que ganaron las elecciones para renovar el Legislativo nacional.

Resultados volubles

La provincia de Santa Fe vive las contradicciones del cambiante voto de 2025. El año pasado, aunque con menos sufragios que cuando llegó a la Casa Gris se impuso Maximiliano Pullaro como primer convencional reformador en toda la provincia y ganaron esos comicios a nivel departamental casi todos los actuales senadores del oficialismo. Sin embargo, la taba se dio vuelta y La Libertad Avanza ganó cuando los santafesinos eligieron diputados nacionales, para apoyar a Javier Milei, en una lista de nombres muy poco conocidos.

En el mismo año, el histórico 2025, los santafesinos consagraron convencionales de una mayoría progresista que le dio ese color a la reforma constitucional, pero también a una lista de diputados nacionales de ultra derecha que rechazan esos valores y plantean otros a partir de la idea de la libertad del ciudadano (y de los agentes económicos sin importar su poder) casi sin límites o limitaciones; favorables regulaciones o inútiles protecciones, según se vea.



Nuevo almanaque

Esta semana el gobierno provincial prepara uno de los discursos de mayor importancia institucional. Lo que diga a los miembros de ambas cámaras Maximiliano Pullaro este 15 de febrero será inaugural en más de un sentido. 

No solo porque por primera vez quedará abierto tan temprano el período ordinario de sesiones en la Legislatura (en lugar del 1° de mayo), también se iniciarán las lecturas sobre la confrontación entre ambas agendas en tensión: la nacional libertaria y la progresista santafesina que ordena la Constitución.

Pero además, el gobernador por supuesto hablará sobre su tercer año de gestión y acaso del cuarto con vistas a 2027, bajo la inédita perspectiva para un gobernador santafesino de poder tener un nuevo mandato según lo autoriza ahora la Carta Magna.

Ya no hay un jefe de Estado provincial que empieza a despedirse al iniciarse la segunda mitad de su mandato. La chance de repetir está. Dependerá del éxito o fracaso de LLA en su gestión en el país si la confrontación del oficialismo provincial será con esa fuerza o con el peronismo.  

Discurso

Antes del discurso de Pullaro del próximo domingo a las 9 de la mañana, hubo actividad en la Legislatura en la semana. Sesionó el jueves 12 la Asamblea Legislativa para convalidar tres pliegos enviados por el Ejecutivo para el Ministerio Público, el Tribunal de Cuentas y el Enress.

Ambas cámaras tuvieron su sesión preparatoria que, sin sorpresas, ratificó las actuales conducciones. La socialista Clara García que encabezó la lista de Unidos en 2023 tras ganar las Paso seguirá como presidenta de Diputados y se votó nuevamente al senador radical por San Cristóbal, Felipe Michlig, como presidente provisional de la Cámara alta. (Debe recordarse que Santa Fe ha quedado sin vicegobernador tras la renuncia de Gisela Scaglia para asumir como diputada nacional y que por esa razón el cargo del también presidente del Comité Provincial de la UCR tiene una significación mayor).



Habrá que ver si Pullaro opta por refugiarse en la historia y en la figura del brigadier López para que, con motivo de un lustroso aniversario, pueda hablar de federalismo y repetir que encabeza “la invencible” Provincia de Santa Fe sin entorpecer las negociaciones que los gobernadores (y los legisladores de Provincias Unidas) tienen con el gobierno nacional.

Están en juego impuestos nacionales coparticipables que el interior necesita y leyes de fondo para quitar conquistas laborales y reformar el código penal, entre otras normas, que el gobierno nacional impulsa.

Unas 20 leyes

Los legisladores han comenzado en comisiones a trabajar sobre la futura Ley Orgánica de Municipios (no habrá más comunas) y de Áreas Metropolitanas y Regiones. También hubo reuniones partidarias del oficialismo con concejales de Rosario y de Santa Fe, con ese norte y con el de estudiar —también— otro asunto central de este año: una reforma electoral emanada de las leyes que ha previsto el nuevo texto constitucional.

El nuevo orden municipal santafesino involucra a las autonomías, a la coparticipación y a posibles cambios en el ordenamiento territorial. En política, quien tiene la oportunidad de diseñar esos marcos institucionales pensados para varias décadas, siempre pensará en lo electoral. (Se debería sancionar además un nuevo régimen de partidos políticos).

Todavía hay mucho que discutir, pero la ventaja es que esa labor comenzó temprano, desde fines de 2025. Otra vez, el acuerdo político que permitió la sanción de la ley que declaró la necesidad de la reforma, entre el oficialismo y el peronismo santafesino, definirá los formatos electorales. Y la composición de la futura Corte, que ya parece tener todo acordado.

Mientras, en los bloques más chicos de Diputados (y en los partidos políticos minoritarios o las corrientes de opinión que aún no han logrado esa representación parlamentaria) hay una seria preocupación por la posibilidad de que se suban los “pisos” para poder superar las Paso y se los deje fuera de las generales. 

La Constitución reclama leyes porque hay fuertes reformas sobre el Poder Judicial, sobre el flamante Ministerio Público (de la Acusación y de la Defensa) y el futuro procedimiento de selección de jueces, fiscales y defensores, así como de su enjuiciamiento. Se modificarán competencias judiciales a partir de la modificación de la competencia exclusiva de la Corte. Y hasta se debatirán límites respecto de la responsabilidad del Estado.

Para esas materias se esperan fuertes debates que ya estuvieron a la vista durante la Convención. Y habrá otros aún más intensos y con repercusiones internas en ambas fuerzas cuando, por ejemplo, se discutan las leyes sobre la protección de consumidores y usuarios, de educación, de salud y de la participación ciudadana que se juró abrir con la Reforma. Desde audiencias públicas, iniciativa popular y consulta popular hasta revocatoria de los mandatos.

Chocarán las agendas nacional y provincial, y causarán fuertes crujidos en el frente Unidos y también en el PJ y sus aliados la letra chica de lo que tiene definiciones muy fuertes en la Constitución. Desde lo “intransferible” de la Caja de Jubilaciones hasta las leyes regulatorias de servicios públicos, en agua y saneamiento y en energías. Bajo la ola de privatizaciones que se prepara a nivel nacional, esas normas tienen demasiados matices en las internas del partido de gobierno y de la oposición.

Está a la vuelta de la esquina el choque de agendas de una Constitución progresista que ordena sancionar leyes para su aplicación, frente a un país en rumbos libertarios. 

El oficialismo de Santa Fe logró mantenerse unido en la Convención, aun cuando las diferencias internas fueron profundas. Y algo parecido puede decirse del peronismo provincial y de otras fuerzas opositoras aliadas. Habrá que ver cuánto pueden resistir en ambos casos en 2026. 


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