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Política

Entre la novedad, la política tradicional, las mezclas impensadas, y las lapiceras de Karina y de Cristina

A falta de dirigentes con trayectoria política pública, La Libertad Avanza tejió candidaturas donde predominan una mezcla de ignotos con famosos y algunos políticos de raza según los distritos, aunque todos con un común denominador: fueron nominados por la lapicera de Karina, la hermana del presidente Javier Milei. Parece una obviedad, pero esa ensalada conceptual donde por caso se destacan personajes como el economista –provocador que ataca sistemáticamente a sus adversarios– José Luis Espert (primero en la lista de Diputados en provincia de Buenos Aires), la multipartidista y ahora funcionaria y ferviente mileísta Patricia Bullrich (para senadora en Caba), la vedette con trayectoria en programas televisivos de entretenimiento Virginia Gallardo (que será cabeza de lista de Diputados en Corrientes) o un ultra joven y desconocido Agustín Pellegrini (25 años) al tope de la lista de diputados en la provincia de Santa Fe, toda esta diversidad de candidatos bajo la marca La Libertad Avanza, recién podrá ser evaluada el 26 de octubre alrededor de las 23 horas.



Si le sale bien al gobierno, seguramente estarán quienes fomenten la interpretación de que la ensalada de candidatos bajo la marca LLA habrá sido un gran acierto, y se abrirá una nueva oportunidad para un gobierno hoy en problemas. En contrario, si la ensalada no marida con el gusto de los votantes, sería el principio del fin de un proyecto tan audaz como radical e ineficaz para abordar los problemas de la Argentina.

La elección de octubre no será una intermedia más en la ya largas cuatro décadas de trayectoria democrática desde 1983 a la fecha: se inaugura el sistema de boleta única de papel, donde el elector se encuentra con un papel de grandes dimensiones y decenas de fotos pequeñas de candidatos donde suele destacarse más el nombre del candidato que la fuerza política que lo propone. La boleta única, es verdad, cancela las picardías en cuando a la falta de boletas en los cuartos oscuros, en especial de partidos menores y sin fiscales, pero a la vez es una máquina de animar aventuras personales que suelen tener –salvo excepciones– un ciclo corto de emergencia, ascenso y caída.

Santa Fe sabe mucho del asunto: ya aplica a nivel local la boleta única de papel, que sirvió de plataforma para decenas personajes mediáticos. También es cierto que la crisis de representación, el ausentismo creciente y el rechazo de la ciudadanía a los políticos no es atribuible a la boleta única de papel. Viene de elecciones anteriores: todos los presidentes y legisladores nacionales fueron elegidos hasta acá con las boletas partidarias tradicionales.



La batalla clave


La provincia de Buenos Aires, donde se dan las batallas electorales definitorias –38 % del padrón nacional– tendrá un raro viaje electoral que se inicia el próximo 7 de septiembre, con una elección para cargos locales y con el sistema tradicional de boleta partidaria, y que continuará con la decisiva elección para cargos al Congreso nacional el 26 de octubre, en este caso con el nuevo sistema de boleta única de papel, donde juega “la lapicera”, ya no de Karina ni de Cristina Kirchner (para nominar a los candidatos), sino la de los votantes, que deben colocar un tilde en el casillero del candidato elegido –uno y sólo uno– por categoría.

La novedad principal que dejó el siempre traumático cierre de listas, donde los lugares buscados son más escasos que los pretendientes que se sienten con el derecho de ocuparlos, se sintetiza en dos ideas: casi como un récord mundial, el partido político que gobernó la influyente Ciudad Autónoma de Buenos Aires por 20 años, que luego gobernó la Argentina por cuatro años –2015 a 2019–, el PRO, que aun no consiguiendo la reelección se fue del poder con 40 % de los votos en 2019, y que en el 2023 obtuvo 23 % (tercero), ha quedado virtualmente desaparecido de casi todo el territorio nacional, excepto un puñado de distritos (Córdoba, Río Negro y Santa Cruz) con un padrón que apenas roza el 10 por ciento nacional.

Un sector mayoritario del PRO quedó absorbido dentro del color violeta de la Casa Rosada; hay alguna excepción como el caso de Santa Fe, donde la vicegobernadora y presidenta del partido, Gisela Scaglia, disputará una banca en el Congreso aupada por el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro, que presenta lista diferenciada de LLA, promueve la vía de “las provincias unidas”, respetando el formato del frente Unidos, que lo llevó a ganar en Santa Fe el sillón de la Casa Gris.



Acuerdo en el PJ


El otro elemento notable que dejó el cierre de listas para las elecciones intermedias nacionales de octubre es la cohesión que consiguió la principal fuerza política de la oposición, el peronismo, que viene de perder por más de dos millones de votos (11 puntos porcentuales) un ballotage hace 21 meses.

Aun con disputas internas hasta última hora, el peronismo, ahora bajo la sigla Fuerza Patria, unificó una dirección nacional y un armado de unidad casi perfecto en todo el país, salvo algunas duplicaciones de listas en Salta y, en parte, en Entre Ríos.

Pero cerró con prolijidad y sin dejar cabos sueltos la provincia de Buenos Aires –a pesar de las persistentes divergencias entre el kirchnerismo cristinista y el gobernador Axel Kicillof–, la Ciudad de Buenos Aires, la casi totalidad de las provincias del interior de la Argentina –ya sea donde hay gobierno peronista o aliado, o donde funge de opositor–, con especial mención a la provincia de Santa Fe, donde (como anunció Suma Política desde esta columna) alumbró una resolución sorpresiva y de última hora –a propósito de una intervención directa y activa desde San José 1111 (donde cumple prisión domiciliaria la proscripta presidenta del PJ a nivel nacional, Cristina Kirchner)–.

Caren Tepp, la rosarina de 40 años del partido provincial Ciudad Futura, secundada por Agustín Rossi, aceptó el desafío de ponerse por encima del entramado peronista que no podía ordenar un enredo que amagó a llevarse puesta la unidad.

¿Qué tienen en común Caren Tepp, actual concejal de Rosario, con un par de décadas ya de trabajo territorial en los bordes urbanos y rurales de la ciudad de Rosario (además del Concejo municipal) con Jorge Taiana (que encabeza la lista de diputados de Fuerza Patria, en la provincia de Buenos Aires), de 75 años, un prócer indiscutido del peronismo, ex canciller, ex senador, ex ministro de la era kirchnerista, que 10 años antes de que Caren Tepp naciera fuera preso político de la dictadura genocida por siete años en los penales de Rawson, Devoto, Sierra Chica y Caseros, entre otros?

También vale la pregunta, comparativa, con los candidatos de Fuerza Patria, por caso, en la Ciudad de Buenos Aires: Mariano Recalde (53 años), candidato a senador que “no era peronista ni kirchnerista hasta después del 25 de mayo de 2003”, según su propio reconocimiento; o con Itaí Hagman (primero en la lista de diputados de Fuerza Patria en Caba), de 42 años, apenas unos años mayor que la rosarina Caren, del partido Patria Grande, israelí-argentino, economista, actual diputado nacional y principal socio político de Juan Grabois.



A modo de ejemplo, cotejando nombres de Fuerza Patria de tres distritos muy relevantes como son Buenos Aires, Santa Fe y Caba, también caben las generales de la ley: si los votantes interpretan que la combinación de juventud, novedad, con experiencia y mérito histórico ha sido constituida con justas proporciones, y lo premia con el voto, en la noche del 26 de octubre saldrán felicitaciones calurosas para San José 1111 donde se cocinó buena parte del esta novedosa receta panperonista.

En contrario, si los votantes no acompañan, el peronismo entraría en otra fase de la crisis, con incalculables consecuencias.


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