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Salmain arrancó el juicio político yendo al ataque y aseguró que lo persiguen pero “no tienen nada”

El juicio político que decidirá si el suspendido Gastón Salmain sigue siendo juez federal en Rosario fue, de arranque, un duelo donde no habrá elegancia. Un jurado integrado por jueces, legisladores nacionales y abogados tienen que resolver si sus acciones en dos años como magistrado civil tuvieron el decoro, la probidad y la idoneidad que exige el cargo. Los acusadores dicen que no. Y de una manera por momentos seca, sin perder nunca una fuerte retórica defensiva desafiante, contestando preguntas y con una tonalidad por momentos burlona, el implicado los rechazó. Dijo que hay una persecución contra su persona elaborada judicialmente sin una sola prueba.

Salmain llegó a Rosario hace dos años para debutar como juez en el fuero civil y comercial. Había fracasado en decenas de intentos para acceder a la función hasta que en 2023 el Senado le dio acuerdo a su pliego. Ni bien arribar su figura se instaló en un escalón que combinó alta exposición y perfil polémico por sus resoluciones y sus vínculos.

A poco de ser juez se descubrió que era muy próximo a Carlos Vaudagna, el ex director regional de la AFIP hoy procesado por varios casos de corrupción, con quien mantuvo 48 contactos antes de hacerse cargo del juzgado con dos motivos: que le consiguiera un salón para la recepción inaugural como juez y de paso un cargo para su novia en alguna dependencia estatal. 

Era un magistrado que venía con unos lazos institucionales inusuales para un debutante. A la ceremonia de jura asistió el ministro de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti. Que es de Rafaela y próximo al grupo de personas de esa ciudad que sería reiteradamente mencionado por participar, junto al aludido Vaudagna, en una causa extorsiva que ahora va llevando a juicio al ex juez federal rosarino Marcelo Bailaque.

Y a menos de dos años de estar en funciones quedó implicado en controversias y en dos causas penales. Pero el Consejo de la Magistratura de la Nación, que no evalúa denuncias penales sino la forma en que los jueces se comportan, decidió por unanimidad de los 20 miembros de su plenario que debía responder en un juicio político por dos hechos que consideró, si son probados, causales de destitución.

El primero de los hechos es una causa penal por la que Salmain está procesado, con un embargo dictado, prohibición de salir del país y pedido de prisión preventiva que no avanzó porque sus fueros lo protegen. Es haber autorizado a los tenedores de un fideicomiso, llamado Attila, la compra de diez millones de dólares mientras regía el cepo cambiario, a cambio de un pago del diez por ciento de la diferencia de cambio entre el dólar oficial y el dólar blue, lo que se considera un soborno que los fiscales del caso estimaron en 200 mil dólares. Eso implicó dar una orden al BCRA que la autoridad monetaria resistió judicialmente. La pena en expectativa para el principal delito que le atribuyen es de prisión efectiva y va de cuatro a doce años.

El favorecido con esa medida, representante de Attila, es el financista Fernando Whpei, que está con prisión preventiva y aceptó aportar como imputado colaborador pruebas de cargo contra Salmain. Por esa razón Whpei estuvo en el centro de las discordias desde el primer minuto del jury. 

El segundo de los hechos fue haber omitido, en el concurso que lo convirtió en juez, que cuando era empleado judicial, en 2002, fue dejado cesante por una resolución administrativa del área de sumarios de la Corte Suprema de la Nación. Lo acusaron de intentar sobornar con dinero a una secretaria de Tribunales para violar el sistema informático de la Cámara Federal de la Seguridad Social y así lograr que algunas ejecuciones previsionales fueran dirigidas al juzgado N° 8 de ese fuero, donde él trabajaba. Un caso que dio a conocer Suma Política.

Los miembros del Consejo de la Magistratura actúan en el juicio político como instancia de acusación. Desde allí habló la consejera Jimena de la Torre. Dijo que a Salmain no lo acusaban por ningún delito vinculado a esto ya que eso es competencia judicial. “Se lo acusa de haber callado ante los que debíamos evaluar su idoneidad. De conocerse este antecedente, ¿el Senado le habría dado acuerdo? Parece que no. El postulante tiene la obligación de decir la verdad. Y cuando eso no pasa se rompe la confianza y eso rompe sus condiciones de idoneidad para seguir siendo juez”.

Justamente cuando aprobaron el jury, el senador nacional Luis Juez lo sacudió con la pimienta de su humor cordobés. Dijo que debería estar en la cárcel de Coronda si fuera un ciudadano común. Y remarcó que nadie lo habría votado para ser juez si hubieran sabido en el Senado que veinte años antes la Corte nacional lo había echado del juzgado donde era auxiliar por coimero.

Uno de los defensores de Salmain, Yamil Castro Bianchi, estuvo con el sable afilado desde el arranque. Sobre la omisión de informar la cesantía por un intento de soborno, cuyos detalles del sumario Salmain dijo no recordar, la línea de defensa fue señalar que el reglamento para la designación de jueces no obliga reportar antecedentes pasados diez años de las sanciones impuestas, pero que además el cargo de empleado judicial “como el de repartir pizzas” no sumaba puntos para un aspirante a magistrado.

Igualmente lo que tenía reservado era un amague de escrache para un consejero acusador. “¿Los jueces son invitados o van al Senado a responder preguntas?”, interrogó Castro Bianchi. “El doctor Salmain fue tres veces al Senado a responder preguntas. Y adivinen qué. Yo les voy a demostrar que, de las tres entrevistas en las últimas dos hay una persona que es senador y que está acá en la acusación, que tenía el mismo cargo. Y no estuvo ahí para preguntarle. Y como yapa, esa misma persona, ese mismo senador, fue el que le dio el último voto para que el doctor sea juez. Y fue llamado la atención porque no estaba en su banca”.

Pero la bronca de la defensa era por un motivo previo. Inicialmente se había aceptado que el financista Whpei, el arrepentido de la causa Attila al que Salmain defenestra, estuviera presente para testificar en el jury. Algo que fue desistido después por una protesta de la acusación, encabezada por Jimena de la Torre, Diego Barroetaveña y el mismo Luis Juez, que decían que no se podía convocar a Whpei porque no quedaba claro si hablaría como arrepentido, acusado o testigo. Lo que podía para ellos obstruir la Justicia.

El hecho de que un día antes el presidente del jurado de enjuiciamiento, Marcelo Bartumeu Romero, aceptara este pedido dejó a Salmain y sus defensores más calientes que un alto horno. No lo disimularon.

El que primero lo hizo fue Juan Manuel Ubeira, codefensor de Salmain, que es uno de los asesores de Cristina Fernández de Kirchner. Trazó por esto un símil con la Causa Cuadernos, teñida por usos controversiales de arrepentidos.

Ubeira es un profesional experimentado, incisivo, de potente capacidad enunciativa. Le dijo al jury que Whpei está procesado, lo imputa a Salmain y éste tiene que enterarse por los diarios y no en un trámite institucional de lo que dice. “No lo conocemos a Whpei pero Salmain no lo vio en su vida a Whpei. Tenemos esta enorme paradoja. Lo citan a Salmain por lo que Whpei dice pero no lo dejan declarar”. Ubeira destacó que utilizaban a Whpei para acusarlo a Salmain pero no lo dejaban ratificar sus dichos delante del magistrado apuntado y sus defensores, lo que violaba la igualdad de armas. “Cuando llega el momento de la acusación toman del proceso penal lo que les sirve y descartan lo que puede contradecirlos”.

Ubeira aceleró. Dijo que la propia acusación de los consejeros de la Magistratura rechazaban a Whpei en el juicio político porque no lo querían escuchar. “Y no lo quieren escuchar porque si lo escuchan encontrarán lo que nosotros llamábamos un girador. Un girador al cual lo han apretado de la peor forma por otros crímenes cometidos. Y el girador a cambio entregó un juez. Porque, al igual que Marx, que decía que corre una sombra sobre Europa, acá, en este juicio, corre una sombra sobre la provincia de Santa Fe, que es una enorme disputa de poder que hay entre altos jerarcas de la Justicia de la República Argentina. Y que se pretende zanjar en este caso con la liquidación del doctor Salmain”, sostuvo. Ubeira atribuye lo que le pasa a Salmain, como ya se hizo público antes en Suma Política, a una refriega entre los ministros de la Corte Suprema Lorenzetti y Horacio Rosatti.



Salmain declaró durante casi una hora y retomó este punto. Dijo que en el caso del Fideicomiso Attila resolvió de la misma manera que ante una demanda similar de dólares que hizo Comunicación 3, el grupo de medios rosarinos que controla Gustavo Scaglione, a la que había hecho lugar, y que había tenido después convalidación de la Cámara Federal de Rosario. Afirmó que no había perjuicio para el BCRA porque no se estaban embargando sus cuentas. “Se estaba ordenando que vendiera dólares a precio oficial a un fideicomiso”, remarcó Salmain.

Después reiteró lo anticipado por su defensa. Que Whpei es un mentiroso que dirá cualquier cosa para ser favorecido en las otras causas en las que está implicado, que le pidieron que declare en su contra como condición de favorecerlo y que jamás lo vio en su vida “cuando este tipo dice que entró dos veces en mi juzgado”. 

Aseguró que eso se descartará cuando se analicen los registros de ingreso de personas a su despacho y con las declaraciones de los empleados. Algo que no impediría que ambas personas se conocieran de otro ámbito. Salmain ya fue, según varios fiscales, agarrado en un tropezón. Fue cuando a propósito de una causa que lo conecta con favorecimiento de ciertos estudios jurídicos en casos previsionales negó conocer a abogados de Rosario. Y luego, según los fiscales dijeron en audiencia, está filmado en un video al día siguiente de recibir ese señalamiento junto al abogado Diego Feser, que pertenece al estudio Casanova, Matos & Salvatierra.

“Yo quiero que se haga el juicio porque no tienen nada”, atacó Salmain. Dijo que desde el 4 de junio de este año solicitan que se cierre la instrucción de la causa Attila, que lo implica por cohecho, frente a una actividad fiscal que no produjo prueba. “Lo pedimos ocho a diez veces y el fiscal ahora empieza a producir prueba. Llama a testigos, llama a mis custodios, los hace declarar en un tiempo espaciado de dos semanas cuando un testimonio lleva cinco minutos. No quieren cerrar la causa penal. ¿No les parece llamativo que el sindicado en un expediente pida la clausura? Yo quiero ir a juicio porque no hay nada”, resumió.

También marcó Salmain lo que indica como construcción de una causa. “Es obvia la persecución que recae sobre mi persona. Se llega a esta instancia con operaciones, con mentiras, con falsos arrepentidos y presumiendo que oculté cosas que nunca he ocultado. No existe una sola prueba”. Cuestionó además que le hubieran secuestrado el teléfono siendo magistrado sin evidencia, con un arrepentido inducido según dijo y con maniobras de la fiscalía.

Su mayor problema fue claramente cuando le tocó explicar por qué había prescindido de señalar al concursar que lo habían echado del Poder Judicial por ofrecer un soborno. Su argumento, y el de su defensa, fue puramente reglamentarista: la normativa del concurso no pedía informar nada sobre sanciones generadas hace más de una década. No necesitaba consignar, en ese sentido, que lo habían cesanteado por coimero porque eso pasó hace 24 años.

El día de su descargo en el Consejo de la Magistratura este argumento había sido trending topic en redes y motivo de burlas. Como si hablara en el mostrador de un bar, dijo entonces el senador Luis Juez: “Él nunca dijo que había sido funcionario judicial y, cuando concursó, que había sido expulsado de la Justicia por un hecho gravísimo. A ver si podemos lograr que los jueces que van a venir a rendir acá entiendan lo que es la categoría de juez. ¿Vas a ser juez federal hasta los 75 años y vas a hacer eso, hermano? Lo que tenés que hacer es decir siempre la verdad”.

También dijo Juez en esa ocasión: “Esta es la forma en que se defienden los delincuentes. Se defienden acusando a otros”. Venía a cuento de lo que pasó este martes. Salmain dijo que un recién designado camarista de la Seguridad Social, que es Fernando Strasser, había concursado sin decir que había sido sancionado porque fue hace más de diez años. Y que eso estaba bien. “No uso estos ejemplos para que juzguen a un tercero. Sino para demostrar que en el propio reglamento de sistema concursal pusieron diez años” para reportar sanciones.

Sin embargo cuando al abrirse las preguntas el acusador Barroetaveña le preguntó si recordaba por qué lo habían dejado cesante Salmain, hasta allí hábil en consignar cifras y datos, mostró una repentina laguna de memoria. 

Muchos comentaban al terminar la primera sesión del jury una sugestiva mención que hizo Salmain cuando restó importancia al hecho de no consignar que había sido dejado cesante, y sus motivos, transcurrido tanto tiempo. Fue cuando dijo que eso no era tan grave como, por ejemplo, no reportar haber sido servicio de inteligencia.

Cuando estaba concursando para el cargo del que ahora está suspendido, ocurrió algo que entronca con esto. Otra postulante, Silvana Pérez Talamonti, que trabajaba para la ANSES, solicitó que le preguntaran a Salmain “si se desempeñó en algún momento de su trayectoria en la AFI (Agencia Federal de Inteligencia) ley 25520 o en la ex SIDE como personal orgánico o inorgánico”.

Ya en funciones de juez, Salmain denunció a esta aspirante a magistrada, pidió el allanamiento de su casa y el secuestro de sus dispositivos electrónicos. También demandó que el gobierno de Javier Milei informe en la causa si fue o no servicio. El Ministerio Público Fiscal desestimó el pedido in límine ya que la pregunta de la postulante no implicaba delito alguno.


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