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Economía

Zona fría: un invierno sin frazada

El invierno está llegando, avisan los propios libertarios en sus cuentas en Twitter. Y el gobierno nacional se apresura, con el apoyo de una mayoría de legisladores, a recortar los subsidios a la tarifa de gas a los hogares y encarecer el suministro a las industrias. La hipotermia planificada encaja en la crueldad que escenifica el oficialismo pero también refleja las dificultades del programa económico.

El proyecto que propone elevar la tarifa a los usuarios antes protegidos por el régimen de zona fría, los cambios en el plan Hogar de acceso al gas por garrafa y el traslado a las industrias del sobrecosto energético provocado por el conflicto en Medio Oriente no son decisiones ajenas a la nueva ronda de motosierra que puso en marcha el Ejecutivo nacional con la poda de 2,4 billones de pesos en el presupuesto 2026.

El nuevo recorte se ensañó con las partidas de educación y salud. El Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (Ceso) calculó que el 60 % de la poda cayó sobre transferencias que deben financiar prestaciones básicas en las provincias. Esto presiona sobre la situación social pero también sobre las cuentas provinciales, cuyos números se sabe que están al límite pese a que no abunda la información oficial al respecto. El gobernador Maximiliano Pullaro posó junto a una caja vacía de medicamentos para exponer el abandono de la Nación, en este caso mediante el corte del plan Remediar.

Con la excepción de un pequeño núcleo duro opositor, liderado por la provincia de Buenos Aires, la relación de los gobernadores y los legisladores “provincialistas” con Javier Milei fue durante un buen tiempo equivalente a la del gato maula y el mísero ratón. A mitad del año pasado, cuando el oficialismo parecía deslizarse hacia el abismo, esta representación política se sumó decisivamente a una ofensiva parlamentaria que logró sancionar las leyes de financiamiento educativo y la emergencia en discapacidad, y que le dio un susto con la coparticipación de los ATN y el impuesto a los combustibles. Luego vino el apoyo de EEUU, la elección de octubre y un redisciplinamiento político que devolvió a muchos de esa entente a su redil.



El palacio de invierno

Recostado ahora en el apoyo firme de un grupo de provincias fiscalmente débiles pero abundantes en proyectos Rigi, el gobierno nacional transita una nueva crisis apilando éxitos parlamentarios que en otra época se hubieran topado con manos más vergonzantes. Votar un tarifazo de gas a las puertas del invierno contra la promesa no escrita de declarar “zona caliente” a algunos distritos del NOA denota una audacia digna de mejores causas.

El segundo tiempo del círculo rojo parece haber instalado una lógica inercial en las decisiones de política pública. Los lobbies corporativos suplen la descomposición oficialista mediante la interlocución directa con legisladores nacionales y gobiernos provinciales. La “casta” se abre a la ofensiva contra leyes protectoras de glaciares, tierras, bosques y cualquier recurso natural o humano que se interponga en el camino del negocio. Mientras, saluda o se muestra indiferente a la barata de activos del Estado que apura el gobierno para pagar contraprestaciones y arrimar chirolas al cada vez más ficticio superávit financiero. Por suerte, el FMI tiene corazón libertario. El jueves anunció la liberación de otro desembolso de 1.000 millones de dólares.

Las transacciones entre el sector público y privado se aceleran como si se fuera a acabar el modelo. El martes se abrió el sobre económico de la licitación para concesionar la gestión de la hidrovía. Las eternas rivales belgas, Jan de Nul y Deme, presentaron ofertas similares pero la primera tiene una ventaja en la puntuación técnica y el abrazo del complejo agroexportador, que hicieron un scrum público para blindar el proceso privatizador de cualquier duda judicial. La difusión de una reunión con el embajador de Estados Unidos le da otra carta para encontrarse con su destino: pasan los gobiernos, las licitaciones, las renegociaciones, los socios y hasta las estatizaciones, pero el dragado del “estrecho de Ormuz” criollo, como lo definió el titular de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, parece atado al pie del mismo operador desde los años 90.



Una capa para el agro

La comunidad de agronegocios tuvo una semana agitada. El jueves volvieron a reunirse con el gobernador y parte del gabinete provincial para acercar posiciones en torno del sistema de financiamiento que la administración santafesina quiere implementar para mejorar y mantener los accesos a los puertos de la región. Y por la noche recibieron el anuncio del presidente Javier Milei sobre una baja de retenciones a la exportación de trigo y cebada a partir de julio. 

El jefe del Estado arrimó una frazada a los sembradores de cultivos de invierno en el arranque de la cosecha. Los dos puntos de alivio en la alícuota, que bajan del 7,5  % al 5,5 %, son un guiño a una campaña que viene bien en lo climático pero floja de márgenes, por el impacto de la guerra en el costo de la urea. Entre una leve caída del área implantada y los menores rindes previstos por menores aplicaciones, la Bolsa de Rosario estimó que la próxima cosecha estaría casi 10 millones de toneladas por debajo del ciclo anterior, que fue récord.

La segunda parte del anuncio es un presente griego. Milei prometió bajar un cuarto o medio punto mensual, según la marcha de la recaudación, las retenciones a la soja a partir de enero de 2027. De paso les dijo: “Para 2028, si nos reeligen, no habrá más retenciones”. La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) fue una de las primeras en manifestarse tras el discurso presidencial en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Lo saludó pero también advirtió: “Colaboraremos con el Ministerio de Economía para ver la forma más adecuada para que no genere efectos negativos en la comercialización”.

No es claro que el anticipo de un cronograma de reducción a partir del año próximo, en momentos en que se está terminando de recolectar la soja del último ciclo, aporte más previsibilidad que ruido a la comercialización. Las ventas de los productores permanecen este año por debajo de los promedios históricos y, en un contexto del dólar planchado, la promesa puede ser un incentivo para retener mercadería.



La trampa de la liquidez

La liquidación de agrodólares mostró en abril una caída interanual, pese a la supercosecha. Por ahora, el Banco Central disfruta del trimestre de oro, que asegura oferta de divisas para planchar el tipo de cambio y evitar más presiones inflacionarias. Pero las compras por más de 8 mil millones de dólares que acumula en el año no terminan de robustecer las reservas, como advirtió el propio FMI. Del otro lado del mostrador se apilan fuertes vencimientos de deuda y una demanda de fuga y atesoramiento que marcha a velocidad crucero. No pasará tanto tiempo hasta que se sume la presión de la deuda privada tomada durante la actual gestión. Un reciente estudio del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (Ipypp) señaló que entre diciembre de 2023 y 2025, el stock de endeudamiento financiero externo corporativo aumentó en alrededor de 10.000 millones de dólares. “El nuevo ciclo de deuda se sostuvo principalmente a través de Obligaciones Negociables (ON) en dólares, préstamos intrafirma y financiamiento bancario”, señaló el economista Gustavo García Zanotti, autor del reporte. Indicó que entre enero de 2024 y marzo de 2026 las empresas emitieron cerca de 29.000 millones de dólares en ON. Las principales firmas enfrentan vencimientos por cerca de 5.000 millones en 2026.

Durante la presentación del informe sobre política monetaria, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, aclaró que no es la prioridad abrir totalmente el cepo a las empresas.

Además de dólares, el agro le provee insumos estadísticos al relato del gobierno nacional. El Indec difundió el Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae), que arrojó una sorprendente expansión de 5,5 % interanual en marzo, apalancada por una baja base de comparación y por la suba de casi 18 % en el rubro agropecuario. 

En la calle, estas cifras evocan un universo paralelo. “El consumo está en situación límite, se achica mes a mes y cuesta encontrar sustitutos para los productos que aumentan, la gente come menos”, sentenció Juan Milito, presidente del Centro Unión Almaceneros, durante una entrevista con el programa radial La Banda Cambiaria. Con la crisis, describió, se adelantó “la estacionalidad de las compras invernales de productos más económicos como arroz, polenta o lenteja”.

Federico Pastrana, economista titular de la consultora C-P, analizó las limitaciones que encuentra el equipo económico para devolver algo de vida real a la actividad económica mediante el sostenimiento del tipo de cambio y el relajamiento de la política monetaria. “En lugar de relajar la política de ingresos, permitiendo que los salarios crezcan un poco más rápido, o de implementar alivios fiscales a los sectores más vulnerables, decidió bajar la tasa de interés para motorizar el crédito, que fue un motor en 2024 pero que ahora no llega a las familias ni a las empresas”, explicó. 

La  estrategia quedó atrapada en una “trampa de liquidez”. En medio del debate teórico que agita el mismo Milei, Pastrana citó a Keynes para explicar que “hay  momentos de elevada incertidumbre en los que puede pasar que la mayor oferta de dinero quede atrapada en el sector financiero”. En un contexto de mora elevada, como el actual, los bancos “prefieren comprar títulos públicos y esperar, antes que salir a prestar a empresas que tampoco están tan seguras de tomar créditos”.

Noticias de Siberia

De hecho, hay urgencia por sacarse esa mochila. Sin embargo, los proyectos que se acumulan en las legislaturas nacional y provinciales para aliviar las deudas financieras y fiscales a familias y empresas encuentran más resistencia y dilación que los que involucran aumentos tarifarios. El proyecto de Apyme para declarar la emergencia en el sector rema en el dulce de leche parlamentario. Lo mismo que los proyectos de senadores y diputados que apuntan a refinanciar pasivos, condonar multas, licitar intereses y reponer reintegros impositivos parecidos a los del estigmatizado “plan platita”. En Santa Fe, un proyecto presentado por el diputado Miguel Rabbia promueve una moratoria tributaria y la declaración de emergencia tarifaria.

Por el lado del mundo del trabajo, el “sorpasso” de la inflación cuatrimestral a los aumentos pactados en la paritaria semestral del sector público reavivó los reclamos sindicales para volver a abrir las negociaciones.

En el esquema de política económica que plantea el gobierno nacional, la frazada se achica a medida que llega el invierno. Como no hay para todos, el gobierno tapa a los grandes. El Centro de Economía Política (Cepa) calculó en 1.800 millones de dólares el costo fiscal anual del Régimen de incentivos a las Grandes Inversiones (Rigi), que otorga ventajas fiscales, cambiarias y arancelarias a firmas que presenten proyectos que demanden más de 200 millones de dólares de inversión. Al menos 7 de los 12 planes aprobados, recordó, fueron anunciados públicamente y contaban con estudios avanzados, inversiones ejecutadas o definiciones estratégicas antes de la sanción de la ley. El premio consuelo sería el Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones (Rimi), con un piso de inversiones de 150 mil dólares para las microempresas. “Ese piso es el valor de muchos establecimientos de ese segmento”, señalaron desde la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), que el jueves próximo protagonizará una movida de alcance federal en Rosario para defender al sector.

Es paradójico pero los debates sobre el modelo industrial se intensifican en espacios  académicos y gremiales de forma inversamente proporcional al ataque del gobierno nacional. Afloraciones de un país que se resiste a ser enterrado. El martes, Raquel Chan, investigadora superior del Conicet, profesora de la Universidad Nacional del Litoral y directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, recibió el premio Internacional L’Oréal-Unesco por las mujeres en la ciencia, en su edición 2026. Es uno de los reconocimientos más importantes del mundo y, quizás, un escalón hacia algún premio todavía más resonante. La científica, doctorada en la UNR, es conocida por aislar junto con su equipo el gen Hb4, tolerante a estrés hídrico, que luego fue introducido en trigo y soja. Su logro supera al zafarrancho financiero de la empresa que comercializa ese desarrollo. La ciencia local también resiste pese a que, como lo alertó la propia investigadora en rueda de prensa, está muy herida por los recortes presupuestarios.


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