Entre escándalos e internas, el gobierno nacional ve pasar a ritmo veloz el llamado trimestre de oro, cuando la cosecha aumenta la oferta de divisas. Esta disponibilidad, junto al ingreso de dólares financieros, asegura la contención del tipo de cambio. Pero no despeja las dudas por la lenta acumulación de reservas, la proximidad de fuertes vencimientos de deuda y el impacto de la crisis de la economía real en la macro supuestamente equilibrada.
La pelea abierta entre Luis Caputo y Domingo Cavallo animó la primera mitad de la semana. La tensión no es nueva pero en estos días las críticas de los intelectuales orgánicos del círculo rojo sincronizan con las roscas político corporativas, sea el coqueteo de Paolo Rocca con Mauricio Macri o el más reciente piquete ministerial liderado por Patricia Bullrich.
Desde el instituto de investigaciones de la Fundación Mediterránea, la entidad que apadrinó al “padre de la convertibilidad”, subrayan las urgencias. “El tiempo es el recurso escaso para armonizar el trilema de reservas, actividad e inflación”, advirtió Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral, en su más reciente análisis de coyuntura.
El economista recordó que el Banco Central adquirió 7.200 millones de dólares en el mercado cambiario durante el primer cuatrimestre pero las reservas netas mejoraron solo 1.900 millones. Es una de las razones, opinó, por las que el riesgo país no cede. No es la única disfunción que detecta. Pese a que desde hace dos meses la política monetaria se volvió menos restrictiva, el crédito al sector privado no reacciona y las ventas de bienes de consumo “no salen de la meseta”. La recaudación impositiva sufre por esa dinámica y “amenaza con llevar la política fiscal a terreno procíclico, por complicaciones financieras derivadas de la creciente masa de deuda flotante”.

Carrera contra el tiempo
En este contexto, la Mediterránea ve que se acortan “los plazos disponibles para que el Ejecutivo concrete un efectivo golpe de timón”. Abril, el primer mes del trimestre de oro, se fue con una baja de 1 % en la liquidación de agrodólares. Una variación marginal pero llamativa en medio de una supercosecha.
Es probable que en dos meses esa oferta de divisas se achique, justo cuando crecerá la presión de los vencimientos de deuda. Se verificará, en ese caso, la tesis que dejó el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (Ceso) en su reporte de principios de mayo: “El crecimiento de los sectores primarios no solo no genera encadenamientos productivos suficientes sino que una parte sustancial de las divisas ingresadas queda comprometida al pago de deuda externa”.
El centro de estudios enumeró que, aparte de los 10.000 millones de dólares que restan pagar este año, la Argentina enfrenta el año próximo pagos por casi 35.000 millones entre Repos, Bopreales, FMI, Bonos soberanos y otros organismos internacionales.
El economista Cristian Módolo recordó que la deuda pública llegó en marzo a 483.830 millones de dólares, el nivel más alto de la historia, y un 30 % mayor al de hace poco más de dos años. Este aumento, describió, fue acompañado por cambios en su composición, en tres dimensiones claves: plazo, moneda y mecanismo de ajuste. Así, los pasivos de corto plazo pasaron del 3,5 % al 14 % del total, cuadruplicando los vencimientos; la deuda en pesos duplicó su participación y alteró “todas las condiciones del mercado local del crédito”, y la creciente indexación de pasivos por inflación “rocía de nafta el polvorín fiscal”.
La puerta giratoria
El jueves pasado, en la convención regional de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), que se realizó en Rosario, el politólogo Gustavo Marangoni se preguntó qué pasará cuando la cobertura cambiaria comience a acelerarse cuando arranque el calendario electoral del año próximo si el Banco Central sigue con reservas netas negativas.
Parte del futuro, en rigor, ya está acá. Según el Ieral, las personas físicas duplicaron sus compras mensuales promedio entre el último bimestre de 2025 y el primer cuatrimestre de este año. La velocidad crucero está en 1.600 millones de dólares.
Las implicancias de esta dolarización son múltiples. “Cada 500 millones de dólares que salen del circuito se está sustrayendo el equivalente al 2,4 % de la demanda potencial de bienes y servicios derivada de los ingresos de este segmento de la población”, avisó la Fundación Mediterránea.
Mes a mes, el Mirador de la Actualidad, el Trabajo y la Economía (Mate) actualiza los números del desbalance entre las divisas que entran y se van de la economía por diferentes conceptos. A marzo, sumaron 45.183 millones los que ingresaron en la gestión Milei a través del comercio exterior pero 72.759 millones los que se fueron durante el mismo período por el pago de intereses de deuda pública y privada, y por dolarización y fuga de excedentes. “Los dólares que la economía real genera no son suficientes para atender la demanda de la economía financiera”, sentenció el centro de estudios que coordina Sergio Arelovich. El saldo negativo, por ahora, se cubrió “con un fuerte incremento de la deuda pública y privada y con el apoyo financiero de Estados Unidos”.

Vaca verde
Un dato del más reciente reporte de Mate es revelador: en marzo las empresas con capital extranjero giraron 869 millones de dólares a sus propietarios del exterior. “Se trata de la salida mensual por este motivo más fuerte de los últimos 15 años”, señaló. Y subrayó: “Más de la mitad fueron giradas por empresas petroleras”.
La expansión de enclaves primarios, que guían las fantasías de peruanización económica y alimentan las alucinaciones del súper Rigi, invita a estudios cada vez más detallados. El Ceso, por caso, puso el foco en el protagonismo que adquieren como fuente de dólares financieros. Detalló, en ese sentido, el “marcado ingreso de capitales” que registra el sector de hidrocarburos, impulsado por “expectativas de rentabilidad, acceso a financiamiento externo e inversiones directas”. El vehículo es la colocación de Obligaciones Negociables, que “registraron ingresos por más de 9.000 millones” de dólares. Es importante señalar que esos instrumentos generan compromisos que hay que repagar.
La Fundación Mediterránea arrima otra mirada sobre los ganadores del modelo: “Los segmentos actualmente más dinámicos son, al mismo tiempo, menos intensivos en importaciones de insumos y partes, que los sectores que lideraron el ciclo de crecimiento en anteriores experiencias”.
Esta combinación de factores contribuyó al pequeño milagro al que asistieron las cuentas externas en los primeros meses de 2026. “El crecimiento de las exportaciones primarias permitió equilibrar la cuenta corriente aún con un tipo de cambio real un 10 % más apreciado que el promedio de los últimos 10 años”, dijo el Ceso.
La desconexión
Este fenómeno no enmienda la fragilidad que el aumento de la demanda de dólares para deuda y fuga le propina al modelo. Los economistas que coordina Andrés Asiaín aclararon que “el aparente éxito del frente externo pierde capacidad de traducirse en una mejora sostenida de la economía doméstica”. Por el contrario, el desempeño divergente de los sectores productivos “se traduce en un mercado de trabajo que se deteriora y una demanda interna estancada”.
En esto coincidió la Mediterránea, preocupada porque la demanda de dinero no termina de recomponerse. A su juicio, para “aproximar el equilibrio del sector externo”, incluyendo la acumulación de reservas, requiere instrumentos que promuevan “la refinanciación cuasi-automática de los vencimientos de deuda”.
A diferencia de los think tank heterodoxos, el Ieral es refractario a los cepos y restricciones. Prefiere “un canje de deuda como el que hizo Ecuador” para dar “mayor consistencia a la macro” y contribuir al resurgimiento de la demanda de dinero. En su opinión, “clarificar” el programa financiero hasta 2027 “podría perfectamente ser un mojón para el relanzamiento del programa económico”.


La deuda interna
Agregó que este reseteo obliga, además, a “diluir gradualmente la problemática de la morosidad” para restituir el crédito. Es más, consideró que debe ser una “política de Estado”, ya que “la velocidad a la que el fenómeno ocurrió alerta sobre uno de los desafíos más relevantes de la coyuntura”.
Según Mate, no hay antecedentes de la mora que enfrenta actualmente la economía de las familias argentinas. El problema es mayor para las deudas de acceso popular: el 34,4 % de las que se contrajeron con billeteras virtuales no está siendo atendida a término.
Con cabeza de trader, el ministro de Economía atribuyó el problema a una suerte de ataque especulativo fallido por parte de “la gente que se sobreendeudó a tasas muy altas, pensando que la inflación le iba a licuar las deudas”. Gustavo Lázzari, un economista ultra libertario lo corrigió: “La deuda es estomacal”, dijo.
La polémica no tocó el territorio de la promoción constante que, como parte de su filosofía, realiza el equipo económico a favor del endeudamiento. No solo en su propio caso o el de la deuda corporativa, sino también en el de los consumos cotidianos. Hasta hace pocos días pensaba en quitar todas las trabas para generalizar el financiamiento en dólares.
La mochila de endeudamiento, de origen financiero o fiscal, ahoga la actividad productiva. El Indec cantó un rebote estadístico en marzo para la actividad industrial pero ya en abril indicadores privados mostraron que algunos de los drivers de ese repunte, como la fabricación de autos, se volvió a derrumbar 18 %.

Movimientos tectónicos
El ajuste se profundiza, el Estado nacional se automutila como factor de estabilización y los reclamos sectoriales se convierten en piezas de un nuevo rompecabezas político. Jorge Sola, el santafesino que integra el nuevo triunvirato que conduce la Confederación General del Trabajo (CGT) desembarcó en Rosario para reunirse con referentes gremiales pero también con la cúpula de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe).
La central fabril santafesina, que participa activamente de la vida interna de la Unión Industrial Argentina (UIA), informó a través de un comunicado que analizaron “la crítica situación que atraviesa el sector industrial en la provincia y su impacto directo sobre el empleo”. Contó que ambas partes coincidieron en la necesidad de fortalecer el diálogo entre el sector productivo y el movimiento sindical y acordaron avanzar “en una agenda común orientada a gestionar acciones urgentes en defensa del entramado productivo y laboral santafesino”.
Un día después, el triunviro cegetista se explayó durante una reunión con referentes sindicales en la sede del gremio mercantil. Aseguró que la CGT tiene que recuperar el rol de “forjar un proyecto político que tenga a los trabajadores como centralidad”.
Su activismo no puede aislarse del pronunciamiento que dejó el plenario federal del Frente de Sindicatos Unidos (Fresu), el espacio gremial que construyeron metalúrgicos, aceiteros y estatales, como una suerte de reedición de las experiencias del MTA y la CTA en los 90. Este nucleamiento es crítico de la estrategia cegetista para enfrentar la reforma laboral, muy dependiente de una apuesta judicial que en los últimos días apiló rechazos.
Con ánimo fundacional, el Fresu presentó el 1º de mayo su programa para “salir de la crisis” a través de un aumento general de salarios, la garantía de un piso salarial como manda la Constitución, la recuperación de la industria nacional, la derogación de las leyes de precarización laboral y la defensa de los convenios colectivos, entre otros puntos.
Para los industriales santafesinos, el contacto con la CGT es parte de un entrelazamiento más amplio. En conjunto con el Ministerio de Desarrollo Productivo de Santa Fe prepara una jornada de debate industrial en Rosario que se realizará bajo la consigna de “Fabricar el futuro”.
El encuentro reunirá a referentes industriales, políticos y académicos para debatir el desarrollo industrial del país con mirada federal, poniendo en agenda el rol de las provincias. Estarán el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, y los gobernadores Martín Llaryora, Rogelio Frigerio y Maximiliano Pullaro.
La política de alianzas sectoriales del gobernador santafesino tropezó esta semana en un frente tan inesperado como el que derivó en el conflicto salarial con la policía durante el último verano. El sector agroexportador le mostró los dientes por la cuenta del nuevo sistema de acceso que promueve el gobierno provincial a los puertos por los que embarcan su producción. A la hora de discutir el aporte al plan de inversión en mejoramiento de rutas y caminos, los dueños de los agrodólares le sacaron el banquito a su crédito local. Fue casi en paralelo con la apertura de un proceso licitatorio para mantener y reparar distintos tramos de más de 4.500 kilómetros de rutas provinciales.
El momento fiscal no es el mejor. La caída de la recaudación y la coparticipación se suma al abandono del territorio por parte del Estado nacional, que aumenta la presión sobre el gasto provincial. La ralentización de los trabajos de ampliación de la planta potabilizadora de Granadero Baigorria es uno de los últimos capítulos de esa deserción.



































