Los carteles tienen fotos en blanco y negro, un nombre y una fecha. Los contiene un recuadro marrón.
Alicia Adela López, profesora de letras, secuestrada el 21 de noviembre de 1976.
Miguel D’Andrea, estudiante de psicología, secuestrado el 17 de septiembre de 1977.
Liliana Beatriz Girardi, estudiante de psicología, secuestrada el 6 de agosto de 1976, cuando estaba embarazada.
Están colocados en una de las paredes de la sede de Gobierno. Son tantos que algunos, directamente, quedaron apoyados sobre el piso. Están a pocos metros de la esquina de San Lorenzo y Dorrego, donde operó el mayor centro clandestino de detención de la región, bajo la órbita del Segundo Cuerpo de Ejército. Se estima que por ese lugar pasaron unas 2.000 personas que fueron secuestradas y torturadas durante la última dictadura cívico militar. Algunos de ellos permanecen desaparecidos.

Los carteles pertenecen a cada uno de los familiares, que luego los tomarán para comenzar a marchar. Son una de las postales de la jornada, como los pañuelos blancos, como las banderas con la consigna Nunca Más, como las pintadas que quedan sobre las calles, que dicen Ni olvido ni perdón. Como una carroza gigante que recrea a las Abuelas de Plaza de Mayo.
Desde temprano, este 24 de marzo, miles de rosarinos se congregaron una vez más en la plaza San Martín para conmemorar los 50 años del golpe militar que inició la dictadura más cruel y sangrienta de la historia argentina. A las organizaciones de derechos humanos —a cargo de la organización del evento— se les sumaron agrupaciones políticas, sociales, gremiales y estudiantiles.
Los organizadores también destacan la cantidad de familias y personas que se sumaron por fuera de las organizaciones convocantes. Algunos que marcharon, otros que directamente aguardaban las columnas desde el Parque Nacional a la Bandera, donde se desarrolló el acto central. A lo largo del recorrido, se veían vecinos que arengaban desde los balcones; otros que sacaron las reposeras a las calles.
En la marcha, poca importancia se le dio al mensaje difundido por el gobierno nacional. Pocas horas antes de que empezaran a armarse las concentraciones y marchas en todo el país, por medio de las redes oficiales de Casa Rosada se publicó un video de una hora y cuarto que ahonda en la idea de narrar “la historia completa”, con el objetivo final de reinstalar la teoría de los dos demonios. Un recurso similar al de años anteriores y que, en su propia repetición, pareciera perder efectividad: el video ni siquiera fue mencionado en el documento consensuado por las organizaciones.
Ante la consulta, organizaciones como Hijos, Nietes o la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH) esbozan una respuesta similar: la cantidad de gente presente habla por sí misma. Los organizadores estimaron que la convocatoria reunió unas 120 mil personas. “Es una de las marchas más masivas de los últimos años”, señaló un referente del Observatorio Regional de Derechos Humanos.
Presentes
La columna comenzó a marchar pasadas las cuatro de la tarde y una hora después las primeras agrupaciones comenzaban a arribar a la plaza 25 de Mayo. En el lugar todavía permanecían un centenar de pañuelos que habían quedado colgados de la noche anterior, donde se realizó la tradicional vigilia con la que se espera, en medio de actividades culturales y artísticas, la llegada del 24 de marzo. La enorme convocatoria nocturna ya hacía prever una marcha importante para el día siguiente.
Una de las particularidades de la jornada fue que, al igual que el año pasado, volvió a haber una convocatoria única. Durante muchos años algunos sectores de izquierda optaron por organizar una marcha paralela, pero en 2025 se unificaron las convocatorias y este año se logró mantener esa premisa. En ese marco, desde el PTS plantearon la importancia de colaborar dentro de una “expresión unitaria de bronca contra el gobierno”, aunque instando a los distintos espacios políticos a expresar un “enfrentamiento claro” a la gestión de Javier Milei.
El acto central se desarrolló en un escenario imponente, colocado de espaldas al río Paraná, por donde pasaron diversas expresiones artísticas a lo largo de la jornada. La convocatoria fue tan numerosa que para las 19 todavía quedaban algunas agrupaciones en la plaza esperando para comenzar a marchar. La movilización de los clubes de la ciudad también llamó la atención: solo los hinchas de Newell’s y Central ocupaban cerca de una cuadra cada uno.

En el parque
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la lectura del documento consensuado entre las distintas organizaciones participantes. Para su lectura se fueron turnando distintas personas. “Hace 50 años nos quisieron matar de golpe y el aniversario nos convoca, una vez más, en las barrancas de nuestro río marrón, en las márgenes del Paraná que vio flamear nuestra bandera por primera vez”, expresaron. “Venimos porque tenemos memoria, porque sentimos que somos la continuación de quienes dedicaron su vida a la militancia política por un país distinto en gestas de rebelión y lucha. Porque un pueblo que olvida su historia la repetirá y sin memoria de su historia no habrá posibilidad de proyectar futuro”, agregaron.
El documento planteó la necesidad de “no olvidar ni un solo acto de barbarie” sobre el pueblo y sus organizaciones. Y también la importancia de seguir exigiendo “juicio y castigo” a todos los culpables, como parte de un camino iniciado como sociedad desde la recuperación de la democracia: “Venimos a recordar que son 30.000 y que la figura del desaparecido no es solo una categoría jurídica ni un capítulo del pasado: es una herida abierta en la historia de nuestro pueblo. El desaparecido es el intento del terrorismo de Estado de borrar no solo a personas sino a las ideas y los proyectos políticos colectivos que nuestro pueblo supo encarnar”.
También remarcaron que, frente al plan sistemático de desaparición, nació una respuesta colectiva “que transformó el dolor en lucha” en Argentina. Por eso, como parte de las consignas de la jornada se volvió a insistir con el juicio y castigo a todos los responsables del terrorismo de Estado y la exigencia de cárcel común perpetua y efectiva para todos los responsables. “Rechazamos toda medida tendiente a eximir la responsabilidad penal de los genocidas”, se planteó al mismo tiempo que se reclamó por la “aceleración de las causas por crímenes del terrorismo de Estado, aún pendientes”.
Desde el escenario, además, se hizo mención al decreto de Javier Milei que amplía las facultades de la Side “para espiar, perseguir y detener ciudadanos arbitrariamente” y también hubo un mensaje de rechazo al gobierno provincial por la creación de un órgano de inteligencia santafesino. “Repudiamos todo acto de amedrentamiento, persecución y espionaje a organizaciones sindicales, sociales y populares”, completaron y sentenciaron: “Rechazamos toda apología del terrorismo de Estado”
La jornada continuó con un conmovedor repertorio musical, con alrededor de 40 músicos en escena que tuvo como uno de los protagonistas al músico rosarino Jorge Fandermole. Con el nombre “Canciones de la Memoria, por la Verdad y la Justicia”, diversos artistas de la ciudad entonaron una serie de canciones alusivas a la fecha, que acompañaron el cierre del evento. María de los Ángeles “Chiqui” González se sumó con la lectura de distintos textos, entre canción y canción. Como cierre, los presentes cantaron el himno nacional argentino.
Mientras la gente desconcentraba la plaza de a poco, un grupo de chicos se preparaba para pegar un póster sobre una de las columnas del parque. El mensaje era una suerte de respuesta al discurso negacionista del gobierno: “No hay historia completa sin saber dónde están nuestros desaparecidos”.


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Ver todas las entradasPeriodista. Licenciado en Periodismo (UNR). Conductor y productor en radio Aire Libre (91.3). En Twitter: @NachoCagliero


































