Aunque transcurran las últimas horas de marzo, ha quedado políticamente lejana aquella jornada rabiosa de provocaciones con que el presidente puso en marcha el periodo legislativo, en una extraña noche de domingo, el 1° del mes actual. Las certezas con que Javier Milei avasalló en el verano se escurren como arena entre los dedos: hubo revelaciones por corrupción en los casos Adorni y $Libra, se profundiza la inflación y un retroceso espectacular en los ingresos asalariados que no registran antecedentes, salvo en la crisis de 2001; hubo una movilización callejera llamativamente masiva el 24 de marzo donde se escuchó con parecida intensidad un “Nunca más” al genocidio del 76, en paralelo a un “nunca más Milei”; y finalmente —siempre en marzo— irrumpió la noticia menos pensada: por una vez los fondos buitres perdieron en una Cámara en Estados Unidos y ganó la Argentina, en un fallo clave por YPF.
Milei, en una cadena nacional, y parado junto a Manuel Adorni, celebró el fallo favorable por la expropiación y nacionalización de una empresa por la que viene bregando por reprivatizar. Y que, además, venía repitiendo que estuvo “mal expropiada” y que “había que pagar lo que pedían” los fondos buitres.
Los que celebraron con más lógica fueron Cristina Kirchner y Axel Kicillof, presidenta y ministro de Economía al momento de la nacionalización. La historia les dio la razón. Pero Milei, que quería todo lo contrario, festeja: no es seguro que el desquicio argumental del presidente sea detectado por toda la población interesada como un hecho chocante, sin embargo la declinación del buque mileísta es coincidente para todos los analistas, y no parece que el caso YPF haya cambiado la tendencia.
Mientras tanto, muros adentro, en el Palacio del Congreso, la pregunta es qué podría cambiar —o no cambiar nada—, respecto de la correlación de fuerzas favorables con que el oficialismo atravesó extraordinarias, y se apresta a continuar de igual modo en el período ordinario.
Según pudo saber Suma Política, por caso en un tema muy presente y con posible fecha de llegada al recinto incluso para la primera semana de abril, la reforma a la ley de glaciares no trastabilla en el número necesario para darle sanción completa. Glaciares atravesó dos jornadas de audiencias públicas, entre presenciales y vía remota, dejó sin voz (el oficialismo impuso sus números en la metodología) por falta de “tiempo” material en ambas sesiones a unos 100 mil argentinos que de manera aluvional se inscribieron en los formularios que difundió la oposición; las intervenciones fueron casi en su totalidad contra la propuesta de LLA, pero, hasta hoy, el “amor” por los contratos con las empresas mineras es más fuerte.
El único gesto que habría cambiado el escenario es una posible convocatoria del presidente Milei a los gobernadores cordilleranos que apoyan la nueva ley. Sería una foto con el presidente de manera de que el clima mayoritariamente contrario a la reforma también lo “paguen” los gobernadores pro mineras. Pero hasta hoy, los votos en Diputados no estarían en duda. La percepción es que el tema ambientalista, en este caso al menos, no desbordó fervor en las calles de las grandes ciudades, con la fuerza necesaria para disputar palmo a palmo esa votación.
Como recurso para ampliar la participación contra la reforma en glaciares, los diputados Diego Giuliano y Caren Tepp, ambos santafesinos del bloque UxP, firmaron un proyecto de ley para que se formalice un pedido de una consulta popular vinculante para resolver el debate. Una propuesta que, por su dimensión política, debería estar acompañada de un clima popular que por ahora no se ve; y a la vez, de una alianza de los bloques “anti ley glaciares” que lo impulse con decisión y con estética más aguerrida. Tampoco aparece, por ahora, incluso entre integrantes del bloque donde partió la iniciativa.
Pero, desde ya, no son todas buenas noticias para la Casa Rosada, siempre en el ámbito del Congreso. El punto más débil y problemático de la camarilla del poder, el jefe de Gabinete Adorni, mientras duda si sale o no sale a poner la cara en las conferencias de vocería presidencial en la Rosada, mandó un lejanísimo anuncio para el 29 de abril, día que se presentaría en Diputados al tradicional informe bimestral, y a contestar preguntas de los diputados. Con un detalle casi desopilante: lo acompañaría el propio presidente. Más debilidad no se consigue.
La táctica oficialista, con el presunto enriquecimiento ilícito de Adorni, cada día más difícil de ocultar, es lograr el milagro de hundir el tema de los medios de comunicación y sacarlo de la cabeza de los argentinos, o bien lo echa/renuncia a Adorni, antes del 29 de abril. Y en este último caso, todo el listado —varios miles— de preguntas que los diputados ya mandaron con antelación a Jefatura de Gabinete (se cerró la lista un mes antes de la fecha) pasarían directamente a la papelera, o en parte serán para un nuevo jefe de Gabinete. Aunque, desde ya, en esa hipótesis habría un conflicto político escalando y difícil de prever.
Entretanto, el tema más complejo de corrupción que jaquea al propio presidente, $Libra, colabora para la caída de la imagen presidencial, aunque por ahora —según pudo chequear Suma Política— no asoma como una bomba con un correlato en la Cámara baja. El número “129” no aparece claro en el horizonte para imponer citaciones o interpelaciones, es más probable que esa mayoría pueda reunirse con el caso Adorni que con el propio Milei. “Tal vez algunos aliados se le animan a rayar el auto del oficialismo con Adorni, pero con Karina ($ Libra) y con las mineras, por ahora no lo veo”, dijo a este medio un diputado de constante diálogo transversal, que orbita la oposición moderada.
Las incógnitas del nuevo “tiempo” político se empiezan a dilucidar. Aunque, desde ya, la sorpresa que lo pueda cambiar todo es siempre posible en la democracia minada de anormalidades.




































