El transatlántico liberal trumpista – mileísta ha dejado de navegar aguas mansas y cielos despejados: la proa declina y una creciente incomodidad domina a la tripulación. “No hagan olas”, parece ser la sutil instrucción del capitán, a la espera de que, como en 2025, una aparición milagrosa lo reflote (octubre pasado, salvataje financiero y batacazo electoral), aunque la sumatoria de malas noticias de 2026 se insinúan irremontables. Ahora no sólo por la caída del sector productivo económico que genera empleo, salarios y consumo, y la inflación, que van de mal en peor, sino por la creciente aparición de hechos de corrupción que tiene implicada a la camarilla presidencial, incluido el propio presidente.
La cripto estafa $Libra, las groseras andadas del jefe de gabinete Manuel Adorni, que no paran de evidenciar revelaciones que sólo son silenciadas por el dominio y acción (inacción) de un sector de la Justicia Federal argentina que tal cual operó hace 50 años con el golpe genocida del 76, ahora oculta la rapiña de una cúpula inescrupulosa del mismo modo que sus antecesores del 76 rechazaban los hábeas corpus sobre personas desaparecidas, o miraban para otro lado sin dar cuenta de los centenares de centros clandestinos de tortura y exterminio que sembraban a la Argentina de terror.
Hace 50 años y ahora mismo, una parte culturalmente influyente y sectores numéricamente importantes acompañaron (sin el beneficio del voto, pero con todos los ingredientes que las ciencias políticas denominan apoyo de al menos la mitad de la sociedad), y acompañan, un proyecto político sin destino, aun y a pesar de su transitoria apariencia de solidez.
La mira en el Congreso
El Parlamento, mientras tanto, con mayoría oficialista, obtura los intentos de un bloque por ahora minoritario por interpelar a los funcionarios y poner en agenda la gravedad de los hechos, en todos los planos. Pero la película está movimiento. Por caso, hace unas pocas semanas, en febrero, pasó sin despeinarse una modificación regresiva de la ley de glaciares por el Senado. En estas horas es el turno de Diputados, que aprobó audiencias restringidas con afectados para los días 25 y 26 de marzo. Pero irrumpió un sunami de interesados por expresarse: se anotaron 102 mil personas. ¿Podrían hablar en apenas dos jornadas de comisiones cuya extensión temporal no pasará de un puñado de horas? Imposible.
El sector político no estrictamente libertario –provincialismos y bloques como el de Provincias Unidas, entre otros– tendrán en sus manos la posibilidad de transformar el paso por Diputados de la Ley de Glaciares en una experiencia distinta a la del verano, en el Senado. No es seguro que suceda, aunque el miedo a quedar asociados a un nuevo escándalo político crece día a día en la cabeza de los catadores del clima político, que van oscilando posiciones con los meses. Son momentos, dijera el reputado entrenador del fútbol Miguel Russo, que dejó este plano de la vida hace unos meses y perdura en el recuerdo de muchos.
Entretanto, el gobierno nacional, en la persona del diputado santafesino Nicolás Mayoraz, celebró en estas horas que fuera rechazada una presentación judicial contra la restricción en las audiencias públicas por la Ley de Glaciares. El propio presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales (Mayoraz) celebró con un tuit que la justicia les dé una mano y mantenga en silencio a los 102 mil anotados. “¡¡Las audiencias públicas por la ley de glaciares sin ilegítimas!! Eso es lo que te hacen creer un grupo minúsculo de ONGs y charlatanes de feria que intentaron boicotear este proceso trascendental de participación ciudadana. Pero no lo lograron: la justicia federal rechazó el pedido de suspensión de las audiencias convocadas para el 25 y 26/3. Acá te cuento por qué el proceso es plenamente legítimo. No te dejés psicopatear”, atacó por su cuenta de X el político de Rosario que se autodefine como “argentino y de derecha”.
El territorio de la provocación y la guerra declarada contra los movimientos ambientalistas, los textos con signos de exclamación, letras en mayúsculas y negritas (que fueron retiradas de este texto por una definición de estilo editorial), ¿será un territorio beneficioso para Mayoraz?


Otro tanto se espera con la revitalizada comisión de investigación $Libra de Diputados, que hizo un trabajo preciso y extendido durante todo el año 2025, y entregó un informe final en noviembre pasado que terminó oculto debajo de la ola del triunfo de LLA. Con las nuevas revelaciones, que implican directamente al presidente y a su hermana Karina Milei, la ex comisión se reactivó y en estas horas son varios los que están recalculando su postura.
El oficialismo, por su parte, tuvo una primera alerta el último jueves en el Senado, cuando perdió una votación (49 a 20) a propósito de una declaración de condena al golpe del 76 y al terrorismo de Estado. Con Patricia Bullrich a la cabeza, el bloque de LLA en la Cámara alta, intentó filtrar un texto (proyecto de declaración) con el concepto “verdad completa”, que finalmente difundió con un video oficial el mismo 24 de marzo. Justo cuando entre 500 y 800 mil argentinos se movilizaron en toda la Argentina reafirmando Memoria, Verdad y Justicia, en plena sintonía con la tradición histórica de los movimientos de Derechos Humanos.
Se sabe, sin el número mágico de 129, que por ahora no reúne, la oposición en Diputados no podrá forzar acciones en el recinto ni acorralar al oficialismo que en este momento tiene bloqueada toda la botonera. Pero los fotogramas de la película se van sucediendo, inexorablemente uno tras otro, y cada vez aparece más nítido que la proa del gran barco libertario se inclina hacia las profundidades. ¿Querrán los especialistas catadores del clima político sumergirse en las frías aguas y extinguir sus modestas carreras políticas de la mano de un gobierno que ni siquiera es el propio?
El otoño es la única certeza, la suerte política de cada cual es pura incertidumbre.




































