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Política

La batalla que viene en la Legislatura: ¿cómo se votará en 2027 en Santa Fe?

Por ahora es un tema sin apariciones públicas, pero dentro de cada bloque ya hay trabajos en marcha. La reforma de la Constitución ha dejado para la Legislatura la tarea de renovar su legislación electoral y de adaptarla a su nueva realidad institucional.

El tema de las reglas con que los santafesinos eligen sus autoridades debe estar definido en 2026 y se espera que sea antes de la segunda mitad del año.

Mientras, sigue en pleno tratamiento la nueva Ley Orgánica de Municipalidades, con la media sanción del Senado que seguramente modificará Diputados en abril. Luego, los representantes de los 19 departamentos deberán ratificar su propia iniciativa (que logró la unanimidad), o bien aceptar las correcciones de la Cámara baja.

El tema ya demandó dos reuniones ampliadas de diputados y hay, como en el Senado, buen clima de acuerdos con el peronismo o al menos con una parte de ese sector más heterogéneo en la Cámara baja.

No menos de 10 leyes a tocar

Entre los asesores de los bloques del oficialismo de ambos cuerpos de la Legislatura hay coincidencias en que la nueva ley electoral será un verdadero nuevo código por lo complejo de todos los aspectos que se deben modificar, derogar y crear.

Más allá del nombre que se imponga, se sabe que hay que tocar como mínimo diez leyes vigentes en materias diversas: desde los cambios en la vida política de todos los pueblos y ciudades de Santa Fe (ya no habrá más comunas), las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias y las elecciones generales y sus pisos mínimos para pasar en ambos casos. La lista es larga: Santa Fe ya no tendrá una mayoría asegurada para el partido que gane la elección de los diputados (con 28 bancas) pero todavía no se sabe de qué manera (por ejemplo el sistema D’Hondt u otro) se usará para dividir las 50 poltronas. Ni cómo se cuidará la gobernabilidad.

De la Ley de Paridad de Género a la Ley de los Partidos Políticos, pasando por la Boleta Única y los requisitos que deben cumplir los candidatos, todo es parte de la larga lista de normas a cambiar. Todas están involucradas en la reforma electoral.

Además, hay que considerar si se logra formar un nuevo Tribunal Electoral distinto del que hoy se constituye ante cada uno de los comicios. Y ver si se mantiene o no un lugar principal para la Corte.

Otra discusión más específica aún habla de cómo serán las dos leyes que se tocarán pero de ninguna manera quitarán. Se mantienen las PASO, pero habrá que ver con qué formatos y si por ejemplo en la Boleta Única, que tampoco tendrá marcha atrás, se agrega una opción “a la cordobesa” que permita votar solo con una marca o tilde (como si hubiera lista sábana) a todos los candidatos de las distintas categorías electorales de un partido o frente.

¿Qué márgenes se dará a las minorías? O lo que es lo mismo: ¿sin mayoría automática en Diputados, habrá pisos que causen verdaderas exclusiones en pos de la gobernabilidad? El equilibrio es difícil y en este tema ya se ha aprendido —juicios mediante— que la cuestión es determinante para que todas las ideas de la vida política santafesina estén representadas.

“Es como un rompecabezas, pero hay aspectos técnicos que se pueden consensuar primero y luego dejar para la discusión política más dura lo que no tenga acuerdo”, definió alguien que ya está pensando en el próximo gran tema en el Palacio de las Leyes.



Calendario

El año legislativo comenzó temprano, reforma mediante, con la apertura del período ordinario de sesiones el 15 de febrero. El plan inicial que había llegado a los legisladores de Unidos desde la Casa Gris era que estuviera para entonces votada la nueva ley de municipios, pero en el Senado primó el criterio de que haya diálogo.

“No vamos a ir de atropellada”, dijeron los senadores radicales y así se logró la unanimidad con el justicialismo.

Ahora, con tantos aspectos a considerar y porque siempre que se discuten las reglas para votar no hay neutralidad posible, costará mucho más trabajo llegar a un texto de consenso.

La idea es intentar ese diálogo, pero para eso Unidos tendrá que tener primero su propio texto. Si la base es un proyecto venido como mensaje formal del Poder Ejecutivo, las chances para modificarlo serán menores. En cambio, si el propio Poder Legislativo es capaz de una discusión interna del oficialismo y luego de otra con la oposición, las posibilidades de un consenso mayor son posibles.

La Reforma de 2025 fijó un plazo de un año para estos cambios acerca de cómo votarán los santafesinos y además el calendario electoral de 2027 obliga a tomar decisiones a toda prisa.

En términos legislativos, no perder el tiempo implica llegar a por lo menos una media sanción en julio. En los dos cuerpos hay avances sobre posibles textos pero al iniciarse 2026 se pensó en poner al Senado con la ley de municipalidades y a Diputados con lo electoral.

A un año de la elección de convencionales

Quienes en Unidos piensan en las leyes que deben sancionarse en materia electoral, de acuerdo con lo que manda la nueva Constitución, agregan como en el título de la Carta Magna reformada también la palabra “invencible” a su diseño.

En la tapa y en la primera página se nombra a la “Constitución de la Provincia Invencible de Santa Fe” en el nuevo libro que sostiene todo el edificio institucional, con la bella estética de su franja tricolor roja, blanca y azul. Es curioso: luego ese adjetivo (“invencible”) no aparece en el preámbulo, ni en el resto del texto constitucional.

La Reforma fue el producto de la elección que ganó el oficialismo en 2025 y de cómo resultaron los guarismos de las demás fuerzas políticas de la oposición, el 13 de abril. Pronto se cumplirá un año de aquellos comicios sin las PASO que distribuyeron 69 bancas.

Es lógico suponer en que se piensa en las claves de esos comicios, en cómo fue que se armó aquella división de las bancas para poder soñar con la palabra acuñada por el brigadier López frente a Buenos Aires. Todo oficialismo se sueña “invencible”.

Con un criterio más amplio también puede pensarse en que sean “invencibles”, así en plural, los partidos políticos tradicionales de Santa Fe. Los que la han gobernado desde 1983. Y que tal como le sucedía a López, las amenazas no solo provengan de Buenos Aires.



El papel del territorio 

Es conveniente entonces repasar aquellos resultados. Unidos llegó a la mayoría en la Convención con el aporte clave de los senadores radicales que ganaron sus elecciones en muchos departamentos. Pero también porque al oficialismo se agregaron los representantes del Frente de la Esperanza, con los votos que cosechó Alejandra Oliveras.

La temprana muerte de la convencional electa, que no pudo jurar, dejó un vacío en el espacio de los desencantados con los dirigentes políticos con más recorrido.

Sin una Locomotora a la vista, una solución posible es diseñar un dispositivo electoral que obligue a todos los partidos participantes a tener candidatos en cada uno de los departamentos y también a competir por la Gobernación, además de presentar su lista de diputados.

Amalia Granata, por ejemplo, debería en un caso así buscar un aparato partidario mayor para poder renovar su banca en la Cámara baja desde el ala de la derecha celeste. Y otro tanto sucedería con Carlos del Frade, Fabián Palo Oliver u otros partidos políticos de izquierda, clasistas o no, que siempre están en la elección de diputados provinciales.

Para las minorías el esfuerzo en ese caso (y más si se les sube el piso de las PASO) será aún mayor. 

Se podrá decir que imponer tantos requisitos es proscribir ideas. Pero tanto la Constitución Nacional como la provincial definen a los partidos políticos como necesarios para la vida democrática. Candidatos con votos y sin estructuras políticas suelen pactar con traficantes de sellos partidarios, dueños de fichas que tanto tienen valor a nivel provincial como nacional. Javier Milei fue electo solo con una leyenda que decía “La Libertad Avanza” pero esa fuerza política (como el Justicialismo de 1943 y 1945) se construyó desde el Poder Ejecutivo Nacional.

Como sucedió en la Convención, el consenso entre quienes protagonizan la alternancia en el poder en Santa Fe, el actual oficialismo y la principal fuerza de oposición, tienen como blanco de sus prevenciones a La Libertad Avanza. 

La lectura de la nueva Constitución da un dato más para saber cómo serán los meses que vienen en la Legislatura. El debate electoral de abril, mayo y seguramente junio —y hasta quizás también julio— tiene como requisito para tocar las normas electorales una “mayoría absoluta”.

En otras palabras, no es la mayoría agravada de dos tercios para reformar o declarar la necesidad de una reforma constitucional, pero tampoco la cómoda mayoría a secas que solo necesita la mitad más uno de los presentes. En una mayoría absoluta se requiere el voto positivo del 51 por ciento de los miembros de cada una de las dos Cámaras. Ese número está garantizado en el Senado, con 14 de las 19 bancas, y es algo más ajustado en Diputados con los 28 de los 50 asientos.


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