La política santafesina activó el GPS hacia las elecciones del año que viene. Paso a paso, sin saltar etapas. En ese recorrido, este es momento de marcar la cancha. De enviar señales hacia adentro de sus propios espacios y a sus potenciales votantes.
Por eso se escuchan propuestas para ampliar alianzas, anuncios de candidaturas y candidatos que se instalan en voz baja, vetos políticos y hasta una diputada que dice estar dispuesta a cortarse un brazo para evitar el regreso de un pasado amargo y, al mismo tiempo, es bastante menos enfática frente a los problemas presentes.
Los primeros escarceos tienen como marco a la alianza oficialista Unidos. Son de baja intensidad y van a seguir así al menos hasta que terminen los Juegos Suramericanos, a fines de septiembre.
Sin embargo, detrás de esos movimientos cuidados, medidos, hay señales fuertes. “Yo concejal no voy a volver a ser”, dijo María Eugenia Schmuck, en una de las entrevistas que dio por estos días. La presidenta del Concejo Municipal entiende que llegó el momento de pelear otra liga y desde hace varios meses lo deja en claro cada vez que tiene oportunidad. “Obviamente soy una de las posibles candidatas a la Intendencia de Rosario”, dijo sin vueltas. “Cuando uno tiene el desafío de gobernar la ciudad no puede tomar decisiones individuales. Cuáles son los mejores candidatos lo vamos a resolver entre todos”, remarcó. Un lanzamiento sin romper nada ni con nadie.
Casi al mismo tiempo, entre los anuncios sobre los Juegos Suramericanos, Federico Angelini, secretario de Gestión Institucional del Ministerio de Seguridad de la provincia, se anotó en la misma carrera que Schmuck. “Yo tengo ganas de ser intendente de Rosario, sería un honor gobernar mi ciudad”, sostuvo sin esquivar la pregunta. Pero no se quedó solamente en sus aspiraciones, sino que además dejó su mirada sobre una eventual nueva postulación de Pablo Javkin a la Intendencia. “A priori yo diría que no es lo ideal. Eso lo van a decidir el intendente y el gobernador, que seguramente es quien va a tener la última palabra”. Una definición política más jugada que Schmuck, pero se entiende: Angelini es dirigente del PRO y tiene margen para hacerlo. Schmuck y Javkin pertenecen al mismo espacio político y se necesitan mutuamente.
Angelini no es el único en el macrismo que se imagina compitiendo por llegar al Palacio de los Leones. “Voy a ser candidata a intendenta por el PRO en 2027”, asegura Ana Martínez. “Tengo el aval de Mauricio Macri y de Fernando De Andreis”, dijo, como quien canta 33 de mano. La próxima semana —dijo— mantendrá una reunión de trabajo en Caba de la que participará el exministro Jorge Triaca. “Yo voy a ser candidata del PRO, no sé por qué partido irá Angelini”, respondió risueña cuando este medio le señaló que el funcionario provincial también aspira a ser candidato. “Hay buena relación”, aclaró, y “lo más importante es continuar con el proyecto de Unidos en Rosario”. Pullaro sabe de sus aspiraciones.
Ana Martínez —la única concejala del PRO en Rosario— tiene otra coincidencia con Angelini. Cree que la ciudad “necesita un refresh” en la gestión; es decir, que prefiere que no sea Javkin el candidato de Unidos.
En carrera entonces están Schmuck, Angelini y Ana Martínez. A ellos hay que sumarles un candidato del socialismo, que también competirá en las PASO. Son varios los nombres en danza y, por ahora, todos ellos corren parejos. La única certeza es que el PS irá con su candidato a la interna.
Javkin, en tanto, sigue parado en el centro del ring. Sin prisa y sin lanzar golpes; el paso del tiempo le juega a favor. Ya llegará el momento de ver si va por la tercera o no. “En enero o febrero se van a ordenar las candidaturas”, repite, en espejo con esos boxeadores que van ganando por puntos y miran como pasan los rounds. El intendente sabe que los potenciales candidatos a sucederlo necesitan definiciones. Y tiempo.

Suma y resta
Otro tema que deberá definir Unidos es si avanza o no en la búsqueda de un acuerdo con La Libertad Avanza. Una decisión estratégica e ideológica, mucho más determinante para el futuro del oficialismo que la elección de sus candidatos. No es una decisión sencilla; puede traerle beneficios, pero tiene riesgos y también costos.
Ya hubo pronunciamientos en los dos sentidos. “Los que estamos en Unidos y en LLA tenemos que juntarnos para sintetizar las ideas de una opción opuesta a todo lo anterior”, propuso el secretario de Cooperación de Santa Fe y dirigente del PRO, Cristian Cunha. En su análisis, el escenario político es distinto al 2023, ya que la consolidación de LLA “podría dividir el voto no kirchnerista” y llevar a Unidos a perder Rosario. En realidad, Cunha viene cabalgando sobre esa idea casi desde el inicio de la gestión de Milei; incluso solía definirse como un “libertario que milita en el PRO”.
En la misma línea de Cunha está la diputada nacional y presidenta del PRO Gisela Scaglia. “Me corto un brazo antes de que vuelva el kirchnerismo”, dijo en una de sus últimas apariciones. Fue la respuesta que le pareció más atinada ante la pregunta de si era viable un acuerdo de Unidos y LLA.
El senador Felipe Michlig (UCR) es otro de los que se entusiasma con la idea de ampliar los límites de la coalición.
Pullaro no rechazó —ni avaló— en público esa opción; en sus declaraciones suele matizar críticas a la gestión de Milei —como la falta de obra pública o los incumplimientos con los fondos que les corresponden a las provincias— con elogios al rumbo de la macroeconomía. Y la mayoría de las veces los legisladores santafesinos que le responden votaron las propuestas libertarias en el Congreso.
Pero en política, se sabe, nada es lineal. Si el gobernador decide darle aire a un acuerdo político con LLA, se arriesga a perder a uno de los pilares de Unidos: el socialismo.
El partido que en la provincia conduce Joaquín Blanco advirtió en reiteradas ocasiones que se opone al ingreso de LLA; incluso planteó públicamente que el PS no será parte de una misma alianza con los libertarios. Es uno u otro.
“Si a Unidos le va bien, nace una alternativa para la Argentina. Hay que construir la superación a Milei y la gente no va a volver atrás. La superación no vendrá del pasado que no tiene nada nuevo para ofrecer”, dijo Blanco, en un intento por mirar más lejos de la coyuntura electoral.
Por eso no resulta extraño que una de las voces más críticas del gobierno de Milei en el Congreso nacional sea el diputado socialista Esteban Paulón. “Se lo ve perdido al presidente, fuera de eje y lejos de la realidad argentina”, dijo en una de sus apariciones. También criticó, por citar sólo sus opiniones de los últimos días, “la peruanización del Banco Central” y el intento de suspender las PASO. “Si están tan seguros de la reelección de Milei, ¿por qué quieren evitar una interna”, se preguntó, y remató: “Tienen todo atado con alambre”.
También marcó distancias con LLA la radical Schmuck. “Si hemos sido capaces como Unidos de hacernos cargo de gobernar esta ciudad y esta provincia con la total ausencia del gobierno nacional, no creo que La Libertad Avanza tenga ninguna chance en Rosario porque los rosarinos saben esto. Si el presidente te abandona, imagínate un intendente”, dijo, en una especie de advertencia de lo que podría pasar ante un eventual triunfo libertario.
“Gobernar una ciudad no es una aventura política personal. Hace falta formación, experiencia, responder a un conjunto de ideas en las que los rosarinos tienen que confiar. Yo no veo a nadie de LLA preparado para ser intendente de la ciudad y los rosarinos lo saben”.
Voces que marcan la cancha. A favor y en contra de un acuerdo entre Unidos y LLA. Con mayor o menor peso político propio. La decisión, si es que está en consideración, quedará en manos del gobernador.

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