En Rosario ya se detectaron 6.500 familias con situaciones graves en la crianza de sus hijos en los primeros tres años de vida. Casi 2.500 presentan alguna enfermedad crónica o de riesgo, y 875 no registran ninguna consulta en los centros de salud durante el último año. La mayoría viven en barrios donde el indicador de violencia fue muy alto en el pasado reciente.
En la otra punta de la pirámide social, los adultos mayores de 65 años representan un 22 % de la población (son 143.331 y más de 40 mil viven solos) y componen una franja que está en un crecimiento exponencial: hace seis años eran el 16 % y en siete años van a ser el 30 % de los rosarinos. No sería un problema salvo porque en los últimos años la demanda de alimentos al municipio de parte de ese sector creció un 60 % ante el retiro de los aportes por parte del gobierno nacional. Antes no había adultos mayores que pidieran comida al municipio, y el número actual sube. También está creciendo la población de adultos mayores que viven en la calle: ya es el 20 % del total quienes duermen en la vía pública.
Otro problema es la salud, debido a que la red de contención social que brinda el sistema previsional nacional cada vez cubre menos prestaciones. Y esa demanda también recae sobre la Municipalidad: actualmente hay 22 mil jubilados que tienen Pami pero se atienden en la red de salud del municipio (hace cinco años eran seis mil). Algo parecido ocurre con los medicamentos, que antes se podían retirar gratis en las farmacias y en cambio ahora se exige un copago. Así, los adultos mayores no alcanzan a vivir con sus recursos, aunque la mayoría tenga algún beneficio previsional.
Al rescate de los más vulnerables
Estos y otros datos fueron revelados por el intendente Pablo Javkin y sus secretarios de Salud, Soledad Rodríguez, y Desarrollo Humano y Hábitat, Nicolás Gianelloni, durante una presentación de un programa denominado “Mil+65”, que se propone salir a la búsqueda y rescate de esos extremos más vulnerables de la población rosarina, a los que se considera los dos focos de atención más urgente.
Un detalle de este programa se dio a conocer en la Casa de la Cultura de barrio Alvear, en Pasaje Lett 4253, un espacio que puede considerarse uno de los modelos de intervención urbana que lleva adelante el municipio. Una obra que integra una plaza con un centro cultural, y que fue donada por un vecino al municipio durante la gestión del ex intendente Héctor Cavallero. Recién en la segunda gestión de Pablo Javkin se puso en actividad plena.


El programa “Mil+65” pretende no ser sólo del actual gobierno sino que se propone como una estrategia que se abra al conjunto de la ciudad. Comenzó a desarrollarse hace unos meses en cinco de los casi 50 centros de salud del municipio, y para ampliarlo ya se firmaron convenios con otras instituciones y organizaciones de la sociedad.
A contramano de las políticas nacionales, que repliegan la ayuda del Estado en estas temáticas, la Municipalidad de Rosario propicia un mayor involucramiento para dar respuesta a los nuevos desafíos. Incluso con planes que superen a los modelos de política social que en su momento supo construir la ciudad. “Hoy tenemos que hacer algo distinto y mejor”, plantean desde el municipio.
La idea de ocuparse de una manera especial de los niños y niñas en los primeros mil días de vida y de los mayores de 65 tiene precisos fundamentos, pero se enmarca en una explicación cruda de la realidad: en los últimos años en la Municipalidad empezaron a sonar todas las alertas. “Hubo un cambio muy fuerte, hay fenómenos nuevos por abordar, los lazos están mucho más rotos”, explicó el intendente.
Ese panorama no sólo salta en las mediciones y censos, también en la gestión cotidiana. Las decisiones que se toman en la Casa Rosada, a 300 kilómetros de Rosario, producen efectos que le golpean la puerta al intendente, la autoridad más cercana para los ciudadanos.
Cómo enfrentar nuevos desafíos
Uno de los puntos que resaltan las autoridades para enfrentar estos nuevos desafíos sociales es pasar del cuánto al quién. “Antes sabíamos cantidades, hoy con la tecnología podemos ponerle nombres, ubicarlos geográficamente, determinar el contexto familiar, porque el abordaje es de todo lo que sucede”, indicaron desde el municipio.
El plan consiste en organizar la acción del Estado, articulando las áreas de salud, desarrollo humano y territorio y vincularlo con el seguimiento personalizado de quienes están en riesgo en esos dos sectores de la población rosarina.
Se organiza a partir de cuatro anillos que se diferencian por criterios de urgencia, es decir a quien se busca primero dentro de una población altamente vulnerable. El primer paso fue identificar y buscar a esos niños o mayores en riesgo y se encararon acciones para modificar cada situación.
“Hubo un cambio de estrategia como política social. No dijimos cuántas consultas hicimos, sino que nos preguntamos a qué niños no estamos llegando como deberíamos. Ese fue el primer indicador”, explicó la secretaria de Salud.
El abordaje de los niños en los primeros mil días de vida incluye también el período de la gestación y está justificado en que en esa etapa “se determina la vida de una persona. Es el momento en el que el cerebro y la posibilidad de reaccionar al medio ambiente se desarrolla con mayor velocidad y potencia”.
Según el Registro Civil, en los últimos mil días en Rosario nacieron aproximadamente unos 40 mil niños y niñas.
La atención se concentra en algunos barrios que coinciden con los que sufrieron las mayores situaciones de violencia en el pasado reciente. Rosario registró el 90 % de sus hechos de violencia en el 12 % de su territorio. El Plan Bandera, al organizar la desarticulación de esos episodios, dividió a la ciudad en ocho zonas que abarcan 12 barrios. En la mayoría de ellos es donde empezó a trabajarse ahora con este programa social.
En algunos barrios se encaró un trabajo con las escuelas tras detectarse alta deserción escolar, elevado ausentismo, niños no escolarizados. El programa integra en una red las trayectorias individuales de cada uno. Se hace lo que denominan “búsquedas activas”: se identifica a las familias y se hacen planes de visita para buscar a los niños. En esa tarea se encontraron con muchos casos que migraron de un barrio a otro.
Un dato que comprobaron los equipos territoriales del municipio es que algunos niños, a pesar de tener un centro de salud a pocas cuadras, no tenían los controles adecuados. Javkin señaló que “el deterioro de tantos años de exclusión va generando este tipo de fenómenos que antes ni se pensaban como posibles”.
La inauguración por parte de la Municipalidad de la Casa de las Infancias permitió detectar cerca de 6.500 de familias que tienen situaciones graves. El secretario de Desarrollo Humano reveló que a partir de ese dato “se empezó a trabajar cada situación para buscar la punta del ovillo, para tratar de llegar antes al problema y evitar que un chico no vaya a la escuela, no se haga los controles pediátricos o no se vacune a tiempo”.
Adultos mayores y las soledades no deseadas
En el caso de los adultos mayores, además de las necesidades vitales, los problemas principales detectados están vinculados a salud mental y adicciones y a lo que se denomina “soledades no deseadas”, definidas como un malestar que aparece cuando una persona percibe que sus relaciones sociales no responden adecuadamente a sus necesidades, expectativas o deseos de conexión.
Entre las propuestas definidas y programadas para este sector se incluyen una sección en el portal de la Municipalidad denominado “Mas65”, un canal de WhatsApp para una comunicación más directa, un teléfono las 24 horas, acompañamientos personalizados, el Club de los Grandes, encuentros de capacitación y formación, un carné de beneficios que permita acceder a actividades gratuitas y beneficios comerciales, un programa de circuitos culturales, la inauguración de una Casa Grande para el alojamiento transitorio (desde agosto con 20 lugares en Mitre y Biedma), y un Móvil+65 que recorrerá los barrios para eliminar la brecha digital (ayudar a realizar trámites, acceder a servicios y resolver gestiones municipales). También una campaña de sensibilización del buen trato hacia las personas mayores para concientizar al conjunto de la población.
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Ver todas las entradasPeriodista. Licenciado en Comunicación Social de la UNR. Ex jefe de Redacción de La Capital. Twitter: @DanielAbba_


































