El vertiginoso deterioro de la economía acelera los tiempos. Mientras el gobierno nacional ensaya anuncios descoordinados para dar cuenta de la crisis que niega en los discursos, los damnificados de su modelo pasan a la ofensiva. En una misma semana, Rosario albergó el plenario federal del sindicalismo combativo nucleado en el Fresu, una cumbre inédita entre dirigentes empresarios y de la CGT y un foro pyme en el que desembarcó uno de los referentes económicos del gobernador bonaerense y posible candidato presidencial Axel Kicillof.
Desde diferentes espacios, la vereda de enfrente se afianza en la calle y empieza a discutir hacia adelante. En la sede de ATE, los dirigentes del Frente de Sindicatos Unidos, el nucleamiento intersindical que nació en la lucha contra la reforma laboral, invitó a la confrontación directa contra el plan económico, en base al programa de diez puntos presentado el 1º de Mayo. Uno de sus puntos principales es la institucionalización de un salario mínimo, vital y móvil que cubra las necesidades garantizadas a los trabajadores por la Constitución nacional y la ley de contrato de trabajo. Hoy supera los 3 millones de pesos.
“Nadie negocia con los débiles, el Fresu nació para tensionar y crear masa crítica para la lucha”, dijo el secretario general de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (Apla), Pablo Biró, durante el plenario. “Este gobierno no entiende otra manera que la confrontación”, agregó Rubén Lafuente, titular de la Unión Obrera Molinera. María Fernanda Boriotti, conductora de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (Fesprosa), recordó que el espacio intersindical nació, precisamente, como respuesta al “exceso de diálogo” que mostró la CGT cuando se discutió la reforma de la ley de contrato de trabajo. ”Habrá que seguir en la calle, esté quien esté, para revertir lo que nos hicieron en estos últimos 36 meses”, advirtió.
Paros regionales
Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE nacional, completó la agenda al mostrarse convencido de que “esta historia va a terminar inevitablemente con Milei y sus cómplices saliendo esposados de la Casa Rosada, y los trabajadores ingresando por la puerta grande”. Pero avisó a la ahora oposición que “el movimiento obrero espera movilizado para que se cumpla su programa”. Un pliego que incluye “ir por la renta de los petroleros y mineros, crear un impuesto a la riqueza y repudiar la deuda”.
Lorena Almirón, de la CTA Autónoma, y Marco Pozzi, de Aceiteros, coincidieron en la necesidad de impulsar paros regionales hasta escalar en una huelga nacional. Aguiar metió presión: “Tiene que ser antes de la visita del Papa a la Argentina, no después como quieren algunos”.
Las centrales sindicales y las organizaciones sociales del país vienen coordinando acciones de protesta. Arrancaron con las movilizaciones en defensa de los jubilados y de la ley de tierras y, con la tradicional marcha por el Día de San Cayetano. Hace pocos días buscaron interpretar al nuevo sujeto de esta crisis con una concentración para denunciar la usura contra las familias endeudadas. El plan es encadenar estas medidas a lo largo del segundo semestre.
El co-secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Jorge Sola, adelantó que habrá nuevas marchas en solidaridad con los endeudados y que la central obrera estará presente en todos los conflictos que se activen en el país. Pero al mismo tiempo se atajó: “Frente a esta crisis tan grande no hay solución desde el gremialismo sino desde la política y el año próximo las elecciones dan una oportunidad”.

El pacto de Rosario
El jefe cegetista abrió en Rosario una mesa de diálogo con entidades empresarias de peso: la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), que preside Ricardo Diab; la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), que conduce Elio Del Ré, y la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), que lidera Javier Martín.
“Si todos los que estamos acá estamos preocupados por lo mismo, quiere decir que algo no está funcionando”, dijo Diab, anfitrión de sus pares en la sede de la Asociación Empresaria de Rosario. En un clima de extrema preocupación por la dinámica que tomó la crisis, Del Ré describió que seis de cada diez máquinas en el sector metalúrgico están paradas, y Martín dibujó un segundo semestre sombrío: “Cada vez hay más demoras en la cadena de pagos”. El drama se personificó cuando, sobre el final de la reunión, el vicepresidente de la autopartista Cirubón SA anunció entre lágrimas que evaluaba cerrar la fábrica en dos meses por la falta de demanda y el ingreso devastador de los productos importados chinos. El cierre de 30 mil empresas en los últimos 36 meses disparó los despidos. Los mismos encuestadores de la EPH están alarmados sobre los datos que vienen levantando sobre el desempleo.
Más allá de la cautela que expresaron en materia política, los referentes empresarios y sindicales reunidos en la AER plantaron una bandera frente al modelo económico de Javier Milei. Un anticipo de lo que se verá y escuchará en los actos que se vienen por el Día de la Industria. “El ministro de Economía nos trató de tarados, pero debe tener en cuenta que somos unos tarados a los que nos gustan estos desafíos”, clarificó el titular de Fisfe. La idea, como anticipó Sola, es replicar esta mesa de diálogo en distintos puntos del país con el fin de elaborar un programa de desarrollo que pueda ser asumido por la política. “Un nuevo contrato social para un país de producción y trabajo”, resumió el jefe sindical.
El 2027 ya llegó
El calendario electoral empezó a correr, en medio de una tormenta económica sin refugios a mano. El economista Fernando Grasso pronosticó un 2027 “muy desafiante”. El último año electoral cerró con una dolarización de 32 mil millones. Un movimiento parecido, sumado a un cronograma de vencimientos de deuda por 20 mil millones de dólares anuales en los próximos seis años, tensionarán el panorama cambiario. De hecho, la formación de activos externos se mueve ahora “a un ritmo de 2 mil millones de dólares por mes”, señaló.
Esta avidez deglute los saldos comerciales que crecieron por el aporte de los sectores que se sumaron al campo como oferentes de divisas: el petróleo, el gas y la minería. Son las únicas ramas que, dijo, “reciben una promoción industrial activa, como es el Rigi”.
El ex secretario de Industria durante el gobierno de Mauricio Macri describió el deterioro de “los supuestos equilibrios macros del gobierno” por el efecto que tiene sobre la producción un dólar apreciado a niveles no vistos desde fines de la década del 90 y por causa de una economía que no crece al ritmo suficiente para sustituir los empleos que se destruyen en el comercio, la industria y la construcción con puestos en los enclaves ganadores del modelo. “Ese movimiento requiere un crecimiento del 8 por ciento anual y la economía crece al 2 por ciento actualmente”, dijo. Es inevitable que en este contexto la recaudación se desplome y agote el superávit fiscal, otra de las anclas antiinflacionarias a las que apostó el gobierno.
El lunes pasado, durante su presentación mensual en la Asociación de Empleados de Comercio, el economista Cristian Módolo apuntó que, por primera vez desde el inicio de la gestión, el equipo económico postergó pagos de salarios en el sector público para que cerraran las cuentas. Ese movimiento se reflejó en la caída de más del 90% de las erogaciones para las universidades durante julio. “Ya cortó la obra pública, ajustó el Pami y a las provincias y recortó los subsidios, pero como todo eso ahora no alcanza aplicó un shutdown en parte de los sueldos para pasarlos al otro mes”, contó.
Para Módolo, el programa económico “fracasó porque ya no tiene potencia”. A su juicio, “muchas cosas que tienen que ver con 2027 se van a definir este año, desde las elecciones de Brasil y Estados Unidos hasta el mega vencimiento de deuda que el Tesoro debe afrontar en diciembre”. El pasivo público, recordó, creció 32% durante este gobierno, sobre todo el que fue tomado en pesos, a corto plazo, y con instrumentos atados al tipo de cambio o la inflación. En este contexto, opinó que Milei y Caputo enfrentan “una calle y una realidad económica dada vuelta”.
El desembarco
Es la misma sensación que recorrió la reunión del Foro de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas. El encuentro que se realizó el jueves en el Concejo municipal, a instancias de la concejala Norma López, abordó el complejo escenario que enfrenta el sector. Asistieron como invitados el ministro de Producción de la provincia de Buenos Aires, Augusto Costa, y el secretario de Industria de Santa Fe, Guillermo Beccani. Una dimensión de este contacto entre funcionarios vecinos se explica por el impacto que la política económica nacional tiene sobre buena parte del tejido productivo de ambos territorios. De hecho, comparten el aglomerado con mayor tasa de desocupación del país, el que integran San Nicolás y Villa Constitución.
“Parte de la visita a Santa Fe tiene que ver con pensar en conjunto cómo las provincias damos respuesta a necesidades de nuestra gente que hoy el gobierno nacional no está dando, más allá de las diferencias de signos políticos”, señaló Costa.
Ambos funcionarios expusieron las políticas locales destinadas a lo que Beccani llamó “control de daños” sobre el efecto del modelo libertario en el territorio. Hacia adelante, la discusión giró sobre una alternativa a la actual política económica. La atención se derivó allí hacia el referente de Axel Kicillof, un opositor frontal a Milei con ganas de disputar la Presidencia. En ese rol se reunió la semana pasada con los empresarios del Consejo de las Américas, un bastión del neoliberalismo.
Costa, que lo acompañó, comentó el encuentro: “La situación del empleo, la pérdida del poder adquisitivo y el cierre de empresas se agrava día a día; desde los empresarios más grandes hasta el comercio más pequeño, notamos que nadie ve en el actual esquema político ningún elemento que permita, en el corto y mediano plazo, un cambio en esa situación”.
El funcionario esbozó un programa alternativo que, entendió, debe crear las condiciones para que el desarrollo productivo sea el que garantice la estabilidad económica. “Hoy en nombre de una supuesta macro ordenada, que no es tal, se está destruyendo una capacidad productiva enorme”, dijo y recordó que la pérdida de valor de la industria bonaerense fue superior al 12% en los últimos tres años. En ese sentido, asoció la oferta del oficialismo a “ir por las migajas de Vaca Muerta” como “una invitación a participar de los juegos del hambre”. Sobre todo, en un contexto en el que el gobierno nacional asfixia a las provincias y “las extorsiona para que, en lugar de unirse, compitan entre sí”. Al respecto, consideró que un modelo superador debe ser “nacional y federal”, orientado a “crecer y distribuir social y geográficamente”.
El desembarco bonaerense incluyó, además del contacto con las pymes locales, un acto partidario en el centro cultural Atlas. En ambas actividades, Costa llamó a no comerse el discurso del gobierno nacional. “No hay una macro y una micro, la economía es una sola”.
El plan platita
Algo de eso parece intuir el ministro de Economía, Luis Caputo, que esta semana anunció que la Ansés apalancará a los banco para que otorguen líneas de crédito hipotecario y, de ese modo, estimular la actividad. Con el reloj de sus 18 meses victoriosos corriendo a gran velocidad, el funcionario indagó en algunas páginas del manual heterodoxo cómo reanimar un muerto que su presidente asegura que está vivo. Sobre el fin de semana, desde la Secretaría de Trabajo dejaron trascender un cambio en la política de ingresos, al sugerir que las negociaciones paritarias incorporen un piso salarial de 1 millón de pesos. Se trata de una versión avara del piso aceitero o de los menos generosos mínimos garantizados que pactaron algunas provincias, como Santa Fe. En rigor, las sumas fijas se afianzan en las discusiones salariales. El 80% de los últimos acuerdos cerrados las incluyen. El tope porcentual que puso el propio gobierno y las urgencias de la crisis alentaron esta dinámica de negociación. Igual, la peronización repentina de Caputo fue recibida con cautela entre los gremios. De hecho, nada le impide, como hizo Néstor Kirchner durante su gobierno, decretar un fuerte aumento del salario mínimo, vital y móvil. Hasta el viernes estaba en menos de 380 mil pesos.
Mientras el jefe del Palacio de Hacienda garabatea la caricatura del “plan platita”, en el Congreso avanza el plan para perpetuar a los socios de su consultora en la cúspide de las instituciones económicas. El oficialismo logró dar media sanción a la reforma de la carta orgánica del Banco Central, que además de recortar sus funciones, blindará políticamente a las mismas autoridades que sacaron a escondidas del país las reservas de oro. El difícil momento político que atraviesa el presidente no le quita apoyo de una casta legislativa que ya no finge ser víctima del disciplinamiento libertario sino que se revela como agente activa del actual experimento.



































